Este es un espacio de catequesis en el que encontrarás enseñanzas, noticias, mensajes, y reflexiones que te permitirán conocer la verdadera doctrina y te serán útiles en tu camino de fe.


¡¡¡Gracias por tu visita!!!

Mostrando entradas con la etiqueta Misión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Misión. Mostrar todas las entradas

12 de julio de 2015

¨Y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad...¨


Domingo 15 del Tiempo Ordinario

Evangelio: Marcos 6,7-13
"Los fue enviando"

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. Y añadió: "Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa." Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban..
(Aciprensa.com)


Comentario:
Jesús lanza a sus discípulos a una ¨práctica¨.  Cuando un alumno va a ser profesional en ciertas ocasiones se le envía al campo para que se prueben a si mismo y pruebe el campo laboral. 

Jesús fue y es un maestro, y quiere que sus discipulos conozcan de antemano lo que será seguir su misión. La misión de Jesús es mostrarnos al Padre y redimir a la humanidad, y la de ellos, pues la de llevar el mensaje de Jesús: El Evangelio. 

Jesús no sólo contradice a las autoridades judías por la incoherencia con la que vivían: Eneñaban cumplir los madamientos de Dios pero no los vivían.  Además, también cuestionaba sus métodos de enseñanza. 

Entre las muchas contradicciones: Jesús elegía a sus discípulos, mientras los maestros judíos, ellos mismos. La segunda, es que los maestros judíos, se servían de sus discípulos casi como esclavos, en cambio Jesús vivía con ellos y los trataba como amigos. 

El discípulo para Jesús debiá vivir con Él. Debia aprender todo de Él, no sólo sus palabras sino sus gestos Debía absorver su vida, sus actitudes, motivaciones, sus gestos, sus pensamiesntos, sus reflexiones. En suma, debían tener un corazón, el centro de su ser, conforme al de Jesús.

En el mundo de hoy, todos quieren obrar.  Se cree que el mundo sólo sera cambiado por nuestro trabajo y acciones. Y es cierto, pero siempre hay que ver cual es el origen de esas obras. Se habla mucho del ¨Apostolado¨, tanto en la educación, la medicina o en el servicio social. Y ciertamente, el apóstol sólo puede serlo si primero es discípulo, si primero aprende del maestro.

No puede haber un verdadero apostolado sino hay un verdadero discipulado. Esto, para los que somos catequistas o misioneros nos exije mucho, pero tambíen para todo cristiano que quiere ocuparse de otro, sea padre de familia, amigo o consejero. Antes de obrar o hablar del Señor pues primero hay que vivir como Ël.  Primero debe ser buen discípulo. 

Recordemos, que la autoridad que nos da el Señor con el Butismo está en hablar y obrar, de parte de Ël. Y eso es cosa seria, pues si no hablamos u obramos con total conciencia de por quién lo hacemos, será una farsa,  seremos engañados, engañaremos, podremos lastimar, y estaremos sujetos al juicio del Señor. Advirtamos, que hay una gran tentación por lucirse, buscar aplausos, o agradecimientos,  y es muy facil caer, hasta los más preparados y los más santos caen. Sólo lo evitaremos escuchando al Señor y siendo sinceros con Ël, con nosotros mismos y los demás. Gracias


Para Profundizar: 

"Comenzó a enviarlos de dos en dos"
La misión de los discípulos no viene por entusiasmo personal o por una manía de grandeza: comienza cuando Jesús cree que están preparados para hablar, de acuerdo con lo que han escuchado y asimilado. Según Marcos, hasta este momento solamente han visto algunos milagros, han escuchado algunas enseñanzas, entre las más importantes el tema de la semilla que crece de varias formas y han asistido a alguna polémica sobre Jesús y los jefes.

Su práctica al curar, su llamada a la conversión, su disponibilidad a moverse en medio de la gente, su predicación itinerante, estos son los puntos a los que han de hacer referencia. No están todavía maduros del todo, pero el ejercicio los ayudará a madurar. Bajo la supervisión de Jesús, pueden aprender y mejorar: encontrarán las palabras justas, los gestos adecuados. Experimentarán el entusiasmo de un éxito estrepitoso, pero luego, al final, deberán superar también el centrarse en los milagros para anunciar la muerte y resurrección del Salvador.

"Les dio potestad sobre los espíritus inmundos..."
Se trata de la "exousia" que también Jesús ejercía: se les capacita y se les autoriza para usar el mismo poder. Parece ser que para Marcos éste sea el ejercicio principal en este momento; por lo demás él mismo se concentra sobre este aspecto del Jesús "taumaturgo", que expulsa los espíritus malignos.

Debemos pensar que por "espíritus malignos" se entendían entonces muchas cosas a la vez: enfermedad psíquica, distintas formas de epilepsia, fuerzas malignas destructoras, poder esclavizante de las leyes, toda forma de dolencia psíquica, malformaciones físicas, etc.

El poder se ejercita pasando por entremedio de estos sufrimientos: aceptando el reto que hacen a la confianza en Dios, a la convivencia solidaria, a la dignidad de toda persona humana. No debemos identificar "inmundo" con impureza de tipo sexual o legal. Se trata de la "pureza" a la luz de Dios: que es amor, solidariedad, justicia, misericordia, colaboración, acogida...etc. Por eso los doce tendrán que llamar "a conversión" de estos prejuicios y de estas formas perversas e "inmundas" de vivir como hijos de Dios.

"Fuera del bastón, nada para el viaje…"
La misión debe ser itinerante, no sedentaria, es decir, deberá estimular a caminar de nuevo, a encontrase de nuevo, al despego de los resultados, a la libertad interior y exterior. De aquí la recomendación que todos los Sinópticos resaltan sobre la pobreza material en el vestir y en el comer, y sobre las seguridades y evidencias. Probablemente se trata de la brevedad de la experiencia: no debía durar mucho este primer ejercicio, y por lo tanto, deberían ir aligerados de todo, libres, insistir más sobre lo inmediato del anuncio, que sobre la consolidación de los resultados.

Sin embargo, cuando este texto fue escrito, la situación de la comunidad de los discípulos estaba mucho más desarrollada y consolidada. Por lo tanto, la memoria de estas recomendaciones, no servía solamente para recordar aquella primera experiencia alegre y aventurera. Servía también para confrontar el estilo original y la práctica de aquel momento, tan lejano ahora, del tiempo de Jesús. Es, por lo tanto, una llamada a un impulso misionero menos miedoso debido a la exigencias del confort y seguridad.

"Sacudiendo el polvo de la planta de los pies..."
Las recomendaciones del Señor ponen de relieve dos aspectos, aparentemente contrarios. Por un lado, deben ir con toda disponibilidad, a encontrar a la gente, sin preocupación de ganancias o supervivencia. Deben buscar al que está enfermo - por razones personales o sociales, por la opresión de la ley o por la maldad humana -y liberarlo, ungirlo con aceite, sanar las heridas y las plagas del corazón. Pero por otro lado, deben evitar aceptar cualquier tipo de hipocresía, de bondad sin responsabilidad.

Junto a la caridad y a la premura hacia los que sufren, deben tener el valor también de desenmascarar la hipocresía, de reaccionar ante la cerrazón, de aceptar los fracasos personales Deben irse, sin lamentaciones ni debilidad, del lugar donde no haya habido acogida, donde el rechazo o la hipocresía hagan estéril el anuncio y el testimonio. Una ruptura clara e inequívoca, que ni el mismo Jesús ha vivido mucho. El trató siempre de volver a dialogar, sufrió por la cerrazón de los fariseos y de los escribas, hizo frente a sus tenaces e insidiosas barreras. Y, sin embargo, impone a los discípulos no perder tiempo con los que no los aceptan. Probablemente en esta recomendación exista también una adaptación a la situación de la comunidad: no deben lamentarse por no entenderse con la comunidad israelítica. Hubo una cerrazón total, un rechazo feroz y agresivo: esto ya lo había previsto Jesús. Que no les dé pena. Que vayan a otros lugares, que no pierdan el tiempo en recuperar lo que es irrecuperable.




