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26 de abril de 2015

"Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas¨

Domingo 4 del Tiempo Pascual
Del Santo Evangelio Según San Juan 10,11-18

En aquel tiempo, dijo Jesús: "Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir el lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas. Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que al Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor. Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato lo he recibido de mi Padre." (Aciprensa.com)

Comentario: 
En aquel tiempo, los pastores cuidaban al rebaño durante el día. Llegada la noche, ellos llevaban a las ovejas a un gran corral comunitario, protegido de ladrones y lobos cuidado por un guardián. Al día siguiente, muy de mañana el pastor, batía las manos sobre la puerta y el guardián abría. Las ovejas reconocían su voz y salían detrás de él. Las ovejas ajenas no salían porque no la reconocían.

Jesús es el ¨Buen Pastor¨ , modelo para nuestros sacerdotes, ciertamente, pero para nosotros también. Mucho se dice que el mundo necesita ¨líderes¨y se desconoce que el cristiano siempre lo es. El cristiano no sólo busca que todos conozcan a Jesús y que lo reconozcan como Señor y Salvador, sino que busca y buscará siempre ¨humanizar¨ al mundo. Es vital hacerse ¨responsable¨ de otros. Todos lo somos de alguna forma, como catequistas, padres de familia, maestros, también como empleados o profesionales. 

Para ser un ¨Buen Pastor¨ como Jesús, debemos: ¨DAR LA VIDA¨, sincera, voluntaria y generosamente. Entregarse por decisión propia, no a la fuerza, sólo pensando en hacer lo ¨necesario¨ para que el otro viva y sin interés propio por más pequeño que sea. 

Y hay que ¨CONOCERSE¨, no sólo de vista o de oídas sino ser ¨amigos¨. Como somos amigos de Jesús debemos ser amigos entre nosotros, de la misma manera cercana y sincera. Gracias

Comentario Completo: 

i) Jn 10,1-5: 1ª Imagen: El pastor “entra por la puerta”
Jesús comienza el discurso con una comparación sobre la puerta: “Quien no entra por la puerta, sino que sube por otra parte es un ladrón y salteador. Quien por el contrario entra por la puerta es el pastor de las ovejas”. Para entender esta comparación, es bueno recordar lo que sigue. En aquel tiempo, los pastores cuidaban al rebaño durante el día. Llegada la noche, ellos llevaban a las ovejas a un gran recinto comunitario, bien protegido de ladrones y lobos. Todos los pastores de una misma región llevaban allí a sus rebaños. Un guardián se ocupaba de ellas durante la noche. Al día siguiente, muy de mañana, llegaba el pastor, batía las manos sobre la puerta y el guardián abría. Las ovejas reconocían la voz de su pastor, se levantaban y salían detrás de él a pastar. Las ovejas de los otros pastores oían la voz pero no se movían, porque para ellas era una voz desconocida. La oveja reconoce la voz de su pastor. De vez en cuando aparecía el peligro de un asalto. Para robar las ovejas, los ladrones no se presentaban al guardián de la puerta, sino que entraban por otro lado o destruían el recinto, hecho de piedra una sobre otra.

ii) Jn 10,6-10: 2ª Imagen: explica qué significa “entrar por la puerta”. Jesús es la puerta. 
Aquellos que escuchaban a Jesús, los fariseos (cf Jn 9,40-41), no entendieron la comparación. Entonces Jesús explicó: “Yo soy la puerta de las ovejas. Todos aquellos que han venido antes que yo, son ladrones y salteadores”. ¿De quién o quiénes está hablando Jesús con esta frase tan dura? Probablemente se está refiriendo a los líderes religiosos que arrastraban a la gente detrás de ellos, pero que no respondían a la esperanza de la gente. Engañaban a la gente, dejándolas peor que antes. No les interesaba el bien de la gente, sino el propio interés y el propio bolsillo. Jesús explica que el criterio fundamental para discernir quién es el pastor y quién es el asaltante es la preocupación por la vida de las ovejas. Pide a la gente que no sigan a aquél que se presenta en calidad de pastor, pero no desea la vida de la gente. Es aquí donde Jesús pronunció aquella frase que se canta aun en nuestros días: “He venido para que tengan vid y vida en abundancia”. Este es el primer criterio.

iii) Jn 10,11-16: 3ª imagen: explica que significa “he venido para que tengan vida en abundancia” (Aquí empieza el texto de esta semana cuarta de Pascua)

* Jn 10,11: Jesús se presenta como el Buen Pastor que da su vida por las ovejas
Jesús cambia la comparación. Antes, Él era la puerta de las ovejas. Ahora dice que es el pastor de las ovejas. Y no un pastor cualquiera, sino: “¡Yo soy el buen pastor!”. La imagen del buen pastor viene del Viejo Testamento. Todo sabían qué era un pastor y cómo vivía y trabajaba. Diciendo que es un Buen Pastor, Jesús se presenta como aquél que viene a cumplir las promesas de los profetas y las esperanzas de la gente. Insiste sobre dos puntos: (a) la defensa de la vida de las ovejas; el buen pastor da su vida (Jn 10,11.15.17.18); (b) en la recíproca comprensión entre las ovejas y el pastor; el pastor conoce a sus ovejas y ellas conocen al pastor. (Jn 10,4.14.16)

* Jn 10,12-13: Jesús delinea la conducta del mercenario que no es pastor
“El mercenario que no es pastor”. Mirando desde fuera, no se percibe la diferencia entre el mercenario y el pastor. Los dos se ocupan de las ovejas. Hoy hay muchas personas que se ocupan de otras en los hospitales, en las comunidades, en los asilos para ancianos, en los colegios, en los servicios públicos, en las parroquias. Algunos lo hacen por amor, otros, apenas por un salario, para poder sobrevivir. A estas personas los otros no les interesan. Tienen conducta de funcionarios, de asalariados, de mercenarios. En el momento del peligro ellos no se interesan, “ porque las ovejas no son de ellos”, los niños no son de ellos, los alumnos no son de ellos, los vecinos no son de ellos, los fieles no son de ellos….

