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25 de octubre de 2012

"He venido a prender fuego en el mundo¨

Del santo Evangelio según San Lucas 12, 49-53

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer al mundo la paz? No, sino división. En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos: el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra".(Aciprensa.com)


Comentario:

Tenemos algunas palabras apasionadas e inquietante de Jesús hoy.

Jesús, vino a traer fuego sobre la tierra. En primer lugar, expresa su profundo deseo de arrojar un fuego sobre la tierra. En las imágenes del Antiguo Testamento, el fuego es un símbolo de la presencia poderosa de Dios. Recordamos a Moisés en la zarza ardiente, la columna de fuego que acompañó a los israelitas por la noche mientras vagaban por el desierto hacia la tierra prometida, así como las lenguas de fuego que se cernían sobre los discípulos en Pentecostés.

Es este fuego pentecostal que quema los corazones de los hombres y los atrae a cambiar el rumbo de sus vidas. Para que el deseo de Jesús se cumpla tenemos que poner de nuestra parte para ayudar a difundir algo de ese fuego del amor de Dios en todas partes. 


Jesús, desea fuertemente su bautismo, el sufrimiento que atravezará por Amor a nosotros. En segundo lugar, expresa el deseo de que su bautismo se consuma. El bautismo se refiere aquí a su inmersión en el terrible sufrimiento y la muerte por el cual será liberado. De hecho, el ritual del bautismo en el que se encuentra inmersa la persona a ser bautizada en la pila bautismal fue visto como un paralelo a Jesús descender a la muerte y emergentes para la vida nueva de la resurrección. Pablo habla acerca de esto.

El anuncio de Jesús, trae divisiones.- .En tercer lugar, Jesús dice que ha venido a traer paz, sino división en la tierra. A primera vista, este es un dicho duro y no tiene ningún sentido. ¿No es Jesús el Príncipe de la Paz? ¿No dijo Jesús en la última cena que estaba dando su paz a sus discípulos, una paz que el mundo no puede dar y que nadie puede quitar? ¿No dijo: "Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os haré descansar"? ¿No fue el saludo final de Cristo resucitado a sus discípulos en el aposento alto "La Paz esté con ustedes"? 

Sí, pero también advirtió a sus discípulos que, después de su muerte, les podría esperar un camino difícil. Serían llevados ante gobernantes y gobernadores, serían golpeados y encarcelados y condenados a muerte. La gente podría pensar que estaba haciendo bien pues libraban al mundo de ellos. En estee sentido, Jesús no estaba seguro de traer la paz.


Y, en el momento en que se escribió este evangelio, la profecía de Jesús había sido bien confirmada,. y no había mucho más por venir.


La desintegración de las familias, el padre contra la madre, padres contra hijos, parientes políticos en contra de los suegros, por desgracia es demasiado común que uno o más miembros de una familia decide seguir a Cristo y ser bautizado. Estos deben haber sido experiencias muy dolorosas que nadie quería. Cualquiera que esté familiarizado con la historia de la Iglesia en China durante la persecución comunista sabe cuántas familias fueron desgarradas por su cristianismo aceptando. (En el Evangelio, lo vemos en la historia de un hombre ciego que se unió a Jesús y cuyos padres, aterrorizados por las autoridades, no quería tener nada que ver. Sin duda, era una imagen bastante familiar para los convertidos tempranamente, para no mencionar la iglesia reciente,.)


Jesús había advertido que aquellos que querían seguirle tenían que estar listos, si es necesario, para salir de su casa y de la familia y entrar en una nueva familia de hermanos y hermanas. Para seguir el camino de la verdad y del amor, de la libertad y la justicia siempre va a despertar la hostilidad de aquellos que se sienten amenazados por la bondad.


¿Pero es correcto romper con la familia? Para poder responder preguntemos ¿Qué es lo más amoroso por hacer: ser fiel a las propias convicciones y la integridad propia, o  comprometerse con un bienestar y una paz meramente externos? El que deja una familia por la causa de Cristo y del Evangelio, muestra un mayor amor por su familia y nunca dejará de amarles sin importar la reacción violenta que puedan tener a la elección del cristiano que ha creído necesaria hacer. A la larga, la verdad y el amor prevalecerá. 


 Por último, de la hostilidad, de la división, de la persecución, siempre el cristiano no es directamente responsable, que no le quite la paz de que Jesús habló. Por el contrario, es sólo por ser fiel a las propias convicciones y la propia integridad, sea cual sea el precio que haya que pagar, que esa paz puede experimentarse.


 La edición y el subrayado son nuestros

En este día preparemos nuestro corazón pora ser fuertes en el Señor, con absoluta confianza y total entrega a su misión de anunciarle en nuestras vidas.

Que la misericordia y la confianza en el Señor no les falte.

Gracias.

19 de octubre de 2012

¨ Nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, nada hay escondido que no llegue a saberse¨



Del Santo Evangelio según San  Lucas 12, 1-7

En aquel tiempo, miles y miles de personas se agolpaban hasta pisarse unos a otros.


Jesús empezó a hablar, dirigiéndose primero a sus discípulos: "Cuidado con la levadura de los fariseos, o sea, con su hipocresía. 


Nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, nada hay escondido que no llegue a saberse.

Por eso, lo que digáis de noche se repetirá a pleno día, y lo que digáis al oído en el sótano se pregonará desde la azotea. 