Que la misericordia y la confianza en el Señor no te falte

Gracias


19 de abril de 2015

"Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día, y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos¨


Domingo 3 del Tiempo Pascual
Del Santo Evangelio Según San Lucas 24,35-48

En aquel tiempo, contaban los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan. Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta Jesús en medio de ellos y les dice: "Paz a vosotros." Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma. Él les dijo: "¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro interior? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo." Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo: "¿Tenéis ahí algo de comer?" Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo: "Esto es lo que os decía mientras estaba con vosotros: que todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí tenía que cumplirse." Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y añadió: "Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día, y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto." (Aciprensa.com)

Comentario: 

Después de la resurrección Jesús continúa el camino junto a sus discípulos (Lc 24,32) y queda el protagonista del camino de la Iglesia que se identifica con el suyo (Act 18,25). Toda la razón de ser de la Iglesia está en este camino de salvación (Act 16,17) que conduce a Dios (Act 18,2). Ella está llamada a vivirlo y a indicarlo a todos para que cada uno, abandonando el propio camino (Act 14,16) se oriente hacia el Señor que camina con los suyos.

v. 35 Ellos por su parte, contaron lo que había pasado en el camino y cómo le habían conocido al partir el pan. La experiencia del encuentro con la Vida permite volver sobre sus propios pasos. No es el regreso del remordimiento, ni el retorno del lamento. Es el regreso de quien relee la propia historia y sabe encontrar, a través del camino recorrido, el lugar del memorial. Dios se encuentra en lo que acaece. Es Él el que viene al encuentro y se para en el camino a veces árido y desnudo de lo no cumplido.. Se hace reconocer a través de los gestos familiares de una experiencia saboreada de lejos. Son los surcos del ya consumado que acogen la novedad de un hoy sin ocaso. El hombre es llamado a tomar la nueva presencia de Dios sobre su camino en aquel viajero que se hace reconocer a través de los signos fundamentales para la vida de la comunidad cristiana: las Escrituras, leídas en clave cristológica y la fracción del pan (Lc 24, 1-33). La historia humana, espacio privilegiado de la acción de Dios, es historia de salvación que atraviesa todas las situaciones humanas y el discurrir de los siglos en una forma de éxodo perenne, cargado de la novedad del anuncio.

v. 36. Estaban hablando de estas cosas, cuando Él se presentó en medio de ellos y les dijo: “¡La paz con vosotros!” Lucas enlaza sabiamente los sucesos para dar fundamento y continuidad a la historia de la salvación. Los gérmenes anunciados florecen y la atmósfera de novedad que aletea en las páginas de estos sucesos hacen de telón de fondo al desenvolverse en una memoria Dei que se propone nuevo de vez en vez; Jesús vuelve a los suyos. Está en medio de ellos como persona, todo entero, también como antes, aunque en una condición diferente y definitiva. Se manifiesta en su corporeidad glorificada para demostrar que la resurrección es un hecho que ha acaecido realmente.

v. 37. Sobresaltados y asustados, creían ver un espíritu. La reacción de los discípulos parece no concordar bien con la narración precedente desde el momento que se creía ya en la resurrección de Jesús por la palabra de Pedro (v.34). De todas maneras su perplejidad no se refiere a la convinción de que Jesús ha resucitado, sino a la naturaleza corpórea de Jesús resucitado. Y en tal sentido no hay contradicción en la narración. Era necesario para los discípulos hacer una experiencia intensa de la realidad corpórea de Jesús para realizar de un modo adecuado su futura misión de testigos de la buena noticia y aclarar las ideas sobre el Resucitado; no creían que fuese Jesús en persona, sino pensaban que lo veían sólo en espíritu.

v. 38-40. Pero él les dijo: “¿Por qué os turbáis? ¿Por qué se suscitan dudas en vuestro corazón? Mirad mis manos y mis pies; soy yo mismo: Palpadme y ved, porque un espíritu no tiene carne y huesos como véis que yo tengo”. El Jesús del evangelio de Lucas es casi un héroe que afronta su suerte con seguridad y las pocas sombras que permanecen sirven simplemente para comprender y subrayar su plena realidad. Lucas había recordado los humildes orígenes y la genealogía, del todo común y despojada de figuras prestigiosas, una muchedumbre de individuos obscuros de los cuales surgía la figura de Cristo. En la turbación y en la duda de los discípulos después de la resurrección aparece evidente que Jesús no es el Salvador de los grandes, sino de todos los hombres, por sobresaltados o asustados que estén.. Él, protagonista del camino de la Iglesia, recorre los senderos humanos de la incredulidad para sanarlos con la fe, y continúa caminando en el tiempo, mostrando las manos y los pies en la carne y en los huesos del creyente.

vv. 41-43. Como no acababan de creérselo a causa de la alegría y estaban asombrados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer?. Ellos le ofrecieron un trozo de pescado. Lo tomo y lo comió delante de ellos. Cada invitación a comer esconde el deseo de intimidad, es un permanecer, un compartir. La resurrección no quita a Jesús el presentarse como el lugar del compartir. Aquel pez asado, comido por años junto a los suyos, continúa siendo vehículo de comunión. Un pez cocinado en el amor, el uno por el otro: un alimento que no cesa de asegurar el hambre escondida del hombre, un alimento capaz de desbaratar la ilusión de algo que termina entre las ruinas del pasado.

v. 44. Después les dijo: “Éstas son aquellas palabras mías que os dije cuando todavía estaba con vosotros: Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos acerca de mí”. Los momentos de ansia, de conmoción, de llanto por la propia nación (Lc 9, 41), la fatiga subiendo a Jerusalén, las tentaciones habían marcado aquel confín perennemente presente entre la humillación-escondimiento y afirmación–gloria focalizado en las varias fases de la vida humana de Jesús a través de la luz del querer del Padre. Amargura, obscuridad y dolor habían alimentado el corazón del Salvador: “ Tengo que recibir un bautismo ¡y como estoy angustiado hasta que se cumpla!” (Lc 12, 50). Ahora es plenamente visible, positiva la obra de la gracia, porque a la obra del Espíritu el escatón ya actuado en Cristo y en el creyente, crea una atmósfera de alabanza, un clima de gozo y de paz profunda, típicas de las cosas cumplidas. La parusía señalará el final del camino salvífico, tiempo de consolación y de restauración de todas las cosas. (Act 3,21).

v. 45. Y, entonces, abrió sus inteligencias para que comprendieran las Escrituras. La fe apostólica en la resurrección de Jesús constituye la clave hermenéutica para la interpretación de las Escrituras y el fundamento del pregón pascual. La Biblia se cumple en Cristo, en Él se unifica en su valor profético y adquiere su pleno significado. El hombre no puede por sí solo entender la Palabra de Dios. La presencia del Resucitado abre la mente a la comprensión plena de aquel Misterio escondido en las palabras sagradas de la existencia humana.

