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18 de febrero de 2013

La Cuaresma: Es para entender el sufrimiento, la muerte y la resurrección de Jesús y para vivirlo en nuestras propias vidas

Del Santo Evangelio según San Lucas 4, 21-3
Domingo 1 del Tiempo de Cuaresma
 
En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y, durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo.

Todo aquel tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre.

Entonces el diablo le dijo: "Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan." Jesús le contestó: "Está escrito: «No sólo de pan vive el hombre»".

Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo y le dijo: "Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me lo han dado, y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo."

Jesús le contestó: "Está escrito: «Al Señor, tu Dios, adorarás y a él sólo darás culto»". Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo: "Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: «Encargará a los ángeles que cuiden de ti», y también: «Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras»".

Jesús le contestó: "Está mandado: «No tentarás al Señor, tu Dios»".

Completadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión.
(Aciprensa.com)

Comentario:

Ahora hemos entrado en la gran temporada de Cuaresma. Para aquellos de nosotros que tienen la edad suficiente para recordar, la Cuaresma en el pasado no fue, en algunos aspectos, un tiempo de espera. El ayuno y la abstinencia, por no hablar de otras formas de penitencia, entraban en vigor y eran un asunto serio. La Pascua era esperada con real expectación. Nuestras actitudes para la Cuaresma tendían a estar en el lado oscuro y negativo. Quizás hoy en día nos hemos ido al otro extremo, donde la Cuaresma apenas significa nada en absoluto. Y decimos: "¿Quieres decir que ya ha comenzado la Cuaresma? Realmente, no tenía ni idea! ¡La Pascua estará encima de nosotros antes de que sepamos dónde estamos, y no he comprado nada! "

Sin embargo, la Cuaresma ha sido siempre uno de los momentos clave del año eclesiástico y sería una lástima si nos íbamos a olvidar su verdadero significado. De hecho, eso es lo que pedimos en la oración colecta justo antes de sentarnos a escuchar las lecturas: "Padre, a través de nuestra observancia de la Cuaresma, ayudanos a comprender el significado de la muerte y de la resurrección de tu Hijo y enseñanos a reflexionar en ella en nuestras vidas "Realmente, todo el propósito de la Cuaresma está bellamente resumida en la oración - para entender el sufrimiento, la muerte y la resurrección de Jesús y de vivirlo en nuestras propias vidas.

Un retiro anual
El periodo de la Cuaresma es de seis semanas para ayudarnos a hacer precisamente eso. La Iglesia ofrece con la Cuaresma casi como un retiro anual, un tiempo para profundizar en la comprensión de la fe cristiana, un tiempo de reflexión y renovación, un tiempo para hacer un nuevo comienzo.
 
Era una costumbre piadosa en el pasado para las personas, como parte de su celebración de la Cuaresma para ir a misa todos los días durante este tiempo. Esto es aún más significativo desde que el Concilio Vaticano II y la reforma de la liturgia, ya que contamos con un magnífico conjunto de lecturas bíblicas, tanto del Antiguo) y Nuevo Testamento, todos los días durante la temporada de Cuaresma.
 
En la primera lectura de la Misa de hoy, Moisés habla a los hijos de Israel al final de sus cuarenta años vagando en el desierto y que los prepara para su nueva vida en la Tierra Prometida. Eso es lo que el tiempo de Cuaresma está destinado a hacer por nosotros también.
 
Tradicionalmente, en este primer domingo de Cuaresma, el Evangelio nos habla de las tentaciones de Jesús en el desierto. Jesús acaba de terminar sus cuarenta días de preparación en el desierto y ahora se enfrenta a una prueba más antes de comenzar su misión. Este incidente se produce entre el bautismo de Jesús y el inicio de su misión pública, principio (según el evangelio de Lucas) en Nazaret. 

Un tiempo de inicio
En los primeros siglos de la Iglesia, la Cuaresma era visto como un tiempo de inicio. Era - y de nuevo ahora es - un tiempo para la formación de los nuevos conversos, y los prepara para su entrada formal en la comunidad de la Iglesia por el bautismo y la confirmación durante la celebración de la resurrección de Jesús en la Vigilia de Pascua. Hoy, de hecho, es su día de las elecciones. Los catecúmenos están entrando en las últimas seis semanas de preparación para el Bautismo. Oremos por ellos y ser solidarios con ellos durante este tiempo. 