A vosotros os digo, amigos míos: no tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden hacer más.
 

Os voy a decir a quién tenéis que temer: temed al que tiene poder para matar y después echar al infierno. A éste tenéis que temer, os lo digo yo.
 

¿No se venden cinco gorriones por dos cuartos? Pues ni de uno solo se olvida Dios. Hasta los pelos de vuestra cabeza están contados. Por lo tanto, no tengáis miedo: no hay comparación entre vosotros y los gorriones".(Aciprensa.com)

Comentario:


 • Lucas 12,1ª: Miles y miles de personas buscan a Jesús. “En esto, habiéndose reunido miles y miles de personas, hasta pisarse unos a otros…”. Esta frase deja entrever la enorme popularidad de Jesús y el deseo de la gente de encontrarse con él (cf. Mc 6,31; Mt 13,2). Deja entrever, asimismo, el abandono en el que se encontraba la gente. “Son como oveja sin pastor”, decía Jesús en otra ocasión cuando vio la multitud aproximarse para escuchar su palabra (Mc 6,34).

Lucas 12,1b: Cuidado con la hipocresía “Se puso a decir primeramente a sus discípulos: «Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía”. Marcos hablaba ya de levadura de los fariseos y de los herodianos y sugería que se trataba de la mentalidad o de la ideología dominante de la época que esperaba a un mesías glorioso y poderoso (Mc 8,15; 8,31-33). Aquí, en este texto, Lucas identifica la levadura de los fariseos con la hipocresía. La hipocresía es una actitud que invierte los valores. Esconde la verdad. Muestra una fachada bonita que encubre y disfraza la podredumbre que hay por dentro. En este caso la hipocresía era la cáscara aparente de la máxima fidelidad a la Palabra de Dios que escondía la contradicción de la vida de éstos. Jesús quiere lo contrario. Quiere coherencia que no deja en lo escondido. 


Lucas 12,2-3: Lo escondido será revelado. “Nada hay encubierto que no haya de ser descubierto ni oculto que no haya de saberse. Porque cuanto dijisteis en la oscuridad será oído a la luz, y lo que hablasteis al oído en las habitaciones privadas será proclamado desde los terrados”. Es la segunda vez que Lucas habla de este asunto (cf. Lc 8,17). En vez de la hipocresía de los fariseos que esconde la verdad, los discípulos deben tener sinceridad. No deben tener miedo a la verdad. Jesús los invita a compartir con los otros las enseñanzas que aprendieron de él. Los discípulos no podían tenerlas sólo para ellos, sino que debían divulgarla. Un día, las máscaras se caerán y todo será revelado a las claras, proclamado desde los terrados (cf. Mt 10,26-27).
 

Lucas 12,4-5: No hay que tener miedo. “No temáis a los que matan el cuerpo, y después de esto no pueden hacer más. Os mostraré a quién debéis temer: temed a Aquel que, después de matar, tiene poder para arrojar a la gehenna; sí, os repito: temed a ése”. Aquí Jesús se dirige a sus amigos, a los discípulos y a las discípulas. Ellos no deben tener miedo de aquellos que matan el cuerpo, que torturan, que machacan y hacen sufrir. Los torturadores pueden matar el cuerpo, pero no consiguen matar en ellos la libertad y el espíritu. Deben tener miedo, esto es, de que el miedo al sufrimiento los lleve a esconder o a negar la verdad y, así, les haga ofender a Dios. Pues quien se aleja de Dios se pierde por siempre. 

Lucas 12,6-7: Valéis más que muchos pajarillos. “¿No se venden cinco pajarillos por dos ases? Pues bien, ni uno de ellos está olvidado ante Dios. Hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis; valéis más que muchos pajarillos” Los discípulos no deben tener miedo a nada, pues ellos están en las manos de Dios. Jesús manda mirar los pájaros. Dos pajarillos se venden por pocos centavos y ninguno de ellos cae en tierra sin el consentimiento del Padre. Hasta los cabellos de la cabeza están contados. Lucas dice que ningún cabello cae sin que el Padre lo diga (Lc 21,18). ¡Y caen tantos cabellos! ¿Por esto: “no temáis; valéis más que muchos pajarillos. Es ésta la lección que Jesús saca de la contemplación de la naturaleza. (cf Mt 10,29-31)
 

La contemplación de la naturaleza. En el Sermón de la Montaña, el mensaje más importante Jesús lo saca de la contemplación de la naturaleza. El dice: " Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial.” (Mt 5,43-45.48). La observación del ritmo del sol y de la lluvia llevaron a Jesús a esta afirmación revolucionaria: “Pero yo os digo: amar a vuestros enemigos!” Lo mismo vale para la invitación a mirar los lirios del campo y las aves del cielo (Mt 6,25-30). Esta actitud, sorprendentemente contemplativa ante la naturaleza, lleva a Jesús a una crítica de las verdades aparentemente eternas. Seis veces seguidas tuvo el valor de corregir en público la Ley de Dios: “Se os dijo, pero yo os digo...”. El descubrimiento hecho en la contemplación renovada de la naturaleza se vuelve para él una luz muy importante para releer la historia con otros ojos y descubrir en ella las luces que antes no eran percibidas. Hoy estamos antes una nueva visión del universo. Los descubrimientos de la ciencia respecto de la inmensidad del macro-cosmos y del micro-cosmos están siendo fuente de una nueva contemplación del universo. Está comenzando ya la crítica de muchas verdades aparentemente eternas.