vv. 46-47. Y les dijo: “Así está escrito: que el Cristo debía padecer y resucitar de entre los muertos al tercer día y que se predicará en su nombre la conversión para el perdón de los pecados a todas las naciones empezando por Jerusalén.” En Lucas la salvación toca todas las dimensiones humanas a través de la obra de Cristo que salva del mal, que libra de las tinieblas (Act 26,18) y del pecado (Lc 5,0-26; Act 2, 38), de la enfermedad y del sufrimiento, de la muerte, de la incredulidad, de los ídolos: que realiza la vida humana en el ser comunidad de Dios, fraternidad alegre en el amor; que no deja huérfanos, sino que se vuelve presente incesantemente con su Espíritu de lo alto (Act 2,2). La salvación radical del hombre está en el librarse de su corazón de piedra y en recibir un corazón nuevo que comporta un dinamismo que libra de toda forma de esclavitud (Lc 4,16-22). Dios dirige la historia; es Él el que obra la evangelización y guía el camino de los suyos. El evangelista de los grandes horizontes – desde Adán al Reino, de Jerusalén a los confines de la tierra- y también el evangelista de la cotidianidad. Es en acto el proceso histórico-escatológico por el cual la historia completa se cumple transcendiendo la historia humana y Jesús continúa ofreciendo la salvación mediante su Espíritu que crea testigos capaces de profecía que difunden la salvación hasta que en la venida de Cristo (Lc 21, 28) se vuelva manifiesto la plena liberalización del hombre. En Act 2,37 se encuentra resumido todo el iter salutis que aquí se ha apuntado: acoger la palabra, convertirse, creer, hacerse bautizar, obtener el perdón de los pecados y el don del Espíritu. La palabra de salvación, palabra de gracia, despliega su potencia en el corazón que escucha. (Lc 8, 4-15) y la invocación del Nombre del Salvador sella la salvación en aquel que se ha convertido a la fe. Hay complementariedad entre la acción de Jesús por medio del Espíritu, actuada sin la mediación de la Iglesia (Act 9, 3-5) y aquella cumplida mediante la Iglesia a la cual el mismo envía como en el caso de la llamada de Pablo (Act 9, 6-19).

v. 48. Vosotros sois testigos de estas cosas. Llamada a trazar en la historia humana el camino del testimonio, la comunidad cristiana proclama con palabras y obras el cumplimiento del reino de Dios entre los hombres y la presencia del Señor, que continúa obrando en su Iglesia como Mesías, Señor, profeta. La Iglesia crecerá y caminará en el temor del Señor, llena de la fortaleza del Espíritu Santo (Act 9,31). Es un camino de servicio, trazado para hacer resonar en los extremos confines de la tierra (Act 1,1-11) el eco de la palabra de Salvación. Poco a poco el camino se aleja de Jerusalén para dirigirse al corazón del mundo pagano. A su llegada a Roma, capital del imperio, Lucas pondrá la firma a sus pasos de evangelizador. Ninguno en verdad será excluido en el camino. Destinatarios de la salvación son todos los hombres, en particular los pecadores, por cuya conversión hay gran gozo en cielo (Lc 15, 7.10). Como María, que para Lucas es el Modelo del discípulo que camina en el Señor, los creyentes somos llamados a ser transformados enteramente para vivir la maternidad mesiánica, no obstante la propia condición “virginal” expresión de la propia pobreza de criatura (Lc 1, 30-35). El sí del Magnificat es el camino que hay que recorrer. Caminando llevando en nosotros la palabra de salvación; caminando en la fe, fiándonos de Dios que mantiene las promesas: caminando en el gozo de Áquel que nos hace dichosos, no por nuestros méritos sino por la humildad de vida. Sea el itinerario de María, nuestro itinerario: andar llevados del Espíritu, hacia nuestros hermanos teniendo como único equipaje la Palabra que salva: Cristo Señor (Act 3,6).


 La edición y el subrayado son nuestros

Que la misericordia y la confianza en el Señor no te falte


Gracias

28 de noviembre de 2012

¨Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas¨

Del Santo Evangelio según San Lucas 21, 12-19  

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Os echarán mano, os perseguirán, estregándoos a los tribunales y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores por causa de mi nombre: así tendréis ocasión de dar testimonio. Haced propósito de no preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa de mi nombre. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas"(Aciprensa.com)

Comentario:

En el evangelio de hoy, que es la continuación del discurso iniciado ayer, Jesús enumera una señal más para ayudar las comunidades a situarse en los hechos y a no perder la fe en Dios, ni el valor para resistir contra los embates del imperio romano.

Lucas 21,12. La sexta señal: la persecución 
Varias veces, en los pocos años que Jesús pasó entre nosotros, avisó a los discípulos de que iban a ser perseguidos. Aquí, en el último discurso, repite lo mismo y hace saber que hay que tener en cuenta la persecución a la hora de discernir los signos de los tiempos: "Pero, antes de todo esto, os echarán mano y os perseguirán, os entregarán a las sinagogas y cárceles y os llevarán ante reyes y gobernadores por mi nombre; esto os sucederá para que deis testimonio”. Y de estos acontecimientos, aparentemente tan negativos, Jesús había dicho: “No os aterréis; porque es necesario que sucedan primero estas cosas, pero el fin no es inmediato. " (Lc 21,9). Y el evangelio de Marcos añade que todas estas señales son "¡apenas el comienzo de los dolores de parto!" (Mc 13,8) Ahora bien, los dolores de parto, aún siendo muy dolorosos para la madre, no son señal de muerte, sino de vida. ¡No son motivos de temor, sino de esperanza! Esta manera de leer los hechos daba mucha tranquilidad a las comunidades perseguidas. Así, leyendo u oyendo estas señales, profetizadas por Jesús en el año 33, los lectores de Lucas de los años ochenta podían concluir: "Todas estas cosas están aconteciendo según el plan previsto y anunciado por Jesús. por tanto, la historia no se escapó de las manos de Dios. ¡Dios está con nosotros! 

Lucas 21,13-15: La misión de los cristianos en la época de la persecución.  
 La persecución no es una fatalidad, ni puede ser motivo de desaliento o de desesperación, sino que hay que considerarla como una oportunidad, ofrecida por Dios, para que las comunidades lleven a cabo la misión de testimoniar con valor la Buena Noticia de Dios. Jesús dice: “esto os sucederá para que deis testimonio. Proponed, pues, en vuestro corazón no preparar la defensa, porque yo os daré una elocuencia y una sabiduría a la que no podrán resistir ni contradecir todos vuestros adversarios.”. Por medio de esta afirmación, Jesús anima a los cristianos perseguidos que vivían angustiados. Hace saber que, aunque perseguidos, ellos tenían que cumplir una misión, a saber: dar testimonio de la Buena Noticia de Dios y así, ser una señal del Reino (Hechos 1,8). El testimonio valiente llevaría a la gente a repetir lo que dijeron los magos de Egipto ante las señales y el valor de Moisés y Aarón: “¡Aquí está la mano de Dios!” (Ex 8,15). Conclusión: si las comunidades no deben preocuparse, si todo está en las manos de Dios, si todo estaba ya previsto por Dios, si todo no es que dolor de parto, entonces no hay motivo para quedarse preocupados. 

Lucas 21,16-17: Persecución dentro de la familia. 
“Seréis entregados por padres, hermanos, parientes y amigos, y matarán a algunos de vosotros.”. La persecución no viene de fuera, de parte del imperio, sino que viene de dentro, de la familia misma. En una misma familia, unos aceptaban la Buena Noticia, otros no. El anuncio de la Buena Noticia producía divisiones en la misma familia. Había personas que, basándose en la Ley de Dios, llegaban a denunciar y a matar a sus propios familiares que se declaraban seguidores de Jesús (Dt 13,7-12).

Lucas 21,18-19: La fuente de esperanza y de resistencia.  
Pero no perecerá ni un cabello de vuestra cabeza. Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas”. Esta observación final de Jesús recuerda la otra palabra que Jesús había dicho: “¡ni un cabello de vuestra cabeza caerá!” (Lc 21,18). Esta comparación era una llamada fuerte a no perder la fe y a seguir firme en la comunidad. Confirma lo que Jesús había hecho en otras ocasiones: “Quien quiere salvar su vida, la pierde, pero aquel que pierde su vida por causa mía, la salvará” (Lc 9,24).
  
