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4 de octubre de 2015

"....y le preguntaron a Jesús, para ponerlo a prueba¨


Domingo 27 del Tiempo Ordinario
Evangelio: Marcos 10, 2-16

En aquel tiempo, se acercaron unos fariseos y le preguntaron a Jesús, para ponerlo a prueba: "¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?" Él les replicó: "¿Qué os ha mandado Moisés?" Contestaron: "Moisés permitió divorciarse, dándole a la mujer un acta de repudio." Jesús les dijo: "Por vuestra terquedad dejó escrito Moisés este precepto. Al principio de la creación Dios "los creó hombre y mujer. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne". De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre." En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo. Él les dijo: "Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio." Le acercaban niños para que los tocara, pero los discípulos les regañaban. Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo: "Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis; de los que son como ellos es el reino de Dios. Os aseguro que el que no acepte el reino de Dios como un niño, no entrará en él." Y los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos. (Aciprensa.com)


Comentario:

 Este pasaje es parte de una larga instrucción de Jesús a sus discípulos . La que comienza con la curación del ciego de Betsaida  y termina con la la curación del ciego Bartimeo. En este camino hay tres tres anunciós de la Pasión del Señor, en los que Jesús se revela como el mesías siervo que vino para liberarnos del pecado y de la muerte. Los discípulos, esperaban un libertador glorioso, poderoso militar y político, y por ello eran incapaces de entenderlo. En estos domingos. ya hemos meditado dos anuncios.  

En este pasaje, Jesús da consejos sobre la relación entre el hombre y la mujer y sobre las madres y los niños. En ese entonces como ahora siempre hay un ¨instinto de superioridad¨. En el que unos se colocan por encima de otros por tener algunos privilegios recibidos. Jesús siempre preferirá al excluido, al olvidado, al marginado,  por que quiere mostrarnos que todos somos iguales  ante Dios.  

Los fariseos que quieren poner a prueba al mismo hijo de Dios ignoraban esto, pues ellos como maestros de la ley se  creían con el ¨derecho¨ de calificar y de probar a cualquiera que tentaba ser maestro. Jesús les responde con los mismo que ¨dominan¨, con la Ley.   Y ciertamente la desconocen, pues la Ley de Moisés no les fue dada para dividir al pueblo de Israel entre poderosos y sometidos sino para que se conformen en un sólo pueblo que sea muestra visible del Dios que no se puede ver. Gracias 

Para Profundizar:

Comentario sobre el Génesis 2: 18-24; Hebreos 2: 9-11; Marcos 10: 16.2

a) Contexto:
Nuestro texto (Mc 10,1-16) forma parte de una larga instrucción de Jesús a sus discípulos (Mc 8,27 a 10,45). Al comienzo de esta instrucción, Marcos sitúa la curación del ciego anónimo de Betsaida en Galilea (Mc 8,22-26); al final, la curación del ciego Bartimeo de Jericó en Judea (Mc 10,46-52). Las dos curaciones son símbolo de lo que ocurría entre Jesús y los discípulos. También estaban ciegos los discípulos que “teniendo ojos, no veían” (Mc 8,18). Necesitaban recuperar la vista; debían abandonar la ideología que les impedía ver claro; debían aceptar a Jesús tal como Él era y no como ellos querían que fuese. Esta larga instrucción tiene como objetivo curar la ceguera de los discípulos. Es como una pequeña cartilla, una especia de catecismo, con frases del mismo Jesús. El siguiente gráfico presenta el esquema de la instrucción:

Curación de un ciego 8,22-26
1° anuncio 8,27-38
Instrucciones a los discípulos sobre Mesías Siervo 9,1-29
2º anuncio 9,30-37
Instrucciones a los discípulos sobre la conversión 9,38 a 10,31
3º anuncio 10,32-45
Curación del ciego Bartimeo 10,46-52

Como se puede ver en el gráfico, la instrucción consta de tres anuncios de la Pasión: Mc 8,27-38; 9,30-37; 10,32-45. Entre el primero y el segundo hay una serie de instrucciones para ayudar a comprender que Jesús es el Mesías Siervo (Mc 9,1-29). Entre el segundo y el tercero, una serie de instrucciones que aclaran la conversión que debe darse en los distintos niveles de la vida de los que aceptan a Jesús como Mesías Siervo (Mc 9,38 a 10,31). El conjunto de la instrucción tiene como fondo la marcha desde Galilea hasta Jerusalén. Desde el comienzo hasta el final de esta larga instrucción, Marcos dice que Jesús está en camino hacia Jerusalén (Mc 8,27; 9,30.33; 10,1.17.32), donde encontrará la cruz.

Cada uno de los tres anuncios de la pasión está acompañado de gestos y palabras de incomprensión por parte de los discípulos
(Mc 8,32; 9,32-34; 10,32-37), y de palabras de orientación por parte de Jesús, que comentan la falta de comprensión de los discípulos y enseñan cómo deben comportarse (Mc 8,34-38; 9,35-37; 10,35-45). La comprensión plena del seguimiento de Jesús no se obtiene por la instrucción teórica, sino por un compromiso práctico, caminando con Él por el camino del servicio, desde la Galilea hasta Jerusalén. Áquel que desee mantener la idea de Pedro, esto es, la de un Mesías glorioso sin cruz (Mc 8,32-33), no entenderá nunca, jamás llegará a tener la auténtica actitud del verdadero discípulo. Continuará ciego, viendo a la gente como árboles (Mc 8,24). Sin cruz es imposible comprender quién es Jesús y lo que significa seguir a Jesús. El camino del seguimiento es un camino de entrega, de abandono, de servicio, de disponibilidad, da aceptación del conflicto, sabiendo que habrá una resurrección. La cruz no es un accidente casual, sino una parte de este camino. En un mundo organizado a partir del egoísmo, ¡el amor y el servicio sólo pueden existir crucificados! El que hace de su vida un servicio a los otros, incomoda a los que viven atados a los privilegios, y sufre.


 b) Clave de lectura:
En el texto que la liturgia pone ante nosotros, Jesús da consejos sobre la relación entre el hombre y la mujer y sobre las madres y los niños. En aquel tiempo mucha gente era excluida y marginada.
Por ejemplo, en la relación entre hombre y mujer existía el machismo. La mujer no podía participar, no había igualdad de derecho entre los dos. En la relación con los niños, los “pequeños”, existía un “escándalo” que era la causa de la pérdida de la fe de muchos de ellos (Mc 9,42). En la relación entre hombre y mujer, Jesús pide el máximo de igualdad. En la relación entre las madres y los niños, él pide la máxima acogida y ternura.

c) Comentario:

Marcos 10,1-2: La pregunta de los fariseos sobre el divorcio.
La pregunta es maliciosa. Trata de poner a Jesús a prueba: “¿Es lícito al marido repudiar a su mujer?” Señal de que Jesús tenía una opinión diferente, pues de lo contrario los fariseos no le preguntarían sobre este tema. No preguntan si es lícito a la esposa repudiar al marido. Esto no pasaba por su cabeza. Señal clara de una fuerte dominación masculina y de marginación de la mujer en la convivencia social de aquella época.

Marcos 10,3-9: La respuesta de Jesús: el hombre no puede repudiar a la mujer.

En vez de responder, Jesús pregunta: “¿Qué dice la Ley de Moisés?” La Ley permitía al hombre escribir una carta de divorcio y repudiar a su mujer (Dt 24,1). Esta permisión revela un machismo. El hombre podía repudiar a su mujer, pero la mujer no tenía este mismo derecho. Jesús explica que Moisés actuó así a causa de la dureza de corazón del pueblo, pero la intención de Dios era otra cuando creó al ser humano. Jesús vuelve al proyecto del Creador (Gén 21,27 y Gén 2,24) y niega al hombre el derecho de repudiar a su mujer. Echa por tierra el derecho del hombre frente a la mujer y pide el máximo de igualdad.

Marcos 10,10-12: Igualdad hombre y mujer.