Ahora, en vez de juzgar la conducta de los otros pongámonos delante de nuestra conciencia y pidámonos: ¿En mi relación con los otros… soy mercenario o pastor? Piensa que Jesús no te condena porque el trabajador tiene derecho a su paga (Lc 10,7), sino que te pide que des un paso adelante y te conviertas en pastor.

* Jn 10,14-15: Jesús se presenta como el Buen Pastor que conoce a sus ovejas
Dos cosas caracterizan al buen pastor: a) conoce a las ovejas y es conocido por ellas. En la lengua de Jesús, “conocer” no es cuestión de conocer el nombre o el rostro de la persona, sino de relacionarse con la persona por amistad y por afecto. b) dar la vida por las ovejas. Esto significa estar dispuesto a sacrificarse por amor. Las ovejas sienten y perciben cuándo una persona las defiende y las protege. Esto vale para todos nosotros: para los párrocos y para aquéllos que tienen cualquier responsabilidad hacia otras personas. Para un párroco, saber si es buen pastor no basta con haber sido nombrado y obedecer a las normas del derecho canónico. Es necesario ser reconocido como buen pastor por las ovejas. A veces esto se olvida en la política actual de la Iglesia. Jesús dice que no sólo el pastor reconoce a las ovejas, sino que también las ovejas reconocen al pastor. Ellos tienen criterios para esto. 

Porque si ellos no lo reconocen, aunque sea nombrado según el derecho canónico, él no es pastor según el corazón de Cristo. No son sólo las ovejas las que deben obedecer a quien las conduce. También aquél que conduce debe estar muy atento a la reacción de las ovejas para saber si obra como pastor o como mercenario.

* Jn 10,16: Jesús define la meta a conseguir: un solo rebaño y un solo pastor.

Jesús mira al horizonte y dice que hay otras ovejas que no son de este rebaño. Todavía no han escuchado la voz de Jesús, pero cuando la oigan, se darán cuenta que Él es el pastor y lo seguirán. ¿Quién hará esto o cuándo sucederá? ¡Somos nosotros, imitando en todo el comportamiento de Jesús, el Buen Pastor!

* Jn 10,17-18: Jesús es el Padre
En estos dos versículos finales Jesús se abre y nos deja entender algo que está en lo más profundo de su corazón: su relación con el Padre. Aquí se percibe la verdad de cuanto dice en otro momento: “No os llamo siervos , sino que os llamo amigos porque todo aquello que he oído del Padre os lo he hecho conocer” (Jn 15,15) Jesús es para nosotros un libro abierto.



 La edición y el subrayado son nuestros

Que la misericordia y la confianza en el Señor no te falte


Gracias

15 de septiembre de 2013

"Os digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta."

Del Santo Evangelio según San Lucas 15, 1-32 
Domingo 24 del Tiempo Ordinario

En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: "Ése acoge a los pecadores y come con ellos."Jesús les dijo esta parábola: "Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: "¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido."Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas para decirles:¡Felicitadme!, he encontrado la moneda que se me había perdido."Os digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta."También les dijo: "Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte que me toca de la fortuna." El padre les repartió los bienes.No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente.Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad.Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer.Recapacitando entonces, se dijo: "Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros."Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo.Su hijo le dijo:"Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo."Pero el padre dijo a sus criados: "Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado."Y empezaron el banquete.Su hijo mayor estaba en el campo.Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba. Éste le contestó: "Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud."Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Y él replicó a su padre: "Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado."El padre le dijo: "Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado."" (Aciprensa.com)

Comentario:
(...)

Una imagen triple

En el Evangelio nos da una triple imagen de cómo Dios mira a la persona pecadora y a un pueblo pecador
. Las tres historias contundentes hablan del mismo tema: Dios irá a cualquier distancia para que el pecador vuelva a una relación de amor con él. 


Esta es una historia de ovejas, quizás de una rebelde, que ha vagado lejos del rebaño. El pastor no descansa hasta que la haya encontrado y traído de vuelta. No hay castigo, sino más bien una invitación a los vecinos a participar en la celebración de la reunión. Cuenta también la historia de una mujer, presumiblemente pobre, que pierde una moneda que no puede permitirse perder. Una vez más, el énfasis está en la alegría compartida con los vecinos en la búsqueda de lo que se había perdido.

