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18 de octubre de 2012

¨En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos¨


Del Santo Evangelio según San Lucas 10,1-9
San Lucas, el Evangelista (Fiesta) 

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: "La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino.

Cuando entréis en una casa, decid primero: "Paz en esta casa". Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: "Está cerca de vosotros el Reino de Dios.
(Aciprensa.com)
 
Comentario:

Hoy es la fiesta de San Lucas, y el evangelio nos habla del envío de los setenta y dos discípulos que deben anunciar la Buena Noticia de Dios en los poblados, en las aldeas y en las ciudades de Galilea. Los setenta y dos somos todos y todas nosotros que vivimos después de los Doce. Mediante la misión de los discípulos y de las discípulas, Jesús trata de rescatar los valores de la tradición de la gente que estaban siendo encubiertos por el doble cautiverio del dominio romano y de la religión oficial. Jesús trata de renovar y de reorganizar las comunidades para que sean de nuevo una expresión de la Alianza,de la amistad con Dios, una muestra del Reino. Por esto, insiste en la hospitalidad, en el compartir, en la acogida a los excluidos. Esta insistencia de Jesús se percibe en los consejos que daba a los discípulos y discípulas cuando los enviaba en misión. En el tiempo de Jesús había diversos otros movimientos que, al igual que Jesús, trataban de presentar una nueva manera de vivir y convivir, por ejemplo Juan Bautista, los fariseos y otros. Ellos también formaban comunidades de discípulos (Jn 1,35; Lc 11,1; He 19,3) y tenían a sus misioneros (Mt 23,15). Pero como veremos había una gran diferencia.

Lucas 10,1-3: La Misión. Jesús envía a los discípulos a los lugares donde el mismo tiene que ir. El discípulo es el portavoz de Jesús. No es el dueño de la Buena Noticia. El los envía de dos en dos. Esto favorece la ayuda mutua y dos personas representan mejor la comunidad.

Lucas 10,2-3: La Corresponsabilidad. La primera tarea es rezar para que Dios envíe obreros. Todo discípulo y discípula debe sentirse responsable de la misión. Por esto tiene que rezar al Padre para que haya continuidad en la misión. Jesús envía a sus discípulos como corderos en medio de lobos. La misión es tarea difícil y peligrosa. Pues el sistema en que los discípulos vivían y en el que seguimos viviendo era y sigue siendo contrario a la reorganización de la gente en comunidades vivas.

Lucas 10,4-6: La Hospitalidad. Al contrario de los otros misioneros, los discípulos y las discípulas no pueden llevarse nada, ni bolsa, ni sandalias. Pero deben llevar la paz. Esto significa que deben confiar en la hospitalidad de la gente. Pues el discípulo que va sin nada, llevando apenas la paz, muestra que confía en la gente. Piensa que va a ser recibido, y la gente se siente respetada y confirmada. Por medio de esta práctica el discípulo critica las leyes de exclusión y rescata los valores de la convivencia comunitaria. No saludéis a nadie por el camino significa que no se debe perder tiempo en cosas que no pertenecen a la misión.

Lucas 10,7: El compartir. Los discípulos no deben andar de casa en casa, pero sí permanecer en la misma casa. Esto es, deben convivir de forma estable, participar en la vida y en el trabajo de la gente y vivir de lo que reciben en cambio, pues el obrero merece su salario. Esto significa que deben confiar en el compartir. Así, por medio de esta nueva práctica, rescatan una antigua tradición de la gente, critican la cultura de acumulación que marcaba la política del Imperio Romano y anuncian un nuevo modelo de convivencia.

Lucas 10,8: La Comunión de mesa. Los fariseos, cuando iban en misión, iban prevenidos. Pensaban que no podían confiar en la comida que no siempre era ritualmente “pura”. Por esto llevaban alforja y dinero para poder cuidar de su propia comida. Así, en vez de ayudar a superar las divisiones, las observancias de la Ley de pureza, enflaquecían mucho más la vivencia de los valores comunitarios. Los discípulos de Jesús deben comer lo que la gente les ofrece. No pueden vivir separados, comiendo de su propia comida. Esto significa que deben aceptar compartir la mesa. En el contacto con la gente, no pueden tener miedo a perder la pureza legal. Actuando así, critican las leyes de la pureza en vigor y anuncian un nuevo acceso a la pureza, esto es a la intimidad con Dios.
 