En casa, los discípulos le hacen preguntas sobre este mismo tema del divorcio. Jesús extrae conclusiones y reafirma la igualdad de derechos y deberes entre el hombre y la mujer. El evangelio de Mateo (cf. Mt 19,10-12) aclara una pregunta de los discípulos sobre este tema. Ellos dicen:“«Si tal es la condición del hombre respecto de su mujer, no trae cuenta casarse”. Prefieren no casarse, antes que casarse sin el privilegio de continuar mandando sobre la mujer. Jesús va hasta el fondo de la cuestión. Pone tres casos en los cuales una persona no se puede casar: (1) impotencia, (2) castración y (3) a causa del Reino. Sin embargo, no casarse porque alguien no quiere perder el dominio sobre la mujer, esto ¡es inadmisible en la Nueva Ley del Amor! Tanto el matrimonio como el celibato, deben estar al servicio del Reino y no al servicio de intereses egoístas. Ninguno de los dos pueden ser un motivo para mantener el dominio machista del hombre sobre la mujer. Jesús propone un nuevo tipo de relación entre los dos. No permite el matrimonio en el que el hombre pueda mandar sobre la mujer, o viceversa.

Marcos 10,13: Los discípulos impiden acercarse a las madres con sus niños.

Algunas personas trajeron a los niños para que Jesús los tocase. Los discípulos tratan de impedírselo. ¿Por qué se lo impiden? El texto no lo aclara. Según las costumbres rituales de la época, los niños pequeños junto con sus madres, vivían en un estado casi permanente de impureza legal. ¡Jesús quedaría impuro si los tocaba! Probablemente, los discípulos quieren impedir que los toque para que Jesús no quede impuro.

Marcos 10,14-16: Jesús reprende a los discípulos y acoge a los niños.

La reacción de Jesús enseña lo contrario: “¡Dejad que los niños vengan a mí. No se lo impidáis!” El abraza a los niños, se los acerca y pone las manos sobre ellos. Cuando se trata de acoger a personas y promover la fraternidad, a Jesús no le importan las leyes de pureza legal, no tiene miedo de transgredirlas. Su gesto nos trae una enseñanza: “Quien no recibe el Reino de Dios como niño, ¡no puede entrar en él!” ¿Qué significa esta frase? 1) Un niño recibe todo de los padres. Él no merece lo que recibe, sino que vive del amor gratuito. 2) Los padres reciben los hijos como un don de Dios y cuidan de ellos con cariño. La preocupación de los padres ¡no es dominar sobre los hijos, sino amarlos y educarlos para que se realicen!


Jesús acoge y defiende la vida de los pequeños
Jesús insiste varias veces en la acogida que se debe dar a los pequeños, a los niños. “Quien acoge a uno de estos pequeños en mi nombre, me acoge a mí” (Mc 9,37). Quien dé un vaso de agua a una de estos pequeños, no perderá su recompensa (Mt 10,42). Él pide no despreciar a los pequeños (Mt 18,10). En el juicio final los justos serán recibidos porque dieron de comer a “uno de estos más pequeños” (Mt 25,40).


En los evangelios, la expresión “pequeños” (en griego se dice elachistoi, mikroi o nepioi), algunas veces indica “niño”, otras, los sectores excluidos de la sociedad. No es fácil discernir. Algunas veces, el que es “pequeño” en el evangelio es el “niño”, y no otro. El niño pertenecía a la categoría de los “pequeños”, de los excluidos. Dicho esto, no siempre es fácil discernir lo que viene del tiempo de Jesús y lo que viene del tiempo de las comunidades para que fuera escrito en los evangelios. A pesar de esto, lo que resulta claro es el contexto de exclusión que regía en la época y la imagen que tenían de Jesús las primeras comunidades: Jesús se coloca del lado de los pequeños, de los excluidos, y asume su defensa. Impresiona cuando se ve todo lo que Jesús hizo en defensa de la vida de los niños, de los pequeños:

Acoger y no escandalizar. Es una de las palabras más duras de Jesús contra aquéllos que causan escándalo a los pequeños, o sea, que sean motivo para que los pequeños dejen de creer en Dios. Para éstos, mejor les sería tener una piedra de molino atada al cuello y ser arrojados a lo profundo del mar (Mc 9,42; Lc 17,2; Mt 18,6).

Acoger y tocar. Las madres con sus niños en brazos se acercan a Jesús para pedir una bendición. Los apóstoles tratan de apartarlas. ¡Tocar significaba contraer impureza! Jesús no se incomoda como ellos. Corrige a los discípulos y acoge a las madres y a los niños. Los toca y les da un abrazo. “¡Dejad que los niños vengan a mí, no se lo impidáis!” (Mc 10,13-16; Mt 19,13-15).

Identificarse con los pequeños. Jesús se identifica con los niños. El que recibe a un niño, “a mí me recibe” (Mc 9,37). “Todo lo que hiciéreis a uno de estos más pequeños, conmigo lo hicísteis” (Mt 25,40).

Volverse como un niño. Jesús pide que los discípulos se vuelvan como niños y acepten el Reino como un niño. Sin esto, es imposible entrar en el Reino de Dios (Mc 10,15; Mt 18,3; Lc 9,46-48). ¡Hace que un niño sea el profesor de los adultos! Lo que no era normal. Estamos acostumbrados a lo contrario.

Defender el derecho del que grita. Cuando Jesús entró en el templo y derribó las mesas de los cambistas, eran los niños los que más gritaban. “¡Hosanna al Hijo de David!” (Mt 21,15). Criticado por los jefes de los sacerdotes y por los escribas, Jesús los defiende y en su defensa cita las Escrituras (Mt 21,16).

Agradecer por el Reino presente en los pequeños. La alegría de Jesús es grande cuando percibe que los niños, los pequeños, han comprendido las cosas del Reino que él anunciaba al pueblo. “¡Te doy gracias, Padre!” (Mt 11,25-26) ¡Jesús reconoce que los pequeños entienden mejor las cosas del Reino que los doctores!

Acoger y curar. Son muchos los niños y jóvenes que Él acoge, cura o resucita: la hija de Jairo de 12 años (Mc 5,41-42), la hija de la mujer cananea (Mc 7,29-30), el hijo de la viuda de Naím (Lc 7, 14-15), el pequeño epiléptico (Mc 9,25-26), el hijo del Centurión (Lc 7,9-10), el hijo del funcionario público (Jn 4,50), el pequeño de los cinco panes y de los peces (Jn 6,9).

30 de agosto de 2015

¨El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos."

Domingo 22 del Tiempo Ordinario
Evangelio:Marcos 7, 1-8. 14-15. 21-23

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un grupo de fariseos con algunos escribas de Jerusalén, y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos.  Los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes la manos restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y, al volver de la plaza, no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas. Según eso, los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús "¿Por qué comen tus discípulos con manos impuras y no siguen la tradición de los mayores"? Él contesto: "Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: "Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.  El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos." Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres." Entonces llamó de nuevo a la gente y les dijo: "Escuchad y entended todos: Nada que entre de fuera puede hacer la hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los malos propósitos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, injusticias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro." (Aciprensa.com)

Comentario:
Jesús nos habla de la verdadera religión. La que nos une a Dios y a los hermanos, y no es sólo un cumplir de muchas leyes sin sentido. Jesús critica que para aquellos fariseos más importante era el cumplir estrictamente la Ley que el amor de Dios y el cuidado de los seres humanos.  
 
La Ley de Moisés, es muestra del amor de Dios por el pueblo judío. Conjunto de consejos para tener una vida santa, buena y agradable a Dios. Y  se entienden en su época y según la forma de vida de ese pueblo. Hubo, pues, un gran deseo por cumplirla como signo de compromiso y obediencia a Dios. Pero, Jesús veia que cumplir la ley no estaba en la construcción de una relación con Dios y los demás seres humanos, sino en el confirmar un comportamiento externo propio de cada uno. Para que los vean y los estimen por ello.