Para aquellos de nosotros que ya están bautizados, igualmente puede ser un nuevo comienzo. A menudo preferimos quedarnos con lo conocido y lo familiar, a pesar de que no nos da una gran satisfacción. Podemos colocarnos en una especie de rutina del cristianismo que continúa básicamente sin cambios de año en año. No es muy inspirador, pero nos quedamos con ella en lugar de arriesgarsnos a lo desconocido y a la conversión radical que puede traer. 

Cuarenta días en el desierto
Los cuarenta días de la Cuaresma corresponden a los propios cuarenta días que Jesús pasó en el desierto. Para él, se trataba de un período de preparación para su próxima misión. Al final de los cuarenta días - tal como se describe en Mateo y Lucas - Jesús tuvo tres encuentros con el maligno. 

Merece la pena señalar que es posible que no se trata aquí de un acontecimiento estrictamente histórico, algo que podría haber sido grabadas en vídeo o cubierto por la televisión. El diablo no suele tener conversaciones con gente como esta. Las tentaciones al mal - pueden ser muchas y frecuentes - por lo general vienen a nosotros en formas mucho más sutiles. (Sobre esto, lo leí en el libro maravillosamente entretenido de CS Lewis "Las cartas del diablo¨.
Una lectura muy agradable con un mensaje muy serio) 

En lugar de verlas como tres tentaciones consecutivas que ocurren casi al mismo tiempo en un momento determinado, tal vez deberíamos verlas como tres áreas clave en las que Jesús fue tentado a poner en peligro su misión durante su vida pública. No eran tentaciones del momento, con cada una de ellas fue acosado durante toda su vida pública. 

Algunos ejemplos reales de estas tentaciones se pueden encontrar en los relatos del Evangelio: [Los fariseos le preguntaron a Jesús] "para realizar un milagro para demostrar que Dios aprobó de él" (Marcos 8:11). "Sálvate a ti mismo, si eres Hijo de Dios! Vamos, baja de la cruz! "(Mateo 27:40). Después de alimentar a 5.000 personas con hambre, con una abundancia de alimentos ", dijo la gente de allí, 'Verdaderamente este es el Profeta que había de venir al mundo!" Jesús sabía que iban a venir y apoderarse de él para hacerlo rey por la fuerza, así que se fue de nuevo al monte él mismo "(Juan 6:14-15). Es evidente que, en formas diversas, estas tentaciones de Jesús pueden entrar en nuestras vidas también.

Ser superestrella
La primera tentación (para cambiar las piedras en pan) y la tercera (saltar desde lo alto del Templo) tratan de convertir a Jesús lejos de su papel como el Siervo-Mesías para convertirse en una llamativa e interesante superestrella. "Venid conmigo, porque soy el más grande." La segunda tentación (de adorar al diablo, que puede dar el poder y la riqueza) intenta seducir a Jesús fuera de la dirección verdadera de todos los vivientes humanos - el amor y servicio de Dios y de su creación. Él está siendo atraído desde la creación de un Reino de amor y de servicio hacia el control de un imperio de secuaces.
 
Lucas invierte las tentaciones segunda y tercera de la versión de Mateo con el fin de hacer de Jerusalén el punto culminante de las tentaciones al igual que es el destino final de la misión de Jesús y el punto de partida para la Iglesia. 

Los cuarenta días en el desierto sin comer nada nos recuerda a Moisés haciendo lo mismo. Al final Moisés recibió y proclamó el mensaje de Dios (la Ley), así como Jesús va a hacer su declaración de la misión en la sinagoga de Nazaret (Lucas 4:16-21). Además, las respuestas que Jesús da al Maligno son todas del Deuteronomio (uno de los cinco libros atribuidos a Moisés) y sus tentaciones corresponden a las que padecen los israelitas en su viaje por el desierto. La diferencia con los hijos de Israel, es que no sucumbió Jesús:
- Los israelitas se quejaban de no tener suficiente comida. "No sólo de pan que vivimos, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios."
- Israel constantemente tendía a perseguir a los dioses falsos (por ejemplo, el becerro de oro), pero Jesús reconoce un solo Dios. "Adora al Señor tu Dios y sírvele sólo a él."
- Israel tento a Dios en Masá y Meriba para darles agua, pero Jesús se niega a manipular a Dios. "No debes poner tu Señor Dios a prueba."

