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5 de enero de 2019

¨ Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría ¨

Epifanía del Señor (Solemnidad)
Del Santo Evangelio según San Mateo (Mt 2: 1 - 12) 

1 Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén, 2 diciendo: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle.»

3 Oyéndolo, el rey Herodes se sobresaltó y con él toda Jerusalén. 4 Convocó a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, y por ellos se estuvo informando del lugar donde había de nacer el Cristo.


5 Ellos le dijeron: «En Belén de Judea, porque así está escrito por medio del profeta: 6
«Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres, no, la menor entre los principales clanes de Judá; porque de ti saldrá un caudillo que apacentará a mi pueblo Israel.»

7 Entonces Herodes llamó aparte a los magos y por sus datos precisó el tiempo de la aparición de la estrella. 8 Después, enviándolos a Belén, les dijo: «Id e indagad cuidadosamente sobre ese niño; y cuando le encontréis, comunicádmelo, para ir también yo a adorarle.» 9 Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño.


10 Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría.11 Entraron en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra. 12 Y, avisados en sueños que no volvieran donde Herodes, se retiraron a su país por otro camino.
(Aciprensa.com)





S.S Francisco
Ángelus
6 de enero de 2014


Queridos hermanos y hermanas, ¡Buenos días!

Hoy celebramos la Epifanía, es decir la «manifestación» del Señor. Esta solemnidad está vinculada al relato bíblico de la llegada de los magos de Oriente a Belén para rendir homenaje al Rey de los judíos: un episodio que el Papa Benedicto comentó magníficamente en su libro sobre la infancia de Jesús. Esa fue precisamente la primera «manifestación» de Cristo a las gentes. Por ello la Epifanía destaca la apertura universal de la salvación traída por Jesús. La Liturgia de este día aclama: «Te adorarán, Señor, todos los pueblos de la tierra», porque Jesús vino por todos nosotros, por todos los pueblos, por todos.

En efecto, esta fiesta nos hace ver un doble movimiento: por una parte el movimiento de Dios hacia el mundo, hacia la humanidad —toda la historia de la salvación, que culmina en Jesús—; y por otra parte el movimiento de los hombres hacia Dios —pensemos en las religiones, en la búsqueda de la verdad, en el camino de los pueblos hacia la paz, la paz interior, la justicia, la libertad—. Y a este doble movimiento lo mueve una recíproca atracción. Por parte de Dios, ¿qué es lo que lo atrae? Es el amor por nosotros: somos sus hijos, nos ama, y quiere liberarnos del mal, de las enfermedades, de la muerte, y llevarnos a su casa, a su Reino. «Dios, por pura gracia, nos atrae para unirnos a sí» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 112). Y también por parte nuestra hay un amor, un deseo: el bien siempre nos atrae, la verdad nos atrae, la vida, la felicidad, la belleza nos atrae... Jesús es es el punto de encuentro de esta atracción mutua, y de este doble movimiento. Es Dios y hombre: Jesús. Dios y hombre. ¿Pero quien toma la iniciativa? ¡Siempre Dios! El amor de Dios viene siempre antes del nuestro. Él siempre toma la iniciativa. Él nos espera, Él nos invita, la iniciativa es siempre suya. Jesús es Dios que se hizo hombre, se encarnó, nació por nosotros. La nueva estrella que apareció a los magos era el signo del nacimiento de Cristo. Si no hubiesen visto la estrella, esos hombres no se hubiesen puesto en camino. La luz nos precede, la verdad nos precede, la belleza nos precede. Dios nos precede. El profeta Isaías decía que Dios es como la flor del almendro. ¿Por qué? Porque en esa tierra el almendro es primero en florecer. Y Dios siempre precede, siempre nos busca Él primero, Él da el primer paso. Dios nos precede siempre. Su gracia nos precede; y esta gracia apareció en Jesús. Él es la epifanía. Él, Jesucristo, es la manifestación del amor de Dios. Está con nosotros.

La Iglesia está toda dentro de este movimiento de Dios hacia el mundo: su alegría es el Evangelio, es reflejar la luz de Cristo. La Iglesia es el pueblo de aquellos que experimentaron esta atracción y la llevaron dentro, en el corazón y en la vida. «Me gustaría —sinceramente—, me gustaría decir a aquellos que se sienten alejados de Dios y de la Iglesia —decirlo respetuosamente—, decir a aquellos son temerosos e indiferentes: el Señor te llama también a ti, te llama a formar parte de su pueblo y lo hace con gran respeto y amor» (ibid., 113). El Señor te llama. El Señor te busca. El Señor te espera. El Señor no hace proselitismo, da amor, y este amor te busca, te espera, a ti que en este momento no crees o estás alejado. Esto es el amor de Dios.

Pidamos a Dios, para toda la Iglesia, pidamos la alegría de evangelizar, porque ha sido «enviada por Cristo para manifestar y comunicar a todos los hombres y a todos los pueblos el amor de Dios» (Ad gentes, 10). Que la Virgen María nos ayude a ser todos discípulos-misioneros, pequeñas estrellas que reflejen su luz. Y oremos para que los corazones se abran para acoger el anuncio, y todos los hombres lleguen a ser «partícipes de la misma promesa en Jesucristo, por el Evangelio» (Ef 3, 6).

Después del Ángelus

Hermanos y hermanas:


Dirijo mi cordial felicitación a los hermanos y hermanas de las Iglesias orientales que mañana celebrarán la Santa Navidad. Que la paz que Dios donó a la humanidad con el nacimiento de Jesús, Verbo encarnado, refuerce en todos la fe, la esperanza y la caridad, y done consuelo a las comunidades cristianas y a las Iglesias que atraviesan momentos de prueba.

