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14 de junio de 2019
31 de mayo de 2015
¨"Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra¨
Deuteronomio 4,32-34.39-40, Romanos 8,14-17, Mateo 28,16-20
¨En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, pero algunos vacilaban. Acercándose a ellos, Jesús les dijo: "Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo." (Aciprensa.com)
La Trinidad, un misterio cercano
P. Raniero Cantalamessa, ofmcap, Predicador del Vaticano / Camino CatólicoLa vida cristiana se desarrolla totalmente en el signo y en presencia de la Trinidad. En la aurora de la vida, fuimos bautizados «en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» y al final, junto a nuestra cabecera, se recitarán las palabras: «Marcha, oh alma Cristiana de este mundo, en el Nombre de Dios, el Padre omnipotente que te ha creado, en el nombre de Jesucristo que te ha redimido, y en el nombre del Espíritu Santo que te santifica».
Entre estos dos momentos extremos, se enmarcan otros llamados de «transición» que, para un cristiano, están marcados por la invocación de la Trinidad. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, los esposos se unen en matrimonio y los sacerdotes son consagrados por el obispo. En el pasado, en nombre de la Trinidad, comenzaban los contratos, las sentencias y todo acto importante de la vida civil y religiosa.
No es verdad, por tanto, el que la Trinidad sea un misterio remoto, irrelevante para la vida de todos los días. Por el contrario, son las tres personas más «íntimas» en la vida: no están fuera de nosotros, como sucede con la mujer o el marido, sino que están dentro de nosotros. «Hacen morada en nosotros» (Juan 14, 23), nosotros somos su «templo».
Pero, ¿por qué creen los cristianos en la Trinidad? ¿No es ya bastante difícil creer que Dios existe como para añadir también que es «uno y trino»? ¡Los cristianos creen que Dios es uno y trino porque creen que Dios es amor! La revelación de Dios como amor, hecha por Jesús, ha «obligado» a admitir la Trinidad. No es una invención humana.
Si Dios es amor, tiene que amar a alguien. No existe un amor «al vacío», sin objeto. Pero, ¿a quién ama Dios para ser definido amor? A los hombres? Pero los hombres existen tan sólo desde hace unos millones de años, nada más. ¿Al cosmos? ¿Al universo? El universo existe sólo desde hace algunos miles de millones de años. Antes, ¿a quién amaba Dios para poder definirse amor? No podemos decir que se amaba a sí mismo, porque esto no sería amor, sino egoísmo o narcisismo.
Esta es la respuesta de la revelación cristiana: Dios es amor porque desde la eternidad tiene «en su seno» un Hijo, el Verbo, al que ama con un amor infinito, es decir, con el Espíritu Santo. En todo amor siempre hay tres realidades o sujetos: uno que ama, uno que es amado, y el amor que les une. El Dios cristiano es uno y trino porque es comunión de amor. En el amor se reconcilian entre sí unidad y pluralidad; el amor crea la unidad en la diversidad: unidad de propósitos, de pensamiento, de voluntad; diversidad de sujetos, de características, y, en el ámbito humano, de sexo. En este sentido, la familia es la imagen menos imperfecta de la Trinidad. No es casualidad que al crear la primera pareja humana Dios dijera: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra» (Génesis 26-27).
Según los ateos modernos, Dios no sería más que una proyección que el hombre se hace de sí mismo, como uno que confunde con una persona diversa su propia imagen reflejada en un arroyo. Esto puede ser verdad con respecto a cualquier otra idea de Dios, pero no con respecto al Dios cristiano. ¿Qué necesidad tendría el hombre de dividirse a sí mismo en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo, si verdaderamente Dios no es más que la proyección que el hombre hace de su propia imagen? La doctrina de la Trinidad es, por sí sola, el mejor antídoto al ateísmo moderno.
¿Te parece demasiado difícil todo esto? ¿No has comprendido mucho? Te diría que no te preocupes. Cuando uno está en la orilla de un lago o de un mar y se quiere saber lo que hay del otro lado, lo más importante no es agudizar la vista y tratar de otear el horizonte, sino subirse a la barca que lleva a esa orilla. Con la Trinidad, lo más importante, no es elucubrar [imaginar sin fundamento] sobre el misterio, sino permanecer en la fe de la Iglesia, que es la barca que lleva a la Trinidad.