En todas y en todo, Jesús se muestra a sí mismo totalmente fiel y confiado en Dios y por lo tanto calificado por su papel como Mesías. Y estas tentaciones se hacen para parecer lo más razonable, porque el Mesías se espera que traiga el pan bajado del cielo, para someter a otros reinos de Israel y llevar a cabo una muestra deslumbrante para demostrar sus credenciales.

Tentaciones más peligrosas
Cuando pensamos en las tentaciones, tendemos a pensar en los pecados sexuales, decir mentiras, perder los estribos, el chisme acerca de las personas (imaginaria) faltas, enfadarse, sentir resentimiento y similares. Sin embargo, las tentaciones son realmente peligrosas para querer la riqueza material por sí misma (la capacidad de convertir cualquier cosa en dinero ['pan']), el querer estatus (todos me miran a mí), y el poder (que puede manipular a las personas y las cosas para mis propios fines), lo que se ve como con la riqueza, el poder y el estatus. 

Estas son peligrosas porque reducen a otras personas e incluso el mundo material a las cosas que se pueden utilizar exclusivamente para mi beneficio personal. Son peligrosas porque crean un mundo y una sociedad en la que todo el mundo tiene que competir para conseguir tanto para sí mismos como puedan. En un mundo de ¨carrera de ratas¨, algunas  minorías acumulan por si mismas una cantidad desproporcionada de los bienes del mundo, mientras que las mayorías se quedan sin lo que necesitan. Por encima de todo, estas personas son peligrosas porque pueden crear el credo predominante de la sociedad en la que vivimos. Ellos creen que la felicidad no diluida viene con ganar millones en la lotería. Ellos creen que la propiedad de lo que han adquirido es absoluta. Pero no hay propiedad absoluta de nada.

Valores del Reino
El mundo, el Reino que Jesús vino a construir, tiene un conjunto de diferentes valores. Y son esos valores que se consideran durante toda la Cuaresma. Muchos cristianos están persiguiendo a los ídolos de la riqueza, estatus y poder tan fanáticamente como los no cristianos hermanos y hermanas. Pero, de hecho, éstos no son cristianos, incluso son anti-cristianos, ambiciones. Ellos no son a la manera de Jesús, ellos no son el camino del Reino, ni tampoco son el camino hacia un sistema humano, la vida plenamente satisfactoria para nadie. 

Esto es lo que el evangelio de hoy se trata. Esto es lo que significa la Cuaresma como un tiempo de reflexión y un tiempo de re-evaluación de la calidad y la dirección de nuestras vidas. Un tiempo para reconsiderar nuestras prioridades, tanto como cristianos y como seres humanos. Un momento para reafirmar nuestra convicción de la igual dignidad de toda persona humana. 

Dice la segunda lectura de hoy: "El que cree en él no tendrá ningún motivo de vergüenza, no hay diferencia entre Judio y el griego. Todos pertenecen al mismo Señor que es lo suficientemente rico, sin embargo muchos se preguntan por su ayuda, para todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. "Es un escándalo y un delito entonces cuando algunos de nosotros activamente evitar hermanos y hermanas tener acceso a los bienes materiales, sociales y espirituales de la creación de Dios.

Batalla sin fin
Por último, antes de dejar el evangelio de hoy, no debemos pasar por alto su frase final: "El demonio lo dejó para regresar en el tiempo señalado." La batalla con el mal no había terminado para Jesús. Ocurrirá una y otra vez en diferentes etapas de su vida, hasta y sobre todo en las últimas horas en el jardín y en la cruz. 

También para nosotros, nunca la batalla contra el mal esta detenida. El egoísmo, la codicia, la ira y la hostilidad, los celos y el resentimiento, sobre todo, el deseo de tener más que el de compartir, para controlar en lugar de servir. Nosotros y nuestros hijos están atrapados en la ¨carrera de ratas¨ sin siquiera saberlo. Nuestro éxito en la vida no sólo puede ser lo que logramos en la construcción de palacios o de imperios, sino en la construcción de una sociedad más amorosa y justa, basado en el mensaje de Jesús, un mensaje de la verdad y la integridad, el amor y la compasión, de la libertad y paz.