A los diez mandamientos se les añaden leyes que eran mera invención humana. Sólo hay que ver el libro del Deuteronomio para hallarlas. Ese fundamentalismo, tenía poco que ver con el amor a Dios, sino más bien con el ajustarse a las demandas sociales. Podían servir para el control político y la segmentación social. 


 Jesús nos dice que una persona no se convierte en "impuro" por comer carne de cerdo o por entrar en contacto con la sangre, y menos aún por no lavarse las manos antes de comer, sino por sus "malas intenciones", las que surgen en las profundidades de su corazón: la lujuria, el robo, el asesinato, el adulterio, la codicia, la maldad, el engaño, la envidia, el hablar calumnias, la arrogancia.

 ¿Qué hay que hacer? Pues, discernir, distinguir por uno mismo hasta qué punto, en determinadas circunstancias, puede hacerlo mejor por amar y servir a Cristo. Se necesita una gran cantidad de honestidad, integridad y un alto nivel de verdadera libertad, la libertad de elegir lo que es bueno, lo que es mejor, lo que es más amoroso. El Evangelio no es un código de leyes. Proporciona una visión de vida verdaderamente humana vivida para Dios entre la gente. Se centra en las relaciones, en lugar de las acciones individuales. Gracias

Para Profundizar: 

Comentario a Deuteronomio 4: 1-2,6-8; Santiago 1: 17-18,21-22,27; Marcos 7: 1-8,14-15,21-23

Después de cinco semanas de reflexión sobre el capítulo sexto del evangelio de Juan y el tema de Jesús como el Pan de Vida, volvemos hoy a continuar nuestras lecturas del evangelio de Marcos.


El tema de las lecturas de hoy es la naturaleza de la verdadera religión.


La Ley de Moisés era muy importante para el pueblo de Israel. Estaban justamente muy orgullosos del sistema legal que habían desarrollado en su deseo de ser el pueblo de Dios. "
Y, en efecto, ¿hay alguna nación tan grande que tenga los dioses tan cerca como lo está el Señor Dios de nosotros, siempre que lo invocamos?, Y, ¿cuál es la gran nación, cuyos mandatos y decretos sean tan justos como toda esta ley que hoy os doy?" Moisés pide a los israelitas en la primera lectura.

A través de la Ley se esperaba que llevaran una vida mejor que sus vecinos paganos. Hubo, pues, un gran énfasis en la observancia de la ley como un signo de compromiso y obediencia a Dios. Pero, por el tiempo de Jesús, la ley se había vuelto tan irremediablemente complicada en sus aplicaciones que sólo los expertos podían interpretarla según los muchos problemas prácticos que surjían en la vida diaria.


Un fin en sí mismo
Otro problema ha surgido por el tiempo de Jesús. La ley ya no era una directriz para ayudar a la gente en su manera de amar y servir a Dios. La observación de la ley se había convertido en un fin en sí mismo. El énfasis no estaba en la construcción de una relación con Dios y los demás seres humanos, sino en el confirmar un comportamiento externo propio de cada uno.


A veces nuestras confesiones pueden ser así.
Muchos de los "pecados" que confesamos a menudo son fracasos personales (perdí mi temperamento, estaba impaciente, yo era perezoso, yo estaba falto de caridad) y hacemos muy poca referencia a cómo me relaciono con otras personas o cómo mis acciones (o, aún más, mis no-acciones) les hicieron daño.


Como Jesús indica en el Evangelio de hoy, muchas de las leyes del Antiguo Testamento eran de invención humana. Tenían poco que ver con el amor a Dios, sino más bienc on el ajustarse a las demandas sociales. Por un lado, ellos ayudaban a los que tienen autoridad para mantener el control; por el otro, la gente sabía donde ubicarse. Si se observa externamente el cumplir la Ley, se veía los que estaban "bien".


Al igual, en nuestro tiempo podríamos decir: "Él es un buen católico, por que que siempre está en la iglesia el domingo." Sin mencionar lo que hace en la iglesia, lo que piensa, o lo que siente, o cómo se relaciona con las personas a su alrededor durante y especialmente después de la misa. Lo importante, de manera que lo único que importa, es que Él está allí físicamente.


¿Por qué no se lavan las manos?
El problema se presenta en el Evangelio de hoy por un conflicto entre Jesús y los fariseos. "¿Por qué tus discípulos no se lavan las manos antes de comer?" La pregunta realmente refleja las tensiones en la primera comunidad cristiana de Marcos, donde algunos de los nuevos cristianos eran Judios y algunos eran gentiles. Los gentiles no seguian las costumbres judías y los judíos cristianos se indignaban.


El propósito del Evangelio de hoy, entonces es poner estas costumbres judías en la perspectiva correcta. Lavarse las manos antes de comer es una medida muy importante y necesaria.
¿Con qué frecuencia a los niños se les dice: "No venga a la mesa hasta que se hayan lavado las manos? Había prescripciones en la ley judía que parecían ser en un principio una medida de higiene, por ejemplo, la distinción entre los alimentos que eran "limpios" y "sucios". La experiencia ha demostrado que ciertos alimentos pueden ser peligrosos para comer, y comer con las manos sucias podría ser una fuente de enfermedades. Al conectar una sanción religiosa con el comportamiento recomendado, la observancia era más factible.


Jesús no critica tales medidas. Lo que se critica es la importancia desproporcionada de estas cosas en detrimento de lo que es mucho más importante, el amor de Dios y el cuidado de los seres humanos. Fue este sentimiento de profunda compasión que hizo Francisco de Asís lanzar la precaución al viento y besar al leproso que encontró en el camino.


Así que Jesús hoy cita al profeta Isaías: "Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque  las doctrinas que enseñan son meros preceptos humanos.¨ Pusieron tradiciones humanas antes de que los mandamientos de Dios.


Estas palabras parecen estar dirigidas no sólo a los fariseos como tales sino contra los miembros judíos formados rígidamente en la comunidad cristiana, y en contra de personas similares de nuestras comunidades de hoy.


Hoy en día, gran parte de la esclavitud de la cultura y de la tradición son una importante fuente de conflicto en el mundo de hoy, entre las comunidades y dentro de las familias. Tal fundamentalismo es una fuente de gran odio y violencia en muchos países y son una negación completa de la verdadera religión. Tenemos que ser muy conscientes de que en nuestra sociedad multiétnica y multicultural. (Y pocas sociedades hoy en día no tienen una mezcla étnica, cultural y religiosa.) A pesar de toda nuestra alta tecnología, la gente hoy en día ha cambiado muy poco desde los tiempos de Jesús.


La Inmundicia está por dentro
Entonces Jesús habla de donde viena la inmundicia real.
La fuente de impureza no es cualquier alimento o bebida que viene de fuera. La inmundicia real está en el corazón. Una persona que no se convierta en "impuro" por comer carne de cerdo o por entrar en contacto con la sangre, y menos aún por no lavarse las manos antes de comer, sino por sus "malas intenciones" que surgen en las profundidades de su corazón: la lujuria, el robo, el asesinato, el adulterio, la codicia, la maldad, el engaño, la envidia, el hablar calumnioso, la arrogancia.


Todo ello está en conflicto directo con una relación genuinamente amorosa con Dios y la gente. Lavarse las manos no hace nada para cambiar eso.


Hoy comenzamos la lectura de la Carta de Santiago y seguiremos haciéndolo durante los próximos domingos. El escritor habla de la verdadera fuente de la ley: "
Todo beneficio y todo don perfecto viene de arriba, del Padre de los astros" Jesús, como la Palabra de Dios, es el portador de toda esta bondad y perfección. Así que Santiago nos exhorta ¨Aceptad dócilmente la palabra que ha sido plantada y es capaz de salvaros. Llevadla a la práctica y no os limitéis a escucharla, engañándoos a vosotros mismos.¨

Y, en marcado contraste con lo que los fariseos y los escribas le estaban diciendo a Jesús, Santiago continúa: "
La religión pura e intachable a los ojos de Dios Padre es ésta: visitar huérfanos y viudas en sus tribulaciones y no mancharse las manos con este mundo." 