 
La edición y el subrayado son nuestros 
Tomado del Sitio Oficial de los Carmelitas


En este día, descubramos la alegría de ser enviado por Cristo y hagámoslo con rectitud de intención, sin miedo y con la total confianza en Él.
 
Que la misericordia y la confianza en el Señor no les falte.

Gracias

24 de septiembre de 2012

Se enciende una vela para ponerla en un candelero, y para que todos la vean

Del santo Evangelio según San Lucas 8,16-18
En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “Nadie enciende una vela y la tapa con alguna vasija o la esconde debajo de la cama, sino que la pone en un candelero, para que los que entren puedan ver la luz. Porque nada hay oculto que no llegue a descubrirse, nada secreto que no llegue a saberse o a hacerse público. Fíjense, pues, si están entendiendo bien, porque al que tiene se le dará más; pero al que no tiene se le quitará aun aquello que cree tener”.



Comentario: 

El mensaje de hoy parece bastante claro. El mensaje del Evangelio no es para mantenerse oculto. 

No somos una "religión del misterio" en el sentido de que el Evangelio es sólo para iniciados. Es un mensaje que debe ser proclamado desde las azoteas. Si lo que creemos y decimos es cierto va a prevalecer. Somos conscientes de que Jesús es la Luz del mundo y sus seguidores deben ser también como luces brillantes por todo el mundo. Un cristiano invisible es una contradicción de términos, sin embargo, hay una fuerte tendencia nuestra "para mantener nuestra religión a nosotros mismos y no imponer a los demás".

Forzar a los demás a creer no está bien, incluso si fuera posible. Invitar a otras personas para que "vengan y vean ", escuchen el mensaje y tengan una experiencia personal de vida es otra cosa. También creemos que el mensaje del Evangelio ofrece una forma de vida que trae mucha felicidad en la vida personal y de las sociedades en su conjunto si se sigue realmente . Por lo tanto, parte de nuestra comunicación del mensaje es a través de nuestro estilo de vida ("¡Mira! ¡Funciona!") como a través de lo que decimos. 

"Mirad, pues, cómo escuchaís", dice Jesús hoy. Tiene que haber una audiencia que entiende, acepta, asimila y lo pone en práctica. Lo que se escucha y entiende ha de ser transmitido. De lo contrario se muere. Sin embargo, "al que tiene, se le dará más ". Y "al que no [por que no ha estado escuchando y absorbiendo correctamente] podría perder hasta lo poco que tiene". Ser cristiano no es llegar a un cierto nivel y quedarse ahí, sino que significa esencialmente constante crecimiento y desarrollo. Para mantenerse quieto o estancado es para volver. 

El subrayado es nuestro 
Tomado de ¨ Living Space. Commentaries on the dayli readings¨ 

La libertad de la fe ¨El hombre, al creer, debe responder voluntariamente a Dios; nadie debe estar obligado contra su voluntad a abrazar la fe. En efecto, el acto de fe es voluntario por su propia naturaleza" (DH 10; cf. CIC, can.748,2). "Ciertamente, Dios llama a los hombres a servirle en espíritu y en verdad. Por ello, quedan vinculados por su conciencia, pero no coaccionados...Esto se hizo patente, sobre todo, en Cristo Jesús" (DH 11). En efecto, Cristo invitó a la fe y a la conversión, él no forzó jamás a nadie jamás. "Dio testimonio de la verdad, pero no quiso imponerla por la fuerza a los que le contradecían. Pues su reino...crece por el amor con que Cristo, exaltado en la cruz, atrae a los hombres hacia él" (DH 11).¨ (Catecismo 160)

En este día decidamos anunciar el evangelio no sólo con palabras sino con gestos, con nuestro testimonio, nuestra forma de vivir coherente, amorosa y responsable con nuestra fe. 

Que la misericordia y la confianza en el Señor no les falte 

Gracias

30 de julio de 2012

El Reino de Dios es como el grano de mostaza y como la levadura

Buen día en el Señor, en el evangelio de hoy (Mateo 13,31-35), seguimos meditando el Sermón de las Parábolas, cuyo objetivo es revelar, por medio de comparaciones, el misterio del Reino de Dios presente en la vida del pueblo. El evangelio nos trae dos parábolas, la del grano de mostaza y de la levadura. 

La parábola del grano de mostaza. Jesús dice: "El Reino de los Cielos es como un grano de mostaza“ , un grano muy pequeño que es lanzado en el campo; crece, se hace mayor que las otras plantas y llega a atraer los pájaros que hacen sus nidos. Jesús no explica la historia. 

A nosotros nos toca descubrir lo que esta historia nos revela, Comparto aquí tres puntos que descubrí sobre el Reino a partir de esta parábola:

(a) Jesús dice: "El Reino de los Cielos es como un grano de mostaza“. El Reino no es algo abstracto, ni es una idea. Es una presencia en medio de nosotros (Lc 17,21). Es como el grano de mostaza: presencia bien pequeña, humilde, que casi no se ve. Se trata de Jesús mismo, un pobre carpintero, andando por Galilea, hablando del Reino a la gente de las aldeas. El Reino de Dios no sigue los criterios de los grandes del mundo. Tiene otro modo de pensar y de proceder. 