La edición y el subrayado son nuestros

Tomado del Sitio Oficial de los Carmelitas

La esperanza en el catecismo:

1817 La esperanza es la virtud teologal por la que aspiramos al Reino de los cielos y a la vida eterna como felicidad nuestra, poniendo nuestra confianza en las promesas de Cristo y apoyándonos no en nuestras fuerzas sino en los auxilios de la gracia del Espíritu Santo. "Mantengamos firme la confesión de la esperanza, pues fiel es el autor de la promesa" (Hb 10,23). "El Espíritu Santo que él derramó sobre nosotros con largueza por medio de Jesucristo nuestro Salvador para que, justificados por su gracia, fuésemos constituidos herederos, en esperanza, de vida eterna" (Tt 3,6–7).


 1818 La virtud de la esperanza responde al anhelo de felicidad puesto por Dios en el corazón de todo hombre; asume las esperanzas que inspiran las actividades de los hombres; las purifica para ordenarlas al Reino de los cielos; protege del desaliento; sostiene en todo desfallecimiento; dilata el corazón en la espera de la bienaventuranza eterna. El impulso de la esperanza preserva del egoísmo y conduce a la dicha de la caridad.



En este día, descubramos que la Esperanza es la única respuesta a la felicidad que buscamos en todo lo que hacemos, pues ella nos ayuda a ordenar nuestra vida a lo que Dios quiere de nosotros.

Que la misericordia y la confianza en el Señor no les falte.

Gracias



25 de octubre de 2012

"He venido a prender fuego en el mundo¨

Del santo Evangelio según San Lucas 12, 49-53

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer al mundo la paz? No, sino división. En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos: el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra".(Aciprensa.com)


Comentario:

Tenemos algunas palabras apasionadas e inquietante de Jesús hoy.

Jesús, vino a traer fuego sobre la tierra. En primer lugar, expresa su profundo deseo de arrojar un fuego sobre la tierra. En las imágenes del Antiguo Testamento, el fuego es un símbolo de la presencia poderosa de Dios. Recordamos a Moisés en la zarza ardiente, la columna de fuego que acompañó a los israelitas por la noche mientras vagaban por el desierto hacia la tierra prometida, así como las lenguas de fuego que se cernían sobre los discípulos en Pentecostés.

Es este fuego pentecostal que quema los corazones de los hombres y los atrae a cambiar el rumbo de sus vidas. Para que el deseo de Jesús se cumpla tenemos que poner de nuestra parte para ayudar a difundir algo de ese fuego del amor de Dios en todas partes. 


Jesús, desea fuertemente su bautismo, el sufrimiento que atravezará por Amor a nosotros. En segundo lugar, expresa el deseo de que su bautismo se consuma. El bautismo se refiere aquí a su inmersión en el terrible sufrimiento y la muerte por el cual será liberado. De hecho, el ritual del bautismo en el que se encuentra inmersa la persona a ser bautizada en la pila bautismal fue visto como un paralelo a Jesús descender a la muerte y emergentes para la vida nueva de la resurrección. Pablo habla acerca de esto.

El anuncio de Jesús, trae divisiones.- .En tercer lugar, Jesús dice que ha venido a traer paz, sino división en la tierra. A primera vista, este es un dicho duro y no tiene ningún sentido. ¿No es Jesús el Príncipe de la Paz? ¿No dijo Jesús en la última cena que estaba dando su paz a sus discípulos, una paz que el mundo no puede dar y que nadie puede quitar? ¿No dijo: "Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os haré descansar"? ¿No fue el saludo final de Cristo resucitado a sus discípulos en el aposento alto "La Paz esté con ustedes"? 

Sí, pero también advirtió a sus discípulos que, después de su muerte, les podría esperar un camino difícil. Serían llevados ante gobernantes y gobernadores, serían golpeados y encarcelados y condenados a muerte. La gente podría pensar que estaba haciendo bien pues libraban al mundo de ellos. En estee sentido, Jesús no estaba seguro de traer la paz.


Y, en el momento en que se escribió este evangelio, la profecía de Jesús había sido bien confirmada,. y no había mucho más por venir.


La desintegración de las familias, el padre contra la madre, padres contra hijos, parientes políticos en contra de los suegros, por desgracia es demasiado común que uno o más miembros de una familia decide seguir a Cristo y ser bautizado. Estos deben haber sido experiencias muy dolorosas que nadie quería. Cualquiera que esté familiarizado con la historia de la Iglesia en China durante la persecución comunista sabe cuántas familias fueron desgarradas por su cristianismo aceptando. (En el Evangelio, lo vemos en la historia de un hombre ciego que se unió a Jesús y cuyos padres, aterrorizados por las autoridades, no quería tener nada que ver. Sin duda, era una imagen bastante familiar para los convertidos tempranamente, para no mencionar la iglesia reciente,.)


Jesús había advertido que aquellos que querían seguirle tenían que estar listos, si es necesario, para salir de su casa y de la familia y entrar en una nueva familia de hermanos y hermanas. Para seguir el camino de la verdad y del amor, de la libertad y la justicia siempre va a despertar la hostilidad de aquellos que se sienten amenazados por la bondad.


¿Pero es correcto romper con la familia? Para poder responder preguntemos ¿Qué es lo más amoroso por hacer: ser fiel a las propias convicciones y la integridad propia, o  comprometerse con un bienestar y una paz meramente externos? El que deja una familia por la causa de Cristo y del Evangelio, muestra un mayor amor por su familia y nunca dejará de amarles sin importar la reacción violenta que puedan tener a la elección del cristiano que ha creído necesaria hacer. A la larga, la verdad y el amor prevalecerá. 


 Por último, de la hostilidad, de la división, de la persecución, siempre el cristiano no es directamente responsable, que no le quite la paz de que Jesús habló. Por el contrario, es sólo por ser fiel a las propias convicciones y la propia integridad, sea cual sea el precio que haya que pagar, que esa paz puede experimentarse.


 La edición y el subrayado son nuestros

En este día preparemos nuestro corazón pora ser fuertes en el Señor, con absoluta confianza y total entrega a su misión de anunciarle en nuestras vidas.

Que la misericordia y la confianza en el Señor no les falte.

Gracias.

19 de octubre de 2012

¨ Nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, nada hay escondido que no llegue a saberse¨



Del Santo Evangelio según San  Lucas 12, 1-7

En aquel tiempo, miles y miles de personas se agolpaban hasta pisarse unos a otros.


Jesús empezó a hablar, dirigiéndose primero a sus discípulos: "Cuidado con la levadura de los fariseos, o sea, con su hipocresía. 


Nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, nada hay escondido que no llegue a saberse.

Por eso, lo que digáis de noche se repetirá a pleno día, y lo que digáis al oído en el sótano se pregonará desde la azotea. 


A vosotros os digo, amigos míos: no tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden hacer más.
 

Os voy a decir a quién tenéis que temer: temed al que tiene poder para matar y después echar al infierno. A éste tenéis que temer, os lo digo yo.
 

¿No se venden cinco gorriones por dos cuartos? Pues ni de uno solo se olvida Dios. Hasta los pelos de vuestra cabeza están contados. Por lo tanto, no tengáis miedo: no hay comparación entre vosotros y los gorriones".(Aciprensa.com)

Comentario:


 • Lucas 12,1ª: Miles y miles de personas buscan a Jesús. “En esto, habiéndose reunido miles y miles de personas, hasta pisarse unos a otros…”. Esta frase deja entrever la enorme popularidad de Jesús y el deseo de la gente de encontrarse con él (cf. Mc 6,31; Mt 13,2). Deja entrever, asimismo, el abandono en el que se encontraba la gente. “Son como oveja sin pastor”, decía Jesús en otra ocasión cuando vio la multitud aproximarse para escuchar su palabra (Mc 6,34).