La Epifanía es la Jornada de la infancia misionera, propuesta por la Pontificia Obra de la Santa Infancia. Muchos niños, en las parroquias, son protagonistas de gestos de solidaridad hacia sus coetáneos, y así amplían los horizontes de su fraternidad. Queridos niños y muchachos, con vuestra oración y vuestro compromiso colaboráis en la misión de la Iglesia. Os doy las gracias por esto y os bendigo.

31 de diciembre de 2018

"El Señor tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros: conozca la tierra tus caminos, todos los pueblos tu salvación" (Sal 66, 2-3)

Santa María Madre de Dios (Solemnidad)
Del Santo Evangelio según San Lucas (Lc 2: 16 - 21) 


16 Y fueron a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. 17 Al verlo, dieron a conocer lo que les habían dicho acerca de aquel niño; 18 y todos los que lo oyeron se maravillaban de lo que los pastores les decían. 19 María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón.


20 Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho. 21 Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, se le dio el nombre de Jesús, el que le dio el ángel antes de ser concebido en el seno. 
(Aciprensa.com)



S.S Benedicto XVI
Homilía
1 de enero 2010




Venerados hermanos, 
ilustres señores y señoras, 
queridos hermanos y hermanas:

30 de diciembre de 2018

<< Jesús progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres>>


Sagrada Familia (Fiesta)
Del Santo Evangelio según San Lucas (Lc 2: 41 - 52) 

41 Sus padres iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua. 42 Cuando tuvo doce años, subieron ellos como de costumbre a la fiesta 43 y, al volverse, pasados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo su padres. 44 Pero creyendo que estaría en la caravana, hicieron un día de camino, y le buscaban entre los parientes y conocidos; 45 pero al no encontrarle, se volvieron a Jerusalén en su busca.

46 Y sucedió que, al cabo de tres días, le encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y preguntándoles; 47 todos los que le oían, estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas. 48 Cuando le vieron, quedaron sorprendidos, y su madre le dijo: «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando.»


49 El les dijo: «Y ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?» 50 Pero ellos no comprendieron la respuesta que les dio. 51 Bajó con ellos y vino a Nazaret, y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón. 52 Jesús progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres.  
(Aciprensa.com)




S.S Francisco 
Ángelus
27 de diciembre de 2015




Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

¡Qué bien cantan estos chicos! Son buenos.

En el clima de alegría que es propio de la Navidad, celebramos en este domingo la fiesta de la Sagrada Familia. Vuelvo a pensar en el gran encuentro de Filadelfia, en septiembre pasado; en las muchas familias que encuentro en los viajes apostólicos, y en las de todo el mundo.

Quisiera saludarlas a todas con afecto y reconocimiento, especialmente en este tiempo nuestro, en el que la familia está sometida a incomprensiones y dificultades de varios tipos que la debilitan.

El Evangelio de hoy invita a las familias a acoger la luz de esperanza que proviene de la casa de Nazaret, en la cual se ha desarrollado en la alegría la infancia de Jesús, quien —dice san Lucas— «iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres» (2, 52). El núcleo familiar de Jesús, María y José es para todo creyente, y en especial para las familias, una auténtica escuela del Evangelio. Aquí admiramos el cumplimiento del plan divino de hacer de la familia una especial comunidad de vida y amor. Aquí aprendemos que todo núcleo familiar cristiano está llamado a ser «iglesia doméstica», para hacer resplandecer las virtudes evangélicas y llegar a ser fermento de bien en la sociedad. Los rasgos típicos de la Sagrada Familia son: recogimiento y oración, mutua comprensión y respeto, espíritu de sacrificio, trabajo y solidaridad.

Del ejemplo y del testimonio de la Sagrada Familia, cada familia puede extraer indicaciones preciosas para el estilo y las opciones de vida, y puede sacar fuerza y sabiduría para el camino de cada día.

La Virgen y san José enseñan a acoger a los hijos como don de Dios, a generarlos y educarlos cooperando de forma maravillosa con la obra del Creador y donando al mundo, en cada niño, una sonrisa nueva. Es en la familia unida donde los hijos alcanzan la madurez de su existencia, viviendo la experiencia significativa y eficaz del amor gratuito, de la ternura, del respeto recíproco, de la comprensión mutua, del perdón y de la alegría.

Quisiera detenerme sobre todo en la alegría. La verdadera alegría que se experimenta en la familia no es algo casual y fortuito. Es una alegría que es fruto de la armonía profunda entre las personas, que hace gustar la belleza de estar juntos, de sostenernos mutuamente en el camino de la vida. Pero en la base de la alegría está siempre la presencia de Dios, su amor acogedor, misericordioso y paciente hacia todos.

Si no se abre la puerta de la familia a la presencia de Dios y a su amor, la familia pierde la armonía, prevalecen los individualismos y se apaga la alegría. En cambio, la familia que vive la alegría, la alegría de la vida, la alegría de la fe, la comunica espontáneamente, es sal de la tierra y luz del mundo, es levadura para toda la sociedad.


Que Jesús, María y José bendigan y protejan a todas las familias del mundo, para que en ellas reinen la serenidad y la alegría, la justicia y la paz, que ha traído Cristo al nacer como don para la humanidad.

Después del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas:


Mi pensamiento se dirige en este momento a los numerosos emigrantes cubanos que se encuentran en dificultades en Centroamérica, muchos de los cuales son víctimas de la trata de personas.

Invito a los países de la región a renovar con generosidad todos los esfuerzos necesarios para encontrar una solución oportuna a este drama humanitario.

Un cordial saludo dirijo ahora a las familias presentes en la plaza, ¡a todas vosotras! Gracias por vuestro testimonio. Que el Señor os acompañe con su gracia y os sostenga en vuestro camino cotidiano.

Os saludo a todos vosotros, peregrinos provenientes de todas las partes del mundo.