En otras palabras, la religión tiene poco que ver con la observancia de las leyes,
sin embargo debe:
(a) de ser liberada de las influencias corruptoras de nuestro medio ambiente, y
(b) ser sensible a las necesidades de los más débiles y marginados entre nosotros.
 

Y esta es la verdadera religión porque: "Cuando lo hiciste / no lo hiciste, con el último de mis hermanos y hermanas lo haces / no lo haces, a mí".

Atractivo de la ley
Hay una fuerte atracción que algunos tengan una religión de leyes y reglamentos. La pregunta en los labios a menudo es: "¿Es esto un pecado?" "¿Es un pecado mortal o" sólo "un pecado venial?" La principal preocupación de estas personas es: 


- Saber como pueden salirse con la suya
- Estar libres de sentimientos de culpa.


Pero estas no son las preguntas que debemos hacer. Nuestra preocupación real debe ser: "¿Es esto un acto de amor por hacer?" Puede o no puede haber ningún mandamiento o regulación al respecto, pero si no es una palabra o un acto de amor, entonces no es cristiano, no es realmente un acto humano y no es un acto moral.


Es posible cumplir todas las leyes y reglas de la perfección (como los fariseos de todo tipo hacen) y sin embargo estar muy lejos del espíritu de Jesús y de su Evangelio. La ¨ley guardián¨ se ocupa principalmente de "salvar su alma", basta con "estar en estado de gracia" (¡sea lo que sea!). Incluso cuando se muestra la "caridad" para otros es a menudo simplemente es para obtener "méritos" para sí mismo.


Obviamente, en nuestra Iglesia y en nuestra parroquia y donde la gente tiene que trabajar juntos, tenemos que tener reglas. Pero sólo son medios para ayudar a trabajar juntos sin problemas. Una vez que las reglas comienzan a dirigirnos, entonces estamos en problemas. Hay mucho de verdad en la declaración, "las reglas están hechas para romperse."


La ley no es para restringir, sino para maximizar la libertad de los individuos y grupos sin detrimento de los demás. A menudo nos maldecimos a los semáforos cuando se vuelven de color rojo contra nosotros, pero nos maldicen aún más cuando se rompen debido al caos que sobreviene.


Es visión, no leyes
En el análisis final, cada uno tiene que discernir por sí mismos hasta qué punto, en determinadas circunstancias, puede hacerlo mejor por amar y servir a Cristo. Se requiere una gran cantidad de honestidad, integridad y un alto nivel de verdadera libertad, la libertad de elegir lo que es bueno, lo que es mejor, lo que es más amoroso. El Evangelio no es un código de leyes. Proporciona una visión de una vida verdaderamente humana vivida para Dios entre la gente. Se centra en las relaciones, en lugar de las acciones individuales.


Este mismo día tendremos muchas oportunidades para amar y servir a Jesús en varias situaciones. En lugar de estar ansiosos por lo que yo pueda hacer mal ("¿Es un pecado?"), Pediré más bien, "¿Dónde y cómo puedo ser más amoroso, cariñoso y compasivo este día?". 


  La edición y el subrayado son nuestros



Que la Misericordia y la confianza en Dios no te falte

Gracias

26 de octubre de 2014

"Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?"

Domingo 30 del Tiempo Ordinario
Del Santo Evangelio según San Mateo 22, 34-40

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?" Él le dijo: ""Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser." Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo." Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los Profetas."(Aciprensa.com)


Comentario:
Jesús llega desde Galilea a Jerusalén para la fiesta anual de la Pascua. Esta próximo a dar su vida por nosotros. Este pasaje sucede en el Templo de Jerusalén, ahí expulsa a los mercaderes y enseña.  Se suceden discusiones con las autoridades, los jefes de los sacerdotes, los ancianos y los fariseos sobre su misión y autoridad (Mt 21, 23-46)., le quisieran apresar, pero tienen miedo (Mt 21,45-46). 

Hoy meditamos sobre la discusión con los fariseos acerca del mandamiento más grande de la ley de Moisés(Mt 22,34-40). Los fariseos por lo general buscaban la seguridad no en Dios, sino más bien en el riguroso cumplimiento de la ley de Dios. Tenían más confianza en lo que ellos hacían por Dios que en lo que Dios hacía por ellos. Habían olvidado que el amor de Dios es gratuito y humanamente no puede ser correspondido. 


En aquel tiempo los judíos tenían una cantidad enorme de normas, costumbres, leyes, grandes y pequeñas para regular el cumplimiento de los Diez Mandamientos. Unos decían: “Todas las leyes tienen el mismo valor¨, y otros que ¨algunas leyes son más importantes que otras y por lo tanto más obligatorias¨.

Jesús termina la polémica citando el Viejo Testamento: “¡Éste es el más grande o el primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Lev 19,18). Y concluye: “De estos dos mandamientos penden toda la ley y los profetas”. 

Donde el amor es buscar la voluntad de Dios y cumplirla, de forma concreta en el prójimo,  en aquel que verdaderamente necesite de mi, y como lo hizo Jesús, dando la vida incluso. 

Comentario Completo:

En el evangelio de este 30º Domingo del Tiempo Ordinario, los fariseos quieren saber de Jesús cuál es el mandamiento más grande de la ley. En aquel tiempo, entre los judíos, se discutía mucho sobre este tema. Se trataba de una cuestión polémica. También hoy, muchas personas quieren saber qué es lo que define a una persona como un buen cristiano. Algunos dicen que esto consiste en estar bautizado, rezar e ir a misa los domingos. Otros dicen que consiste en practicar la justicia y vivir la fraternidad. Cada uno tiene su propia opinión. Para ti ¿qué cosa es lo más importante en la religión y Mateo 22, 34-40 en la vida de la Iglesia? Durante la lectura del texto, trata de prestar mucha atención al modo cómo responde Jesús a esta pregunta. Se trata de una de las muchas discusiones de Jesús con las autoridades religiosas de aquella época. Esta vez es con los fariseos. Antes, los fariseos habían intentado desacreditar a Jesús entre la población arrojando sobre Él una calumnia, según la cuál, estaba poseído del demonio al que arrojaba en nombre de Belzebú (Mt 12,24). Ahora, en Jerusalén, ellos entran otra vez en discusión con Jesús en torno a la interpretación de la ley de Dios.

Los Fariseos:

La palabra fariseo significa separado, porque su modo rígido de observar la ley de Dios, los separaba de los demás. Entre ellos se llamaban compañeros, porque formaban comunidad, cuyo ideal era el de observar en todo y por todo las normas y todos los mandamientos de la ley de Dios. El testimonio de vida de la mayoría de ellos constituía un testimonio para el pueblo, porque vivían de su trabajo y dedicaban muchas horas del día al estudio y meditación de la ley de Dios. Pero tenían algo de negativo: Buscaban la seguridad no en Dios, sino más bien en la rigurosa observancia de la ley de Dios. Tenían más confianza en lo que ellos hacían por Dios que en lo que Dios hacía por ellos. Habían perdido la noción de la gratuitidad, que es la fuente y el fruto del amor. Ante esta falsa conducta frente a Dios, Jesús reacciona con firmeza e insiste en la práctica del amor que relativiza la observancia de la ley y de su verdadero significado. En una época de cambios y de inseguridad, como es la nuestra de hoy, vuelve siempre la misma tentación de buscar la seguridad ante Dios, no en el amor que Dios nos tiene, sino en la observancia rigurosa de la ley. Si caemos en esta tentación, merecemos la misma crítica por parte de Jesús.