La pieza que nos detiene, por supuesto, es la maravillosa historia que se suele llamar el "Hijo Pródigo". Pero, como a menudo se ha señalado, es más bien la historia del Padre pródigamente generoso. Es el padre quien es la figura central. Él da generosamente de sus pertenencias a su hijo menor. El hijo desperdicia todo por la borda en el sexo y el placer perverso. A pesar de todo, el padre espera y observa. Nunca se enoja y nunca condena. Es una imagen muy diferente de la primera lectura de la Santa Misa. Cuando el hijo finalmente "vuelve a la sensatez",  vergonzosamente hace su camino a casa, se siente abrumado por el amor y el afecto de su padre. Nada es demasiado bueno para celebrar el regreso del hijo que "estaba muerto y ha vuelto a la vida".

Difícil de imitar

Esta es una imagen de amor y de perdón que podríamos encontrar difícil de imitar. Imagínese, si uno de sus familiares desperdicia toda la riqueza de la familia de esa manera, por ejemplo, por el juego imprudente o las drogas. ¿Qué clase de bienvenida podría esperar a su regreso?

Es probable que la mayoría de nosotros pueda identificarse más fácilmente con el hijo mayor. Él era un "buen chico", sirviendo diligentemente a su padre sin pensar en la recompensa personal. Naturalmente, el siente un fuerte resentimiento por el trato extraordinario que su hermano recibe como  ¨oveja negra¨. ¿Cómo puede el padre actuar de esta manera? Simplemente ¡no es justo!

El contexto
Es importante para nosotros recordar el contexto en que fueron pronunciadas estas historias. El pasaje se abre al decir: "solían acercarse a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle." El pasaje parece estar hablando en dos niveles interrelacionados. El primero es el contraste entre el comportamiento religiosamente autosuficiente y los que fueron vistos como extraños morales por ellos. La segunda es entre el propio pueblo de Jesús (representado por el hijo mayor, que siguió escrupulosamente las normas de la casa de su padre) y los "paganos" que se ven tanto como amorales e inmorales (representada por el hijo menor caer en todo tipo de conducta depravada).

Hay dos palabras claves aquí son "buscar" y "escuchar". Cualquier persona - no importa cuál sea su comportamiento en el pasado o presente - que realmente "busca" a Jesús y quiere "escuchar" lo que dice no puede ser del ¨todo pecador¨. La definición de un pecador es alguien que ha dejado de buscar a Jesús y que ha dejado de escucharle. Jesús puede ver en estas personas reunidas a su alrededor, personas deseosas de aprender y cambiar. 


Los fariseos y los escribas, sin embargo, sólo pueden ver sus estereotipos, en las personas que llevan la etiqueta de "pecador". Así que ellos se quejan en base a su ¨ gran rectitud¨. "Este hombre [Jesús] -¡ horror de horrores! - acoge a los pecadores y come con ellos " En sus ojos, un rabino como Jesús, se contaminaba comiendo junto con esas personas.. Jesús no trata de responder a las críticas dando explicaciones teológicas largas. Les cuenta una historia. En este caso, tres historias. Su mensaje es claro: Dios ama a todos y quiere que se vuelvan a él. Si lo hacen, hay una gran bienvenida para ellos.

Sin embargo, existe el peligro de que pudieramos ir a un extremo de la tolerancia, que no se encuentra en las enseñanzas de Jesús. Una conclusión falsa seria no importa lo que hagamos pues Dios nos perdona.


El Amor de Dios
Ese amor es absolutamente incondicional. No importa qué tipo de persona yo sea, no importa lo que haya hecho contra Dios, contra los demás o contra mí mismo, el amor de Dios (llamado ágape, en el original griego del Nuevo Testamento) para mí es absolutamente invariable.


La edición y el subrayado son nuestros
Tomado de Living Space. Commentaries on the daily readings.


Descubramos que nuestro pecado, nuestras rebeldías al amor de Dios, son lo único que nos impide encontrarnos con Cristo 

Que la misericordia y la confianza en el Señor no les falte.

Gracias

21 de abril de 2013

"Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen,, y yo les doy la vida eterna¨

Del Santo Evangelio según San Juan 10, 27-30 
Domingo 4 del Tiempo de Pascua

En aquel tiempo, dijo Jesús: "Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano.

Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno."
(Aciprensa.com)


Comentario:

El pasaje de la liturgia de este domingo está sacado del capítulo 10 de Juan, un discurso de Jesús durante la fiesta judía de la dedicación del Templo de Jerusalén que acaecía a finales de diciembre (durante la cual se conmemoraba la reconsagración del Templo violado por los sirios-helenistas por obra de Judas Macabeo en el 164 a.C). Las palabras de Jesús sobre la relación entre el Pastor (Cristo) y las ovejas (la Iglesia) pertenecen a un verdadero y propio debate entre Jesús y los judíos. Estos hacen a Jesús una pregunta clara y piden una respuesta también clara y pública: «Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente» (10,24). Juan presenta, otras veces, a los judíos que pretenden arrancar a Jesús una afirmación clara sobre su identidad (2,18; 5,16; 8,25). Una petición de este tipo, los Sinópticos la presentan durante el proceso ante el Sanedrín (Mt 26,63; Mc 14,61; Lc 22,67). La respuesta de Jesús se presenta en dos momentos (vv. 25-31 e 32-39). Consideramos brevemente el contexto donde se inserta la primera, que es la de nuestro texto litúrgico. Los judíos no comprendieron la parábola del buen pastor (Jn 10, 1-21) y piden ahora a Jesús una declaración más clara de su identidad. El motivo de su incredulidad no es por sí mismo un motivo de búsqueda, sino que en su cerrazón mental rechazan pertenecer a sus ovejas. Puede ser iluminadora una expresión análoga de Jesús en Mc 4,11: «A vosotros se os ha dado el misterio del Reino de Dios, pero a los que están fuera todo se les presenta en parábolas». Las palabras de Jesús solamente son luz para el que vive dentro de la comunidad, para aquél que decide quedarse fuera solamente es un enigma que desconcierta. A la incredulidad de los judíos, Jesús contrapone el comportamiento de aquellos que le pertenecen y que el Padre les ha dado; también su relación con ellos.