La edición y el subrayado son nuestros 
Tomado del Sitio Oficial de los Carmelitas


En este día, descubramos el llamado de Dios para anunciar su Reino, confiando en Él, en los demás y cuidando la hospitalidad, el compartir  y la acogida de los débiles.

Que la misericordia y la confianza en el Señor no les falte.

Gracias

13 de julio de 2012

La Fortaleza del discípulo: La confianza en Cristo

Buen día en el Señor, en estos días estamos viendo el envío de los discípulos. El día de ayer empezamos a ver al Señor Jesús dando instrucciones para la misión de anunciar el Reino de Dios. En el evangelio de hoy (Mt, 10,16-23) continúa dándolas. 


El peligro y la confianza en Dios. Jesús menciona dos comparaciones: ovejas entre lobos; prudentes como las serpientes, sencillos como las palomas. La primera muestra el contexto difícil y peligroso en que los discípulos son enviados.

San Juan Crisóstomo nos dice en la meditación de hoy: ¨Como si les dijera: Por este camino yo manifestaré mejor mi fortaleza, cuando las ovejas venzan a los lobos; y esto aun cuando estén circuidas [rodeadas] de lobos y sean desgarradas a dentelladas sin cuento, y sin embargo no sólo no se las dañe sino que conviertan a los lobos. Esto es más admirable y grande que si mataran a los lobos, pues consiste en que les cambien la voluntad y les transformen el ánimo. Y esto no siendo ellos sino doce y estando el orbe lleno de lobos¨. Esto se refiere no sólo ala protección del Señor sino a la ¨utilidad¨ para Él, de que los discípulos tengan mansedumbre y prudencia.

Respecto a ¨la astucia de las serpientes y en la sencillez de las palomas¨ parece que Jesús relaciona dos comportamientos: la confianza en Dios y la reflexión siempre atenta al modo de relacionarse con los demás, que deberían tener los discípulos.

Jesús insiste en esa atención: “guardaos de los hombres…”, que se refiere a estar atentos a posibles persecuciones, hostilidades y denuncias. La expresión “os entregarán” se refiere tanto a una posible acusación en los tribunales, así como a vivir la misma experiencia que el Maestro, “ser entregado en las manos de los hombres” (17,22). Los discípulos han de ser fuertes y resistir “para dar testimonio”, su entrega a los tribunales ha de ser un testimonio para los judíos y para los paganos (los que no conocen a Dios) , para atraerlos hacia la persona y causa de Jesús. 

La ayuda divina. Para que todo esto se haga realidad en la misión-testimonio de los discípulos, es indispensable la ayuda que viene de Dios. Es decir, es necesario no confiar en las propias seguridades o recursos, sino que, en las adversidades, los discípulos encontrarán en Dios la Ayuda. oportuna y necesaria. A los discípulos se les promete también el Espíritu del Padre (v.20) para realizar su misión, el cual hablará a través de ellos.

La amenaza y el consuelo. La amenaza ante te el peligro inminente,  la señala el Señor diciendo:  “entregará”: hermano contra hermano, padre contra hijo… Las personas unidas por lazos familiares se enfrentarán .Tal ruptura podría deberse al enfrentamiento entorno a la ¨presencia¨ de Jesús y su Mensaje. 

La dureza de las palabras de Jesús se comparan a otro escrito del Nuevo Testamento  “Bienaventurados vosotros si sois insultados por el nombre de Cristo, porque el Espíritu de la gloria, que es el Espíritu de Dios, reposa sobre vosotros. Que ninguno de vosotros tenga que sufrir por homicida, ladrón, malhechor o delator. Pero si alguno sufre como cristiano, que no se avergüence; más bien dé gloria a Dios por este nombre”. (1Pe,4) Al anuncio de la amenaza sigue la promesa de la consolación. La mayor consolación de los discípulos será “ser salvados”, es decir, participar de su victoria, y el ser acogidos en la vida eterna por el Salvador. 

En este día, hagámonos fuertes en la confianza en el Señor, para poder enfrentar las adversidades y conflictos que sufriremos por ser discípulos de Cristo.
 
Que la Misericordia y la confianza, en el Señor no les falte. 
Gracias

Más información en:
Del Santo Evangelio Según San Mateo 10, 16-23

En aquel tiempo dijo Jesús a sus apóstoles: "Mirad que os mando como ovejas entre lobos; por eso, sed sagaces como serpientes y sencillos como palomas. Pero no os fiéis de la gente, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes por mi causa; así daréis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Cuando os arresten, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis; en su momento se os sugerirá lo que tenéis que decir; no seréis vosotros los que habléis, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros. 