En especial a los jóvenes de la diócesis de Bérgamo que han recibido la Confirmación. También agradezco a todos los chicos y niños que han cantado tan bien y seguirán haciéndolo... Una canción de Navidad en honor de las familias.

A todos os deseo un feliz domingo. Os agradezco una vez más vuestras felicitaciones y vuestras oraciones. Y por favor, continuad rezando por mí. ¡Buen almuerzo y hasta pronto!


Tomado de la Santa Sede,

31 de diciembre de 2015

¨Y fueron a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre¨

Solemnidad de María, Madre de Dios (1 de enero)
Evangelio: Lucas 2:16-21

16 Y fueron a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. 17 Al verlo, dieron a conocer lo que les habían dicho acerca de aquel niño; 18 y todos los que lo oyeron se maravillaban de lo que los pastores les decían. 19 María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón. 20 Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho. 21 Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, se le dio el nombre de Jesús, el que le dio el ángel antes de ser concebido en el seno. (Aciprensa.com)

Comentario: 

El ángel le dijo a los pastores: “No tengáis miedo, porque os traigo una buena noticia que será motivo de gran alegría para todos: Hoy os ha nacido en el pueblo de David un salvador, que es el Mesías, el Señor¨. (Lc 2, 10-12). Los pastores, marginados, olvidados y oprimidos reciben la noticia más grande y esperada por el pueblo de Israel. El mesías, el salvador prometido y esperado por siglos ha nacido. 

Con el corazón emocionado y seguramente confundido, van a comprobar por si mismos lo que se les ha dicho. No hallaron palacio, ni joyas o lujos sino un establo como cualquiera, con animales, suciedad y olores, una mujer, un hombre y un bebe en un comedero. Pero ellos que tenían la mirada de Dios sabían bien lo que veían. 

El centro es el niño, no la madre ni el padre, de Él se habla y a Ël se contempla. Pues no sólo es el Salvador, sino es el mismo Creador. Misterio que no hace falta entender sino admirar y contemplar, como los pastores.  Misterio de un Dios que ama tanto al hombre que quizo hacerse nada para salvarle. 

María la madre, es la ¨colaboradora¨ en la salvación, ella con su Sí permitio nuestra redención. Por ello celebramos su fiesta con gran solemnidad no para adorarle sino para honrarle. Gracias 


Para Profundizar:

 Comentario de Números 6: 22-27; Gálatas 4: 4-7; Lucas 2: 16-21
 
EN EL EVANGELIO DE JUAN María es nombrada simplemente como la "madre de Jesús" - en Caná, cuando el agua se convirtió en vino y al pie de la cruz. Pero el evangelio de Juan es también el que hace hincapié en la mayoría de los orígenes de Jesús como el Verbo de Dios, que existe antes del principio de todos los tiempos y por quien todas las cosas fueron creadas. En realidad no es necesario explicar las implicaciones del término "madre de Jesús". Pero son implicaciones muy extraordinarias como veremos.
 
Anticlímax
El Evangelio habla de la realidad terrenal de Jesús y de su madre. "Vamos y vemos lo que Dios ha dado a conocer", dicen los pastores en gran entusiasmo después de escuchar el mensaje del ángel y el brote repentino de la primera "Gloria" se canta. Tal vez lo que descubrieron debió de parecer en un primer momento un anticlímax. Sólo un hombre, una mujer - la madre y un bebé acostado en un comedero en un establo oscuro y maloliente. (No es que los pastores habrían sido mucho molestado por los olores de corral.)
 
Se nos dice que se maravillaron - y no es de extrañar. ¿Es esto lo que los ángeles tenían que cantar? No hay palabras de María o José se registran a pesar de que deben haber compartido algunas palabras con sus visitantes.
 
En todo este tiempo María debe haber estado tratando de entender lo que realmente estaba pasando. Uno se imagina en esta etapa que si hubiera sido recibida como "Madre de Dios" que habría sido tanto alarmado y sorprendido, aún conmocionado. Así que el Evangelio dice que durante todo este tiempo María guardaba todas estas cosas y experiencias, y las meditaba en su corazón. Tal vez un indicio de que María había compartido estas reflexiones más tarde con el escritor del evangelio.
 
Y eso es lo que también tenemos que hacer lo que nos arrodillamos delante de la cuna aquí en nuestra iglesia. Lo que estaba allí, los pastores en su fe sencilla vieron algo muy especial en esa escena prosaica. (Muchos otros deben haber visto y acaba de pasar en Podrían haber pensado o dicho: ".. Oh, otra pareja pobre irresponsable esperar dádivas")
 
Los pastores se volvieron a sus campos y rebaños glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto. Ellos también dijeron a todo el mundo alrededor de lo que habían visto: los pastores fueron los primeros anunciadores de la Buena Nueva, el mensaje del Evangelio. Ellos fueron los primeros evangelizadores. Una elección extraña, ya que eran considerados como parias pecaminosas. O bien, cuando nos ponemos a pensar un poco más, ¿era tan extraño? Para ellos, la alegría de haber conocido a su Señor, sabiendo Jesús, obligada por su propia naturaleza, se comparte y se comunica con los demás. Ojalá que estábamos tan llenos de la misma experiencia y la misma alegría que íbamos a ir por ahí compartirlo con todos y cada uno! Sin embargo, a veces incluso nuestros vecinos o nuestros compañeros de trabajo no saben que somos cristianos! No es "políticamente correcto" hablar de las convicciones religiosas de uno.
 
Entonces, después de ocho días, el Evangelio dice en conclusión, sus padres judíos piadosos tenían al niño circuncidado como cualquier niño judío normal de acuerdo con la Ley. (Jesús siempre observador y tenía el más profundo respeto por la Ley. Lo que él criticó eran sus abusos. Y el cristianismo no es un rechazo de la ley, sino un cumplimiento de sus promesas y un cambio a un nivel más profundo y más amplio de servir a Dios.
 