Lucas 12,1b: Cuidado con la hipocresía “Se puso a decir primeramente a sus discípulos: «Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía”. Marcos hablaba ya de levadura de los fariseos y de los herodianos y sugería que se trataba de la mentalidad o de la ideología dominante de la época que esperaba a un mesías glorioso y poderoso (Mc 8,15; 8,31-33). Aquí, en este texto, Lucas identifica la levadura de los fariseos con la hipocresía. La hipocresía es una actitud que invierte los valores. Esconde la verdad. Muestra una fachada bonita que encubre y disfraza la podredumbre que hay por dentro. En este caso la hipocresía era la cáscara aparente de la máxima fidelidad a la Palabra de Dios que escondía la contradicción de la vida de éstos. Jesús quiere lo contrario. Quiere coherencia que no deja en lo escondido. 


Lucas 12,2-3: Lo escondido será revelado. “Nada hay encubierto que no haya de ser descubierto ni oculto que no haya de saberse. Porque cuanto dijisteis en la oscuridad será oído a la luz, y lo que hablasteis al oído en las habitaciones privadas será proclamado desde los terrados”. Es la segunda vez que Lucas habla de este asunto (cf. Lc 8,17). En vez de la hipocresía de los fariseos que esconde la verdad, los discípulos deben tener sinceridad. No deben tener miedo a la verdad. Jesús los invita a compartir con los otros las enseñanzas que aprendieron de él. Los discípulos no podían tenerlas sólo para ellos, sino que debían divulgarla. Un día, las máscaras se caerán y todo será revelado a las claras, proclamado desde los terrados (cf. Mt 10,26-27).
 

Lucas 12,4-5: No hay que tener miedo. “No temáis a los que matan el cuerpo, y después de esto no pueden hacer más. Os mostraré a quién debéis temer: temed a Aquel que, después de matar, tiene poder para arrojar a la gehenna; sí, os repito: temed a ése”. Aquí Jesús se dirige a sus amigos, a los discípulos y a las discípulas. Ellos no deben tener miedo de aquellos que matan el cuerpo, que torturan, que machacan y hacen sufrir. Los torturadores pueden matar el cuerpo, pero no consiguen matar en ellos la libertad y el espíritu. Deben tener miedo, esto es, de que el miedo al sufrimiento los lleve a esconder o a negar la verdad y, así, les haga ofender a Dios. Pues quien se aleja de Dios se pierde por siempre. 

Lucas 12,6-7: Valéis más que muchos pajarillos. “¿No se venden cinco pajarillos por dos ases? Pues bien, ni uno de ellos está olvidado ante Dios. Hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis; valéis más que muchos pajarillos” Los discípulos no deben tener miedo a nada, pues ellos están en las manos de Dios. Jesús manda mirar los pájaros. Dos pajarillos se venden por pocos centavos y ninguno de ellos cae en tierra sin el consentimiento del Padre. Hasta los cabellos de la cabeza están contados. Lucas dice que ningún cabello cae sin que el Padre lo diga (Lc 21,18). ¡Y caen tantos cabellos! ¿Por esto: “no temáis; valéis más que muchos pajarillos. Es ésta la lección que Jesús saca de la contemplación de la naturaleza. (cf Mt 10,29-31)
 

La contemplación de la naturaleza. En el Sermón de la Montaña, el mensaje más importante Jesús lo saca de la contemplación de la naturaleza. El dice: " Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial.” (Mt 5,43-45.48). La observación del ritmo del sol y de la lluvia llevaron a Jesús a esta afirmación revolucionaria: “Pero yo os digo: amar a vuestros enemigos!” Lo mismo vale para la invitación a mirar los lirios del campo y las aves del cielo (Mt 6,25-30). Esta actitud, sorprendentemente contemplativa ante la naturaleza, lleva a Jesús a una crítica de las verdades aparentemente eternas. Seis veces seguidas tuvo el valor de corregir en público la Ley de Dios: “Se os dijo, pero yo os digo...”. El descubrimiento hecho en la contemplación renovada de la naturaleza se vuelve para él una luz muy importante para releer la historia con otros ojos y descubrir en ella las luces que antes no eran percibidas. Hoy estamos antes una nueva visión del universo. Los descubrimientos de la ciencia respecto de la inmensidad del macro-cosmos y del micro-cosmos están siendo fuente de una nueva contemplación del universo. Está comenzando ya la crítica de muchas verdades aparentemente eternas.

 
La edición y el subrayado son nuestros 
Tomado del Sitio Oficial de los Carmelitas


En este día, descubramos la alegría de ser enviado por Cristo y hagámoslo con rectitud de intención, sin miedo y con la total confianza en Él.
 
Que la misericordia y la confianza en el Señor no les falte.

Gracias

18 de octubre de 2012

¨En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos¨


Del Santo Evangelio según San Lucas 10,1-9
San Lucas, el Evangelista (Fiesta) 

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: "La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino.

Cuando entréis en una casa, decid primero: "Paz en esta casa". Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: "Está cerca de vosotros el Reino de Dios.
(Aciprensa.com)
 
Comentario:

Hoy es la fiesta de San Lucas, y el evangelio nos habla del envío de los setenta y dos discípulos que deben anunciar la Buena Noticia de Dios en los poblados, en las aldeas y en las ciudades de Galilea. Los setenta y dos somos todos y todas nosotros que vivimos después de los Doce. Mediante la misión de los discípulos y de las discípulas, Jesús trata de rescatar los valores de la tradición de la gente que estaban siendo encubiertos por el doble cautiverio del dominio romano y de la religión oficial. Jesús trata de renovar y de reorganizar las comunidades para que sean de nuevo una expresión de la Alianza,de la amistad con Dios, una muestra del Reino. Por esto, insiste en la hospitalidad, en el compartir, en la acogida a los excluidos. Esta insistencia de Jesús se percibe en los consejos que daba a los discípulos y discípulas cuando los enviaba en misión. En el tiempo de Jesús había diversos otros movimientos que, al igual que Jesús, trataban de presentar una nueva manera de vivir y convivir, por ejemplo Juan Bautista, los fariseos y otros. Ellos también formaban comunidades de discípulos (Jn 1,35; Lc 11,1; He 19,3) y tenían a sus misioneros (Mt 23,15). Pero como veremos había una gran diferencia.

Lucas 10,1-3: La Misión. Jesús envía a los discípulos a los lugares donde el mismo tiene que ir. El discípulo es el portavoz de Jesús. No es el dueño de la Buena Noticia. El los envía de dos en dos. Esto favorece la ayuda mutua y dos personas representan mejor la comunidad.

Lucas 10,2-3: La Corresponsabilidad. La primera tarea es rezar para que Dios envíe obreros. Todo discípulo y discípula debe sentirse responsable de la misión. Por esto tiene que rezar al Padre para que haya continuidad en la misión. Jesús envía a sus discípulos como corderos en medio de lobos. La misión es tarea difícil y peligrosa. Pues el sistema en que los discípulos vivían y en el que seguimos viviendo era y sigue siendo contrario a la reorganización de la gente en comunidades vivas.