El lenguaje de Jesús no es para nosotros de evidencia inmediata; más aún, compara a los creyentes con un rebaño, y nos deja perplejos. Somos, en gran mayoría, extraños a la vida agrícola y pastoril, y no es fácil comprender lo que significa el rebaño para un pueblo de pastores. Los oyentes, a los que Jesús dirige su palabra, era un pueblo de pastores. Es evidente que la parábola es entendida desde el punto de vista de un hombre que comparte casi todo con su rebaño. Él lo conoce: ve cada una de sus cualidades y de sus defectos; también las ovejas conocen a su guía: responden a su voz y a sus indicaciones. 

i) Las ovejas de Jesús escuchan su voz: no se trata sólo de una escucha externa (3,5; 5,37) sino de una escucha atenta (5,28; 10,3), hasta la escucha obediente (10,16.27; 18,37; 5,25). En el discurso del buen pastor esta escucha expresa la confianza y la unión de las ovejas al pastor (10,4). El adjetivo «mías» no indica solamente la simple posesión de las ovejas, sino que pone en evidencia que las ovejas le pertenecen, y le pertenecen en cuanto que Él es el propietario (10,12).

ii) He aquí, pues, que se establece una relación íntima entre Jesús y las ovejas:«y yo las conozco» no se trata de un conocimiento intelectual; en el sentido bíblico “conocer a alguien” significa, sobre todo, tener una relación personal con él, vivir en cierto sentido en comunión con él. Un conocimiento que no excluye los trazos humanos de la simpatía, amor, comunión de naturaleza. 

iii) En virtud de este conocimiento de amor, el Pastor invita a los suyos a seguirlo. La escucha de la palabra comporta un discernimiento, para que entre todas las voces posibles, elijan la que corresponde a una persona concreta (Jesús). Como consecuencia de este discernimiento, la respuesta se hace activa, personal y se convierte en obediencia. Esta proviene de la escucha. Por lo tanto, entre la escucha y la secuela del Pastor está conocer a Jesús. 

El conocimiento de Jesús hacia sus ovejas abre un itinerario que conduce al amor: «Yo les doy la vida eterna». Para el evangelista la vida es el don de la comunión con Dios. Mientras en los sinópticos la ‘vida’ o ‘vida eterna’ está unida al futuro; en el evangelio de Juan está unida a una posesión actual. Éste aspecto se repite con frecuencia en la narración de Juan: « El que cree en el Hijo tiene vida eterna» (3,36); «En verdad, en verdad os digo: el que escucha mi Palabra y cree en el que me ha enviado, tiene vida eterna» (5,24; 6,47). 

La relación de amor de Jesús se concretiza por la experiencia de protección que el hombre experimenta: se dice que las ovejas « no perecerán jamás». Quizás una alusión a la perdición eterna. Y se añade que «nadie las arrebatará». Tal expresión sugiere el papel de la mano de Dios y de Cristo que impiden a los corazones de las personas ser arrebatadas por otras fuerzas negativas. En la Biblia, la mano, en algunos contextos, es una metáfora que indica la fuerza de Dios que protege (Dt 33,3; Sal 31,6). Por otra parte, el verbo «arrebatar» (harpázō) sugiere la idea que la comunidad de discípulos no estará exenta de los ataques del mal y de las tentaciones. Pero la expresión «nadie las arrebatará» indica la presencia de Cristo que asegura a la comunidad la certeza de una estabilidad granítica que le permite superar toda tentación de miedo.


La edición y el subrayado son nuestros
Tomado del Sitio Oficial de los Carmelitas


En este día, descubramos que nostros somos sus ovejas, las que Él conoce y para escuchar su voz con obediencia  debemos tratar con Él y conocerle, para asi hacernos comunión con Él. 

Que la misericordia y la confianza en el Señor no les falte.

Gracias

11 de diciembre de 2012

¨ vuestro Padre del cielo no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños"

Del Santo Evangelio según San Mateo 18,12-14
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en el monte y va en busca de la perdida? Y si la encuentra, os aseguro que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado. Lo mismo vuestro Padre del cielo: no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños". (Aciprensa.com)

Comentario:
• Una parábola no es una enseñanza que recibir de forma pasiva o que relegar en la memoria, sino que es una invitación para participar en el descubrimiento de la verdad. Jesús empieza diciendo: “¿Qué les parece?” Una parábola es una pregunta con una respuesta no definida. La respuesta depende de nuestra reacción y de la participación de los oyentes. Tratemos de buscar la respuesta a esta parábola de la oveja perdida.

• Jesús cuenta una historia muy breve y muy sencilla: un pastor tiene 100 ovejas, pierde una, deja las otras 99 y va en busca de la oveja perdida. Y Jesús pregunta: “¿Qué les parece?” Es decir: “¿Ustedes harían lo mismo?” ¿Cuál será la respuesta de los pastores y de las demás personas que escuchaban a Jesús que cuenta esta historia? ¿Harían lo mismo? ¿Cual es mi respuesta a la pregunta de Jesús? Pensémoslo bien antes de contestar. 