Los hermanos entregarán a sus hermanos para que los maten, los padres a los hijos; se rebelarán los hijos contra sus padres y los matarán. Todos os odiarán por mi nombre: el que persevere hasta el final, se salvará. Cuando os persigan en una ciudad, huid a otra. Creedme, no terminaréis con las ciudades de Israel antes de que vuelva el Hijo del hombre". (Aciprensa.com)

Meditación de San Juan Crisóstomo

(…)

De semejante proceder manaban muchos bienes. En primer lugar, que ellos conocieran la fuerza y virtud de la presencia divina de Cristo. En segundo lugar, que nadie pudiera sospechar que semejantes males les venían por causa de la debilidad del Maestro. En tercer lugar, para que no se perturbaran los que los habían de sufrir si inesperadamente les acontecían. En cuarto lugar, para que cuando al tiempo de la Pasión oyeran las mismas cosas, no se alborotaran. Porque en verdad se alborotaron cuando les dijo: ¨Porque hablé estas cosas vuestro corazón se llenó de tristeza; y nadie me pregunta ¿a dónde vas?¨


(…). Y luego, para que aprendan que es este un nuevo modo de pelear y nuevo también el modo de ejército, pues los envía desnudos, vestidos de solo una túnica, sin calzado, sin bastón, sin ceñidor o alforja y ordena que los alimenten los hospedadores, no se contenta con esto, sino que, demostrando su inefable poder, les dice: marchando en esta forma, mostrad además la mansedumbre de las ovejas y también la sencillez de las palomas. Como si les dijera: Por este camino yo manifestaré mejor mi fortaleza, cuando las ovejas venzan a los lobos; y esto aun cuando estén circuidas de lobos y sean desgarradas a dentelladas sin cuento, y sin embargo no sólo no se las dañe sino que conviertan a los lobos. Esto es más admirable y grande que si mataran a los lobos, pues consiste en que les cambien la voluntad y les transformen el ánimo. Y esto no siendo ellos sino doce y estando el orbe lleno de lobos.

-Avergoncémonos quienes nos portamos de modo contrario y acometemos a los enemigos como si nosotros fuéramos los lobos. Siendo ovejas, venceremos; y aun cuando estemos de todas partes rodeados de lobos, los superaremos.
-

Pero si nos tornamos en lobos, seremos vencidos, porque quedaremos destituidos del auxilio del Pastor. El no apacienta lobos sino ovejas; y se aparta y te abandona porque no lo dejas desplegar y ejercer su virtud. Si estando atribulado demuestras tu virtud, a El se le atribuye totalmente la victoria; pero si te adelantas y pugnas, oscureces la victoria.

-Considera quiénes son los que escuchan tan duros mandatos y tan trabajosos.-
Son hombres temerosos, ignorantes, sin letras, indoctos, enteramente oscuros, que no saben las leyes de otros pueblos, que nunca se han presentado en público en el foro, pescadores y publícanos y llenos de deficiencias.

-Pues si tales mandatos son capaces de perturbar aun a hombres de alto ingenio y animosos 
¿cómo no iban a perturbar y quitar ánimo a aquellos hombres ineptos y que. jamás habían soñado con grandes empresas?-

Pues bien: ¡no se intimidaron! Dirá alguno que con razón, pues se les había dado el poder de arrojar los demonios y de limpiar a los leprosos. Mas yo os digo que precisamente podía esto sobremanera perturbarlos. Es decir, el que, resucitando muertos, hubieran de soportar sufrimientos intolerables, como son los tribunales, el ser llevados a la muerte, el tener que luchar contra todos, y todo esto mientras hacían milagros.

-¿Qué consuelo les queda entre males tan grandes y numerosos?-

El poder del que los envía. Por esto Cristo echó por delante la frase: ¨He aquí que yo os envío Esto os basta para consuelo v os basta para tener confianza y no temer a ningún adversario¨.