Lucas 10,4-6: La Hospitalidad. Al contrario de los otros misioneros, los discípulos y las discípulas no pueden llevarse nada, ni bolsa, ni sandalias. Pero deben llevar la paz. Esto significa que deben confiar en la hospitalidad de la gente. Pues el discípulo que va sin nada, llevando apenas la paz, muestra que confía en la gente. Piensa que va a ser recibido, y la gente se siente respetada y confirmada. Por medio de esta práctica el discípulo critica las leyes de exclusión y rescata los valores de la convivencia comunitaria. No saludéis a nadie por el camino significa que no se debe perder tiempo en cosas que no pertenecen a la misión.

Lucas 10,7: El compartir. Los discípulos no deben andar de casa en casa, pero sí permanecer en la misma casa. Esto es, deben convivir de forma estable, participar en la vida y en el trabajo de la gente y vivir de lo que reciben en cambio, pues el obrero merece su salario. Esto significa que deben confiar en el compartir. Así, por medio de esta nueva práctica, rescatan una antigua tradición de la gente, critican la cultura de acumulación que marcaba la política del Imperio Romano y anuncian un nuevo modelo de convivencia.

Lucas 10,8: La Comunión de mesa. Los fariseos, cuando iban en misión, iban prevenidos. Pensaban que no podían confiar en la comida que no siempre era ritualmente “pura”. Por esto llevaban alforja y dinero para poder cuidar de su propia comida. Así, en vez de ayudar a superar las divisiones, las observancias de la Ley de pureza, enflaquecían mucho más la vivencia de los valores comunitarios. Los discípulos de Jesús deben comer lo que la gente les ofrece. No pueden vivir separados, comiendo de su propia comida. Esto significa que deben aceptar compartir la mesa. En el contacto con la gente, no pueden tener miedo a perder la pureza legal. Actuando así, critican las leyes de la pureza en vigor y anuncian un nuevo acceso a la pureza, esto es a la intimidad con Dios.
 
La edición y el subrayado son nuestros 
Tomado del Sitio Oficial de los Carmelitas


En este día, descubramos el llamado de Dios para anunciar su Reino, confiando en Él, en los demás y cuidando la hospitalidad, el compartir  y la acogida de los débiles.

Que la misericordia y la confianza en el Señor no les falte.

Gracias

6 de octubre de 2012

Y volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: "¡Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis!

Del santo Evangelio según San Lucas 10, 17-24

En aquel tiempo, los setenta y dos volvieron muy contentos y dijeron a Jesús: "Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre." 

Él les contestó: "Veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado potestad para pisotear serpientes y escorpiones y todo el ejército del enemigo. Y no os hará daño alguno.

Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo."


En aquel momento, lleno de la alegría del Espíritu Santo, exclamó: "Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiere revelar." 


Y volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: "¡Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que veis vosotros, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron". (Aciprensa.com)

Comentario: 


Anteriormente, Jesús había enviado a setenta y dos discípulos, ahora éstos vuelven y se explican. Puede constatarse que el éxito de la misión se debe a la experiencia de la superioridad, o mejor, de la supremacía del nombre de Jesús respecto a las potencias del mal.

La caída de Satanás coincide con la llegada del Reino: los discípulos lo han visto al realizar la misión. Las fuerzas demoníacas han quedado debilitadas: los demonios se someten al poder del nombre de Jesús. Pero este convencimiento no puede ser el fundamento de su alegría y del entusiasmo de su testimonio misionero; la alegría tiene sus raíces profundas en el hecho de ser conocidos y amados por Dios. Esto no quiere decir que la protección de Dios y la relación con él nos sitúen siempre en ventaja ante las fuerzas demoníacas. Aquí se pone la mediación de Jesús entre Dios y nosotros: “Mirad, os he dado el poder” (v.19). El poder de Jesús es un poder que nos hace experimentar el éxito ante el poder diabólico y nos protege.

Jesús ha asistido a la caída de Satanás, aunque aún no ha sido derrotado definitivamente; los cristianos están llamados a impedir este poder de Satanás sobre la tierra. Ellos están seguros de su victoria, aunque vivan en situación crítica: participan de la victoria en la comunión de amor con Cristo aunque son probados en el sufrimiento y el la muerte. Sin embargo, el motivo de la alegría no está en la seguridad de salir indemnes, sino en el hecho de ser amados por Dios.

La expresión de Jesús “vuestros nombres están escritos en el cielo”
atestigua que el estar presente en el corazón de Dios (la memoria) garantiza la prolongación de nuestra vida en la dimensión de la eternidad. El éxito de la misión de los discípulos es consecuencia de la caída de Satanás, pero por otra parte muestra la benevolencia del Padre (vv.21-22): el éxito de la Palabra de Gracia en la misión de los setenta y dos, vivida como designio del Padre y en comunión con la resurrección del Hijo, es desde ahora revelación de la bondad del Padre; la misión se convierte en un espacio para revelar la voluntad de Dios en el tiempo humano. Esta experiencia la transmite Lucas en un contexto de oración: Muestra la reacción en el cielo (“te doy gracias”, v.21) y también en la tierra (vv.23-24).  


La oración de júbilo. En la oración que Jesús dirige al Padre guiado por la acción del Espíritu, se especifica que “se llenó de gozo”, expresando la apertura al gozo mesiánico y proclamando la benevolencia del Padre. Se hace evidente en los pequeños, en los pobres y en los que no cuenta para nada, porque ellos han escuchado la palabra anunciada por los enviados y de esta manera acceden a la relación entre las personas divinas de la Trinidad. Sin embargo, los sabios y doctos, en su seguridad, se complacen en su competencia intelectual y teológica. Esta actitud les impide entrar en el dinamismo dado por Jesús a la salvación. La enseñanza que Lucas pretende transmitir a cada creyente, e igualmente a las comunidades eclesiales, se podría sintetizar así: la humildad abre a la fe; la suficiencia de las propias seguridades cierra al perdón, a la luz, a la benevolencia de Dios. La oración de Jesús tiene sus efectos sobre todos los que acogen la benevolencia del Paps lo intentedre y se dejan envolver por ella. 


La edición y el subrayado son nuestros
Tomado del Sitio Oficial de los Carmelitas

La Humildad ¨La virtud moral por la que el hombre reconoce que de si mismo solo tiene la nada y el pecado. Todo es un don de Dios de quien todos dependemos y a quien se debe toda la gloria. El hombre humilde no aspira a la grandeza personal que el mundo admira porque ha descubierto que ser hijo de Dios es un valor muy superior. Va tras otros tesoros. No está en competencia. Se ve a sí mismo y al prójimo ante Dios. Es así libre para estimar y dedicarse al amor y al servicio sin desviarse en juicios que no le pertenecen.

La humildad no solo se opone al orgullo sino también a la auto abyección (auto humillación) en la que se dejaría de reconocer los dones de Dios y la responsabilidad de ejercitarlos según su voluntad. 

La humildad ¨es andar en verdad" -Santa Teresa de Avila.
El humilde ve las cosas como son, lo bueno como bueno, lo malo como malo. En la medida en que un hombre es más humilde crece una visión mas correcta de la realidad.  (corazones.org)


En este día, contemplemos el amor que nos enseña Jesús y descubramos la alegría que nos da responder a su llamado 

Que la misericordia y la confianza en el Señor no les falte.


Gracias



13 de julio de 2012

La Fortaleza del discípulo: La confianza en Cristo

Buen día en el Señor, en estos días estamos viendo el envío de los discípulos. El día de ayer empezamos a ver al Señor Jesús dando instrucciones para la misión de anunciar el Reino de Dios. En el evangelio de hoy (Mt, 10,16-23) continúa dándolas. 


El peligro y la confianza en Dios. Jesús menciona dos comparaciones: ovejas entre lobos; prudentes como las serpientes, sencillos como las palomas. La primera muestra el contexto difícil y peligroso en que los discípulos son enviados.