• Si tú tuvieses 100 ovejas y pierdes una de ellas, ¿qué harías? No hay que olvidar que los montes son lugares de difícil acceso, con simas profundas, habitados por animales peligrosos y donde se esconden los ladrones. Y no puedes olvidar que has perdido una oveja, una sola, por consiguiente todavía ¡tienes 99 ovejas! ¡Has perdido poco! ¿Abandonarías a las demás 99 por el monte? Quizás solamente una persona con poco sentido común haría lo que hace el pastor de la parábola de Jesús. ¡Piénsatelo bien! 

• Los pastores que escucharon la historia de Jesús, habrán pensado y comentado: “¡Solamente un pastor sin fundamento actúa de este modo!” Seguramente le habrán preguntado a Jesús: “Perdona, pero ¿quién es ese pastor del que estás hablando? Hacer lo que él hizo, es pura locura” 

• Jesús contesta: “Este pastor es Dios, nuestro Padre, y la oveja perdida eres tú”. Dicho con otras palabras, aquel que actúa así es Dios movido por su gran amor hacia los pequeños, los pobres, los excluidos. Solamente un amor así de grande es capaz de hacer una locura de este tipo. El amor con que Dios nos ama supera la prudencia y el sentido común. El amor de Dios hace locuras. ¡Gracias a Dios! Si así no fuera, ¡estaríamos perdidos!


La edición y el subrayado son nuestros
Tomado del Sitio Oficial de los Carmelitas


Juan Pablo II nos dice: ¨Es elocuente la parábola de la oveja perdida. La oveja, a diferencia de otros animales, como por ejemplo el perro, no sabe volver por sí sola a casa y necesita que el pastor la guíe. Así somos también nosotros, incapaces de salvarnos sólo con nuestras fuerzas. Necesitamos la intervención de lo alto. Y en Navidad se realiza este prodigio de amor: Dios se ha hecho uno de nosotros para ayudarnos a encontrar nuevamente el camino que lleva a la felicidad y a la salvación. (...), abramos el corazón al Niño que nacerá en Belén por nosotros. Preparémonos para recibir su luz, que ilumina nuestros pasos, y su amor, que da vigor a nuestra existencia. Que nos acompañe en esta intensa espera la Virgen santísima, Sede de la Sabiduría. (Juan Pablo II, Durante la Santa Misa para los estudiantes de las universidades y ateneos romanos, 10/12/2002)

En este día, descubramos que grande es el Amor de Dios que da todo para no perdernos incluso a su Único Hijo.

Que la misericordia y la confianza en el Señor no les falte.

Gracias

14 de agosto de 2012

¨El que se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el reino de los cielos¨

Del Santo Evangelio según San Mateo 18, 1-5. 10. 12-14

En aquel momento, se acercaron los discípulos de Jesús y le preguntaron: ¿Quien es el más importante en el reino de los cielos? Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo: Os aseguro que, si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el reino de los cielos. El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí. 

Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial. ¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en el monte y va en busca de la perdida? Y si la encuentra, os aseguro que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado. Lo mismo vuestro Padre del cielo: no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños".
(Aciprensa.com)

Comentario:

Aquí, en el capítulo 18 de Mateo inicia el cuarto gran discurso de la Nueva Ley, el Sermón de la Comunidad. Como se dijo anteriormente, este evangelio, presenta a Jesús como el nuevo Moisés. Mateo presenta la Nueva Ley, en cinco grandes Sermones: (a) El Sermón de la Montaña (Mt 5,1 a 7,29); (b) El Sermón de la Misión (Mt 10,1-42); (c) El Sermón de las Parábolas (Mt 13,1-52); (d) El Sermón de la Comunidad (Mt 18,1-35); (e) El Sermón del Futuro del Reino (Mt 24,1 a 25,46). Las partes narrativas, intercaladas, describen la práctica de Jesús y muestran cómo practicaba y encarnaba la nueva Ley en su vida. 

El evangelio de hoy trae la primera parte del Sermón de la Comunidad (Mt 18,1-14) que tiene como palabra clave los “pequeños”. Los pequeños no son sólo los niños, sino también las personas pobres y sin importancia en la sociedad y en la comunidad. Jesús pide que estos pequeños estén en el centro de las preocupaciones de la comunidad, pues "el Padre no quiere que ni uno de estos pequeños perezca" (Mt 18,14).

Mateo 18,1: La pregunta de los discípulos. Los discípulos quieren saber quién es el mayor en el Reino. Sólo el hecho de que ellos hicieran esa pregunta revela que habían entendido poco o nada del mensaje de Jesús. El Sermón de la Comunidad, todo ello, es para hacer entender que entre los seguidores y las seguidoras de Jesús tiene que estar vivo el espíritu de servicio, de entrega, de perdón, de reconciliación y de amor gratuito, sin buscar el propio interés y autopromoción.