(b) La parábola evoca una profecía de Ezequiel, en la que se dice que Dios hará brotar una pequeña rama de cedro y la plantará en las alturas de la montaña de Israel. Este pequeño brote de cedro: ” echará ramas y producirá frutos, y se convertirá en un magnífico cedro. Pájaros de todas clases anidarán en él, habitarán a la sombra de sus ramas. Y todos los árboles del campo sabrán que yo, el Señor, humillo al árbol elevado y exalto al árbol humillado, hago secar al árbol verde y reverdecer al árbol seco. Yo, el Señor, lo he dicho y lo haré. (Ez 17,22-23). 

(c) El grano de mostaza, aún siendo pequeño, crece y suscita esperanza. Como el grano de mostaza, así el Reino tiene una fuerza interior y crece. Crece a través de la predicación de Jesús y de los discípulos y de las discípulas, en los poblados de la Galilea. Crece, hasta hoy, a través del testimonio de las comunidades y se vuelve buena noticia de Dios que irradia y atrae a la gente. La persona que llega cerca de la comunidad, se siente acogida, en casa, y hace en ella su nido, su morada.



La parábola de la levadura. La historia de la segunda parábola es ésta: una mujer mezcla un poco de levadura con tres medidas de harina, hasta que todo quede fermentado. Comparto algunos puntos que he descubierto y que me hicieron pensar: 

(a) Lo que crece no es la levadura, sino la masa. El Reino crece por el buen obrar inspirado por la evangelización

(b) Se trata de una cosa bien casera, del trabajo de la mujer en casa. El Reino, se crea por el trabajo humilde y sencillo.

(c) La levadura tiene algo de podrido que se mezcla con la masa pura de la harina. Los pecados y debilidades se mezclan con las virtudes, en la construción del Reino, pues los constructores los traen consigo: pecados y virtudes. 

(d) El objetivo es hacer ‘levitar’ la masa y no apenas una parte. El Reino es para todos.

(e) La levadura no tiene fin en si misma, sino que sirve para hacer crecer la masa. La evangelización sólo sirve para la construcción del Reino aquí en la tierra. 

Por qué Jesús habla en parábolas. Mateo dice que era para que se cumpliera la profecía: " Abriré con parábolas mi boca, publicaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo.". (Sal 78,2). En realidad, para los primeros cristianos todo el Antiguo Testamento era una gran profecía que tenía que anunciar veladamente la venida del Mesías y la realización de las promesas de Dios.

En Marcos 4,34-34, otro motivo era para adaptar el mensaje a la capacidad de la gente. Al ser ejemplos sacados de la vida, Jesús ayudaba a las personas a descubrir las cosas de Dios en lo cotidiano. Jesús hacía percibir lo extraordinario de Dios escondido en las cosas ordinarias y comunes de cada día.




 En este día, encontremos la semilla de mostaza y la levadura en nuestras vidas y familias, y empecemos a ser fermento en los ambientes que encontremos.


Que la misericordia y la confianza en el Señor, no les falte.

Gracias



Del Santo Evangelio Según San Mateo 13, 31-35



En aquel tiempo, Jesús propuso esta otra parábola a la gente: "El Reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno siembra en su huerta; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un arbusto más alto que las hortalizas, y vienen los pájaros a anidar en sus ramas". Les dijo otra parábola: "El Reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, y basta para que todo fermente". Jesús expuso todo esto a la gente en parábolas, y sin parábolas no les exponía nada. Así se cumplió el oráculo del profeta: "Abriré mi boca diciendo parábolas; anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo". (Aciprensa.com)
 

Meditación de San Juan Crisóstomo



(…)



Otra parábola les propuso diciendo: Es semejante el reino de los cielos a un grano de mostaza. Pues había dicho que de la simiente las tres partes perecieron y sólo una se salvó y que a ésta que se salvó la amenazaban tan grandes y numerosos males, para que no fueran a decir: entonces ¿quiénes y cuántos serán los que permanezcan fieles? Les quita semejante temor, y les vuelve la confianza mediante la parábola del grano de mostaza, y les demuestra que la predicación penetrará por doquier. Tal es el motivo de que traiga al medio la comparación con esa legumbre, que viene siendo tan oportuna en esta materia. Con ser, dice, la más pequeña de todas las semillas, cuando ha crecido es la más grande de todas las hortalizas y llega a hacerse árbol, de manera que las aves del cielo vienen a anidar en sus ramas. Quiso dar así un indicio de su grandeza, diciendo que de igual manera sucedería con la predicación. Los discípulos eran los más débiles de todos los hombres y los más pequeños; mas, por haber en ellos una virtud grande, la predicación se difundió por toda la tierra.

Enseguida de esa comparación, puso la del fermento, diciendo: ¨Es semejante el reino de los cielos al fermento que una mujer toma y pone en tres medidas de harina, hasta que todo fermenta¨. Pues así como el fermento penetra la mucha harina, así vosotros convertiréis a todo el mundo.