P. Raniero Cantalamessa, ofmcap
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18 de mayo de 2014
"Yo soy el camino, la Verdad, y la Vida"
5° Domingo de Pascua
Lectura del Santo Evangelio Según San Juan 14,1-12
En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a prepararos sitio? Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino." Tomás le dice: "Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?" Jesús le responde: "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto." Felipe le dice: "Señor, muéstranos al Padre y nos basta." Jesús le replica: "Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: "Muéstranos al Padre"? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace sus obras. Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre." (Aciprensa.com)
Comentario:
El evangelio de hoy nos habla de la identidad de Jesús. Sabemos que Jesús es nuestro Salvador, aquel que ha venido para rescatarnos del pecado y de la muerte. Pero hoy Jesús te pide que le reconozcas como Dios. A los discípulos les cuesta mucho hacerlo por que presienten su partida, con temor y ansiedad le escuchan.
Jesús te pide que confies en Él, que le brindes la misma confianza total que a Dios Padre.. Jesús al decirte que Ël es el Camino, te llama a convertirte en un tipo especial de persona, una persona cuyo ser entero refleje la Verdad y la Vida que el mismo nos revela. Tienes que identificarte totalmente con la visión y los valores de Jesús. Una persona de la Verdad y la Vida.
La Verdad para Jesús es la Coherencia entre su yo interior y su comportamiento externo. Debes ser un persona completa, integra y funcional que responda adecuadamente a la Vida que el te da. Para saber todo esto solo hay que mirar a Jesús, quien es el rostro humano de Dios, pálido reflejo pero ¨útil¨ al fin. (Ideas tomadas de Living Space. Commentaries on the daily readings.)
Comentario completo:
Lecturas: Hechos 6:1-7; 1 Pedro 2:4-9; Juan 14:1-12
LA IDENTIFICACIÓN CERCANA de Jesús con Dios Padre es el tema destacado del pasaje evangélico de hoy. Hay un énfasis secundario pero relacionado en nuestra identificación con Jesús y su misión.
El contexto del Evangelio es siempre el discurso de Jesús con sus discípulos en la Última Cena. Son conscientes de que Jesús está a punto de partir. Hay un aire cargado de tristeza y ansiedad cuando los enemigos de Jesús se cierran en torno a él.
Una llamada a confiar
" No dejen que sus corazones se preocupen ", son sus palabras de aliento. " La confianza en Dios y la confianza en mí " es una llamada a la fe total en el Padre y en Jesús. Es un solo acto de confianza para tener fe en el único Dios, es tener la misma fe en uno y en el otro. Y, hacia el final del pasaje, Jesús apela a la evidencia de todo lo que le han visto decir y hacer. " Tienes que creerme cuando digo que yo estoy en el Padre y el Padre en mí; crean en la evidencia de lo que he hecho, y no por otra razón".
Los discípulos no pueden estar muy felices de escuchar que Jesús los dejará pronto. No es de extrañar que su corazón este "turbado". Esto, a pesar de la promesa de que Jesús se va a " prepararles un lugar " y que volverá por ellos ", para que donde yo estoy, vosotros estén conmigo".
El Camino
Ellos no deberían tener problemas para entender y aceptar esto. Jesús ha estado con ellos durante tres años, les ha enseñado continuamente todo durante este tiempo, han visto su enseñanza y su labor entre la gente, por lo que les dice : " Ustedes saben el camino hacia donde voy ".
Tomás, el hombre al que le gusta confrontar y el que tiene la mente muy literal, protesta: " Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino ? " Él está pensando claramente en términos geográficos. De hecho, todas las palabras de Jesús sobre el ir y venir se habla en un nivel muy diferente. Sin embargo, podemos estar agradecidos a Tomas para extraer de Jesús uno de los grandes dichos del Evangelio de Juan: " Yo soy el Camino - Yo Soy la Verdad y la Vida. Nadie puede venir al Padre sino por mí. " Es obvio por todo lo que ya se ha dicho que el Camino de Jesús, todos los que van y vienen, los" lugares "que se están preparando, esto no debe entenderse en ningún literal o el sentido espacial. Ellos se entienden totalmente en términos de relaciones mutuas, las relaciones mutuas entre Jesús, el Padre y sus seguidores. El "camino" de Jesús, a través de su venida el sufrimiento y la muerte, va a terminar en la vida nueva y abundante que él quiere para todos sus seguidores.
¿A dónde va el camino?
Seguir el camino de Jesús es no ir a ninguna parte. Es convertirse en un tipo especial de persona, una persona cuyo ser entero refleje la Verdad y la Vida que Jesús nos revela. Es ser una persona que se identifica totalmente con la visión y los valores de Jesús. Ser tal persona es ser una persona de la Verdad y la Vida.