Mateo 22,34-36: Una pregunta de los fariseos
Antes, para poner a Jesús a prueba, los saduceos habían hecho una pregunta sobre la fe en la resurrección, pero fueron duramente refutados por Jesús (Mt 22,23-33). Ahora, son los fariseos los que pasan al ataque. Fariseos y saduceos eran enemigos entre sí, pero se convierten en amigos en la crítica contra Jesús. Los fariseos se reúnen y uno de ellos pasa a ser el portavoz con una pregunta de aclaración: “Maestro, ¿cuál es el más grande mandamiento de la ley?” En aquel tiempo los judíos tenían una cantidad enorme de normas, costumbres, leyes, grandes y pequeñas para regular la observancia de los Diez Mandamientos. Una discusión en torno a dos mandamientos de la ley de Dios era un punto muy discutido entre los fariseos. Unos decían: “Todas las leyes tienen el mismo valor, tanto las grandes como las pequeñas, porque todo viene de Dios. No nos compete introducir distinciones en las cosas de Dios”. Otros decían: “Algunas leyes son más importantes que otras y por lo tanto más obligatorias”. Los fariseos quieren saber la opinión de Jesús sobre este polémico tema.

Mateo 22,37-40: La respuesta de Jesús
Jesús responde citando algunas palabras de la Biblia: “¡Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente!” (Cf. Dt 6,4-5). En el tiempo de Jesús, los judíos que se consideraban piadosos recitaban esta frase tres veces al día: por la mañana, a mediodía y por la tarde. Era una plegaria bastante conocida entre ellos, como lo es hoy para nosotros el Padre Nuestro. Y Jesús cita de nuevo el Viejo Testamento: “¡Éste es el más grande o el primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Lev 19,18). Y concluye: “De estos dos mandamientos penden toda la ley y los profetas”. Dicho con otras palabras, ésta es la puerta para llegar a Dios y al prójimo. No existe otra. La más grande tentación del ser humano es la de querer separar estos dos amores, porque así la pobreza de los otros no inquietaría para nada su conciencia

El Mandamiento más grande:
El mandamiento más grande o el primer mandamiento es éste: “Amar a Dios con todo el corazón, con toda tu alma y con toda tu mente” (Mc 12,30; Mt 22,37). En la medida en que el pueblo de Dios, a través de los siglos, ha profundizado sobre el significado de este amor, ha caído en la cuenta que el amor de Dios ha sido real y verdadero sólo si se ha concretado en el amor hacia el prójimo. Por eso es por lo que el segundo mandamiento es semejante al primero (Mt 22,39; Mc 12,31). “Si alguno dice: Amo a Dios pero odia a su hermano, es un mentiroso” (1Jn 4,20). “Toda la ley y los profetas dependen de estos dos mandamientos” (Mt 22,40). En esta identificación de los dos amores ha existido una evolución dividida en tres etapas:

1ª Etapa: “Prójimo” es el pariente de la misma raza
El Viejo Testamento enseñaba la obligación de “¡amar al prójimo como a uno mismo!” (Lv19,18). En aquel tiempo la palabra prójimo era sinónimo de pariente. Se sentían obligados a amar a todos los que hacían parte de la familia, del mismo clan, del mismo pueblo. Pero en lo referente a los extranjeros, o sea, los que no pertenecían al pueblo hebreo, el libro del Deuteronomio decía: “Podrás exigir el préstito al extranjero, pero en cuanto a tu derecho con tu hermano, lo dejarás vencer (pariente, prójimo)” ( Dt 15,3).

2ª Etapa: “Prójimo es aquél a quien me acerco o el que se me acerca
El concepto de prójimo sí es el mismo. Y en el tiempo de Jesús hubo una discusión acerca de “ ¿quién es mi prójimo?” Algunos doctores de la ley pensaban que se debía extender el concepto de prójimo más allá de los límites de la raza. Otros no querían ni hablar de esto. Entonces un doctor de la ley se dirige a Jesús con esta polémica pregunta: “¿Quién es mi prójimo?” Jesús responde con la parábola del Buen Samaritano (Lc 10,29-37), en la cuál el prójimo no es el pariente o amigo, sino cualquiera que se acerca a nosotros, independientemente de la religión, del color, de la raza, del sexo o de la lengua. ¡Tú debes amarlo!

3ª Etapa: La medida del amor hacia el “prójimo” es amar como Jesús nos ha amado
Jesús había dicho al doctor de la ley: “¡No estás lejos del Reino!” (Mc12,34). El doctor ya estaba vecino, porque de hecho, el Reino consiste en unir el amor de Dios con el amor al prójimo, como ya había afirmado un doctor ante Jesús (Mc 12,33). Pero para poder entrar en el Reino debía dar un paso más. En el Viejo Testamento el criterio del amor hacia el prójimo era el siguiente: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Jesús ensancha este criterio y dice: “Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Ninguno tiene un amor más grande de éste: ¡dar la vida por los amigos!” (Jn 15,12-13). Ahora, en el Nuevo Testamento el criterio será: “Amar al prójimo como Jesús nos ha amado”. Jesús ha interpretado el sentido exacto de la Palabra de Dios y ha indicado el camino para una convivencia más justa y más fraterna.
 
La edición y el subrayado son nuestros

Que la misericordia y la confianza en el Señor no te falte


Gracias 

5 de octubre de 2014

¨"La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular¨


Domingo 27 del Tiempo Ordinario
Del Santo Evangelio según San Mateo 21,33-43

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los senadores del pueblo: "Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labradores, para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon. Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo, diciéndose: "Tendrán respeto a mi hijo." Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: "Éste es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia." Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron. Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?" Le contestaron: "Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos." Y Jesús les dice: "¿No habéis leído nunca en la Escritura: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente"? Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos."(Aciprensa.com)

Comentario:
La historia, trata un tema muy sensible para ese tiempo, pues grandes extensiones de terrenos pertenecían a extranjeros ¨paganos¨ y rechazados, quienes las arrendaban a grupos de trabajadores.

Jesús, recuerda la historia de Dios con su pueblo. Para Mateo, detrás del “patrón” está la figura de Dios, quien planta la ¨viña¨con atención y cuidado; detrás de la viña, Israel, quien no da los frutos que espera el propietario. Los viñadores, las autoridades judías. Jesús, es el Mesías, el hijo mandado para recoger los frutos y su destino, es similar al de los profetas rechazados y victimados.

El final, afirma la pérdida del reino de Dios y su cesión a otro pueblo, capaz de llevar fruto, capaz de una fe viva y que actué con y por amor, la Iglesia. Nada detiene el amor de Dios por los hombres, ni siquiera la eliminación de su Hijo.

Nosotros, somos llamados a estar con Jesús para continuar la misión de ayudar al hombre a encontrarse con Él para ser salvado.


Comentario Completo:

a) Invitación a la escucha:
La parábola se abre con una invitación a escuchar: Escuchad otra parábola (v.33) . Jesús parece reclamar la atención de los dirigentes del pueblo a la parábola que está por pronunciar. Es un imperativo, “escuchad”, que no excluye un sentido amenazador (Gnika), si se atiende a como termina la parábola: “Por esto os digo que el reino de Dios os será quitado y le será dado a un pueblo que lo hará fructificar” (43). Por el contrario, a sus discípulos Jesús explica la parábola sin amenazas (Mt 13,18).

¿Cuál sería la explicación de esta invitación amenazante para escuchar? El presupuesto se ha de buscar en las condiciones económicas de la Palestina del siglo 1º después de Cristo: grandes extensiones de terrenos pertenecían a latifundistas extranjeros, los cuáles arrendaban los terrenos a grupos de arrendatarios. El contrato de arrendamiento preveía que parte de lo que se cosechaba era para el patrón el cual ejercía su derecho enviando a gente de confianza a recaudar lo debido. En esta situación se puede comprender cómo estaría probado el estado de ánimo de los campesinos: existía un fuerte descontento que alguna vez acababa en revuelta.