San Juan Crisóstomo nos dice en la meditación de hoy: ¨Como si les dijera: Por este camino yo manifestaré mejor mi fortaleza, cuando las ovejas venzan a los lobos; y esto aun cuando estén circuidas [rodeadas] de lobos y sean desgarradas a dentelladas sin cuento, y sin embargo no sólo no se las dañe sino que conviertan a los lobos. Esto es más admirable y grande que si mataran a los lobos, pues consiste en que les cambien la voluntad y les transformen el ánimo. Y esto no siendo ellos sino doce y estando el orbe lleno de lobos¨. Esto se refiere no sólo ala protección del Señor sino a la ¨utilidad¨ para Él, de que los discípulos tengan mansedumbre y prudencia.

Respecto a ¨la astucia de las serpientes y en la sencillez de las palomas¨ parece que Jesús relaciona dos comportamientos: la confianza en Dios y la reflexión siempre atenta al modo de relacionarse con los demás, que deberían tener los discípulos.

Jesús insiste en esa atención: “guardaos de los hombres…”, que se refiere a estar atentos a posibles persecuciones, hostilidades y denuncias. La expresión “os entregarán” se refiere tanto a una posible acusación en los tribunales, así como a vivir la misma experiencia que el Maestro, “ser entregado en las manos de los hombres” (17,22). Los discípulos han de ser fuertes y resistir “para dar testimonio”, su entrega a los tribunales ha de ser un testimonio para los judíos y para los paganos (los que no conocen a Dios) , para atraerlos hacia la persona y causa de Jesús. 

La ayuda divina. Para que todo esto se haga realidad en la misión-testimonio de los discípulos, es indispensable la ayuda que viene de Dios. Es decir, es necesario no confiar en las propias seguridades o recursos, sino que, en las adversidades, los discípulos encontrarán en Dios la Ayuda. oportuna y necesaria. A los discípulos se les promete también el Espíritu del Padre (v.20) para realizar su misión, el cual hablará a través de ellos.

La amenaza y el consuelo. La amenaza ante te el peligro inminente,  la señala el Señor diciendo:  “entregará”: hermano contra hermano, padre contra hijo… Las personas unidas por lazos familiares se enfrentarán .Tal ruptura podría deberse al enfrentamiento entorno a la ¨presencia¨ de Jesús y su Mensaje. 

La dureza de las palabras de Jesús se comparan a otro escrito del Nuevo Testamento  “Bienaventurados vosotros si sois insultados por el nombre de Cristo, porque el Espíritu de la gloria, que es el Espíritu de Dios, reposa sobre vosotros. Que ninguno de vosotros tenga que sufrir por homicida, ladrón, malhechor o delator. Pero si alguno sufre como cristiano, que no se avergüence; más bien dé gloria a Dios por este nombre”. (1Pe,4) Al anuncio de la amenaza sigue la promesa de la consolación. La mayor consolación de los discípulos será “ser salvados”, es decir, participar de su victoria, y el ser acogidos en la vida eterna por el Salvador. 

En este día, hagámonos fuertes en la confianza en el Señor, para poder enfrentar las adversidades y conflictos que sufriremos por ser discípulos de Cristo.
 
Que la Misericordia y la confianza, en el Señor no les falte. 
Gracias

Más información en:
Del Santo Evangelio Según San Mateo 10, 16-23

En aquel tiempo dijo Jesús a sus apóstoles: "Mirad que os mando como ovejas entre lobos; por eso, sed sagaces como serpientes y sencillos como palomas. Pero no os fiéis de la gente, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes por mi causa; así daréis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Cuando os arresten, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis; en su momento se os sugerirá lo que tenéis que decir; no seréis vosotros los que habléis, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros. 

Los hermanos entregarán a sus hermanos para que los maten, los padres a los hijos; se rebelarán los hijos contra sus padres y los matarán. Todos os odiarán por mi nombre: el que persevere hasta el final, se salvará. Cuando os persigan en una ciudad, huid a otra. Creedme, no terminaréis con las ciudades de Israel antes de que vuelva el Hijo del hombre". (Aciprensa.com)

Meditación de San Juan Crisóstomo

(…)

De semejante proceder manaban muchos bienes. En primer lugar, que ellos conocieran la fuerza y virtud de la presencia divina de Cristo. En segundo lugar, que nadie pudiera sospechar que semejantes males les venían por causa de la debilidad del Maestro. En tercer lugar, para que no se perturbaran los que los habían de sufrir si inesperadamente les acontecían. En cuarto lugar, para que cuando al tiempo de la Pasión oyeran las mismas cosas, no se alborotaran. Porque en verdad se alborotaron cuando les dijo: ¨Porque hablé estas cosas vuestro corazón se llenó de tristeza; y nadie me pregunta ¿a dónde vas?¨


(…). Y luego, para que aprendan que es este un nuevo modo de pelear y nuevo también el modo de ejército, pues los envía desnudos, vestidos de solo una túnica, sin calzado, sin bastón, sin ceñidor o alforja y ordena que los alimenten los hospedadores, no se contenta con esto, sino que, demostrando su inefable poder, les dice: marchando en esta forma, mostrad además la mansedumbre de las ovejas y también la sencillez de las palomas. Como si les dijera: Por este camino yo manifestaré mejor mi fortaleza, cuando las ovejas venzan a los lobos; y esto aun cuando estén circuidas de lobos y sean desgarradas a dentelladas sin cuento, y sin embargo no sólo no se las dañe sino que conviertan a los lobos. Esto es más admirable y grande que si mataran a los lobos, pues consiste en que les cambien la voluntad y les transformen el ánimo. Y esto no siendo ellos sino doce y estando el orbe lleno de lobos.

-Avergoncémonos quienes nos portamos de modo contrario y acometemos a los enemigos como si nosotros fuéramos los lobos. Siendo ovejas, venceremos; y aun cuando estemos de todas partes rodeados de lobos, los superaremos.
-

Pero si nos tornamos en lobos, seremos vencidos, porque quedaremos destituidos del auxilio del Pastor. El no apacienta lobos sino ovejas; y se aparta y te abandona porque no lo dejas desplegar y ejercer su virtud. Si estando atribulado demuestras tu virtud, a El se le atribuye totalmente la victoria; pero si te adelantas y pugnas, oscureces la victoria.

-Considera quiénes son los que escuchan tan duros mandatos y tan trabajosos.-
Son hombres temerosos, ignorantes, sin letras, indoctos, enteramente oscuros, que no saben las leyes de otros pueblos, que nunca se han presentado en público en el foro, pescadores y publícanos y llenos de deficiencias.

-Pues si tales mandatos son capaces de perturbar aun a hombres de alto ingenio y animosos 
¿cómo no iban a perturbar y quitar ánimo a aquellos hombres ineptos y que. jamás habían soñado con grandes empresas?-

Pues bien: ¡no se intimidaron! Dirá alguno que con razón, pues se les había dado el poder de arrojar los demonios y de limpiar a los leprosos. Mas yo os digo que precisamente podía esto sobremanera perturbarlos. Es decir, el que, resucitando muertos, hubieran de soportar sufrimientos intolerables, como son los tribunales, el ser llevados a la muerte, el tener que luchar contra todos, y todo esto mientras hacían milagros.

-¿Qué consuelo les queda entre males tan grandes y numerosos?-

El poder del que los envía. Por esto Cristo echó por delante la frase: ¨He aquí que yo os envío Esto os basta para consuelo v os basta para tener confianza y no temer a ningún adversario¨.