Es por eso que necesitamos este período de purificación de la Cuaresma cada año. Si en los últimos años, lo dejamos pasar desapercibido, dejad que este año sea un poco diferente. Que sea una segunda primavera en nuestras vidas. Que significan algo en nuestro discipulado con Cristo.

La edición y el subrayado son nuestros
Descubramos que la  la Cuaresma es un tiempo de reflexión y un tiempo de re-evaluación de la calidad y la dirección de nuestras vidas. Un tiempo para reconsiderar nuestras prioridades, tanto como cristianos y como seres humanos. Un momento para reafirmar nuestra convicción de la igual dignidad de toda persona humana.
  
Que la misericordia y la confianza en el Señor no les falte.

Gracias
 

4 de septiembre de 2012

Se quedaban asombrados por su enseñanza y por que expulsaba espíritus, con autoridad y poder

Del santo Evangelio según San Lucas 4, 31-37
En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaúm, ciudad de la Galilea, y los sábados enseñaba a la gente. Se quedaban asombrados de su enseñanza, porque hablaba con autoridad. Había en la sinagoga un hombre que tenía un demonio inmundo, y se puso a gritar a voces: "¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres: el Santo de Dios". Jesús le intimó: "¡Cierra la boca y sal!" El demonio tiró al hombre por tierra en medio de la gente, pero salió sin hacerle daño. Todos comentaban estupefactos: "¿Qué tiene su palabra? Da órdenes con autoridad y poder a los espíritus inmundos, y salen". Noticias de él iban llegando a todos los lugares de la comarca. (Aciprensa.com)

Comentario:
En el evangelio de hoy, vamos a ver de cerca dos asuntos: la admiración de la gente por la manera en que Jesús enseña y sana a un hombre poseído por un demonio impuro. No todos los evangelistas cuentas los hechos del mismo modo. Para Lucas, el primer milagro es la calma con que Jesús se libró de la amenaza de muerte de parte de la gente de Nazaret (Lc 4,29-30) y la curación del hombre poseído (Lc 4,33-35). Para Mateo, el primer milagro es la curación de algunos enfermos y endemoniados (Mt 4,23) o, más específicamente, la curación de un leproso (Mt 8,1-4). Para Marcos, fue la expulsión de un demonio (Mc 1,23-26). Para Juan, el primer milagro fue en Caná, donde Jesús transformó el agua en vino (Jn 2,1-11). Así, en la manera de contar las cosas, cada evangelista muestra cuál fue según él, la mayor preocupación de Jesús.

• Lucas 4,31: El cambio de Jesús para Cafarnaún. “Jesús bajó a Cafarnaún, ciudad de la Galilea, y allí enseñaba los sábados”. Mateo dice que Jesús fue a vivir a Cafarnáun (Mt 4,13). Cambió de lugar de residencia. Cafarnáun era una pequeña ciudad junto al cruce de dos vías importantes: una que venía de Asía Menor e iba para Petra en el sur de Transgordania, y otra que venía de la región de los ríos Eufrates y Tigres y bajaba hacia Egipto. El cambio para Cafarnáun facilitaba el contacto con la gente y la divulgación de la Buena Noticia. 

Lucas 4,32: La admiración de la gente por las enseñanzas de Jesús. La primera cosa que la gente percibe es la forma diferente que Jesús tiene de enseñar: “Jesús hablaba con autoridad”. Marcos añade que por su manera diferente de enseñar, Jesús creaba una conciencia crítica en la gente con relación a las autoridades religiosas de la época. La gente percibía y comparaba: El enseña con autoridad, diferente de los escribas” (Mc 1,22.27). Los escribas de la época enseñaban citando a las autoridades. Jesús no cita a ninguna autoridad, sino que habla desde su propia experiencia de Dios y de la vida.