No hay privilegios especiales
Si Juan en su evangelio habla de María simplemente como la "madre de Jesús", San Pablo en la segunda lectura de hoy dice aún menos: "Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer ..." El nombre de María es ni siquiera se menciona. Se ha sugerido que este es el espíritu del Nuevo Testamento donde no hay privilegio de clase o individuos. La gente se distinguen por una sola cosa - por su servicio a la comunidad en el nombre de Jesús, el Señor. Esto se aplica tanto a María como a cualquiera de los apóstoles, como a cualquier otro discípulo cristiano.
 
Madre de Dios
La fiesta de hoy, sin embargo, se llama "María, Madre de Dios" y no sólo "Madre de Jesús". Para ambos Judios y musulmanes que tienen el más profundo respeto por Dios y hasta su nombre, la idea de que Dios podría tener un ser humano como su madre es totalmente e incluso blasfema. Es una contradicción de términos para el Creador de todas las cosas para ser una madre para por una criatura.
 
Sin embargo, podemos tomar un ejemplo de la experiencia humana. El presidente de un país tiene una madre. Digamos nombre del presidente es John Smith. Mrs Smith en algún momento se convirtió en la madre de John Smith. Pero más tarde, John fue elegido presidente de su país; se convirtió en el presidente Smith. John y el presidente Smith son una y la misma persona por lo que la señora Smith es la madre de Juan y también madre del presidente del país.
 
María dio a luz al niño humano que es Jesús. Pero ese niño es la Segunda Persona de la Santísima Trinidad. Jesús es a la vez humano y divino: dos naturalezas como se suele decir, pero sólo una persona. María como la Madre de Jesús es también la madre de esa persona y esa persona es Dios, uno con el Padre y el Espíritu Santo. Es evidente que no se espera que seamos capaces de entender o explicar esto más lejos. La naturaleza de Dios es bastante más allá de nosotros. Necesitamos la fe sencilla y confiada de los pastores.
 
Relación especial
Honramos hoy, entonces el privilegio único de María y de su relación con Dios. Pero, ¿dónde radica la verdadera grandeza de María? Hay una escena en el Evangelio donde una mujer grita fuera de la muchedumbre: ". Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te amamantaron" Fue un grito de alabanza a Jesús mismo, sino también un elogio a la madre de como un Hijo que estaba haciendo ese tipo de cosas maravillosas por los enfermos y los necesitados. Como si hoy fuera a decir: "¡Dios bendiga a la madre queconcibió un hijo como tú"
 
Pero Jesús le respondió: ". Dichosos más bien los que oyen la palabra de Dios y la guardan" En otras palabras, la grandeza de María - y de hecho la grandeza de una persona - no estaba en su nacimiento, o de sus padres o de su Hijo, sino que en su respuesta incondicional a la llamada de Dios, en su escuchar y obedecer la palabra de Dios. Esto lo hizo desde el momento de decir "Sí" en la Anunciación a ella de pie en silencio y en el dolor a los pies de la cruz.
 
Ella estaba "llena de gracia", no sólo por haber sido elegida para ser la madre de Dios, sino en su total apertura para ser llenado con el amor de Dios. También nosotros estamos constantemente "agraciados" y nosotros también podemos estar lleno de gracia no porque fuimos bautizados en la comunidad católica, sino por nuestra propia total identificación activa con el camino de Jesús por nuestra apertura a la llamada de Dios ya que se desarrolla en las circunstancias únicas de mi propia vida.
Lo hago a través del servicio total e incondicional de los que me rodean. Es un reto formidable, pero también trae alegrías indecibles. El cristianismo, en contra de la opinión de algunos, no es para los débiles.
 
Relación única
Maria tenía una relación única con la Santísima Trinidad como hija del Padre, madre del Hijo y esposa del Espíritu Santo. Sus sentimientos están muy bien expresadas en el Magnificat, que habló durante su visita a su prima Isabel. Aquí ella se llena de alegría como el destinatario del amor de Dios y también de una enorme responsabilidad.
 
Dios ha mirado en su esclava humilde. A través de sus Sí, se convirtió en una socia, una importante colaboradora en la obra de la salvación. No es de extrañar que todas las generaciones la llamen bienaventurada porque el Todopoderoso ha hecho grandes cosas en ella  - y ella también, en su debilidad humana, se entrego a él. Ella alimentado y criado Jesús, el Hijo de Dios y Salvador nuestro.
 
Por esto hoy decimos un especial gracias a ella. El Hijo es tan a menudo un reflejo de la madre como la mujer en el Evangelio tan claramente se dio cuenta. Él es el que va a derrotar al "orgulloso de corazón" sino que "llenar el hambre de cosas buenas". Somos, al mismo tiempo, entre los que tienen hambre y que están llamados a alimentar a otros espiritualmente, emocionalmente y materialmente según las necesidades.
 
La fiesta de hoy es uno de gran alegría para la propia María como Madre de Jesús y para nosotros los que debemos mucho a su cooperación total, con el designio de amor de Dios por nosotros.
 
Gracias y Sí
Al dejar el viejo año hay dos cosas que podríamos recordar:
- Para mirar hacia atrás en todos los eventos, grandes y pequeños del pasado año y decir GRACIAS.
- Para mirar al futuro con esperanza y la entrega a todos los que quieren venir y decir SÍ.
Y, por último, oigamos decir que cada uno de nosotros la hermosa bendición en la primera lectura:
"El Señor te bendiga y te guarde;
el Señor haga resplandecer su rostro sobre ti,
y tener piedad de vosotros;
el Señor te muestre su rostro sobre ti,
y te conceda la paz ".