Jesús en su parábola toca esta situación concreta, pero la transporta a un estado de comprensión más alto: aquella situación se convierte en un compendio de la historia de Dios con su pueblo. Para Mateo, al lector se le invita a hacer una lectura simbólica de la parábola: detrás del “patrón” está la figura de Dios; detrás de la viña Israel.

b) El atento cuidado del dueño por su viña (v.33):
Ante todo existe la iniciativa de un dueño que planta una viña. Tal atención y cuidado se describe por Mateo con cinco verbos: plantó... rodeó... cavó... construyó... arrendó. El dueño, después de haber plantado la viña, la arrienda a unos labradores y se ausenta.

c) Los diversos intentos por parte del dueño de recaudar los frutos de la viña (vv.34-36):
En esta segunda escena el dueño envía por dos veces a los siervos que, encargados por el dueño de recaudar los frutos de la viña, son maltratados y asesinados.. Tal acción agresiva y violenta se subraya con tres verbos: golpearon... mataron... apedrearon... (v.35). Enviando otros siervos, más numerosos que los primeros, e intensificando los ultrajes padecidos, Mateo intenta aludir a la historia de los profetas, pues también ellos tuvieron que sufrir tales ultrajes. Sólo para recordar: Uria es asesinado con la espada (Jer 26,23); Jeremías es puesto en el cepo (Jer 20,2); Zacarías es lapidado (2Cr 24,21). Una síntesis de este particular de la historia profética se encuentra en Nehemías 9,26: “han matado a tus profetas...”

d) Por último envía al hijo:
También se le invita al lector a reconocer en el hijo mandado por “último”, al enviado último de Dios a quien tendrán respeto y le entregarán los frutos de la viña. Es el último intento del dueño. La indicación de “último” lo define como Mesías. No se excluye, además, que este proyecto de eliminación del hijo sea modelado sobre otra historia del Antiguo Testamento: los hermanos de José que dicen: “¡Ea, matémosle y echémoslo en cualquier cisterna ¡” (Gén 37,20).

El relato de la parábola toca su vértice dramático con el éxito de la misión del hijo: que viene matado por los arrendatarios-viñadores con el intento de posesionarse de la viña y usurpar la propiedad. El destino de Jesús se acerca al de los profetas, pero, en cuanto que es hijo y heredero, es superior a ellos. Tal acercamiento crsitológico se puede encontrar en la Carta a los Hebreos, donde, sin embargo, se demuestra la superioridad de Cristo como hijo y heredero del universo: “Dios, que había hablado muchas veces en los tiempos antiguos y de diversos modos a los padres por medio de los profetas, últimamente... ha hablado a nosotros por medio de su Hijo, a quien ha constituido heredero de todas las cosas... (vv. 1-2)

Hay un particular en este final de la parábola que no se ha de descuidar: Mateo anteponiendo el gesto “lo echaron fuera de la viña” y haciéndolo seguir de este otro “lo mataron”, intenta decididamente aludir a la pasión de Jesús que fue conducido fuera para ser crucificado.

e) La entrega de la viña a otros labradores (v.42-43):
La parte final del relato evangélico afirma la pérdida del reino de Dios y su cesión a otro pueblo capaz de llevar fruto, o sea, capaz de una fe viva y operante en una praxis de amor. La expresión “por esto os digo...será quitado y será dado..” indica la solemnidad de la acción de Dios con la que viene signada la historia del antiguo Israel y la historia del nuevo pueblo.

Pistas meditativas para la praxis eclesial
- El símbolo de la viña es para nosotros el espejo en el cuál se puede ver y reflexionar la historia personal y comunitaria de nuestra relación con Dios. Hoy es la Iglesia esta gran viña que el Señor cultiva con esmero y que confía a nosotros, viñadores (= colaboradores), con el deber de continuar la misión por Él comenzada. Ciertamente la propuesta es grande. Sin embargo, como Iglesia, somos conscientes de la tensión que existe entre fidelidad e infidelidad, entre el rechazo y la acogida que la Iglesia puede experimentar. El evangelio de este domingo nos muestra que, no obstante las dificultades y la aparente fragilidad, nada puede detener el amor de Dios por los hombres, ni siquiera la eliminación de su Hijo, al contrario, este sacrificio nos procura a todos la salvación.

- Somos llamados a estar con Jesús para continuar la misión de ayudar al hombre a encontrarse con Él para ser salvado; luchar cada día para contener las fuerzas del mal que intentan eliminar el deseo de obrar el bien y promover la justicia.

- Como Iglesia somos llamados a aprender, en el ejemplo de Jesús, a experimentar la contestación y a ser capaces de soportar las dificultades en nuestro empeño de evangelizar. ¿Estás de acuerdo en que las pruebas educan nuestro corazón? ¿Y que las dificultades pueden ser un instrumento para medir nuestra autenticidad y la madurez de nuestra fe?

 
La edición y el subrayado son nuestros

Que la misericordia y la confianza en el Señor no te falte


Gracias 

17 de agosto de 2014

"Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas"

Domingo 20 del Tiempo Ordinario
Del Santo Evangelio según San Mateo 15,21-28

En aquel tiempo, Jesús se marchó y se retiró al país de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: "Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo." Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: "Atiéndela, que viene detrás gritando." Él les contestó: "Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel." Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió: "Señor, socórreme." Él le contestó: "No está bien echar a los perros el pan de los hijos." Pero ella repuso: "Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos." Jesús le respondió: "Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas." En aquel momento quedó curada su hija.(Aciprensa.com)

Comentario: 
Después de la destrucción de Jerusalén (70 d.c.), los fariseos habían comenzado a reorganizar el judaísmo y, en nombre de la fidelidad a la ley de Moisés, trataban de detener el crecimiento del cristianismo. Incluso los expulsaron de la sinagoga. El evangelio de Mateo, (cerca del año 85 d.c) , fue para confirmarles en la fe, demostrando que Jesús es el Mesías, el salvador prometido para salvar a Israel del pecado y de la muerte.

En este pasaje, Jesús se encuentra con una mujer cananea, de otra raza y de otra religión por ello pagana. Ella suplica por la curación de su hija que estaba poseída de un espíritu inmundo. Los judíos no podían convivir con ellos pues si lo hacían quedaban impuros. 

Ante los gritos de la mujer, Jesús calla pues por su misión y fidelidad a la ley de Dios, que decía que la salvación era ¨sólo¨ para las ovejas de Israel. 

El amor de esta madre no se detiene, insiste y se arroja a los pies de Jesús. Jesús responde con un argumento fariseo tomado de la vida familiar. Los hijos serían el pueblo judío y los perritos los paganos.

La mujer no se da por vencida y es más humilde, rechaza todo orgullo propio y dice: "Cierto, Señor, pero también los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos". La respuesta de Jesús es inmediata y la mujer obtiene lo que pedía. La misericordia siempre es arrancada cuando la pide un corazón sincero,  humilde y confiado. 

Comentario Completo:

a) El contexto en el cual Mateo conserva las Palabras de Jesús:
* El evangelio de Mateo, escrito alrededor del año 85 después de Cristo, está dirigido a una comunidad de judíos piadosos y observantes, convertidos a la fe de Jesús. Imitando el ejemplo de Jesús, ellos continuaron viviendo según la tradición del pueblo judaico, observando en todo la ley de Moisés. Pero ahora, en los años ochenta, se encuentran en una encrucijada. Después de la destrucción de Jerusalén ( 70 d.C.), los fariseos, sus hermanos de raza, habían comenzado a reorganizar el judaísmo y, en nombre de la fidelidad a la misma ley de Moisés, trataban de bloquear la difusión cada vez más fuerte del cristianismo. Llegaron al punto de expulsarlos de la sinagoga. Esta hostilidad no prevista hizo entrar en una crisis profunda de identidad a la comunidad de los judíos cristianos. Puesto que, tanto los fariseos como los cristianos afirmaban ser fieles a la ley de Dios. ¿Cuál de los dos estaban en la verdad? ¿Con quién estaba Dios? ¿La herencia del pueblo hebreo a quién pertenecía: a la sinagoga o a la ecclesia?

* Precisamente para animar a este grupo de judíos cristianos, Mateo escribe su evangelio. Escribe para confirmarlos en la fe, demostrando que Jesús, de hecho, es el Mesías, en el cual culmina toda la historia del Antiguo Testamento. Escribe para consolarlos en medio de tanta hostilidad, ayudándoles a superar el trauma de la rotura con los hermanos. Escribe para llamarlos a una nueva práctica de vida, mostrando cómo deben hacer para llegar a una nueva justicia, mejor que la justicia de los fariseos.