-¿Observas la autoridad con que habla? ¿Observas el poder que manifiesta? ¿ves su fortaleza inexpugnable?-

Lo que dice tiene este sentido: ¨No os turbéis porque al enviaros entre lobos os mande que seáis como corderos y palomas. Podía yo hacer lo contrario, y enviaros a nada padecer y no exponeros como ovejas a los lobos, sino haceros más fuertes que los leones; pero conviene que se haga de este otro modo. Esto os hace a vosotros más resplandecientes y al mismo tiempo ensalza mi poder¨. Es lo mismo que dijo a Pablo: ¨Te basta mi gracia, que en la flaqueza llega al colmo el poder¨. Yo mismo os lo he hecho ver así. Porque cuando dice: Yo os envío como ovejas, esto es lo que quiere decir. Por lo mismo no decaigas de ánimo: sé yo, sé muy bien que por este camino seréis más fuertes que todos e inexpugnables. Luego, para que ellos pusieran algo de su parte y no pareciera que todo les venía de la gracia ni se pensara que sin motivo se les ceñía la corona, les dice: ¨Sed, pues, prudentes como las serpientes y sencillos como las palomas¨.

-Podían decir ellos: pero ¿qué vale nuestra prudencia en tal sin fin de peligros? ¿cómo podremos tener prudencia, agitados de tan grandes oleajes?-

(…) Así como la serpiente todo lo pierde y aun se deja cortar el cuerpo y no lo rehúye con tal de salvar la cabeza, así tú, dice Cristo, excepto la fe entrégalo todo: dineros, cuerpo, el alma misma. Porque la fe es la raíz y cabeza. Conservada ésta, aun cuando todo lo demás lo pierdas, lo recuperarás con abundancia. Por esto no ordenó simplemente que fueras sencillo, ni sólo que fueras prudente, sino que ordenó la junta de ambas cosas, de manera que entre ambas constituyan la virtud. Escogió la prudencia de la serpiente para que no recibas heridas mortales; escogió la sencillez de la paloma, para que cuando te hagan mal, no te vengues ni rechaces a los que te dañan, con espíritu de venganza. Pues si esto no hay, de nada aprovecha la prudencia.

-¿Hay cosa más difícil que ambos preceptos? ¿No era bastante con sufrir males?-

¡No! contesta. Te prohíbo además que te irrites, que es lo propio de la paloma.

-Dirás que esto equivale a que alguno arroje la caña al fuego y al mismo tiempo le ordene no quemarse, sino extinguir el fuego-

No nos turbemos. Así sucedió y así se cumplió y por las obras se vio que así era la verdad. Porque los apóstoles fueron prudentes como las serpientes y sencillos como las palomas. Y no porque fueran de naturaleza distinta de la nuestra, pues eran de la misma. De manera que nadie tenga por imposible cumplir el mandato. Cristo conoce mejor que todos la naturaleza de las cosas; y sabe que la fiereza no se apaga con la fiereza sino con la moderación. Y si quieres saber la verdad de las cosas y cómo se llevaron a cabo, lee los Hechos de los Apóstoles y encontrarás las muchas veces en que irritados los judíos y aguzando los dientes; y al contrario los apóstoles, imitando la sencillez de las palomas y hablando con la debida modestia, apaciguaron el furor de aquéllos y aplacaron sus ímpetus.

(…) Pues mira ahora la prudencia de la serpiente
: ¨Porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído¨

-¿Miráis cómo conviene que por todos lados nos armemos cuidadosamente para que ni nos acobarden los peligros ni nos arrebate la ira?-
Por esto les decía Jesús: Guardaos de los hombres, porque os entregarán a los sanedrines y en sus sinagogas os azotarán. Seréis llevados a los gobernadores y reyes por amor de mí, para dar testimonio ante ellos y los gentiles. Los prepara de nuevo para que vigilen y les ordena constantemente que sufran los males, pero dejando El que los demás les hagan daño. Para que aprendas que sufriendo males es como se alcanza la victoria, y que por este camino se erigen los trofeos. Porque no dijo: resistid, luchad contra los que intentan dañaros, sino únicamente: tendréis que sufrir gravísimos males.

-¡Oh! ¡cuán grande fuerza en el hablar! ¡cuán grande virtud de los que lo oían!-
Porque a la verdad, cosa de maravilla es que ellos, al oír esto, no huyeran al punto, pues eran miedosos y no habían recorrido más regiones que el lago en donde pescaban. Cómo no pensaron ni dijeron: ¿en dónde nos refugiaremos? ¡Estarán contra nosotros los tribunales, los reyes, los presidentes, las sinagogas de los judíos, las turbas de los gentiles, los jefes y los súbditos. Porque no les predijo únicamente los trabajos en Palestina y los males que en ella sufrirían sino que les predijo las guerras que tendrían por todo el orbe.