La edición y el subrayado son nuestros 


Que la Misericordia y la confianza en Dios no te falte

Gracias


 

27 de diciembre de 2015

«Jesús progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres»


Domingo Sagrada Familia 
Evangelio: Lucas 3, 10-18
  
41 Sus padres iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua. 42 Cuando tuvo doce años, subieron ellos como de costumbre a la fiesta 43 y, al volverse, pasados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo su padres.
 
44 Pero creyendo que estaría en la caravana, hicieron un día de camino, y le buscaban entre los parientes y conocidos; 45 pero al no encontrarle, se volvieron a Jerusalén en su busca.

46 Y sucedió que, al cabo de tres días, le encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y preguntándoles; 47 todos los que le oían, estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas.

48 Cuando le vieron, quedaron sorprendidos, y su madre le dijo: «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando.» 49 El les dijo: «Y ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?» 50 Pero ellos no comprendieron la respuesta que les dio. 51 Bajó con ellos y vino a Nazaret, y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón. 52 Jesús progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres.
(Aciprensa.com) 

Comentario:
Hoy contemplamos como vivía la Sagrada Familia, para saber como llevar la nuestra. Notemos, que la vida de Jesús y la de sus padres era muy normal como la de cualquier otra familia de su tiempo.

Seguían los preceptos religiosos, uno de ellos mandaba ir a Jerusalén en la Pascua, pues para ellos era más que sólo una tradición porrque creían que Dios los mandaba; comparemos como nosotros vamos a la misa de Navidad.

El segundo elemento es el amor que se tenían los unos por los otros, que lleva a los padres al preocuparse porque el hijo no está. Puede parecer extremo que luego de tres días lo encuentren, pero consideremos las distancias y las condiciones de su tiempo, como el gentío que iban en las caravanas por lo que es dificil encontrar a alguien así.

La preocupación y la ¨latiente¨ angustía de los padres era notable y comprensible, pero no sólo bastan los sentimientos para que haya amor sino es necesario el ¨conocimiento¨ del otro. El reconocer al otro miembro de la familia como individuo, como persona individual, que antes que nada es hija o hijo de Dios y es a Él al que primero se deben.

Por ello, si los padres hubiesen conocido antes la realidad y la misión de su hijo hubiesen sabido donde buscarle y por lo mismo, la angustia y la preocupación no se hubieran presentado. Es natural, este desconocimiento pues los padres eran humanos sencillos que estaban delante de un misterio tan grande como el del Creador. (Ideas tomadas de Ocarm.org). Gracias 



Para Profundizar:

Nos encontramos en los así llamados relatos de la infancia según Lucas (cap. 1-2) en los versículos finales.
Un prólogo teológico y cristológico más que histórico, en el que vienen presentado los motivos que se harán después frecuente en la catequesis de Lucas: el templo, el viaje a Jerusalén, la filiación divina, los pobres, el Padre misericordioso, etc. Con una lectura retrospectiva, en la infancia de Jesús ya aparecen los signos de su vida futura. 


María y José conducen a Jesús a Jerusalén para participar en una de las tres peregrinaciones ( en la Pascua, en Pentecostés, y para la fiesta de las Cabañas) prescriptos por la ley (Dt 16,16). Durante los siete días legales de fiesta la gente participaba en el culto y escuchaba a los Rabinos que discutían bajo el pórtico del Templo. 

“El niño Jesús se quedó en Jerusalén”, la ciudad que el Señor ha escogido para su sede (2Re 21,4-7; Jer 3,17; Zc 3,2), donde está el Templo (Sal 68,30; 76,3; 135,21), único lugar de culto para el judaísmo (Jn 4,2). Jerusalén es el lugar en el que “todo lo que fue escrito por los profetas se cumplirá” (Lc 18,21), el lugar de su “despedida” (Lc 9,31.51; 24,18) y de las apariciones del resucitado (Lc 24,33.36-49). Los padres “se pusieron a buscarle” con ansia y angustia (44.45.48.49). ¿Cómo es posible perder un hijo, no caer en la cuenta que Jesús no va en la caravana? ¿Es Cristo el que debe seguir a los demás o al contrario? 

“Después de tres días” termina la “pasión” y encuentran a Jesús en el Templo, entre doctores, enseñando, entre el estupor general. Comienzan a desvelarse las características de su misión, que encuentran su compendio en las primeras palabras pronunciadas por Jesús en el evangelio de Lucas: “¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debo ocuparme de las cosas de mi Padre?” Pero ¿quién es su padre? ¿Por qué buscarlo? Es el mismo Padre de las últimas palabras de Jesús, según Lucas, en la cruz “Padre, en tus manos entrego mi espíritu" (23,46) y en la ascensión al cielo: “Y yo os mandaré lo que mi Padre ha prometido” (24,49). 

Ocurre, ante todo, que se debe obedecer a Dios, como bien lo había entendido Pedro, después de Pentecostés (At 5,29), buscar el Reino de Dios y su justicia (Mt 6,33), buscar al Padre en la oración (Mt 7,7-8), buscar a Jesús (Jn 1,38) para seguirlo. Jesús declara su independencia – “yo debo” – cuando se refiere al Padre celestial. Él lo hace conocer en su inmensa bondad (Lc 15), pero con todo crea una distancia, una rotura, con respecto a los suyos. Antes de los lazos afectivos, de la realización personal, de los negocios...está el proyecto de Dios. "¡Padre, si quieres, aparta de mi este cáliz! Pero no se haga mi voluntad”. (Lc 22,42) . 