Lucas 4,33-35: Jesús combate contra el poder del mal. El primer milagro es la expulsión de un demonio. El poder del mal se apoderaba de la gente y las alienaba. Jesús devuelve las personas a ellas mismas. Les devuelve la conciencia y la libertad. Y lo hace por el poder de su palabra: "¡Cállate y sal de él!" En otra ocasión dice: “Pero si por el dedo de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios.” (Lc 11,20). Hoy también, mucha gente vive alienada de si misma por el poder de los medios de comunicación, de la propaganda del gobierno y del comercio. Vive esclava del consumismo, oprimida por las deudas y amenazada por los cobradores. Piensa que no vive bien si no compra aquello que la propaganda anuncia. ¡No es fácil expulsar este poder que hoy aliena a tanta gente, y devolver las personas a ellas mismas!

Lucas 1,36-37: La reacción de la gente: manda sobre los espíritus impuros. Además de la forma diferente que Jesús tiene de enseñar las cosas de Dios, el otro aspecto que causaba admiración en la gente es el poder que Jesús tiene sobre los espíritus impuros: "¿Qué palabra es ésta? Manda sobre los espíritus impuros con autoridad y poder, y ellos salen". Jesús abre un nuevo camino a la gente para poder conseguir la pureza mediante el contacto con él. En aquel tiempo, una persona impura no podía comparecer ante Dios para rezar y recibir la bendición prometida por Abrahán. Tenía que purificarse, primero. Había muchas leyes y normas que dificultaban la vida de la gente y marginaban a mucha gente considerándola impura. Pero ahora, purificadas por la fe en Jesús, las personas podían comparecer de nuevo en presencia de Dios y rezarle, sin necesidad de recorrer a aquellas complicadas y a veces dispendiosas normas de pureza. 

 
La edición y el subrayado son nuestros  
Tomado del Sitio Oficial de los Carmelitas

Cristo vence al demonio y lo sigue venciendo. Juan Pablo II nos dice: <<«Apártate, Satanás» (Marcos 4, 10). La actitud decidida del Mesías constituye para nosotros un ejemplo y una invitación a seguirlo con valiente determinación. El demonio, «príncipe de este mundo» (Juan 12, 31), continúa todavía hoy con su acción falaz [embustera]. Todo hombre es tentado por la propia concupiscencia [la inclinación de la naturaleza humana hacia el pecado, causada por el pecado original] y el mal ejemplo de los demás, así como por el demonio, y es más tentado aún cuando menos lo percibe. ¡Cuántas veces con ligereza cede a las falaces lisonjas [falsas alabanzas] de la carne y del maligno, y experimenta después amargas desilusiones! Es necesario seguir siendo vigilantes para reaccionar con prontitud a todo ataque de la tentación.
 

La Iglesia, experta maestra de humanidad y de santidad, nos señala instrumentos antiguos y siempre nuevos para afrontar el diario combate contra las sugerencias del mal: la oración, los sacramentos, la penitencia, la escucha atenta de la Palabra de Dios, la vigilancia y el ayuno.(Juan Pablo II, Angelus, 17 de febrero 2002-Zenit.org)

La victoria sobre el "príncipe de este mundo"(Jn 14, 30) se ganó para siempre en la Hora en que Jesús se entregó libremente a la muerte para darnos su Vida (catecismo 2853). Es precísamente con la oración, los sacramentos, la penitencia, la escucha atenta de la Palabra de Dios, la vigilancia y el ayuno que hacemos nuestra, la vida de Cristo y su Victoria.

En este día reconozcamos la autoridad y el poder de Jesús en nuestras propias vidas. 

Que la misericordia y la confianza en el Señor no les falte.

Gracias

28 de julio de 2012

El trigo y la cizaña crecen hasta el momento de Dios.

Buen día en el Señor, el evangelio de hoy nos presenta la parábola del trigo y la cizaña (Mateo 13,24-30). Durante siglos, por causa de la observancia de las leyes de pureza, los judíos habían vivido separados de las demás naciones. Este aislamiento marcó su vida. Y hasta después de haberse convertido, algunos seguían estas mismas observancias que los separaban de los demás. Ellos querían la pureza total. Cualquier señal de impureza debía de ser extirpada en nombre de Dios. “No puede haber tolerancia con el pecado”, así decían.