La verdad es que aquí no se entiende en un sentido puramente intelectual. La verdad es que la completa integridad y la armonía que Jesús mismo reveló no sólo en lo que decía, sino en la manifestación total de su vida y su persona. La Verdad para Jesús no era sólo algo que sabía o aceptaba o creía; la Verdad para Jesús era lo que él estaba en toda su persona: pensamientos, sentimientos, acciones, relaciones. Era la conformidad total entre su yo interior y su comportamiento externo. Para que vivamos la Verdad de esa manera debemos estar también completamente vivos, debemos ser "personas completas y funcionales", respondiendo totalmente a la abundancia de la Vida que Jesús vino a darnos.
Verdad y Vida
Y Dios Padre es, por supuesto, también la Verdad y la Vida. Pero vamos a Dios Padre por medio de Jesús y por eso llamamos a Jesús el "Camino", porque él es la manifestación visible en forma humana de todo lo que su Padre es. Esta es la encarnación del ser del Padre en la persona humana de Jesús, un hombre " como nosotros en todas las cosas ", para nosotros es modelo accesible que nos ayuda a crecer cada vez más en la semejanza de nuestro Dios y experimentar al máximo su amor y la vida en nosotros.
Y por eso Jesús dice con toda lógica, " Si me conoces, conoces a mi padre también¨. A partir de este momento en que le conocéis y le habéis visto . "Ahora es el turno de Felipe para interponer. " Señor, vamos a ver al Padre y nos basta . " Era la esperanza de cada buen Judio en esos días, ver a Dios cara a cara. " ¿He estado con ustedes todo este tiempo, Felipe ", dice Jesús (con un dejo de decepción?)," y todavía no me conoces? Si me han visto han visto al Padre, ¿cómo puedes decir, 'Vamos a ver al Padre' ? "
Ver a Dios en Jesús
¨Porque, como sigue Jesús, él está en el Padre y el Padre está en él¨ Sin embargo, esta afirmación debe entenderse con algunas salvedades. Jesús es el Hijo de Dios y es uno con el Padre en todas las cosas, pero para decir que cuando vemos a Jesús vemos a Dios es a la vez verdadera y no es del todo cierto. Para Jesús, tal como lo conocemos, está limitada por su condición humana. Cuando habla, sin duda, es Dios quien habla. Cuando cura, sin duda Dios sana. Cuando Jesús murió en la cruz, ¿Dios también murió? Seguramente no. Dios no puede morir. La muerte de Jesús en su humanidad fue testigo sublime del amor y la compasión del Dios Viviente.
Pálido reflejo
Pálido reflejo
Jesús, en su humanidad, no es sino el reflejo más pálido de lo infinito de la Verdad, la Bondad y la Belleza de Dios. Cuando vemos a Jesús, vemos a Dios, pero ... hay mucho que no nos vemos. Y así se habla de Jesús como el Camino. Vamos a través de él para encontrar la realidad total de Dios. Una realidad que los místicos han dado destellos de pero que la mayoría de nosotros tendrá que esperar hasta después de que nos queda esta tierra. Es importante que entendamos esto porque yo no encuentro que muchas personas tienden a hablar más libremente de la relación entre Dios el Padre y Jesús. Si hacemos a Jesús, no el camino, pero el final, podemos encontrarnos con un Dios muy reducida. Felipe pensó que conocía muy bien a Jesús, al pasar todos los días con él. Sin embargo, él no estaba dispuesto a reconocer a Dios en las palabras y obras de Jesús y por lo que realmente no conocía a Jesús.
Muchas moradas de Dios
Muchas moradas de Dios
Hoy en día, tal vez, nuestro problema no es tanto el reconocimiento de Dios en Jesús. De hecho, como se ha mencionado, se puede ir demasiado lejos al hacer eso. Nuestro problema no es ser capaz de reconocer a Dios en el mundo y en la gente que nos rodea. Al comienzo del evangelio de hoy, Jesús dice que hay muchas "habitaciones", muchas moradas en la casa de su Padre.
Podemos entender esto, por supuesto, como "el cielo", pero la morada de Dios es también la Iglesia, cada comunidad cristiana es una morada de Dios. Y de hecho todos y cada discípulo, el que cree en Cristo, es una parte del templo de Dios. En la actualidad ya no es para nosotros un templo material. Además, como Pablo dijo a los romanos: " desde la creación del mundo [de Dios] la naturaleza invisible de él, su eterno poder y divinidad, se ha percibido claramente en las cosas que se han hecho ". Es decir, que no sólo en las comunidades cristianas, pero de hecho, en todos los pueblos y en el conjunto de nuestro entorno creado, la presencia de Dios está gritando a nosotros. "El mundo está cargado de la grandeza de Dios", escribió el poeta Gerard Manley Hopkins. Cada pequeña flor, cada pájaro que canta puede decirnos: "¿Quién me ve, ve al Padre".