Mateo 15, 21: Jesús se aleja del territorio judaico. 
En la discusión sobre qué cosas eran puras y qué cosas impuras, Jesús había enseñado lo contrario de la tradición de los antiguos, declarando puro todos los alimentos y había ayudado al pueblo y a los discípulos a salir de la prisión de las leyes de la pureza (Ma 15, 1-20). Ahora, en este episodio de la mujer cananea, se aleja de la Galilea, sobrepasa las fronteras del territorio nacional y acoge a una mujer extranjera que no pertenecía al pueblo y con la cual estaba prohibido hablar. El evangelio de Marcos informa que Jesús no quería ser reconocido. Quería permanecer de incógnito. Pero por lo que se ve, su fama ya lo había precedido (Mc 7,24). El pueblo llega a saberlo y una mujer empieza a hacer una petición a Jesús.

Mateo 15, 22: El grito angustiado de la mujer. 
La mujer era de otra raza y de otra religión. Ella comienza a suplicar por la curación de su hija que estaba poseída de un espíritu inmundo. Los paganos no tenían problema en recorrer a Jesús. Los judíos al contrario tenían problemas de convivencia con los paganos. A ellos les estaba prohibido entrar en contacto con una persona de otra religión o raza.

Mateo 15, 23-24: El extraño silencio de Jesús y la reacción de los discípulos. 
La mujer grita, pero Jesús no responde. ¡Extraña conducta! Porque la certeza de la que está llena la Biblia en su totalidad es que Dios siempre escucha el grito de pueblo oprimido. Pero aquí Jesús no escucha. No quiere escuchar ¿Por qué? Hasta los discípulos se sorprenden por el comportamiento de Jesús y le piden que preste atención a la mujer. Ellos quieren librarse de aquel griterío: "Despídela, pues viene gritando detrás de nosotros". Jesús explica su silencio: "No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel". El silencio está en relación con la conciencia que Jesús tiene de su misión y con la fidelidad a la ley de Dios. La forma pasiva indica que el sujeto de la acción del verbo es el Padre. Es como si dijera: "El Padre no quiere que yo oiga a esta mujer, porque Él me ha enviado solamente a las ovejas perdidas de Israel". Por el mismo motivo, en la época en la cuál Mateo escribía su evangelio, los fariseos decían: "¡No podemos entrar en contacto con los paganos!

Mateo 15, 25-26: Nueva petición de la mujer y nuevo rechazo de Jesús. 
La mujer no se preocupa del rechazo de Jesús: El amor de madre por la hija enferma no se preocupa de las normas religiosas, ni de las reacciones de los demás, sino que busca la curación allá donde su intuición le hace ver una solución: esto es, ¡en Jesús! Ella se pone más cerca y arrojándose a los pies de Jesús, comienza a suplicar: "¡Señor, ayúdame! Fiel a las normas de su religión, Jesús responde con una palabra y dice que no conviene tomar el pan de los hijos y darlos a los perrillos. La comparación está tomada de la vida familiar. Niños y perros son numerosos en las casas de los pobres aún hoy. Jesús dice que ninguna madre quita el pan de la boca a los propios hijos para darlos a los perrillos. En el caso concreto, los hijos serían el pueblo judaico y los perrillos los paganos. ¡Caso cerrado! Obediente al Padre, fiel a su misión, Jesús sigue su camino y ¡no atiende la petición de la mujer!

Mateo 15,27-28: El tercer intento de la mujer obtiene la curación de la hija. 
La mujer no se da por vencida. Está de acuerdo con Jesús, pero alarga la comparación y lo aplica a su caso: "Cierto, Señor, pero también los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos". Ella lanza sencillamente la conclusión de aquella imagen, mostrando que en casa del pobre ( y por tanto también en la casa de Jesús) los perrillos comen las migajas que caen de la mesa de los niños. Muy probablemente, Jesús mismo, cuando era pequeño, habría dado pedazos de pan a los perritos que giraban bajo la mesa donde el comía junto a sus padres. Y en "la casa de Jesús" o sea, en la comunidad cristiana del tiempo de Mateo, al final del primer siglo, había más de "doce canastas llenas" (Mt 14,20) para "los perrillos", o sea, ¡para los paganos! 

La reacción de Jesús es inmediata: "¡Oh mujer, grande es tu fe! La mujer obtiene lo que pedía. A partir de aquel instante su hija quedó curada. Si Jesús respondió es porque comprendió que el Padre quería que Él acogiese la petición de la mujer. El encuentro con la mujer cananea le hace salir de la prisión de su raza y abrirse a toda la humanidad. Esto significa que Jesús descubría la voluntad del Padre oyendo las reacciones de las personas. La conducta de aquella mujer pagana abre un nuevo horizonte en la vida de Jesús y lo ayudó a dar un paso importante en el cumplimiento del proyecto del Padre. El don de la vida y de la salvación es para todos los que buscan la vida y se esfuerzan en liberarse de las cadenas que aprisionan la energía vital. Este episodio nos ayuda a percibir algo del misterio que rodeaba la persona de Jesús, cómo estaba en comunión con su Padre y cómo descubría la voluntad de Padre en los acontecimientos de la vida.

 
La edición y el subrayado son nuestros

Que la misericordia y la confianza en el Señor no te falte


Gracias 

17 de marzo de 2013

"El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra"

Del Santo Evangelio según San Juan 8, 1-11
Domingo 5 del Tiempo de Cuaresma

En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba.

Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron: "Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?" Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo.

Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo. Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: "El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra." E inclinándose otra vez, siguió escribiendo.

Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos. Y quedó sólo Jesús, con la mujer, en medio, que seguía allí delante. Jesús se incorporó y le preguntó: "Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?" Ella contestó: "Ninguno, Señor." Jesús dijo: "Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más."(Aciprensa.com)

Comentario:

Juan 8,1-2: Jesús y la gente 
Después de la discusión, descrita al final del capítulo 7 (Jn 7,37-52), todos se vuelven a casa (Jn 7,53). Jesús no tiene casa en Jerusalén. Por esto, se va al Monte de los Olivos. Allí encuentra un jardín, donde acostumbra a pasar la noche en oración (Jn 18,1). Al día siguiente, antes de la salida del sol, Jesús se encuentra de nuevo en el templo. La gente se acerca para poder escucharlo. De ordinario la gente se sentaba en círculo alrededor de Jesús y Él enseñaba. ¿Qué habrá podido enseñar Jesús? Con seguridad todo muy bello, puesto que la gente llega antes de la aurora para poderlo escuchar.

Juan 8, 3-6a: Las provocaciones de los adversarios
Improvisadamente, llegan algunos escribas y fariseos que llevan con ellos una mujer sorprendida en flagrante adulterio. La colocan en medio del círculo entre Jesús y la gente. Según la ley, esta mujer debe ser lapidada. (Lev 20,10; Dt 22,22.24). Y le dicen: “Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Ahora bien, Moisés en la Ley, nos mandó lapidar a una mujer como ésta. ¿Tú qué dices?” Era una provocación, una trampa. Si Jesús hubiese dicho: “Aplicad la ley”, los escribas habrían dicho a la gente: “No es tan bueno como parece, porque ordena matar a la mujer”. Si hubiese dicho: “No la matéis” hubieran dicho: “No es tan bueno como parece, porque no observa la ley”. Bajo la apariencia de fidelidad a Dios, manipulan la ley y se sirven de una mujer para poder acusar a Jesús.