El sembrador siembra la buen semilla. ¨El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo¨.El hombre de por si busca encontrarse con alguien. Y este anhelo del ¨encuentro¨ es una respuesta al Amor de Dios que nos reúne. De esta manera nacen parejas, familias, comunidades de algún tipo, en los cuales hay un propósito bueno y de servicio.  La palabra de Dios que expresa ese Amor, también ¨siembra¨ ese encuentro en el  ¨campo¨ del Señor.

La siembra del enemigo. ¨Los siervos del amo se acercaron a decirle: `Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?¨ y el dueño respondió: ¨Un enemigo lo hizo¨. El catecismo nos enseña: ¨En esta petición [del padre nuestro], el mal no es una abstracción, sino que designa una persona, Satanás, el Maligno, el ángel que se opone a Dios. El "diablo" ["dia-bolos"] es aquel que "se atraviesa" en el designio de Dios y su obra de salvación cumplida en Cristo¨. (Catecismo 2851)

El enemigo es una persona espiritual, es el diablo (Mt 13,39), el que divide, el que odia a Dios y se opone a nuestra salvación. Es aquel que siembra división dentro de nuestras familias y comunidades, se manifiesta en nuestros pecados y nuestra inclinación al mal. Por ello, el deseo de dominar, de poder, de vanidad, de orgullo y de desconfiar, que son faltas al Amor de Dios y al prójimo.

Los siervos quieren recojerla. ¨Dícenle los siervos: `¿Quieres, pues, que vayamos a recogerla?'¨Reacción solicita y dispuesta pero ciertamente imprudente, pues pensaban en una sola cosa: la de salvar la buena semilla a ¨toda costa¨. La poca prudencia, la vemos en la consulta a su Señor.

En nosotros, se manifiesta en el deseo de cambiar las cosas motivados por el rechazo a la diferencia u oposición a los otros.  Que nos hace decir o sentir: ¨Ellos no son como nosotros, hay que cambiar las cosas¨

La calma del Señor. Díceles: `No, no sea que, al recoger la cizaña, arranquéis a la vez el trigo. Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega. Y al tiempo de la siega, diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo recogedlo en mi granero.'» El Señor contradice en todo a los siervos, en lo que dice y en la actitud que muestra, pues decide esperar el momento oportuno. El Señor ama al trigo más que los siervos, y no está dispuesto a perderlo, no quiere siquiera arriesgarse. 

La paciencia y la mansedumbre: ¨Es propio de la virtud de la paciencia moderar los excesos de la tristeza, y de la virtud de la mansedumbre moderar los arrebatos de cólera que se levanta impetuosa para rechazar el mal presente. El esfuerzo por ejercer la paciencia y la mansedumbre como virtudes requiere un combate que requiere violentos esfuerzos y grandes sacrificios. Pero cuando la paciencia y la mansedumbre son frutos del Espíritu Santo, apartan a sus enemigos sin combate, o si llegan a combatir, es sin dificultad y con gusto. La paciencia ve con alegría todo aquello que puede causar tristeza. Así los mártires se regocijaban con la noticia de las persecuciones y a la vista de los suplicios. Cuando la paz está bien asentada en el corazón, no le cuesta a la mansedumbre reprimir los movimientos de cólera; el alma sigue en la misma postura, sin perder nunca su tranquilidad. Porque al tomar el Espíritu Santo posesión de todas sus facultades y residir en ellas, aleja la tristeza o no permite que le haga impresión y hasta el mismo demonio teme a esta alma¨ (corazones- org) 

En nosotros y en nuestras comunidades, hay deseos, actitudes o actos que ama el Señor pues por que El los ha sembrado. Por ello quiere protegerlos, guardarlos y cuidarlos. Ante esto nos da la gracia, su ayuda, con la paciencia y la mansedumbre para enfrentar la tristeza del conflicto, moderar nuestro deseo de violencia y no perder la tranquilidad y la paz que es su presencia hasta el momento oportuno que actúe en nuestras vidas. 

En este día, descubramos el trigo y la cizaña presentes en nosotros mismos y en nuestras familias, y entregémoselas al Amor de Dios. 

Que la misericordia y la confianza en el Señor no les falte. 