Las mismas obras como Jesús - y aún más
Por último, Jesús tiene una palabra para nosotros. " El que cree en mí [y en mi identidad con el Padre] realizará las mismas obras que yo hago. Se llevará a cabo obras aún mayores, porque yo voy al Padre . " La Iglesia y todos los miembros de cada comunidad cristiana está llamada a continuar la misión de Jesús.
Podemos entender esto, por supuesto, como "el cielo", pero la morada de Dios es también la Iglesia, cada comunidad cristiana es una morada de Dios. Y de hecho todos y cada discípulo, el que cree en Cristo, es una parte del templo de Dios. En la actualidad ya no es para nosotros un templo material. Además, como Pablo dijo a los romanos: " desde la creación del mundo [de Dios] la naturaleza invisible de él, su eterno poder y divinidad, se ha percibido claramente en las cosas que se han hecho ". Es decir, que no sólo en las comunidades cristianas, pero de hecho, en todos los pueblos y en el conjunto de nuestro entorno creado, la presencia de Dios está gritando a nosotros. "El mundo está cargado de la grandeza de Dios", escribió el poeta Gerard Manley Hopkins. Cada pequeña flor, cada pájaro que canta puede decirnos: "¿Quién me ve, ve al Padre".
Las mismas obras como Jesús - y aún más
Por último, Jesús tiene una palabra para nosotros. " El que cree en mí [y en mi identidad con el Padre] realizará las mismas obras que yo hago. Se llevará a cabo obras aún mayores, porque yo voy al Padre . " La Iglesia y todos los miembros de cada comunidad cristiana está llamada a continuar la misión de Jesús.
Pero ¿cómo podemos hacer mayores obras que Jesús? Y ¿cómo podemos hacer, porque Jesús va a su Padre? La Iglesia y toda comunidad cristiana está llamada a continuar la misión de Jesús. Es evidente esto a partir de los Hechos de los Apóstoles en adelante. Pero, ¿Hacer más de lo que hizo? Sí, porque dejándonos con el Padre nos pasó su mandato a nosotros.
Continuidad del trabajo de Jesús
Podemos hacer algo más que Jesús no en términos de los signos más espectaculares, sino porque, a Jesús en su humanidad aquí en la tierra, se limitó a una sección muy pequeña del espacio y del tiempo. En su vida, llegó a sólo un número relativamente pequeño de personas. De hecho, cuando murió todo lo que podía mostrar para toda su predicación y milagros eran un puñado de mujeres, a los pies de la cruz. Pedro y los demás no estaban por ningún lado. Extrañamente, sólo al partir Jesús es que la energía y la vida que trajo fueron liberadas. Por su partida se puso en marcha un proceso por el cual su mensaje, su Camino de la Verdad y la Vida, podría llegar a todos los rincones del mundo.
En la actualidad hay muy pocos lugares donde no se ha escuchado el mensaje de Jesús. Además, el Papa o algún otro líder religioso, conectado a los satélites, pueden llegar simultáneamente miles de millones de personas. Jesús en la tierra no podía hacer eso.
Mostrar el Camino
En la actualidad hay muy pocos lugares donde no se ha escuchado el mensaje de Jesús. Además, el Papa o algún otro líder religioso, conectado a los satélites, pueden llegar simultáneamente miles de millones de personas. Jesús en la tierra no podía hacer eso.
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Pero si somos papas, obispos, sacerdotes, oficinistas, camioneros o amas de casa - nuestra obligación es la misma: llevar a las personas con las que entremos en contacto, a lo largo del Camino de Jesús - el Camino de la Verdad y la Vida. Al trabajar juntos, podemos hacer más de lo que hizo Jesús, o más bien lo hace a través de nosotros. El Evangelio aún debe ser predicado con mayor entusiasmo, con mayor relevancia, con la mayor integridad. Al igual que en los tiempos de Jesús, las masas están llamando para ser alimentadas, y nosotros, los amigos y los compañeros de Jesús, hemos sido llamados para llevar el pan de vida para el mundo.
Jesús dijo: " Sin mí no podéis hacer nada ". Es importante que nos demos cuenta de que lo contrario también es cierto en gran medida: sin Jesús no se puede hacer mucho.