¨Seréis llevados, dice, ante los reyes y ante los gobernadores, declarándoles con esto que luego serían enviados a los gentiles¨. ¡Has armado contra nosotros a todo el orbe de la tierra: a todos los habitantes del orbe los has armado en contra nuestra: a pueblos, tiranos y reyes! Y lo que sigue es aún más terrible, cuando los hombres por causa nuestra se convertirán en parricidas y asesinos de sus hermanos y de sus hijos. Porque dice: El hermano entregará al hermano a la muerte; el padre, al hijo; y se levantarán los hijos contra los padres y les darán muerte. 

(…) Y ahora, cuando les anuncia que: seréis llevados a los gobernadores y a los reyes, añade: será por mí, para dar testimonio de mí ante ellos y ante los gentiles. No es pequeño consuelo padecer eso por Cristo y ser llevado ante ellos para confundirlos. Porque Dios, aunque nadie lo considera, en todas partes procede a lo suyo. Y los consolaba así, no porque ellos anduvieran cuidadosos de vengarse, sino porque por esos motivos ellos confiaban que en todas partes les ayudaría el mismo que tales cosas les había predicho y las había previsto, y que no sufrirían todo eso como perversos y corruptores. Y todavía añadió otra no pequeña consolación al decirles: Cuando os entreguen, no os preocupéis de cómo habéis de hablar; porque se os dará en aquella hora lo que debéis decir. No seréis vosotros los que habléis, sino el Espíritu de vuestro Padre el que hable en vosotros. Y esto con el objeto de que no dijeran: ¿cómo podremos persuadir en cosas de tal grandeza? Ordénanos que también confiemos en que se nos sugerirá la defensa. Y en otra parte dice: Yo os daré un lenguaje y una sabiduría a la que no podrán, resistiré Y aquí mismo añade: El Espíritu de vuestro Padre es el que habla en vosotros, elevándolos así a la dignidad de profetas.

En vista de esto, cuando les explica la virtud y poderes que les ha conferido, les añade enseguida los males de matanzas y homicidios: El hermano entregará al hermano a la muerte; el padre al hijo; y se levantarán los hijos contra los padres y les darán muerte. Y no se detuvo aquí, sino que añadió cosas aún más horribles y tales que podrían conmover aun a las mismas piedras: Seréis aborrecidos de todos. Pero añade el consuelo: Por mi nombre, les dice, padeceréis esto. Y luego otro consuelo: El que perseverare hasta el fin, ése será salvo. Pero también bajo otro aspecto podían estas cosas levantarles el ánimo. Pues si tan grande iba a ser el poder de la predicación que aún la naturaleza padeciera deshonra, se rechazaran los parentescos y afinidades y la palabra de Dios se antepusiera hasta el punto de hacer a un lado todo lo demás con su poder; si la fuerza de la naturaleza no podría resistir a la de la predicación, sino que sería deshecha y conculcada ¿qué cosa más había que pudiera vencer a los apóstoles? Pero no porque esto sea así, les advierte, ya podéis vivir en seguridad, sino que tendréis como enemigos mancomunados a cuantos habitan el orbe de la tierra.


(…)

12 de julio de 2012

El anuncio del Reino


Buen día en el Señor, en el Evangelio de ayer veíamos el llamado de los discípulos  y el envió a la Misión. El de hoy (Mt 10, 7-15), nos presenta la segunda parte del envío de los discípulos. Las instrucciones concretas de cómo realizar dicha misión.

El objetivo de la misión: Anunciar la proximidad del Reino. El nuevo ¨orden¨, que Jesús predicó y comienza en la tierra con los discípulos: “Id y anunciad: El Reino del Cielo está cerca”.   

Aquí está la novedad traída por Jesús. Para los otros judíos, el Reino vendría sólo por el cumplimento estricto de la ley, por ejemplo. Jesús en cambio, dice que el plazo ya está vencido (Mc 1,15). pues el Reino ha llegado con Él. Ya estaba presente en medio de la gente, gratuitamente, pero la gente no lo sabía y no lo percibía (cf. Lc 17,21). 

Los signos de la presencia del Reino: acoger a los excluidos. Ante todo con gestos concretos, realizados gratuitamente, como los hizo Jesús : “Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo recibisteis, dadlo gratis”. Esta práctica solidaria critica tanto la religión como la sociedad excluyente.