-Observa la prudencia. Trae comparaciones de las cosas de la naturaleza para dar a entender que así como en éstas todo sucede por el orden natural, así sucederá en la predicación-
Como si dijera a los apóstoles: ¨No me vayáis a argüir [alegar] diciendo: ¿qué podemos nosotros, doce hombres, metiéndonos entre tan inmensas multitudes? Porque eso mismo hará resplandecer mucho más vuestra virtud: que mezclados con semejante muchedumbre, no temáis ni huyáis.Así como el fermento no fermenta la masa hasta que se mezcla con la harina, y no cuando únicamente se le acerca, sino cuando se mezcla con ella, pues no dice Jesús simplemente puso, sino mezcló, así vosotros, mezclados y juntos con los que os impugnan, los venceréis. Y así como el fermento se mete en la masa, empero no se pierde, sino que lentamente comunica a toda la masa su fuerza y virtud, así sucederá con la predicación¨.

En consecuencia, no temáis por el hecho de haberos yo pre-dicho inmensos trabajos, pues por ese camino brillaréis y superaréis. En cuanto a los tres modios o medidas, tienen aquí muy rico significado. Porque ese número de tres suele usarse para significar muchedumbre.

-Y no te extrañes de que tratando del reino traiga a cuento el trigo y el fermento, pues hablaba a hombres imperitos [no sabios] e ignorantes, a quienes era necesario alentar en esta forma. Eran tan sencillos, que enseguida necesitaron una larga explicación. ¿Dónde están los gentiles [paganos] ? Vengan y conozcan la virtud de Cristo, con ver la verdad de los sucesos. Adórenlo por ambos motivos: por haber predicho cosa tan grande y por haberla realizado. Porque es El quien dio su fuerza al fermento. Para esto mezcló con las multitudes a los que ya creían en El: para que mutuamente nos comuniquemos nuestros conocimientos.-

Que nadie, en consecuencia, acuse su propia debilidad: mucha es la fuerza de la predicación; y lo que una vez ha sido fermentado, se convierte en fermento para los demás. Lo mismo que una chispita de fuego si cae sobre los leños, al quemarlos los convierte en llama y por este medio inflama otros maderos: así sucede con la predicación.

-Sin embargo, Cristo no dijo llama, sino fermento. ¿Por qué?-
Porque en la llama no todo brota de solo el fuego, sino que también algo nace de los leños encendidos, mientras que acá todo lo hace por sí solo el fermento.

-Y si doce hombres fermentaron todo el orbe, piensa cuán grande sea nuestra perversidad, pues siendo en tan gran número no podemos, a pesar de eso, enmendar a ls hombres que pecan, cuando deberíamos bastar para fermentar a mil mundos que hubiera. Objetarás: pero ellos eran apóstoles. Mas esto ¿qué vale? ¿Acaso no eran de tu misma condición? ¿no vivían en medio de las ciudades? ¿no tenían la misma suerte que los demás? ¿no ejercitaban los oficios? ¿eran acaso ángeles? ¿habían bajado del cielo? Alegarás que ellos hacían milagros-.

Pero no fueron los milagros los que los hicieron admirables. ¿Hasta cuándo abusaremos de sus milagros para encubrir nuestra pereza? ¡Atiende al coro de los santos que no hicieron semejantes milagros! Muchos de los que habían arrojado demonios, porque luego obraron la iniquidad, no sólo no fueron admirables, sino que fueron condenados al eterno suplicio.

-Preguntarás: entonces ¿qué fue lo que los hizo grandes?-
El desprecio de las riquezas, el desprecio de la vanagloria, el apartarse de los bienes del siglo [vida no religiosa] . Si esto no hubieran tenido, sino que se hubieran dejado vencer por las enfermedades del alma, aun cuando hubieran resucitado a infinitos muertos, no sólo no habrían sido útiles para nada, sino que se les habría tenido por mentirosos y engañadores. De modo que su manera de vivir es la que por doquiera brilla y lo que les atrajo la gracia del Espíritu Santo.

-¿Qué milagros obró el Bautista, que tantas ciudades se atrajo? Oye al evangelista que afirma no haber hecho milagro alguno: Juan no obró milagros. ¿Por qué fue admirable Elías? ¿Acaso no por la fortaleza con que amonestó al rey? ¿acaso no por el celo de la gloria de Dios? ¿acaso no por su pobreza, su manto de piel de camello, su cueva, sus montes?-
Los milagros fueron a consecuencia y después de esas cosas.

-¿Qué milagros vio el demonio en Job para quedar estupefacto?-

Ningún milagro por cierto, sino una vida excelente y una paciencia más firme que cualquier diamante.

-¿Qué milagro obró David, hijo de Jesé, varón según el corazón de Dios que dijo de él: He hallado a David, hijo de Jesé, varón según mi corazón? ¿Qué muertos resucitaron Abrahán, Isaac, Jacob? ¿a qué leproso limpiaron? ¿Ignoras acaso que los milagros, si no estamos vigilantes, más bien dañan que aprovechan?-

Por ese camino los corintios en gran número sufrieron disensiones; por ése, muchos de los romanos se ensoberbecieron; por ése Simón el Mago fue arrojado de la Iglesia. Y el joven que anhelaba seguir a Cristo fue desechado cuando oyó aquello de: Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo, nidos. Todos ellos porque buscaban o las riquezas o la gloria de hacer milagros cayeron y perecieron. En cambio, la auténtica santidad de vida y el amor a las virtudes, no engendran semejantes codicias, sino que, por el contrario, si las hay las arrojan fuera.

-Cristo mismo, al dar sus leyes a los discípulos ¿qué les decía? ¿Acaso que hicieran milagros a fin de que los hombres los vean?-

¡De ninguna manera!

-Sino ¿que?-:

¨Así ha de lucir vuestra luz ante los hombres que viendo vuestras buenas obras, glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos¨.