Mateo 18,2-5: El criterio básico: el menor es el mayor. Los discípulos quieren un criterio para poder medir la importancia de las personas en la comunidad: "¿Quién es el mayor en el Reino de los Cielos?". Jesús responde que el criterio son ¡los niños! Los niños no tienen importancia social, no pertenecen al mundo de los grandes. Los discípulos tienen que hacerse como niños. En vez de crecer hacia arriba, tienen que crecer hacia abajo, hacia la periferia, donde viven los pobres, los pequeños. ¡Así serán los mayores en el Reino! Y el motivo es éste: “¡Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe!” Jesús se identifica con ellos. El amor de Jesús hacia los pequeños no tiene explicación. Los niños no tienen mérito. Es la pura gratuidad del amor de Dios que aquí se manifiesta y pide ser imitada en la comunidad por los que se dicen discípulos y discípulas de Jesús.

Mateo 18,10-11: Los ángeles de los pequeños están en presencia del Padre. Jesús evoca el salmo 91. Los pequeños hacen de Yavé su refugio y toman al Altísimo como defensor (Sal 91,9) y, por esto: “No podrá la desgracia dominante ni la plaga acercarse a tu morada, pues ha dado a sus ángeles la orden de protegerte en todos tus caminos. En sus manos te habrán de sostener, para que no tropiece tu pie en alguna piedra”. (Sal 91,10-12).

Mateo 18,12-14: La parábola de las cien ovejas.  Para Mateo, revela que el Padre no quiere que ni uno de estos pequeñuelos se pierda. Con otras palabras, los pequeños deben ser la prioridad pastoral de la Comunidad, de la Iglesia. Deben estar en el centro de la preocupación de todos. El amor por los pequeños y los excluidos tiene que ser el eje de la comunidad de los que quieren seguir a Jesús. Pues de este modo la comunidad se vuelve prueba del amor gratuito de Dios que acoge a todos.

La edición y el subrayado son nuestros  

Tomado del Sitio oficial de los carmelitas



El Hacerse pequeño : Santa teresita de Lisieux nos dice: ¨Jesús se complace en mostrarme el único camino que conduce a esa hoguera divina . Ese camino es el abandono del niñito que se duerme sin miedo en brazos de su padre... «El que sea pequeñito, que venga a mí», dijo el Espíritu Santo por boca de Salomón. Y ese mismo Espíritu de amor dijo también que «a los pequeños se les compadece y perdona». Y, en su nombre, el profeta Isaías nos revela que en el último día «el Señor apacentará como un pastor a su rebaño, reunirá a los corderitos y los estrechará contra su pecho». Y como si todas esas promesas no bastaran, el mismo profeta, cuya mirada inspirada se hundía ya en las profundidades de la eternidad, exclama en nombre del Señor: «Como una madre acaricia a su hijo, así os consolaré yo, os llevaré en brazos y sobre las rodillas os acariciaré». (Santa Teresita del Niño Jesus y de la Santa Faz, Carta a Sor María del Sagrado Corazón, Cap. IX- Mi vocación es el Amor,  en Historia de Un alma)



En este día, no busquemos nuestro propio interés sino descubramos a los pequeños, indefensos y excluidos que están a nuestro alrededor, y acojámosles y sirvámosles como el Señor desea. 

 
Que la misericordia y la confianza en el Señor, no les falte. 
Gracias

22 de julio de 2012

Jesús es El Buen Pastor y nosotros sus ovejas


Buen día en el Señor,  en el capítulo 6º de Marcos muestra un enorme contraste. Por un lado Marcos habla del banquete de la muerte, promovido por Herodes con las autoridades de Galilea, y es asesinado Juan el Bautista (Mc 6,17-29). Por otro lado, el banquete de la vida, promovido por Jesús para la gente de Galilea, muerta de hambre en el desierto, para que no perecieran en el camino (Mc 6,35-44). Este pasaje está colocado exactamente entre estos dos banquetes. Pues ocurre cuando los discípulos han regresado de la misión que han realizado por parejas en diversas zonas y es antes del milagro de la multiplicación de los panes en el desierto. (Mc 6,34-44). 
En el Evangelio de hoy (Marcos 6,30-34), se cumple en Jesús la profecía de Jeremías (Jeremías. 23, 1- 6) en el que Yavhé nos dice; ¨Mirad que días vienen en que suscitaré a David un Germen justo: reinará un rey prudente, practicará el derecho y la justicia en la tierra¨. 

Jesús El Buen Pastor . Jesús desea descansar con sus discípulos después de una larga jornada de evangelización en la que no tenían tiempo ni para comer. Pero al llegar al lugar una multitud los espera Jesús no se irrita por no poder descansar como quería. Revela Su corazón de pastor: ¨Se compadeció de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarle muchas cosas¨. Jesús sabe que El, como también sus discípulos, necesitan comer y descansar. Por lo tanto es necesario designar tiempo para eso, pero Jesús les enseña que aun estas cosas no deben jamás convertirse en lo primero. Hay que estar dispuesto a posponer aun comida y descanso cuando el amor lo requiere. Para Jesús lo primero y la razón de todo lo demás es el Amor al Padre y a todo hombre. En el Amor se resume toda la ley. El amor está dispuesto al sacrificio. 