No llevar nada por el camino. Los discípulos, no pueden llevar nada: “No os procuréis oro, ni plata, ni cobre en vuestras fajas; ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; porque el obrero merece su sustento¨. Esto significa que deben confiar antes que nada en aquel quien envía, así como en la hospitalidad de la gente. 

Como dice San Juan Crisóstomo en la meditación de hoy: ¨es deber de los discípulos suministrárselo; por esto a ellos los llama operarios; y al alimento, recompensa. Como si dijera: no penséis que por consistir todo vuestro trabajo en palabras, hacéis un beneficio pequeño, puesto que se trata de una obra muy laboriosa, y lo que os den los que son enseñados no os lo dan gratis, sino que tiene el valor de una recompensa, y el obrero es acreedor a su sustento¨. Por tanto, no exigir la recompensa pero si esperarla. 

El alojamiento. Jesús instruye que deben buscar una persona digna en la comunidad para alojarse. Y San Juan, nos menciona ¨ Como si les dijera: No porque os dije: El obrero es acreedor a su sustento, ya por eso os he abierto las puertas de par en par y de todos, sino que también en esto espero de vosotros grande cuidado; porque esto mismo será para vosotros alabanza y honor y aun para el alimento os vendrá bien. (…) Ni sólo ordena que se busquen personas dignas, sino que prohíbe andar de casa en casa, tanto para no molestar al que los hospeda, como para no parecer ellos gente ligera y dada a la crápula.¨  El Señor, pensaba también en el honor y la dignidad, tanto de sus enviados como de aquellos quienes recibían. 

Sacudid el polvo de vuestros pies. San Juan nos menciona : ¨Es para testificar que nada han recibido de ellos, o bien en testimonio del largo camino emprendido para ir a ayudarlos¨(…) Advierte cómo, tras de despojarlos de todo, les da todo al mandarles que permanezcan en la casa de los discípulos y entren en ella sin llevar nada. Con esto quedan libres de toda solicitud y persuadirán a los discípulos de que no venían con alguna otra finalidad, sino su salvación; tanto por llegar sin nada como por sólo pedir lo necesario y finalmente por no hospedarse con todos sin previo examen [de aquel que recibía]¨.

Por esto, el Señor quería que resalte sólo su doctrina, lo enseñado,  mucho más por la virtud de la pobreza y austeridad, que por los milagros que hicieran. Pues aquel que habla de Dios, y confía sólo en Dios, vive lo que predica, es testimonio y comunica mejor el Mensaje.


En este día, advirtamos los signos de la presencia del Reino de Amor,  en nuestras familias, trabajos, y en la Iglesia. Y pongámonos en camino como los discípulos para su llegada definitiva.
 
Que la Misericordia y la confianza, en el Señor no les falte.  
 
Gracias

Más información en:
Sitio web oficial de los carmelitas
San Juan Crisóstomo, Homilia XXXII (XXXIII), (Traducción directa del griego por Rafael Ramírez Torres , S. J - Clerus.org) 
Del Santo Evangelio Según San Mateo 10, 7-15
En aquel tiempo dijo Jesús a sus apóstoles: "Id y proclamad que el Reino de los cielos está cerca; curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis. 

No llevéis en la faja oro, plata ni calderilla; ni tampoco alforja para el camino, ni otra túnica, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento. Cuando entréis en un pueblo o aldea, averiguad quién hay allí de confianza y quedaos en su casa hasta que os vayáis. Al entrar en una casa saludad; si la casa se lo merece, la paz que le deseáis vendrá a ella. Si no se lo merece, la paz volverá a vosotros. Si alguno no os recibe o no os escucha, al salir de su casa o del pueblo, sacudid el polvo de los pies. Os aseguro que el día del juicio les será más llevadero a Sodoma y Gomorra que a aquel pueblo. (Aciprensa.com)

Meditación de San Juan Crisóstomo

(…)

-¿Ves la alteza del ministerio? ¿ves la dignidad de los apóstoles?-
 
No se les ordena predicar acerca de las cosas sensibles para nada, ni al modo de Moisés y los profetas anteriores, sino cosas nuevas e inesperadas. Porque aquéllos no predicaban esto sino bienes de la tierra y de acá abajo, mientras que éstos predican el reino de los cielos y todo lo que en él hay. Pero no únicamente por esto les son superiores, sino, además por la obediencia. Porque no rehúsan el ministerio ni dudan, como los antiguos; sino que, aun cuando se les anuncian peligros y guerras y males intolerables, emprenden lo mandado con alta obediencia, como pregoneros del reino.