Para la madre María empieza a realizarse la profecía de Simeón (Lc 2,34), “pero ellos no comprendieron”. La incomprensión de los suyos es también la de los discípulos cuando el anuncio de la Pasión (18,34) ¿Rebelarse? ¿Someterse? ¿Irse? Jesús “vino a Nazaret y vivía sujeto a ellos” dice Lucas, y María “conservaba todas estas cosas en su corazón”. La conducta de María expresa el desarrollo de la fe de una persona que crece y progresa en la inteligencia del misterio. 

Jesús revela que la obediencia a Dios es la condición esencial para realizarse en la vida, por un camino de participación en la familia y en la comunidad. La obediencia al Padre es lo que nos hace hermanos y hermanas, nos enseña a obedecer el uno al otro, a escucharnos, a reconocer el uno en el otro el proyecto de Dios. En este clima se crean las condiciones para crecer “ en sabiduría, edad y gracia delante de Dios y de los hombres “ y caminar juntos.

 

Tomado del SitioOficial de los Carmelitas

Que la misericordia y la confianza en el Señor no te falte

Gracias


11 de enero de 2015

"Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto"

Solemnidad del Bautismo del Señor 
Del Santo Evangelio según San Marcos 1,7-11

En aquel tiempo, proclamaba Juan: "Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo." Por entonces llegó Jesús desde Nazaret de Galilea a que Juan lo bautizara en el Jordán. Apenas salió del agua, vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar hacia él como una paloma. Se oyó una voz del cielo: "Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto." (Aciprensa.com)

Comentario:
Hoy domingo se cierra el tiempo de Navidad, días de celebración de que nuestro Dios todopoderoso se hizo hombre para salvarnos del pecado y de la muerte El creador de TODO el universo se hizo NADA  por ti y por mi. 

Nuestro Señor se te ha manifestado como un niño humilde, frágil, pequeño e indefenso. Ahora ya adulto, está próximo a llevar el mensaje de salvación y es bautizado por Juan. Juan, el último profeta y precursor de Cristo llama a todos a cambiar de vida radicalmente, y como signo de conversión los bautiza. 

Jesús no necesita el bautismo, pero obediente a su padre lo recibe. Se hace uno de nosotros, aunque no tenga pecados. Antes, los reyes y los profetas eran ungidos con aceite como bendición y preparación para su misión. Hoy, se manifiesta la unción de nuestro Señor por el mismo Espíritu Santo, y la confirmación y complacencia de su padre celestial.

Nuestro bautismo, es también signo de una nueva vida. De la vida de un buen hijo de Dios, que le busca, le conoce, le ama, no quiere ofenderle y que busca que sus hermanos sean buenos hijos también.

Comentario Completo:

Domingo después de la Epifanía o 12 de enero 

Comentario sobre Isaías 42: 1-4,6-7; Hechos 10: 34-38; Mateo 3: 13-17 HOY se pone fin a las celebraciones de Navidad. Y vemos la tercera y última de las tres grandes manifestaciones por la que se nos dio a conocer que nuestro Dios había venido a estar entre nosotros de una manera muy especial. (Sin embargo, el signo que Jesús dio en Cana es también una manifestación especial de la presencia de Dios en Jesús.)

La primera de estas manifestaciones fue a través de la historia del nacimiento de Jesús en el establo de Belén. Los primeros privilegiados para experimentar esta manifestación fueron los pastores, que representan a los pobres, los pecadores y los marginados sociales en los que el Evangelio de Lucas se centra especialmente .

La segunda manifestación, la Epifanía, que se celebra el domingo pasado, refleja el énfasis de Mateo que Jesús nació no sólo para su propio pueblo, sino para la gente de todos los países y todas las carreras en todas partes.

La tercera y última manifestación de la presencia de Dios entre nosotros a través de Jesús se encuentra en todos los cuatro evangelios. Mientras que las dos primeras manifestaciones están vinculados con el nacimiento de Jesús, éste viene en una fecha mucho más tarde, en el momento en que Jesús está a punto de comenzar su vida pública.

¿Por qué bautizar a Jesús?
Podríamos muy bien preguntamos, junto con Juan el Bautista, por qué Jesús necesitaba ser bautizado. "Soy yo el que necesita ser bautizado por ti," dijo Juan a Jesús: "¿y tú vienes a mí!" Todos los demás bautizados en el Jordán por Juan lo hacían como un signo de arrepentimiento por sus pecados y como una expresión de su deseo de un giro a sus vidas. ¿Cómo pudo Jesús, el Hijo de Dios, ser parte de esto?

La primera respuesta a esto es que Jesús, al hacerlo, se expresa su total solidaridad con la raza humana, de la que era miembro. Se identificó con ellos, no como un pecador, sino como un ser humano. La expresión de que la solidaridad es una prioridad mucho mayor para él que cualquier condición social que podría perder al ser visto en la estrecha compañía de los pecadores confesos. Era un riesgo que iba constantemente tomar porque las necesidades de los pecadores eran más importantes para él que su reputación con el auto justos. Tendrá su expresión dramática final como Jesús muere en una cruz, ejecutado con y como dos criminales convictos. Para Jesús, nunca hubo tal cosa como la 'cara', objeto de valoración puramente en el aspecto externo.

Una experiencia de 'envio'
Sin embargo, con el fin de entender lo que está sucediendo en el Río Jordán, tenemos que ir mucho más allá de ver el bautismo de Jesús como sólo una cuestión de tratar con el pecado.

Lo destacable aquí es que Jesús está siendo totalmente aceptado y confirmado por su Padre. Lo que está sucediendo aquí es que Jesús, en el río Jordán, está siendo 'encargado' por su Padre para la misión que está a punto de comenzar. Él está aquí recibiendo el respaldo total de su Padre para aquella misión.

A medida que sale del agua, los cielos abiertos y al Espíritu de Dios desciende sobre Jesús para llenarle con toda la plenitud de Dios. "Este es mi Hijo, el Amado [ agapetos , ' agaphtos, el objeto de de Dios ágape , ' agaph , su amor derramamiento]; en él me siento profundamente satisfecho ".