Jesús dijo: " Sin mí no podéis hacer nada ". Es importante que nos demos cuenta de que lo contrario también es cierto en gran medida: sin Jesús no se puede hacer mucho.
Que la Misericordia y la confianza en Dios no te falte
Gracias
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21 de abril de 2013
"Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen,, y yo les doy la vida eterna¨
Del Santo Evangelio según San Juan 10, 27-30
Domingo 4 del Tiempo de Pascua
En aquel tiempo, dijo Jesús: "Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano.
Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno." (Aciprensa.com)
Comentario:
El pasaje de la liturgia de este domingo está sacado del capítulo 10 de Juan, un discurso de Jesús durante la fiesta judía de la dedicación del Templo de Jerusalén que acaecía a finales de diciembre (durante la cual se conmemoraba la reconsagración del Templo violado por los sirios-helenistas por obra de Judas Macabeo en el 164 a.C). Las palabras de Jesús sobre la relación entre el Pastor (Cristo) y las ovejas (la Iglesia) pertenecen a un verdadero y propio debate entre Jesús y los judíos. Estos hacen a Jesús una pregunta clara y piden una respuesta también clara y pública: «Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente» (10,24). Juan presenta, otras veces, a los judíos que pretenden arrancar a Jesús una afirmación clara sobre su identidad (2,18; 5,16; 8,25). Una petición de este tipo, los Sinópticos la presentan durante el proceso ante el Sanedrín (Mt 26,63; Mc 14,61; Lc 22,67). La respuesta de Jesús se presenta en dos momentos (vv. 25-31 e 32-39). Consideramos brevemente el contexto donde se inserta la primera, que es la de nuestro texto litúrgico. Los judíos no comprendieron la parábola del buen pastor (Jn 10, 1-21) y piden ahora a Jesús una declaración más clara de su identidad. El motivo de su incredulidad no es por sí mismo un motivo de búsqueda, sino que en su cerrazón mental rechazan pertenecer a sus ovejas. Puede ser iluminadora una expresión análoga de Jesús en Mc 4,11: «A vosotros se os ha dado el misterio del Reino de Dios, pero a los que están fuera todo se les presenta en parábolas». Las palabras de Jesús solamente son luz para el que vive dentro de la comunidad, para aquél que decide quedarse fuera solamente es un enigma que desconcierta. A la incredulidad de los judíos, Jesús contrapone el comportamiento de aquellos que le pertenecen y que el Padre les ha dado; también su relación con ellos.
El lenguaje de Jesús no es para nosotros de evidencia inmediata; más aún, compara a los creyentes con un rebaño, y nos deja perplejos. Somos, en gran mayoría, extraños a la vida agrícola y pastoril, y no es fácil comprender lo que significa el rebaño para un pueblo de pastores. Los oyentes, a los que Jesús dirige su palabra, era un pueblo de pastores. Es evidente que la parábola es entendida desde el punto de vista de un hombre que comparte casi todo con su rebaño. Él lo conoce: ve cada una de sus cualidades y de sus defectos; también las ovejas conocen a su guía: responden a su voz y a sus indicaciones.
i) Las ovejas de Jesús escuchan su voz: no se trata sólo de una escucha externa (3,5; 5,37) sino de una escucha atenta (5,28; 10,3), hasta la escucha obediente (10,16.27; 18,37; 5,25). En el discurso del buen pastor esta escucha expresa la confianza y la unión de las ovejas al pastor (10,4). El adjetivo «mías» no indica solamente la simple posesión de las ovejas, sino que pone en evidencia que las ovejas le pertenecen, y le pertenecen en cuanto que Él es el propietario (10,12).
ii) He aquí, pues, que se establece una relación íntima entre Jesús y las ovejas:«y yo las conozco» no se trata de un conocimiento intelectual; en el sentido bíblico “conocer a alguien” significa, sobre todo, tener una relación personal con él, vivir en cierto sentido en comunión con él. Un conocimiento que no excluye los trazos humanos de la simpatía, amor, comunión de naturaleza.
iii) En virtud de este conocimiento de amor, el Pastor invita a los suyos a seguirlo. La escucha de la palabra comporta un discernimiento, para que entre todas las voces posibles, elijan la que corresponde a una persona concreta (Jesús). Como consecuencia de este discernimiento, la respuesta se hace activa, personal y se convierte en obediencia. Esta proviene de la escucha. Por lo tanto, entre la escucha y la secuela del Pastor está conocer a Jesús.
