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23 de octubre de 2012

¨Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela¨


Del Santo Evangelio según San Lucas 12, 35-38

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas; vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela: os seguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y les irá sirviendo. Y si llega entrada la noche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos. (Aciprensa.com) 

Comentario:

Lucas 12,35: Exhortación a la vigilancia. "Tened ceñida la cintura y las lámparas encendidas”. Ceñirse significaba amarrar una tela o una cuerda alrededor del traje talar, para que no estorbara los movimientos del cuerpo. Estar ceñido significaba estar preparado, pronto para la acción inmediata. La víspera de la huida hacia Egipto, en la hora de celebrar la pascua, los israelitas debían ceñirse, esto es, estar preparados para poder partir inmediatamente (Ex 12,11). Cuando alguien iba a trabajar, a luchar o a ejecutar una tarea se ceñía (Ct 3,8). En la carta a los Efesios, Pablo describe la armadura de Dios y dice que los riñones deben estar ceñidos con el cíngulo de la verdad (Ef 6,14). Las lámparas debían de estar encendidas, pues la vigilancia es tarea tanto para el día como para la noche. Sin luz no se anda en la oscuridad de la noche.


Lucas 12,36: La parábola. Para explicar lo que significa estar ceñido, Jesús cuenta una pequeña parábola. “Y sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran.” La tarea de aguardar la llegada del dueño exige una vigilancia constante y permanente, sobre todo cuando es de noche, pues el dueño no tiene una hora determinada para volver. Puede hacerlo en cualquier momento. El empleado ¡ha de estar atento, vigilante siempre! 


Lucas 12,37: Promesa de felicidad. “Dichosos los siervos a quienes el señor, al venir, encuentre despiertos: yo os aseguro que se ceñirá, los hará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servirá.” Aquí, en esta promesa de felicidad, los papeles se invierten. El dueño se vuelve empleado y empieza a servir al empleado que se vuelve dueño. Evoca a Jesús en la última cena que, aún siendo señor y maestro, se hizo siervo y empleado de todos (Jn 13,4-17). La felicidad prometida tiene que ver con el futuro, con la felicidad en el fin de los tiempos, y es lo opuesto de aquello que Jesús prometió en otra parábola que decía: “¿Quién de vosotros que tiene un siervo arando o pastoreando y, cuando regresa del campo, le dice: `Pasa al momento y ponte a la mesa?' ¿No le dirá más bien: `Prepárame algo para cenar, y cíñete para servirme y luego que yo haya comido y bebido comerás y beberás tú?' ¿Acaso tiene que dar las gracias al siervo porque hizo lo que le mandaron? De igual modo vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os mandaron, decid: No somos más que unos pobres siervos; sólo hemos hecho lo que teníamos que hacer.” (Lc 17,7-10).
 

Lucas 12,38: Repite la promesa de felicidad. “Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos ellos!” Repite la promesa de felicidad que exige vigilancia total. El dueño puede volver en medio de la noche, a las tres de madrugada, o en cualquier otro momento. El empleado tiene que estar preparado, ceñido para poder entrar en acción.
 
La edición y el subrayado son nuestros 
Tomado del Sitio Oficial de los Carmelitas




En este día, empecemos la vigilancia exijente y completa de nuestra alma, previniendo todo mal deseo y pidiendo perdón a Dios por los ya consentidos.

Que la misericordia y la confianza en el Señor no les falte.

Gracias

24 de septiembre de 2012

Se enciende una vela para ponerla en un candelero, y para que todos la vean

Del santo Evangelio según San Lucas 8,16-18
En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “Nadie enciende una vela y la tapa con alguna vasija o la esconde debajo de la cama, sino que la pone en un candelero, para que los que entren puedan ver la luz. Porque nada hay oculto que no llegue a descubrirse, nada secreto que no llegue a saberse o a hacerse público. Fíjense, pues, si están entendiendo bien, porque al que tiene se le dará más; pero al que no tiene se le quitará aun aquello que cree tener”.



Comentario: 

El mensaje de hoy parece bastante claro. El mensaje del Evangelio no es para mantenerse oculto. 

No somos una "religión del misterio" en el sentido de que el Evangelio es sólo para iniciados. Es un mensaje que debe ser proclamado desde las azoteas. Si lo que creemos y decimos es cierto va a prevalecer. Somos conscientes de que Jesús es la Luz del mundo y sus seguidores deben ser también como luces brillantes por todo el mundo. Un cristiano invisible es una contradicción de términos, sin embargo, hay una fuerte tendencia nuestra "para mantener nuestra religión a nosotros mismos y no imponer a los demás".

Forzar a los demás a creer no está bien, incluso si fuera posible. Invitar a otras personas para que "vengan y vean ", escuchen el mensaje y tengan una experiencia personal de vida es otra cosa. También creemos que el mensaje del Evangelio ofrece una forma de vida que trae mucha felicidad en la vida personal y de las sociedades en su conjunto si se sigue realmente . Por lo tanto, parte de nuestra comunicación del mensaje es a través de nuestro estilo de vida ("¡Mira! ¡Funciona!") como a través de lo que decimos. 

"Mirad, pues, cómo escuchaís", dice Jesús hoy. Tiene que haber una audiencia que entiende, acepta, asimila y lo pone en práctica. Lo que se escucha y entiende ha de ser transmitido. De lo contrario se muere. Sin embargo, "al que tiene, se le dará más ". Y "al que no [por que no ha estado escuchando y absorbiendo correctamente] podría perder hasta lo poco que tiene". Ser cristiano no es llegar a un cierto nivel y quedarse ahí, sino que significa esencialmente constante crecimiento y desarrollo. Para mantenerse quieto o estancado es para volver. 

El subrayado es nuestro 
Tomado de ¨ Living Space. Commentaries on the dayli readings¨ 

La libertad de la fe ¨El hombre, al creer, debe responder voluntariamente a Dios; nadie debe estar obligado contra su voluntad a abrazar la fe. En efecto, el acto de fe es voluntario por su propia naturaleza" (DH 10; cf. CIC, can.748,2). "Ciertamente, Dios llama a los hombres a servirle en espíritu y en verdad. Por ello, quedan vinculados por su conciencia, pero no coaccionados...Esto se hizo patente, sobre todo, en Cristo Jesús" (DH 11). En efecto, Cristo invitó a la fe y a la conversión, él no forzó jamás a nadie jamás. "Dio testimonio de la verdad, pero no quiso imponerla por la fuerza a los que le contradecían. Pues su reino...crece por el amor con que Cristo, exaltado en la cruz, atrae a los hombres hacia él" (DH 11).¨ (Catecismo 160)

En este día decidamos anunciar el evangelio no sólo con palabras sino con gestos, con nuestro testimonio, nuestra forma de vivir coherente, amorosa y responsable con nuestra fe. 

Que la misericordia y la confianza en el Señor no les falte 

Gracias