Esto, podríamos decir, es la experiencia de Pentecostés de Jesús. Es realmente lo que el bautismo en el Jordán se trata. Y es sólo algo que los que tienen ojos de la fe podemos ver. También podríamos añadir que lo que es nuestro bautismo está realmente cerca.

El bautismo y la unción
En la segunda lectura, tomada de los Hechos de los Apóstoles, Pedro en su sermón a Cornelio, el primer gentil para ser bautizado por los Apóstoles, dice de Jesús que "Dios lo había ungido con el Santo Espíritu y el poder ".

En este caso, la unción es por agua en lugar de aceite. Esa unción, por supuesto, implica que Jesús se hizo Rey y Señor. El título "Cristo" [griego, Christos , cristos ] que le damos significa "El Ungido¨ y corresponde a la hebrea palabra que escribimos como "Mesías". Por último, hemos dicho que esta escena es también un ''envio¨ de Jesús mientras se embarca en su vida pública.

'Mi siervo'
Todo esto está muy bien descrito en el pasaje de Isaías, la primera lectura de la fiesta de hoy Las primeras palabras hacen eco de la descripción de Mateo de la escena del bautismo: "Mi siervo en quien alma se deleita ... le he puesto mi espíritu. "

La misión que será de Jesús se precisa posteriormente en algunas frases bonitas sobre las que podríamos meditar con gran provecho.

 No gritará, no clamará, no voceará por las calles.

 La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará.

 Promoverá fielmente el derecho, no vacilará ni se quebrará, hasta implantar el derecho en la tierra,

* Te he llamado para servir a la causa de la justicia ...

* Yo te he puesto como alianza del pueblo y luz de las naciones: para abrir los ojos a los ciegos; para que saques de la cárcel; y los que viven en la oscuridad del calabozo.

Esas frases finales serán citados por Jesús a sí mismo como la proclamación de su misión en la sinagoga de su pueblo natal, Nazaret (Lucas 4: 18-10).

Todo esto está contenido en esta escena simple pero majestuoso con Juan el Bautista en el río Jordán. Se trata, como se ha dicho, una gran manifestación de la presencia de Dios entre nosotros a través de la persona de Jesús, nuestro Rey y Señor.

Nuestro propio bautismo
Como reflexión final que sería útil para nosotros hoy para reflexionar sobre el significado de nuestro propio bautismo y cómo se relaciona con la de Jesús.

A menudo escuchamos una descripción muy simplista de los efectos del sacramento del bautismo como "quitar el pecado original y nos hace hijos de Dios". Muchos, especialmente los bautizados como infantes, puede tender a verlo como un acto de una sola vez impuesta a ellos por los padres que les une a una forma de vida en la que han de decir no más.

La gente incluso se les ha oído decir: "¡Oh! Ojalá no hubiera nacido un católico! " No hay absolutamente ninguna razón para que la gente, después de la reflexión honesta, no pueden no renunciar a su fe católica a favor de una forma de vida que dio más sentido para ellos. Sin embargo, si realmente comprendemos el significado completo de nuestro Bautismo no es probable que suceda.

El bautismo no es, como es el caso de todos los sacramentos, un ritual aislado. Se lleva a cabo en el contexto de toda nuestra vida. Si somos bautizados como niños o como adultos, lo que sobre todo que está sucediendo es que se incorporan  en la comunidad cristiana.

Llegamos a ser - no pasivamente, sino activamente - miembros del Cuerpo de Cristo. Nunca puede ser algo que se nos impone en contra de nuestra voluntad. Por eso, para los adultos, ahora hay un largo proceso de iniciación que conduce al Bautismo y, con suerte un proceso adicional de apoyo de la comunidad después del bautismo ha tenido lugar.

Es por eso el Bautismo de adultos ahora se celebra en presencia de toda la comunidad parroquial y en la Vigilia de Pascua. el 'pecado original' es quitado, no tanto por alguna estratagema espiritual de la mano o por el murmullo de una fórmula mágica, más bien, si no que uno se incorpora verdaderamente en una comunidad cristiana viva, las influencias pecaminosas que impregnan nuestro mundo son revertidas por nuestra exposición a la visión de Jesús y la experiencia vivida de una comunidad basada en el amor, la justicia y el intercambio.

Un evento social
El bautismo no puede producir sus efectos en un vacío social. Por eso, la Iglesia no va a bautizar a los que no tienen probabilidad de experimentar la comunidad cristiana.

Luego, por supuesto, al igual que Jesús, nuestro bautismo trae consigo una seria obligación de compartir nuestra fe con los demás, tanto por la palabra y el ejemplo. Se trata de mucho más que simplemente "salvar nuestras almas" y "llevar una vida sin pecado.

Estamos llamados a ser testigos del Evangelio viviente, que es la sal de la tierra, para ser una ciudad en una colina, una vela que irradia luz en la oscuridad circundante. Estamos llamados, en definitiva, para unirnos con los otros en nuestra comunidad cristiana en la edificación del Reino de Dios. (Uno se pregunta con qué frecuencia esta es la realidad cuando uno ve tantos católicos que actúan como extraños el uno al otro en una Eucaristía de la parroquia Domingo!)

Todas esas palabras de Isaías, citado anteriormente y aplicados a Jesús, se que se aplicarán a cada uno de nosotros también. Nuestro bautismo no es simplemente un acontecimiento pasado registrado en algún registro parroquial polvoriento; es una realidad viva que debe ser constantemente profundizado y enriquecido.

Que Dios nuestro Padre pueda decir de nosotros como dijo de Jesús: "Este es mi hijo amado; en el que estoy muy complacido ".