El conocimiento de Jesús hacia sus ovejas abre un itinerario que conduce al amor: «Yo les doy la vida eterna». Para el evangelista la vida es el don de la comunión con Dios. Mientras en los sinópticos la ‘vida’ o ‘vida eterna’ está unida al futuro; en el evangelio de Juan está unida a una posesión actual. Éste aspecto se repite con frecuencia en la narración de Juan: « El que cree en el Hijo tiene vida eterna» (3,36); «En verdad, en verdad os digo: el que escucha mi Palabra y cree en el que me ha enviado, tiene vida eterna» (5,24; 6,47).
La relación de amor de Jesús se concretiza por la experiencia de protección que el hombre experimenta: se dice que las ovejas « no perecerán jamás». Quizás una alusión a la perdición eterna. Y se añade que «nadie las arrebatará». Tal expresión sugiere el papel de la mano de Dios y de Cristo que impiden a los corazones de las personas ser arrebatadas por otras fuerzas negativas. En la Biblia, la mano, en algunos contextos, es una metáfora que indica la fuerza de Dios que protege (Dt 33,3; Sal 31,6). Por otra parte, el verbo «arrebatar» (harpázō) sugiere la idea que la comunidad de discípulos no estará exenta de los ataques del mal y de las tentaciones. Pero la expresión «nadie las arrebatará» indica la presencia de Cristo que asegura a la comunidad la certeza de una estabilidad granítica que le permite superar toda tentación de miedo.
La edición y el subrayado son nuestros
Tomado del Sitio Oficial de los Carmelitas
El lenguaje de Jesús no es para nosotros de evidencia inmediata; más aún, compara a los creyentes con un rebaño, y nos deja perplejos. Somos, en gran mayoría, extraños a la vida agrícola y pastoril, y no es fácil comprender lo que significa el rebaño para un pueblo de pastores. Los oyentes, a los que Jesús dirige su palabra, era un pueblo de pastores. Es evidente que la parábola es entendida desde el punto de vista de un hombre que comparte casi todo con su rebaño. Él lo conoce: ve cada una de sus cualidades y de sus defectos; también las ovejas conocen a su guía: responden a su voz y a sus indicaciones.
i) Las ovejas de Jesús escuchan su voz: no se trata sólo de una escucha externa (3,5; 5,37) sino de una escucha atenta (5,28; 10,3), hasta la escucha obediente (10,16.27; 18,37; 5,25). En el discurso del buen pastor esta escucha expresa la confianza y la unión de las ovejas al pastor (10,4). El adjetivo «mías» no indica solamente la simple posesión de las ovejas, sino que pone en evidencia que las ovejas le pertenecen, y le pertenecen en cuanto que Él es el propietario (10,12).
ii) He aquí, pues, que se establece una relación íntima entre Jesús y las ovejas:«y yo las conozco» no se trata de un conocimiento intelectual; en el sentido bíblico “conocer a alguien” significa, sobre todo, tener una relación personal con él, vivir en cierto sentido en comunión con él. Un conocimiento que no excluye los trazos humanos de la simpatía, amor, comunión de naturaleza.
iii) En virtud de este conocimiento de amor, el Pastor invita a los suyos a seguirlo. La escucha de la palabra comporta un discernimiento, para que entre todas las voces posibles, elijan la que corresponde a una persona concreta (Jesús). Como consecuencia de este discernimiento, la respuesta se hace activa, personal y se convierte en obediencia. Esta proviene de la escucha. Por lo tanto, entre la escucha y la secuela del Pastor está conocer a Jesús.
El conocimiento de Jesús hacia sus ovejas abre un itinerario que conduce al amor: «Yo les doy la vida eterna». Para el evangelista la vida es el don de la comunión con Dios. Mientras en los sinópticos la ‘vida’ o ‘vida eterna’ está unida al futuro; en el evangelio de Juan está unida a una posesión actual. Éste aspecto se repite con frecuencia en la narración de Juan: « El que cree en el Hijo tiene vida eterna» (3,36); «En verdad, en verdad os digo: el que escucha mi Palabra y cree en el que me ha enviado, tiene vida eterna» (5,24; 6,47).
La relación de amor de Jesús se concretiza por la experiencia de protección que el hombre experimenta: se dice que las ovejas « no perecerán jamás». Quizás una alusión a la perdición eterna. Y se añade que «nadie las arrebatará». Tal expresión sugiere el papel de la mano de Dios y de Cristo que impiden a los corazones de las personas ser arrebatadas por otras fuerzas negativas. En la Biblia, la mano, en algunos contextos, es una metáfora que indica la fuerza de Dios que protege (Dt 33,3; Sal 31,6). Por otra parte, el verbo «arrebatar» (harpázō) sugiere la idea que la comunidad de discípulos no estará exenta de los ataques del mal y de las tentaciones. Pero la expresión «nadie las arrebatará» indica la presencia de Cristo que asegura a la comunidad la certeza de una estabilidad granítica que le permite superar toda tentación de miedo.