Juan 8, 6b: La reacción de Jesús: escribe en tierra
Parecía una trampa sin escapatoria.
Pero Jesús no se asusta. No se pone nervioso. Mas bien al contrario. Con calma, como persona dueña de la situación, se inclina y comienza a escribir en tierra con el dedo. Escribir en tierra ¿qué significado tiene? Algunos creen que Jesús está escribiendo en la tierra los pecados de los acusadores. Otros dicen que es un simple gesto de quien es dueño de la situación y no hace caso a las acusaciones de los otros. Pero es posible que se trate también de un acto simbólico, de una alusión a cualquier cosa muy común. Si tú escribes una palabra en la tierra, a la mañana siguiente no la encontrarás, porque el viento o la lluvia la habrán desfigurado, borrado. Encontramos una alusión a lo que vamos diciendo en Jeremías, donde se lee que los nombres atribuidos a Dios son escritos en tierra, o sea quiere decir que no tienen futuro. El viento o la lluvia lo harán desaparecer (cf. Jer 17,13) Quizás Jesús quiere decir a los otros: el pecado del que acusáis a esta mujer, Dios lo ha perdonado ya con estas letras que estoy escribiendo en la tierra. ¡De ahora en adelante no recordarán más los pecados!


Juan 8, 7-8: Segunda provocación y la misma reacción de Jesús
Ante la calma de Jesús, los que se ponen nerviosos son los adversarios. Insisten y quieren una opinión de Jesús. Y entonces Jesús se levanta y dice: “Quien de vosotros esté sin pecado tire la primera piedra”. E inclinándose comienza de nuevo a escribir en la tierra, no entra en una discusión estéril e inútil sobre la ley, cuando, en realidad el problema es otro. Jesús cambia el centro de la discusión. En vez de permitir que se coloque la luz de la ley sobre la mujer para poderla condenar, quiere que sus adversarios se examinen a la luz de lo que la ley exige de ellos. Jesús no discute la letra de la ley. Discute y condena la conducta malévola del que manipula las personas y la ley para defender los intereses que son contrarios a Dios, autor de la ley.

Juan 8,9-11: Epílogo final: Jesús y la mujer
La respuesta de Jesús desconcierta y desarma a los adversarios. Los fariseos y los escribas se retiran, llenos de vergüenza, uno tras otro, “comenzando por los más ancianos”. Ha sucedido lo contrario de lo que ellos querían. La persona condenada por la ley no era la mujer, sino ellos mismos que se creían fieles a la ley. Y finalmente Jesús queda sólo con la mujer. Jesús se levanta, se dirige hacia ella: “Mujer, ¿dónde están?¿Ninguno te ha condenado?” Ella responde: “¡Ninguno, Señor!” Y Jesús: “¡Yo tampoco te condeno! Ve, y desde ahora no peques más”. Jesús no permite a nadie usar la ley de Dios para condenar al hermano, cuando el mismo hermano es pecador. Quien tiene una viga en el propio ojo, no puede acusar a quien en el ojo tiene sólo una pajita. “Hipócrita, quita primero la viga de tus ojos y entonces podrás ver bien para quitar la pajita en el ojo de tu hermano. (Lc 6,42).

Este episodio, mejor que cualquiera otra enseñanza, revela que Jesús es la luz del mundo (Jn 11,12) que hace aparecer la verdad. Hace ver lo está escondido en las personas, en su más íntimo. A la luz de la palabra de Jesús, los que parecían ser los defensores de la ley, se revelan llenos de pecados y ellos mismos lo reconocen y se van, comenzando por los más ancianos. Y la mujer, considerada culpable y rea de la pena de muerte, está en pie delante de Jesús, perdonada, redimida, llena de dignidad (cf. Jn 3,19-21). El gesto de Jesús la hace renacer y la restituye como mujer e hija de Dios.


La edición y el subrayado son nuestros
Tomado del Sitio Oficial de los Carmelitas

En este día, descubramos que Jesús siempre hace aparecer la verdad, hace ver lo que está escondido en las personas. Él, en lo más íntimo ve nuestras intenciones no por juzgarnos o condenarnos sino para amarnos.

Que la misericordia y la confianza en el Señor no les falte. 

Gracias.

10 de diciembre de 2012

¨El Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar pecados¨

Del Santo Evangelio según San Lucas 5,17-26
Un día estaba Jesús enseñando, y estaban sentados unos fariseos y maestros de la ley, venidos de todas las aldeas de Galilea, Judea y Jerusalén. Y el poder del Señor lo impulsaba a curar.

Llegaron unos hombres que traían en una camilla a un paralítico y trataban de introducirlo para colocarlo delante de él. No encontrando por donde introducirlo, a causa del gentío, subieron a la azotea y, separando las losetas, lo descolgaron con la camilla hasta el centro, delante de Jesús. Él, viendo la fe que tenían, dijo: "Hombre, tus pecados están perdonados."

Los escribas y los fariseos se pusieron a pensar: "¿Quién es éste que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados más que Dios?" Pero Jesús, leyendo sus pensamientos, les replicó: "¿Qué pensáis en vuestro interior? ¿Qué es más fácil: decir "tus pecados quedan perdonados", o decir "levántate y anda"? Pues para que veáis que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar pecados -dijo al paralítico-: A ti te lo digo, ponte en pie, toma tu camilla y vete a tu casa." Él, levantándose al punto, a la vista de ellos, tomó la camilla donde estaba tendido y se marchó a su casa dando gloria a Dios.

Todos quedaron asombrados, y daban gloria a Dios, diciendo llenos de temor: "Hoy hemos visto cosas admirables". 
(Aciprensa.com)

Comentario:

Sentado, Jesús enseña. 
A la gente le gustaba escucharle. ¿Cuál es el tema de la enseñanza de Jesús? Hablaba siempre de Dios, de su Padre, pero hablaba de él de forma nueva, atractiva, no como hacían los escribas y los fariseos. (Mc 1,22.27). Jesús representaba a Dios como la gran Buena Noticia para la vida humana; a un Dios Padre/Madre que ama y acoge a las personas, y a un Dios que no amenaza, ni condena.

Un paralítico es transportado por cuatro hombres. 
Jesús es para ellos la única esperanza. Viendo su fe, dice al paralítico: ¡tus pecados te son perdonados! En aquel tiempo, la gente creía que los defectos físicos (parálisis, etc.) fuesen un castigo de Dios por los pecados cometidos. Por ello, los paralíticos y muchos otros discapacitados físicos se sentían rechazados y excluidos por Dios. Jesús enseñaba lo contrario. La fe tan grande del paralítico era una señal evidente de que aquellos que lo ayudaban eran acogidos por Dios. Por ello Jesús exclama: ¡Tus pecados te son perdonados! Es decir: “Dios no te rechaza”.

• La afirmación de Jesús no sintoniza con la idea que los doctores tenían de Dios. 
Por ello reaccionan: ¡Ese hombre habla de forma muy escandalosa! Según su enseñanza, solamente Dios podía perdonar los pecados. Y solamente el sacerdote podía declarar que una persona es perdonada y purificada. ¿Cómo es que Jesús sin estudios, un seglar, podía declarar al paralítico que era perdonado y purificado de sus pecados? Y entonces, si un simple seglar podía perdonar los pecados, los doctores y los sacerdotes iban a perder su poder y además ¡la fuente de sus entradas! Por esto reaccionan y se defienden.

Jesús justifica su acción. 
Ël dice: ¿Qué es más fácil decir: Tus pecados te son perdonados o levántate y anda? Evidentemente, es mucho más fácil decir: “Tus pecados te son perdonados”. Ya que nadie puede comprobar, de hecho, si el pecado ha sido perdonado o no. Pero si yo digo: “¡Levántate y anda!”, en este caso todos pueden ver si uno tiene poder o no de sanar. Por ello, para demostrar que, en nombre de Dios, él tenía poder de perdonar los pecados, Jesús dice al paralítico: ”¡Levántate y anda!” ¡Sana al hombre! Y así hace ver que la parálisis no es un castigo de Dios por el pecado, y hace ver que la fe de los pobres es una muestra de que Dios los acoge en su amor.

 
La edición y el subrayado son nuestros

En este día, descubramos que Jesús es el hijo de Dios quien tiene poder para leer nuestros corazones y perdonar nuestros pecados.

Que la misericordia y la confianza en el Señor no les falte.

Gracias