Tampoco dijo a Pedro: Si me amas, haz milagros; sino: Apacienta mis ovejas? Lo antepone siempre a los otros, juntamente con Santiago y Juan.

-Pero, pregunto: ¿por qué lo antepone? ¿acaso por los milagros?-

Mas todos los discípulos curaban a los leprosos y resucitaban a los muertos, y a todos por igual les concedió semejante don y poder. Entonces ¿por qué se les anteponían aquellos tres? 
 A causa de su virtud.

-¿Observas cómo en todos los casos son necesarias la vida virtuosa y las buenas obras?-
Porque dice Jesús: ¨Por sus frutos los conoceréis¨.

-¿Qué es lo que propiamente constituye nuestra vida? ¿Son acaso los milagros o más bien la exactitud de un excelente modo de vivir?

Es claro ser lo segundo. Los milagros de eso toman ocasión y a eso se encaminan. Quien lleva una vida excelente se atrae la gracia de los milagros; y el que tal gracia recibe, para eso la recibe, para enmendar la vida de los demás. Cristo mismo para eso hizo los milagros, para hacerse digno de fe y atraer así a los hombres e introducir en el mundo el ejercicio de la virtud. Por lo mismo de esto es de lo que sobre todo cuida, pues no se contenta con hacer milagros, sino que amenaza con el infierno y promete el reino; y por este camino establece aquí sus leyes inesperadas, y nada deja por hacer para igualarnos a los ángeles. Pero ¿qué digo que Cristo lo hacía todo por este motivo? Dime, si alguno te diera a escoger entre resucitar a su nombre a los muertos o morir por su nombre ¿qué escogerías? ¿No es cosa clara que optarías por lo segundo? Pues bien: lo primero es milagro; lo segundo, obras buenas. Si alguno te diera el poder de convertir el heno en oro y te pusiera la disyuntiva entre eso y conculcar el oro como si fuera heno ¿acaso no elegirías lo segundo? Y por cierto, con toda justicia, porque esto segundo atraería a todos los hombres. Si vieran el heno convertido en oro, todos querrían tener un poder semejante, como le sucedió a Simón Mago; y así se acrecentaría la codicia de las riquezas. En cambio, si vieran que todos despreciaban el oro como si fuera heno, hace tiempo estarían libres de aquella codicia y enfermedad.

-¿Adviertes cómo la vida virtuosa es lo que más ayuda? Y digo la vida virtuosa. No el ayuno, ni el saco, ni la ceniza por lecho, sino el desprecio de las riquezas en la forma en que es conveniente despreciarlas, el amor del prójimo, la limosna, el suministrar el pan al hambriento, el aplacar la ira, el alejar la vanagloria, el echar fuera la envidia. Esto nos enseñó Cristo cuando decía: Aprended de Mí que soy manso y humilde de corazón.-

No dice: aprended de Mí que he ayunado, aunque podía alegar sus cuarenta días de ayuno. Pero no los alega, sino que dice: que soy manso y humilde de corazón. Y cuando envió a los discípulos a predicar no les dijo ayunad, sino: Comed lo que os fuere servido En cambio, en lo referente a la riqueza, estableció una ley severa diciendo: No os procuréis oro ni plata ni cobre para vuestro cinto.

Y no digo esto en vituperio del ayuno ¡lejos de mí tal cosa! Por el contrario, lo alabo. Pero me aflijo cuando veo que vosotros, dejando a un lado las demás virtudes, creéis que basta con el ayuno para vuestra salvación, siendo así que el ayuno, en el conjunto de las virtudes, ocupa el último lugar. Las virtudes principales son la caridad, la justicia, la limosna, que incluso es superior a la virginidad. De modo que si quieres llegar a ser igual a los apóstoles, nada lo impide. Si semejante vida virtuosa emprendes, eso te basta para que nada tengas menos que aquéllos.

En conclusión: que nadie se detenga esperando milagros. Se entristece el demonio cuando se le arroja de los cuerpos; pero mucho más se entristece cuando ve al alma libre de pecados. Y en esta liberación consiste la mayor virtud del alma. Por el pecado murió Cristo, para destruirlo; porque el pecado introdujo la muerte, y por él vino todo el desorden. Si quitas el pecado habrás quebrantado las fuerzas del demonio, habrás destrozado su cabeza, habrás deshecho toda su fortaleza, habrás dispersado su ejército, habrás hecho el milagro más grande de todos los milagros. No es esto palabra mía sino del bienaventurado Pablo. Porque habiendo él dicho: Aspirad a los mejores dones, pues os he demostrado un camino mejoré no dijo que fuera el de los milagros, sino la caridad, raíz de todos los bienes.

De manera que si ésta ejercitamos y el demás consiguiente ejercicio de la virtud, no necesitamos milagros; así como por el contrario, si no nos ejercitamos en las virtudes, de nada nos servirán los milagros. Considerando todas estas cosas, por las que los apóstoles fueron grandes, imitémoslas. ¿Cómo se hicieron ellos grandes? Oye a Pedro que dice: He aquí que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido: ¿qué tendremos de premio? Oye a Cristo que le responde: Os sentaréis sobre doce tronos; y todo el que dejare hermanos o hermanas o padre o madre o hijos o campos, recibirá el céntuplo en este siglo y heredará la vida eterna.