La edición y el subrayado son nuestros
Tomado del Sitio Oficial de los Carmelitas
En este día, descubramos que nostros somos sus ovejas, las que Él conoce y para escuchar su voz con obediencia debemos tratar con Él y conocerle, para asi hacernos comunión con Él.
Que la misericordia y la confianza en el Señor no les falte.
Gracias
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4 de diciembre de 2012
"Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla¨
Del Santo Evangelio según San Lucas 10,21-24
En aquel tiempo, lleno de la alegría del Espíritu Santo, exclamó Jesús: "Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiere revelar." Y volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: "¡Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que veis vosotros, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron". (Aciprensa.com)
Comentario:
El texto de hoy revela el fondo del corazón de Jesús, la razón de su alegría. Los discípulos habían ido a la misión, y al volver, comparten con Jesús su experiencia misionera. (Lc 10,17-21).
• La razón de la alegría de Jesús es la alegría de los amigos. Al escuchar su experiencia y al percibir su alegría, Jesús también siente una gran alegría. La razón de la alegría de Jesús es el bienestar de los demás.
• No es una alegría superficial. Viene del Espíritu Santo. La razón de la alegría es que los discípulos y las discípulas van a experimentar algo de Jesús durante su experiencia misionera.
• Jesús los llama “pequeños”. ¿Quiénes son los pequeños? Son los setenta y dos discípulos (Lc 10,1) que vuelven de la misión: padres y madres de familia, chicos y chicas, casados y solteros/as, viejos y jóvenes. Ellos no son doctores. Son personas sencillas, sin muchos estudios que entienden las cosas de Dios mejor que los doctores.
• “Sí, Padre, ¡porque así te pareció bien!” Frase muy seria. Le parece bien al Padre que los doctores y los sabios no entiendan las cosas del Reino y que las entiendan los pequeños. Por consiguiente, si los grandes quieren entender las cosas del Reino, tienen que hacerse discípulos de los pequeños.
• Jesús los mira y dice: “¡Bienaventurados!” Y ¿por qué son bienaventurados? Porque están viendo cosas que los profetas quisieran ver, pero no logran ver. Y ¿qué verán? Serán capaces de percibir la acción del Reino en las cosas comunes de la vida: cuidar de los enfermos, consolar a los afligidos, echar los males de la vida.

La edición y el subrayado son nuestros
Tomado del Sitio Oficial de los Carmelitas
El Hacerse pequeño : Santa teresita de Lisieux nos dice: ¨Jesús se complace en mostrarme el único camino que conduce a esa hoguera divina . Ese camino es el abandono del niñito que se duerme sin miedo en brazos de su padre...
«El que sea pequeñito, que venga a mí», dijo el Espíritu Santo por boca
de Salomón. Y ese mismo Espíritu de amor dijo también que «a los
pequeños se les compadece y perdona». Y, en su nombre, el profeta Isaías
nos revela que en el último día «el Señor apacentará como un pastor a
su rebaño, reunirá a los corderitos y los estrechará contra su pecho». Y
como si todas esas promesas no bastaran, el mismo profeta, cuya mirada
inspirada se hundía ya en las profundidades de la eternidad, exclama en
nombre del Señor: «Como una madre acaricia a su hijo, así os consolaré
yo, os llevaré en brazos y sobre las rodillas os acariciaré». (Santa
Teresita del Niño Jesus y de la Santa Faz, Carta a Sor María del
Sagrado Corazón, Cap. IX- Mi vocación es el Amor, en Historia de Un
alma)
En este día, descubramos la belleza de la sencillez que es condición necesaria para ver las cosas de Dios.
Gracias
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San Lucas,
santisima trinidad
8 de junio de 2009
Fiesta de la Santísima Trinidad ( Domingo después de Pentecostés)
Dt 4, 32-34. 39-40; Rom 8, 14-17; Mt 28, 16-20Queridos hermanos y hermanas:
Tras el tiempo pascual, culminado en la fiesta de Pentecostés, la liturgia prevé estas tres solemnidades del Señor: hoy la Santísima Trinidad; el jueves próximo la del Corpus Christi, que en muchos países, entre ellos Italia, se celebra el domingo próximo; y, por último, el viernes sucesivo, la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. Cada una de estas celebraciones litúrgicas subraya una perspectiva desde la que se abarca todo el misterio de la fe cristiana: respectivamente, la realidad de Dios Uno y Trino, el Sacramento de la Eucaristía y el centro divino-humano de la Persona de Cristo. En verdad, se trata de aspectos del único misterio de la salvación, que en cierto sentido resumen todo el itinerario de la revelación de Jesús, desde la encarnación a la muerte y resurrección hasta la ascensión y el don del Espíritu Santo.