-¿Observas la autoridad con que habla? ¿Observas el poder que manifiesta? ¿ves su fortaleza inexpugnable?-

Lo que dice tiene este sentido: ¨No os turbéis porque al enviaros entre lobos os mande que seáis como corderos y palomas. Podía yo hacer lo contrario, y enviaros a nada padecer y no exponeros como ovejas a los lobos, sino haceros más fuertes que los leones; pero conviene que se haga de este otro modo. Esto os hace a vosotros más resplandecientes y al mismo tiempo ensalza mi poder¨. Es lo mismo que dijo a Pablo: ¨Te basta mi gracia, que en la flaqueza llega al colmo el poder¨. Yo mismo os lo he hecho ver así. Porque cuando dice: Yo os envío como ovejas, esto es lo que quiere decir. Por lo mismo no decaigas de ánimo: sé yo, sé muy bien que por este camino seréis más fuertes que todos e inexpugnables. Luego, para que ellos pusieran algo de su parte y no pareciera que todo les venía de la gracia ni se pensara que sin motivo se les ceñía la corona, les dice: ¨Sed, pues, prudentes como las serpientes y sencillos como las palomas¨.

-Podían decir ellos: pero ¿qué vale nuestra prudencia en tal sin fin de peligros? ¿cómo podremos tener prudencia, agitados de tan grandes oleajes?-

(…) Así como la serpiente todo lo pierde y aun se deja cortar el cuerpo y no lo rehúye con tal de salvar la cabeza, así tú, dice Cristo, excepto la fe entrégalo todo: dineros, cuerpo, el alma misma. Porque la fe es la raíz y cabeza. Conservada ésta, aun cuando todo lo demás lo pierdas, lo recuperarás con abundancia. Por esto no ordenó simplemente que fueras sencillo, ni sólo que fueras prudente, sino que ordenó la junta de ambas cosas, de manera que entre ambas constituyan la virtud. Escogió la prudencia de la serpiente para que no recibas heridas mortales; escogió la sencillez de la paloma, para que cuando te hagan mal, no te vengues ni rechaces a los que te dañan, con espíritu de venganza. Pues si esto no hay, de nada aprovecha la prudencia.

-¿Hay cosa más difícil que ambos preceptos? ¿No era bastante con sufrir males?-

¡No! contesta. Te prohíbo además que te irrites, que es lo propio de la paloma.

-Dirás que esto equivale a que alguno arroje la caña al fuego y al mismo tiempo le ordene no quemarse, sino extinguir el fuego-

No nos turbemos. Así sucedió y así se cumplió y por las obras se vio que así era la verdad. Porque los apóstoles fueron prudentes como las serpientes y sencillos como las palomas. Y no porque fueran de naturaleza distinta de la nuestra, pues eran de la misma. De manera que nadie tenga por imposible cumplir el mandato. Cristo conoce mejor que todos la naturaleza de las cosas; y sabe que la fiereza no se apaga con la fiereza sino con la moderación. Y si quieres saber la verdad de las cosas y cómo se llevaron a cabo, lee los Hechos de los Apóstoles y encontrarás las muchas veces en que irritados los judíos y aguzando los dientes; y al contrario los apóstoles, imitando la sencillez de las palomas y hablando con la debida modestia, apaciguaron el furor de aquéllos y aplacaron sus ímpetus.

(…) Pues mira ahora la prudencia de la serpiente
: ¨Porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído¨

-¿Miráis cómo conviene que por todos lados nos armemos cuidadosamente para que ni nos acobarden los peligros ni nos arrebate la ira?-
Por esto les decía Jesús: Guardaos de los hombres, porque os entregarán a los sanedrines y en sus sinagogas os azotarán. Seréis llevados a los gobernadores y reyes por amor de mí, para dar testimonio ante ellos y los gentiles. Los prepara de nuevo para que vigilen y les ordena constantemente que sufran los males, pero dejando El que los demás les hagan daño. Para que aprendas que sufriendo males es como se alcanza la victoria, y que por este camino se erigen los trofeos. Porque no dijo: resistid, luchad contra los que intentan dañaros, sino únicamente: tendréis que sufrir gravísimos males.

-¡Oh! ¡cuán grande fuerza en el hablar! ¡cuán grande virtud de los que lo oían!-
Porque a la verdad, cosa de maravilla es que ellos, al oír esto, no huyeran al punto, pues eran miedosos y no habían recorrido más regiones que el lago en donde pescaban. Cómo no pensaron ni dijeron: ¿en dónde nos refugiaremos? ¡Estarán contra nosotros los tribunales, los reyes, los presidentes, las sinagogas de los judíos, las turbas de los gentiles, los jefes y los súbditos. Porque no les predijo únicamente los trabajos en Palestina y los males que en ella sufrirían sino que les predijo las guerras que tendrían por todo el orbe.

¨Seréis llevados, dice, ante los reyes y ante los gobernadores, declarándoles con esto que luego serían enviados a los gentiles¨. ¡Has armado contra nosotros a todo el orbe de la tierra: a todos los habitantes del orbe los has armado en contra nuestra: a pueblos, tiranos y reyes! Y lo que sigue es aún más terrible, cuando los hombres por causa nuestra se convertirán en parricidas y asesinos de sus hermanos y de sus hijos. Porque dice: El hermano entregará al hermano a la muerte; el padre, al hijo; y se levantarán los hijos contra los padres y les darán muerte. 

(…) Y ahora, cuando les anuncia que: seréis llevados a los gobernadores y a los reyes, añade: será por mí, para dar testimonio de mí ante ellos y ante los gentiles. No es pequeño consuelo padecer eso por Cristo y ser llevado ante ellos para confundirlos. Porque Dios, aunque nadie lo considera, en todas partes procede a lo suyo. Y los consolaba así, no porque ellos anduvieran cuidadosos de vengarse, sino porque por esos motivos ellos confiaban que en todas partes les ayudaría el mismo que tales cosas les había predicho y las había previsto, y que no sufrirían todo eso como perversos y corruptores. Y todavía añadió otra no pequeña consolación al decirles: Cuando os entreguen, no os preocupéis de cómo habéis de hablar; porque se os dará en aquella hora lo que debéis decir. No seréis vosotros los que habléis, sino el Espíritu de vuestro Padre el que hable en vosotros. Y esto con el objeto de que no dijeran: ¿cómo podremos persuadir en cosas de tal grandeza? Ordénanos que también confiemos en que se nos sugerirá la defensa. Y en otra parte dice: Yo os daré un lenguaje y una sabiduría a la que no podrán, resistiré Y aquí mismo añade: El Espíritu de vuestro Padre es el que habla en vosotros, elevándolos así a la dignidad de profetas.

En vista de esto, cuando les explica la virtud y poderes que les ha conferido, les añade enseguida los males de matanzas y homicidios: El hermano entregará al hermano a la muerte; el padre al hijo; y se levantarán los hijos contra los padres y les darán muerte. Y no se detuvo aquí, sino que añadió cosas aún más horribles y tales que podrían conmover aun a las mismas piedras: Seréis aborrecidos de todos. Pero añade el consuelo: Por mi nombre, les dice, padeceréis esto. Y luego otro consuelo: El que perseverare hasta el fin, ése será salvo. Pero también bajo otro aspecto podían estas cosas levantarles el ánimo. Pues si tan grande iba a ser el poder de la predicación que aún la naturaleza padeciera deshonra, se rechazaran los parentescos y afinidades y la palabra de Dios se antepusiera hasta el punto de hacer a un lado todo lo demás con su poder; si la fuerza de la naturaleza no podría resistir a la de la predicación, sino que sería deshecha y conculcada ¿qué cosa más había que pudiera vencer a los apóstoles? Pero no porque esto sea así, les advierte, ya podéis vivir en seguridad, sino que tendréis como enemigos mancomunados a cuantos habitan el orbe de la tierra.


(…)