En consecuencia, apartémonos nosotros de todos los negocios seculares [asuntos que llevan a pecar], consagrémonos a Cristo, para así igualarnos a los apóstoles, según esa sentencia de Cristo; y para así disfrutar de la vida eterna. La cual ojalá que todos alcancemos por gracia y benignidad de nuestro Señor Jesucristo, a quien sea la gloria y el poder, por los siglos de los siglos. 

Amén. 

13 de julio de 2012

La Fortaleza del discípulo: La confianza en Cristo

Buen día en el Señor, en estos días estamos viendo el envío de los discípulos. El día de ayer empezamos a ver al Señor Jesús dando instrucciones para la misión de anunciar el Reino de Dios. En el evangelio de hoy (Mt, 10,16-23) continúa dándolas. 


El peligro y la confianza en Dios. Jesús menciona dos comparaciones: ovejas entre lobos; prudentes como las serpientes, sencillos como las palomas. La primera muestra el contexto difícil y peligroso en que los discípulos son enviados.

San Juan Crisóstomo nos dice en la meditación de hoy: ¨Como si les dijera: Por este camino yo manifestaré mejor mi fortaleza, cuando las ovejas venzan a los lobos; y esto aun cuando estén circuidas [rodeadas] de lobos y sean desgarradas a dentelladas sin cuento, y sin embargo no sólo no se las dañe sino que conviertan a los lobos. Esto es más admirable y grande que si mataran a los lobos, pues consiste en que les cambien la voluntad y les transformen el ánimo. Y esto no siendo ellos sino doce y estando el orbe lleno de lobos¨. Esto se refiere no sólo ala protección del Señor sino a la ¨utilidad¨ para Él, de que los discípulos tengan mansedumbre y prudencia.

Respecto a ¨la astucia de las serpientes y en la sencillez de las palomas¨ parece que Jesús relaciona dos comportamientos: la confianza en Dios y la reflexión siempre atenta al modo de relacionarse con los demás, que deberían tener los discípulos.

Jesús insiste en esa atención: “guardaos de los hombres…”, que se refiere a estar atentos a posibles persecuciones, hostilidades y denuncias. La expresión “os entregarán” se refiere tanto a una posible acusación en los tribunales, así como a vivir la misma experiencia que el Maestro, “ser entregado en las manos de los hombres” (17,22). Los discípulos han de ser fuertes y resistir “para dar testimonio”, su entrega a los tribunales ha de ser un testimonio para los judíos y para los paganos (los que no conocen a Dios) , para atraerlos hacia la persona y causa de Jesús. 

La ayuda divina. Para que todo esto se haga realidad en la misión-testimonio de los discípulos, es indispensable la ayuda que viene de Dios. Es decir, es necesario no confiar en las propias seguridades o recursos, sino que, en las adversidades, los discípulos encontrarán en Dios la Ayuda. oportuna y necesaria. A los discípulos se les promete también el Espíritu del Padre (v.20) para realizar su misión, el cual hablará a través de ellos.

La amenaza y el consuelo. La amenaza ante te el peligro inminente,  la señala el Señor diciendo:  “entregará”: hermano contra hermano, padre contra hijo… Las personas unidas por lazos familiares se enfrentarán .Tal ruptura podría deberse al enfrentamiento entorno a la ¨presencia¨ de Jesús y su Mensaje. 

La dureza de las palabras de Jesús se comparan a otro escrito del Nuevo Testamento  “Bienaventurados vosotros si sois insultados por el nombre de Cristo, porque el Espíritu de la gloria, que es el Espíritu de Dios, reposa sobre vosotros. Que ninguno de vosotros tenga que sufrir por homicida, ladrón, malhechor o delator. Pero si alguno sufre como cristiano, que no se avergüence; más bien dé gloria a Dios por este nombre”. (1Pe,4) Al anuncio de la amenaza sigue la promesa de la consolación. La mayor consolación de los discípulos será “ser salvados”, es decir, participar de su victoria, y el ser acogidos en la vida eterna por el Salvador. 

En este día, hagámonos fuertes en la confianza en el Señor, para poder enfrentar las adversidades y conflictos que sufriremos por ser discípulos de Cristo.
 
Que la Misericordia y la confianza, en el Señor no les falte. 
Gracias

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12 de julio de 2012

El papel de los laicos en la vida de la Iglesia


Autor: Mons. José Trinidad González Rodríguez 

Un saludo cordial a todos los sacerdotes y fieles laicos de la Arquidiócesis de Guadalajara. En esta ocasión, la invitación es a reflexionar sobre la importancia del ministerio de los laicos en la vida de la Iglesia.

El término “laico” 
La palabra «laico», es un derivado del término latino “laos” que significa “pueblo”; fue acuñado muy temprano por el cristianismo y nunca, en ninguna cultura, menos en el cristianismo, significó que alguien no tuviera ninguna religión como se ha pretendido interpretar este en nuestro país, por la influencia liberal y del iluminismo francés con su connotación anticristiana. Esta interpretación desde luego está equivocada y está en contra de las tres grandes religiones monoteístas del mundo; por lo tanto, dar la interpretación de laico como una realidad arreligiosa, en el fondo expresa una ignorancia.