Hoy contemplamos la Santísima Trinidad, tal y como nos la ha hecho conocer Jesús. Él nos reveló que Dios es amor "no en la unidad de una sola persona, sino en la Trinidad de una sola sustancia" (Prefacio de la misa de la Santísima Trinidad): es Creador y Padre misericordioso; es Hijo unigénito [único], eterna Sabiduría encarnada, muerto y resucitado por nosotros; por último, es Espíritu Santo que todo lo mueve, el cosmos y la historia, hacia la plena recapitulación final.
Tres personas que son un solo Dios, pues el Padre es amor, el Hijo es amor, el Espíritu es amor. Dios es todo amor y sólo amor, amor purísimo, infinito y eterno. No vive en una espléndida soledad, sino que más bien es fuente inagotable de vida que incesantemente se entrega y comunica. Lo podemos intuir en cierto sentido al observar tanto el macro-universo: nuestra tierra, los planetas, las estrellas, las galaxias; como el micro-universo: las células, los átomos, las partículas elementales. En todo lo que existe se encuentra, en cierto sentido, impreso el "nombre" de la Santísima Trinidad, pues todo el ser hasta las últimas partículas es ser en relación, y de este modo se trasluce el Dios-relación, se trasluce en última instancia el Amor creador.
Todo procede del amor, tiende al amor, y se mueve empujado por el amor, naturalmente, según diferentes niveles de consciencia y de libertad. "¡Señor Dios nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra!" (Salmo 8, 2), exclama el salmista. Hablando del "nombre" la Biblia indica al mismo Dios, su identidad más verdadera; identidad que resplandece en toda la creación, en la que todo ser, por el hecho de ser y por el "tejido" del que está hecho hace referencia a un Principio trascendente, a la Vida eterna e infinita que se entrega, en una palabra, al Amor. "En Él --dijo el apóstol en el Areópago de Atenas-- vivimos, nos movemos y existimos" (Hechos 17, 28). La prueba más fuerte de que estamos hechos a imagen de la Trinidad es ésta: sólo el amor nos hace felices, pues vivimos en relación, y vivimos para amar y para ser amados. Utilizando una analogía sugerida por la biología, diríamos que el ser humano lleva en el propio "genoma" la huella profunda de la Trinidad, de Dios-Amor.
La Virgen María, en su dócil humildad, se hizo esclava del Amor divino: acogió la voluntad del Padre y concibió al Hijo por obra del Espíritu Santo. En ella, el Omnipotente se construyó un templo digno de Él, e hizo de ella el modelo y la imagen de la Iglesia, misterio y casa de comunión para todos los hombres. Que María, espejo de la Trinidad Santísima, nos ayude a crecer en la fe en el misterio trinitario.
(...)
Benedicto XVI: El Amor explica el misterio de la Trinidad
Intervención con motivo del Ángelus
Zenit.org

Lun.: 2Co 1, 1-7; Sal 33; Mt 5, 1-12 Intervención con motivo del Ángelus
Zenit.org
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Ver también:
La Santísima Trinidad (explicación sencilla).
La Fiesta del Corpus Christi.
Junio: Mes del Sagrado Corazón (explicación de la fiesta, historia de la devoción, las promesas del Sagrado corazón).
Ver también:
La Santísima Trinidad (explicación sencilla).
La Fiesta del Corpus Christi.
Junio: Mes del Sagrado Corazón (explicación de la fiesta, historia de la devoción, las promesas del Sagrado corazón).

Mar.: 2Co 1, 18-22; Sal 118; Mt 5, 13-16
Mié.: 2Co 3, 4-11; Sal 98; Mt 5, 17-19
Jue.: Hch 11, 21b-26; 13, 1-3; Sal 97; Mt 10, 7-13
Vie.: 2Co 4, 7-15; Sal 115; Mt 5, 27-32
Sáb.: 2 Co 5, 14-21; Sal 102; Mt 5, 33-37
Etiquetas:
Amor de Dios,
papa,
santisima trinidad
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