La edición y el subrayado son nuestros

Que la Misericordia y la confianza en Dios no te falte

Gracias

31 de diciembre de 2014

"Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel."

Solemnidad de la Sagrada Familia
Del Santo Evangelio según San Lucas 1,26-38

Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, [de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: "Todo primogénito varón será consagrado al Señor", y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: "un par de tórtolas o dos pichones." Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: "Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel." Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo, diciendo a María, su madre: "Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma." Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.] Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba. (Aciprensa.com)

Comentario:
En este pasaje lo que más resalta es lo común de la escena, pues para María y José fieles judíos, ocurre al cumplir dos prescripciones o ¨mandamientos¨ de la ¨Ley de Moisés¨. Una, la purificación de la madre que cuarenta días después del parto no podía acercarse a los lugares sagrados. Otra, la presentación del primogénito, que recuerda a la salvación de Israel por Dios de los egipcios. Lo que rompe esa naturalidad,  las palabras de Simeón.  

Simeón y Ana, dos ancianos venerables que representan lo mejor del judaísmo y no por ser autoridades sino más bien por la vida que llevaban. Una vida de espera paciente, confiada, dócil, atenta y amorosa del Salvador. Dos figuras, que vivían ¨para¨ y ¨por¨ el Señor. Así como ellos, cada una de nuestras vidas deben estar guiadas por Dios. Gracias. 

Comentario Completo:

a) Según la ley de Moisés / del Señor: es una especie de estribillo, muchas veces repetido. Lucas mezcla dos prescripciones, sin mucha distinción. La purificación de la madre era prevista por el Levítico (12,2-8) y se cumplía cuarenta días después del parto. Hasta ese momento la mujer no podía acercarse a los lugares sagrados, y la ceremonia era acompañada de una ofrenda de animales pequeños, un cordero primal y un pichón o una tórtola. Sin embargo la consagración del primogénito estaba prescrita en el Éxodo 13, 11-16: y era considerada una especie de "rescate" – también con la ofrenda de pequeños animales – en recuerdo de la acción salvífica de Dios cuando libró a los israelitas de la esclavitud de Egipto. En toda la escena los padres aparecen como en el acto de presentar / ofrecer el hijo como se hacía con las víctimas y los levitas; mientras en la figura de Simeón y Ana aparece más bien Dios que ofrece /presenta al hijo para la salvación del pueblo.

b) Las figuras de Simeón y Ana: son figuras cargadas de valor simbólico. Ellos tienen la tarea del reconocimiento, que proviene tanto de la iluminación y del movimiento del Espíritu, como también de una vida llevada en la espera más intensa y confiada. En particular a Simeón se le define como el "prosdekòmenos", a saber, uno que está todo concentrado en la espera, uno que va al encuentro para acoger. Por eso, él también aparece obediente a la ley, la del Espíritu, que lo empuja hacia el Niño, dentro del templo. También el cántico proclama manifiestamente esta su pro-existencia: ha vivido para llegar a este momento: ahora se marcha, para que otros vean también la luz y la salvación para Israel y para las gentes. A su vez Ana, con su avanzada edad (valor simbólico : 84 = 7x12: el doce es el número de las tribus; o también 84–7= 77, perfección redoblada), pero sobretodo con su modo de vivir (ayuno y oración) y con la proclamación de quien "esperaba", completa el cuadro. Ella es guiada por el espíritu de profecía, dócil y purificada en el corazón. Además, pertenece a la tribu más pequeña, la de Aser: signo de que los pequeños y los débiles están más dispuestos a reconocer a Jesús el Salvador. Estos dos ancianos – que son como una pareja original – son símbolos del mejor judaísmo, de la Jerusalén fiel y dócil, que espera y se alegra, y que deja desde ahora en adelante brillar la nueva luz.

c) Una espada que traspasa: en general se interpreta como anuncio de sufrimiento para María, un drama visualizado de la Dolorosa. Pero debemos más bien entender aquí a la Madre como el símbolo de Israel: Simeón intuye el drama de su pueblo, que será profundamente herido de la palabra viva y cortante del redentor (cfr Lc 12, 51-53). María representa el recorrido. Debe confiar pero atravesará dolores y obscuridad, luchas y silencios angustiosos. La historia del Mesías sufriente será dilacerante para todos, también para la Madre: no se sigue a la nueva luz destinada al mundo entero, sin pagar el precio, sin ser provocados a tomar decisiones de riesgo, sin renacer siempre de nuevo de lo alto y en novedad. Pero estas imágenes de "la espada que traspasa," del niño "que hará caer" y sacará a los corazones del sopor, no van separadas del gesto tan cargado de sentido de los dos ancianos: el uno, Simeón, toma entre los brazos el niño, para indicar que la fe es encuentro y abrazo, no idea o teorema: la otra, se hace anunciadora y enciende en "los que esperan" una fulgurante luz.

d) La vida cotidiana, epifanía de Dios: finalmente, es interesante notar que todo el episodio da relieve a las situaciones más simples y familiares: la pareja de esposos con el niño en brazos; el anciano que goza y abraza; la anciana que reza y anuncia, los oyentes que aparecen indirectamente comprometidos. También la conclusión del pasaje escriturístico hace entrever el pueblo de Nazaret, el crecimiento del niño en un contexto normal, la impresión de un niño dotado de forma extraordinaria de sabiduría y bondad. El tema de la sabiduría entrelazada con la vida normal de crecimiento y en el contexto del pueblo, deja la historia como suspendida: ella se reabrirá precisamente con el tema de la sabiduría del muchacho entre los doctores del templo. Y es precisamente también el episodio que sigue inmediatamente (Lc 2, 41-52).



La edición y el subrayado son nuestros

Que la Misericordia y la confianza en Dios no te falte


Gracias