Los laicos y el clero
Cuando la Iglesia Católica pasó a ser la religión oficial del Imperio Romano, en el año 313, se especificó un poco más el término laico. En esta coyuntura histórica estaba muy definida la diferencia entre los miembros de la Iglesia cuyo primer nivel era el “laos”, el pueblo, que en su mayoría eran personas que no habían tenido acceso a la educación y que no dominaban el latín, pero que participaban activamente en la vida de la Iglesia sin ser sacerdotes, obispos o monjes. No se debe entender con esto que el término fuera despectivo. 
Otro grupo o segundo nivel lo formaban los clérigos. “Cleros” es una palabra latina que se traduce como separados, en referencia a aquellos o aquellas que se separaban del pueblo y adquirían un compromiso como diáconos, presbíteros, monjes o monjas. Así fue que se formaron dos estilos de vida: los clérigos (los cleros, separados) que se distinguían con el uso de un “hábito”, y los laicos (que pertenecían al pueblo). 

Entre los clérigos ha existido una especificación importante. Hay un clero secular y un clero regular. El clero secular, para derribar la idea de que la Iglesia desprecia al mundo, es el que está inmerso en las realidades terrenas; la palabra secular viene del latín “saeculum” que se traduce como “siglo”, entonces el clero secular es el que va con el siglo, que no está bajo un reglamento, sino bajo la disposición del Obispo y que vive en el mundo; tiene su casa y su vida al lado del pueblo y también es llamado clero diocesano, por pertenecer a una diócesis.
El clero regular, en cambio, lo integran aquellos que viven total o parcialmente en un convento. La palabra ‘regular’ tiene su raíz en el latín “regula” traducido como regla. Sus miembros viven bajo un estilo, un regla de vida muy específica.

Todo esto hay que especificarlo para que se entienda muy bien el término laico(a). A mí me gusta mucho el término que se acuñó como fruto del Sínodo dedicado a los laicos en Roma y que es el título de una reflexión Post-conciliar «Christifideles laici», que se traduce como «fieles cristianos laicos. También es propio llamar al laico «seglar», que son los que no llevan hábito, no están en un convento.

El resurgimiento de los laicos en la vida de la Iglesia
Uno de los aspectos negativos en el caminar de dos mil años en la vida de la Iglesia ha sido, en algunos momentos y en algunos lugares, creer y asumir que la inmensa tarea pastoral depende únicamente del clérigo. Esto es un grave error que tiene su recurrencia. En el principio de la vida de la Iglesia el papel de los laicos fue muy importante, tanto de los hombres como de las mujeres. El primer impulso evangelizador de la Iglesia se realizó a través de laicos.

Posteriormente, poco a poco por la idea de que la perfección cristiana obliga a retirarse del siglo y concentrarse más en la vida interior y cambiar el modo de vestir y de actuar, se fue haciendo la idea de que lo importante era el estado clerical, y por lo tanto se requería vestir un hábito y pertenecer a una orden, lo que contradecía los inicios de la tradición cristiana donde la orden de las viudas, de las vírgenes, entre otras, eran órdenes laicales.

En 1962, en la celebración del Concilio Vaticano II, uno de los temas obligatorios y centrales fue restituir al laico, al seglar, su lugar imprescindible en la actividad de la Iglesia Católica, para que los laicos no sólo fueran objeto de la evangelización sino protagonistas y responsables de esta tarea; de ahí surgió el Documento del Concilio llamado «Apostolicam actuositatem» que está de dedicado al laico.

La vocación del laico en la Iglesia
Desde la celebración del Concilio Vaticano II se ha venido perfilando la vocación del laico como miembro de la Iglesia. Esta vocación la presentamos el año pasado en el lema del Congreso Diocesano de Laicos: «Hombres y mujeres de Iglesia en el corazón del mundo»; esta es la vocación primera del laico: hombres y mujeres en comunión con la Iglesia, seguidores de Jesucristo, pero que no viven en el convento, que no traen un hábito, sino que viven en el corazón del mundo, y el corazón del mundo son las familias, las fábricas, las oficinas, la política, le economía, el deporte, las comunicaciones; ahí la vocación del laico es santificar el ambiente.

Un buen ejemplo lo encontré en una noticia que recientemente leí: en África, donde la conversión de un islámico al cristianismo merece la muerte, muchos musulmanes se están haciendo católicos, contrario a la creencia de que era imposible que un islámico se convirtiera al cristianismo. Lo curioso es que como los amenazan de muerte, huyen un tiempo de su lugar de origen a un lugar donde ser católico no esté penalizado, pero después de un tiempo de empaparse de Dios, de la fe católica, vuelven a su tierra para ser misioneros sin temor de dar la vida por su fe. Aquí está la vocación esencial del laico, no separarse del mundo sino vivir inserto en él, y desde él, evangelizar.

Protagonistas de la evangelización
Los laicos, pues, deben ser los principales protagonistas de la evangelización; ellos deben llegar a donde no llega el sacerdote o la religiosa; ellos deben ser los evangelizadores de avanzada. Esta es la hora del laico, de los seglares conscientes que no deben separarse del mundo para realizar su labor. Por lo mismo, no es correcto que cuando a un laico de una parroquia lo llamen a ser ministro o ministra de la Comunión le quieren imponer un hábito o distintivo; lo más correcto es que mantengan su vestimenta seglar. Que los laicos no se clericalicen y que los clérigos no se laicisen.

El subrayado es nuestro.
José Trinidad González Rodríguez,
Obispo Auxiliar de Guadalajara