Cuando nuestras necesidades, nuestra privacidad y nuestras rutinas nos dominan, se empobrece nuestra capacidad de amar. Jesús les habla de "muchas cosas" referentes al Reino. Ellos aprenden que son hijos amados de Dios y como tales capaces de una vida nueva. Jesús no posterga la enseñanza sobre el Reino de Dios para cuando tengan el estómago lleno. Les da de comer después. Así les enseña a buscar primero el Reino y su justicia (Mt 6,33) 

Las buenas ovejas. Si bien las lecturas de hoy nos enseñan la virtud del buen pastor, también enseña la virtud de las buenas ovejas. La gente era despreciada por escribas y fariseos. Abusadas por los romanos. Pero descubrieron que Jesús les amaba. La gente no vino por el pan para el estómago sino por el pan de la Palabra. El milagro de los panes es posterior. Hicieron un gran esfuerzo por estar con Jesús. Fueron a donde Jesús con diligencia. Para saber donde iba, estarían atentos a la dirección de la barca. Allí llegaron ellos primero. Muchas veces nos quejamos de los pastores. Pero, ¿que hacemos para crecer en la fe y servir en la Iglesia? En la vida de los santos descubrimos con frecuencia las grandes dificultades que tuvieron con sus pastores, sin embargo ellos perseveraron y dieron mucho fruto. No todos los santos llegaron a ser pastores pero todos si fueron buenas ovejas. 

En el día de hoy, empecemos a ser esas buenas ovejas que se dejan guiar y alimentar por el Señor. 

Que la Misericordia y la confianza en el Señor no les falte.

Gracias


Más informacion en:
La página de Las Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María.

Del Santo Evangelio Según San Marcos 6,30-34 

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: "Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco." Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma. (Aciprensa.com)

Meditación del P. José Ramón Martínez Galdeano, S.J.

Como ya les indiqué, tras el fracaso de la visita a Nazaret, Jesús se dedica de modo especial a la preparación personal de sus discípulos. Durará este periodo algo más de un año. Este evangelio sucede cuando los discípulos han regresado de la misión que han realizado por parejas en diversas zonas. La comentamos el pasado domingo. El Espíritu del Señor les ha acompañado y vienen cansados pero eufóricos. Son ellos los primeros sorprendidos por lo que han hecho: enfermos que curan, personas que creen, gente abandonada que cambia su vida, los que preguntan queriendo saber más y más, endemoniados que son liberados. Jamás lo hubieran pensado; todos los doce tienen muchas cosas que contar y muchas ganas de hablar. Pero están cansados y Jesús se da cuenta, y les invita a un sitio tranquilo donde descansar y gozar de la experiencia con paz. Porque “no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado”. No faltarán entre ustedes quienes se encuentren a veces en situación parecida. 

Habrá quienes, obligados por la edad o los achaques, no estén ya para esfuerzos semejantes; pero también cuántos padres y madres de familia, sacerdotes, incluso personas jóvenes absorbidas por sus estudios y otras obligaciones, cuántos son los que no encuentran tiempo para hablar con tranquilidad con sus familias, saborear el cariño de la esposa y de los hijos, tener un poco de reposo para compartir con sus amigos, para leer un libro, para reflexionar sin prisa sobre lo que más les importa, para escuchar, agradecer y hablar con Dios. 

Y ocurrió que la gente adivinó a dónde iban Jesús y los discípulos, y corriendo se adelantaron de modo que al llegar estaba ya esperando un buen grupo. Se frustraron los planes. ¡Pobres! ¡Qué interés por escucharle! Dice Pedro, que fue testigo (el evangelio de Marcos es el de Pedro, recuerden), que a Jesús “le dieron lástima”; en rigor el término de Pedro es más expresivo; dice que a Jesús “se le conmovieron las entrañas porque andaban como ovejas sin pastor”. Aquella gente necesitaba una palabra de esperanza. Porque el hombre de todos los tiempos necesita saber “por qué vive, por qué trabaja, por qué sufre, por qué muere”, como enseña el Vaticano II (G.S.). Y concluye: “Y se puso a enseñarles con calma”. El deber más urgente del buen pastor es proporcionarles buenos pastos. Y “no sólo de pan vive el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mt 4,4). 
 
La importancia de los buenos pastores se ve ya en el Antiguo Testamento. Dios condena a los malos. Ya le hemos oído la amenaza. “¡Ay de los pastores que dispersan y dejan perecer a las ovejas! Yo les tomaré cuentas por la maldad de sus acciones”. Y asegura que acabará con la situación por las buenas o las malas por medio del Mesías prometido: “Yo mismo reuniré el resto, lo que quede de mis ovejas, y les pondré pastores que las pastoreen. Suscitaré a David un vástago legítimo, reinará como rey prudente. En sus días se salvará Judá, Israel habitará seguro”. Esta profecía de Jeremías la cumple hoy Jesús: “Yo soy el buen Pastor”. Con plena verdad le canta el salmo, y también nosotros: “El señor es mi pastor. Nada me falta. Me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas. Me guía por el sendero justo. Preparas una mesa ante mí. Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida y habitaré en la casa del Señor por años sin término” (S. 22). 

Son palabras que recuerdan otras entrañables de Jesús a la vuelta triunfante de otra experiencia apostólica, esta vez de 72 discípulos, símbolos en su Iglesia de cualquiera de ustedes, pues todos en la Iglesia estamos y están llamados a dar testimonio: “Lleno de gozo por la acción del Espíritu Santo, exclamó: Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y las has revelado a los pequeños”. Alégrense, hermanos, los pequeños, los que no han tenido tiempo para grandes estudios teológicos, pero tienen gran amor a Jesucristo y quieren que sea más y más amado. “Bendígote, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y prudentes y se las revelado a los pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido dado por mi Padre y nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni quién es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar. Vengan a mí todos los que están apenados y sobrecargados y yo les aliviaré. Carguen con mi yugo y aprendan de Mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán alivio para sus almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera” (Mt 11, 25-30). 