Gracias.  
Mpas información en :




Del Santo Evangelio Según San Mateo 13, 24-30


En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente: El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras la gente dormía, su enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo: "Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?" Él les dijo: "Un enemigo lo ha hecho." Los criados le preguntaron: "¿Quieres que vayamos a arrancarla?" Pero él les respondió: "No, que, al arrancar la cizaña, podríais arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y, cuando llegue la siega, diré a los segadores: 'Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero. (Aciprensa.com)


Meditación de San Juan Crisóstomo 

 (…)

-¿Qué diferencia hay entre esta parábola y la anterior?-

Que en la anterior habla de los que no atendieron, sino que rechazaron la simiente [semilla]; mientras que en ésta se trata de los grupos de herejes. Antepuso aquélla para no perturbar a los discípulos, una vez que les hubo explicado por qué a los otros hablaba en parábolas. En la anterior decía que no se le recibía; en esta otra dice que hay corruptores recibidos juntamente con los discípulos. Porque es astucia propia del demonio mezclar siempre con la verdad el error coloreado con apariencias de verdad, de manera de poder por este medio engañar fácilmente a los sencillos. Por tal motivo, no nombró otra clase de simientes, sino sólo la cizaña, que es una semilla semejante al trigo.

Luego indica el modo de las asechanzas, diciendo: Mientras su gente dormía. Un precipicio y peligro no pequeño se propone aquí a los prelados [autoridades eclesiásticas]  , a quienes especialmente se ha encomendado el cuidado del campo; pero no sólo a ellos, sino también a los súbditos. Y se declara cómo el error vino en pos de la verdad, cosas que los sucesos han confirmado. Porque en pos de los profetas llegan los seudoprofetas; en pos de los apóstoles, los seudoapóstoles; en pos de Cristo, el Anticristo. Pues si el diablo no ve algo que imitar o algunos a quienes armar asechanzas, ni las pone ni sabe nada. En el caso, como ve que una simiente produjo el ciento por uno, otra el sesenta, otra el treinta, echa él por otro camino.
No pudiendo arrancar lo que ya ha arraigado, ni sofocarlo, ni quemarlo, se vale de otra astucia, y siembra en otros su propia simiente. 

-¿Preguntarás en qué se diferencian estos hombres que se duermen de aquellos que fueron significados por el camino?-

En que en éstos la simiente fue arrebatada al punto, pues el diablo ni siquiera la dejó echar raíces, mientras que en los otros tuvo necesidad de un mayor artificio. Esto dijo Cristo para enseñarnos que es necesario vigilar sin interrupción. Como si dijera: aun cuando huyas de aquel daño, todavía queda otro. Como allá el daño vino por la senda, las piedras, las espinas, así acá llega por el sueño. De modo que se hace necesaria una vigilancia continua. 

-Por esto decía: Quien perseverare hasta el fin, ése será salvo-
 
Algo parecido sucedió allá a los comienzos. Porque muchos prelados, habiendo dejado entrar en la Iglesia a malvados herejes, dieron amplio lugar a semejantes asechanzas. Porque ningún trabajo le queda al demonio, una vez que ha introducido a semejantes hombres. 

-Preguntarás: ¿Un medio para evitar el sueño?- 

En cuanto al sueño natural, es imposible evitarlo; pero no así el de la voluntad. Por lo cual decía Pablo: ¨ Velad y estad firmes en la fe¨. Y demuestra que semejante obra del demonio es no sólo mala y dañosa, sino además superflua; puesto que cuando ya el campo está cultivado y ningún otro trabajo necesita, entonces viene el diablo a sembrar. 

Es lo que hacen los herejes, porque infiltran su veneno únicamente por vanagloria. Y describe Cristo toda la escena exactamente no sólo con estas palabras, sino también con las que siguen. Pues dice: ¨Una vez que creció la hierba y dio fruto, entonces apareció la cizaña¨: que es lo que hacen los herejes. Al principio se ocultan: pero una vez que adquieren mayor confianza y facilidad para hablar, entonces derraman su veneno.