-Dirás: ¿por qué son admirables en que al punto obedecieran, no habiendo de predicar nada duro ni áspero? -

-¿qué dices? ¿qué no se les mandó predicar nada duro? Pero ¿no oyes al Maestro que les decía cómo poco después les sobrevendrían cárceles, destierros, combate de sus congéneres, aborrecimiento de todos?-

Porque los envía como pregoneros para llevar a los demás infinitos bienes; pero a ellos les anuncia y predice que sufrirán males intolerables. Y luego para mediante la fe confirmarlos más aún, les dice: ¨Curad a los enfermos, resucitad a los muertos, limpiad a los leprosos, arrojad los demonios: gratis lo recibisteis, dadlo gratis.¨

-Observa el cuidado que tiene de las costumbres lo mismo que de los milagros, demostrando que los milagros sin las buenas costumbres, nada son.-

Y para que no los invada la soberbia les dice: ¨Gratis lo habéis recibido, dadlo gratis.¨ Provee además que huyan del amor al dinero. Por otra parte, para que no creyeran que tan grandes obras nacían de su virtud, y no se ensoberbecieran por el poder de hacer milagros, les advierte: Gratis lo recibisteis, gratis dadlo. ¨Nada vuestro dais a quienes os reciben, pues no lo habéis recibido como recompensa de vuestros trabajos, sino que es don mío¨. Dadlo, pues, vosotros de la misma manera, ya que es imposible a tales dones hallarles precio que digno sea.

Y al punto, atacando la raíz misma de los males, añade: ¨No llevéis oro ni plata ni bronce en vuestros cintos, ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias ni bastón¨. No les dijo: ´No llevéis con vosotros¨, sino que, aun cuando por otros lados podáis recibir, huid de semejante enfermedad malvada. Con este mandato muchos bienes conseguía. Desde luego que no sospechen de los discípulos. En segundo lugar, a éstos les quita toda solicitud, de manera que puedan darse a la predicación totalmente. En tercer lugar les enseña cuánto sea el poder de Él.
 
(…)

-Entonces ¿por qué lo ordenó Jesús?-

Para ejercitarlos en una vida austera, pues ya antes no les había permitido ni siquiera la solicitud por el día de mañana. Tenía que enviarlos después como maestros del orbe todo. Por esto los hace, por así decirlo, de hombres ángeles; y los libra de todos los cuidados de la vida, para que todos su cuidado sea enseñar su doctrina. Más aún: aun de este cuidado los libera, diciéndoles: ¨No os preocupéis de cómo o de qué hablaréis¨. De manera que lo que parece duro y trabajoso, se lo hace fácil y manual. Porque nada produce mayor tranquilidad que el estar libre de cuidados; en especial porque libres de semejante preocupación, de nada necesitan, estando presente Dios que les serviría en lugar de todas las cosas.

-Y para que no digas: entonces ¿de dónde tendremos el necesario alimento?-
Cristo no les dice: ¨Habéis ya oído lo que anteriormente os tengo dicho: Mirad las aves del cielo…¨, porque no podían aún llevar a la práctica semejante precepto. Les puso en cambio otra razón menos perfecta, diciendo: El obrero es acreedor a su sustento. Con lo que declaró que debían ser sus tentados por sus discípulos. Y esto para que no se ensoberbecieran ante los discípulos, como si a éstos ellos les dieran todo, mientras que nada recibían de los discípulos. Y también para que los discípulos no fueran simplemente despreciados por los maestros.

Y para que tampoco dijeran: entonces ¿nos ordenas que pidamos de limosna el alimento? cosa que les sería vergonzoso, les hace ver que es deber de los discípulos suministrárselo; por esto a ellos los llama operarios; y al alimento, recompensa. Como si dijera: no penséis que por consistir todo vuestro trabajo en palabras, hacéis un beneficio pequeño, puesto que se trata de una obra muy laboriosa, y lo que os den los que son enseñados no os lo dan gratis, sino que tiene el valor de una recompensa, y el obrero es acreedor a su sustento. Claro es que no dice esto porque los trabajos apostólicos se hayan de estimar en semejante precio ¡lejos tal cosa! sino que les ordena no buscar más de lo que les den y que persuadan a los donantes de que no lo dan por simple y sencilla liberalidad, sino como un deber y adeudo.
En cualquiera ciudad o aldea en donde entréis, informaos de quién hay ahí digno, y quedaos ahí hasta que partáis. Como si les dijera: No porque os dije: El obrero es acreedor a su sustento, ya por eso os he abierto las puertas de par en par y de todos, sino que también en esto espero de vosotros grande cuidado; porque esto mismo será para vosotros alabanza y honor y aun para el alimento os vendrá bien. Porque si el que os hospeda es persona digna, os dará plenamente vuestro alimento, en especial si no pedís sino lo necesario. Ni sólo ordena que se busquen personas dignas, sino que prohíbe andar de casa en casa, tanto para no molestar al que los hospeda, como para no parecer ellos gente ligera y dada a la crápula. Esto fue lo que declaró con aquellas palabras: Permaneced ahí hasta que partáis. Así se ve también por los otros evangelistas. 