Si ustedes recurren a la Palabra en penas y alegrías, para dar gracias y pedir perdón, para encontrar luz y fuerza, para conversar con su Dios de corazón a corazón verán que no les defrauda. Desde el principio, antes que ninguna cosa existiese, existía la Palabra y la Palabra estaba en lo más íntimo de Dios y la Palabra era Dios. Vino al mundo, está en el mundo, la guarda y proclama la Iglesia. Y cuantos la reciben, se convierten en hijos de Dios y de su plenitud van creciendo de gracia en gracia (v. Jn 1,1-18). 

Por eso es fundamental que la Palabra, la Palabra de Dios al hombre, llegue a todos. Por eso, cuando la hayan gustado, denla a otros, porque es la primera necesidad y derecho de cada hombre. Conocer la Palabra, escucharla, gustarla en la intimidad de la oración, iluminar con ella el momento que vivo, valorar mi conducta con su medida, dejarme meter por ella en lo íntimo del Corazón de Dios, sentir en el mío su pálpito, llorar mis pecados, sentir la caricia del perdón y la fuerza vital de la vida de Jesús en mi alma para poner mis pisadas en sus huellas cargando con mi cruz. La grandeza de la palabra la conoce sólo el que la acoge. Oren la palabra. La intimidad con Jesús nos irá abriendo la puerta de su Corazón y nos hará día a día mejores discípulos. La palabra orada nos dará la gracia de amar a Jesús cada día con más entusiasmo, de hacer lo posible para sea más conocido y más amado. Es la palabra de quien es el camino, la verdad y la vida. Y recuerden: “Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen” (Lc 8,21). Que así sea. 
 

 



 

29 de abril de 2012

Cristo, el buen pastor



"Yo soy el buen Pastor, y conozco a mis ovejas,es decir, las amo, y ellas me conocen a mi. Es corno si dijese con toda claridad: «Los que me aman me obedecen.» Pues el que no ama la verdad es que todavía no la conoce. 
Ya que habéis oído, hermanos, cuál sea nuestro peligro, pensad también, por estas palabras del Señor, cuál es el vuestro. Ved si sois verdaderamente ovejas suyas, ved si de verdad lo conocéis, ved si percibís la luz de la verdad. Me refiero a la percepción no por la fe, sino por el amor y por las obras. Pues el mismo evangelista Juan, de quien son estas palabras, afirma también: Quien dice: «Yo conozco a Dios», y no guarda sus mandamientos, miente. 
Por esto el Señor añade, en este mismo texto: Como el Padre me conoce a mí, yo conozco al Padre y doy mi vida por mis ovejas, lo que equivale a decir: «En esto consiste mi conocimiento del Padre y el conocimiento que el Padre tiene de mí, en que doy mi vida por mis ovejas; esto es, el amor que me hace morir por mis ovejas demuestra hasta qué punto amo al Padre».Referente a sus ovejas, dice también: Mis ovejas oyen mi voz; yo las conozco y ellas me siguen, y yo les doy vida eterna. Y un poco antes había dicho también acerca de ellas: El que entre por mí se salvará, disfrutará de libertad para entrar y salir, y encontrará pastos abundantes. Entrará, en efecto, al abrirse a la fe, saldrá al pasar de la fe a la visión y la contemplación, encontrará pastos en el banquete eterno. 
Sus ovejas encontrarán pastos, porque todo aquel que lo sigue con un corazón sencillo es alimentado con un pasto siempre verde. ¿Y cuál es el pasto de estas ovejas, sino el gozo íntimo de un paraíso siempre lozano? El pasto de los elegidos es la presencia del rostro de Dios, que, al ser contemplado ya sin obstáculo alguno, sacia para siempre el espíritu con el alimento de vida. Busquemos, pues, queridos hermanos, estos pastos, para alegrarnos en ellos junto con la multitud de los ciudadanos del cielo. La misma alegría de los que ya disfrutan de este gozo nos invita a ello. Por tanto, hermanos, despertemos nuestro espíritu, enardezcamos nuestra fe, inflamemos nuestro desco de las cosas celestiales; amar así es ponernos ya en camino. Que ninguna adversidad nos prive del gozo de esta fiesta interior, porque al que tiene la firme decisión de llegar a término ningún obstáculo del camino puede frenarlo en su propósito. No nos dejemos seducir por la prosperidad, ya que sería un caminante insensato el que, contemplando la amenidad del paisaje, se olvidara del término de su camino." 

De las Homilías de San Gregorio Magno, papa, sobre los evangelios (Homilía 14, 3-6: PL 76, 1129-1130) 
  
Oración 
Dios todo poderoso y eterno, que has dado a tu Iglesia el gozo inmenso de la resurrección de Jesucristo, concédenos también la alegría eterna del reino de tus elegidos, para que así el débil rebaño de tu Hijo tenga parte en la admirable victoria de su Pastor. Por Jesucristo nuestro Señor. Amen.  
Preparado por el Departamento de Teología Espiritual
de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz

 Véase en: http://www.vatican.va/spirit/documents/spirit_20010504_gregorio-papa_sp.html