-Mas ¿por qué causa mete Cristo en la escena a los hombres que cuentan lo sucedido?-

Para tener ocasión de decir que no se ha de matar a los herejes. Y al demonio lo llama Enemigo, a causa del daño que hace al hombre. Porque el daño es contra nosotros. El comienzo del daño no nació del odio a nosotros, sino del odio a Dios. De donde se sigue que más nos ama Dios a nosotros que nosotros a nosotros mismos. Pero también por otro camino puede verse la astucia del demonio. Nada sembró anteriormente porque nada tenía que perder. Esperó hasta que todo estuvo terminado, con el objeto de echar a perder todo el empeño del agricultor; de manera que todo lo hacía por odio contra él.

-Pero considera también la diligencia de los siervos. Quieren arrancar pronto la cizaña, aunque en esto no proceden con suficiente prudencia- 

Se manifiesta la solicitud que tienen respecto de la simiente y se confirma que ellos sólo atienden a una cosa: no a que el hombre enemigo sea castigado, puesto que por el momento eso no apremia, sino a que no perezca la buena simiente. Piensan pues en ello, pero para que rápidamente se corte la enfermedad. Y no proceden enseguida a su empeño, porque no se arrogan semejante derecho, sino que esperan el parecer de su señor y dicen: ¿Quieres? Y ¿qué les responde el dueño? Se lo prohíbe diciendo: No sea que arranquéis juntamente el trigo. Lo decía para prohibir las guerras y matanzas, porque no se debe dar muerte al hereje. De lo contrario, brotaría en el orbe una guerra irreconciliable.

Con dos razones mueve a los discípulos a que se abstengan de tal cosa: la primera para que no vayan a dañar al trigo; la segunda, que al fin los herejes, enfermos de enfermedad incurable, serán castigados. De manera que si quieres castigarlos sin daño del trigo, espera el tiempo oportuno. 

-¿Qué otra cosa sino ésta quiere el dueño cuando clama: ¨No sea que arranquéis juntamente el trigo¨?- 

Si empuñáis las armas para matar a los herejes, morirán juntamente muchos santos. Y aun es verosímil que muchos de esos herejes se conviertan en trigo. De manera que si los arrancáis antes hacéis daño al fruto futuro, destruyendo a quienes podrían cambiar y ser buenos.

No es, pues, que vede reprimir a los herejes, cerrarles la boca, quitarles la libertad de hablar, combatir sus reuniones, rechazar sus componendas: lo que veda es matarlos. Advierte, por otra parte, su mansedumbre, pues no solamente así sentencia y ordena, sino que añade la razón.
 
-Pero ¿qué sucederá si se deja la cizaña hasta el fin?-
 
Entonces diré a los segadores: ¨Recoged primero la cizaña y atadla en manojos para que sea quemada¨. Les trae a la memoria las palabras de Juan el Bautista, aquellas con que él mismo fue presentado como Juez; y dice: mientras están juntos el trigo y la cizaña, es necesario dejarla, pues puede suceder que se convierta en trigo. Pero cuando sin haberse aprovechado de nada, se aparten y sean separados, entonces les espera un inevitable castigo. Pues dice: Ordenaré a los cegadores: ¨Recoged primero la cizaña¨. 

-¿Por qué primero?- 

Para que no se espanten ellos, no sea que el trigo se vaya con la cizaña. Y atadla en gavillas para que sea quemada; pero al trigo congregadlo en el granero.

Otra parábola les propuso diciendo: Es semejante el reino de los cielos a un grano de mostaza. Pues había dicho que de la simiente las tres partes perecieron y sólo una se salvó y que a ésta que se salvó la amenazaban tan grandes y numerosos males, para que no fueran a decir: entonces ¿quiénes y cuántos serán los que permanezcan fieles? Les quita semejante temor, y les vuelve la confianza mediante la parábola del grano de mostaza, y les demuestra que la predicación penetrará por doquiera. Tal es el motivo de que traiga al medio la comparación con esa legumbre, que viene siendo tan oportuna en esta materia. Con ser, dice, la más pequeña de todas las semillas, cuando ha crecido es la más grande de todas las hortalizas y llega a hacerse árbol, de manera que las aves del cielo vienen a anidar en sus ramas. Quiso dar así un indicio de su grandeza, diciendo que de igual manera sucedería con la predicación. Los discípulos eran los más débiles de todos los hombres y los más pequeños; mas, por haber en ellos una virtud grande, la predicación se difundió por toda la tierra.