-¿Observas de qué manera hace a los discípulos más honorables y a los hospedadores más diligentes, demostrándoles cómo llevan máximas ganancias, tanto en gloria como en provecho?-

Y sigue luego la misma materia: Entrando en la casa, saludadla. Si la casa fuere digna, venga sobre ella vuestra paz; si no lo fuere, vuelva vuestra paz a vosotros.

-¿Observas cómo ordena esto minuciosamente?-

Y con razón. Está instruyendo a los atletas de la religión y preparando a los pregoneros de todo el orbe; y por estos caminos los hace más moderados y más amables.

Y añade: ¨Si no os reciben y no escuchan vuestras palabras, saliendo de aquella casa o de aquella ciudad, sacudid el polvo de vuestros pies. En verdad os digo que más tolerable suerte tendrá la tierra de Sodoma y Gomorra en el día del juicio que aquella ciudad

Como si les dijera: ¨no porque enseñáis, esperéis que otros os saluden primero, sino adelantaos a hacerles este honor¨. Y luego para declarar que no se trata de un simple saludo, sino de una bendición, dice: ¨si esa casa fuere digna, vendrá la bendición sobre ella; pero si es casa de querellas, el primer castigo será que no gozará de paz; y el segundo que será castigada como Sodoma¨. Y si dijeren: ¿qué tenemos que ver con esos castigos? les responde: tendréis casas más dignas.

-Y ¿qué significa: sacudid el polvo de vuestros pies?-

Es para testificar que nada han recibido de ellos, o bien en testimonio del largo camino emprendido para ir a ayudarlos.
 
-Por lo demás considera cómo no les da todo de una vez. No les concede la presciencia para poder de antemano saber quiénes son dignos y quiénes indignos; sino que les ordena explorar e ir experimentando y examinando. (…) Advierte cómo, tras de despojarlos de todo, les da todo al mandarles que permanezcan en la casa de los discípulos y entren en ella sin llevar nada. Con esto quedan libres de toda solicitud y persuadirán a los discípulos de que no venían con alguna otra finalidad, sino su salvación; tanto por llegar sin nada como por sólo pedir lo necesario y finalmente por no hospedarse con todos sin previo examen.

No quiso que brillaran únicamente por los milagros, sino mucho más por la virtud que por los milagros; ya que nada caracteriza mejor una doctrina y virtud como el nada poseer superfluo y que en cuanto sea posible de nada se necesite. Así lo sabían incluso los falsos apóstoles. Por lo que Pablo decía: Para cortar toda ocasión a los que buscan encontrar algo en que gloriarse igual que nosotros. Si cuando vamos de viaje a una región extraña y estamos entre gente desconocida no hay que buscar otra cosa que el diario alimento, mucho más debemos hacerlo cuando estamos hospedados en una casa.

Pero tales cosas no únicamente oigámoslas, sino imitémoslas. No se han dicho para sólo los apóstoles, sino para todos los futuros fieles. Seamos dignos de semejante herencia. La paz a veces va y a veces viene, conforme a la voluntad de los que la reciben. Esto depende no sólo de la virtud y potestad del que enseña, sino además de la dignidad de los que lo reciben. 

Y no pensemos ser poco daño que no disfrutemos de esa paz. Semejante paz profetizaba Nahum al decir: ¡Qué hermosos son los pies de los que anuncian la paz. Y luego, declarando cuan digna sea, añade:
De los que anuncian los bienes. 

Y también Cristo predicó sus grandezas diciendo: ¨La paz os dejo, mi paz os doy¨.

No omitamos medio alguno para gozarla, tanto en el hogar como en la iglesia.

(…)

La edición y el subrayado son nuestros.