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7 de febrero de 2016

¨Estaba él a la orilla del lago Genesaret y la gente se agolpaba sobre él para oír la Palabra de Dios¨

Evangelio Lucas 5:1-11 
Domingo de la semana 5 del tiempo ordinario

1 Estaba él a la orilla del lago Genesaret y la gente se agolpaba sobre él para oír la Palabra de Dios,2 cuando vio dos barcas que estaban a la orilla del lago. Los pescadores habían bajado de ellas, y lavaban las redes.3 Subiendo a una de las barcas, que era de Simón, le rogó que se alejara un poco de tierra; y, sentándose, enseñaba desde la barca a la muchedumbre.4 Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.»5 Simón le respondió: «Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada; pero, en tu palabra, echaré las redes.»6 Y, haciéndolo así, pescaron gran cantidad de peces, de modo que las redes amenazaban romperse.7 Hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que vinieran en su ayuda. Vinieron, pues, y llenaron tanto las dos barcas que casi se hundían.8 Al verlo Simón Pedro, cayó a las rodillas de Jesús, diciendo: «Aléjate de mí, Señor, que soy un hombre pecador.»9 Pues el asombro se había apoderado de él y de cuantos con él estaban, a causa de los peces que habían pescado.10 Y lo mismo de Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: «No temas. Desde ahora serás pescador de hombres.»11 Llevaron a tierra las barcas y, dejándolo todo, le siguieron. (Aciprensa.com)


Comentario:
Hoy meditamos una escena muy leida pero poco conocida. Jesús ya había empezado su misión, sanaba, espulsaba demonios y  predicaba en las sinagogas de Judea. Impresionaba la autoridad con la que hablaba, no sólo por su coherencia de vida sino porque el mismo era Dios. 

En el comienzo de aquel día, llega al lago de Genesaret y la multitud lo seguía por que tenían el ardiente deseo de la palabra de Dios. Ve dos barcas con sus  pescadores, están cansados y fatigados por la pesca infructuosa de toda la noche. Seguramente, ya lo habían visto, por ello Simón lo deja subir a su barca. No sabemos lo que dijo, se presiente que tal vez fueron palabras vacías o sin sentido para los discípulos que aun no le conocían. 

Lo que más les impresiona, es el milagro ocurrido.  Jesús le pide a Simón, el líder del grupo, que haga lo impensable, echar las redes. Simón como siempre muy lento en pensar y muy rápido en actuar, protesta. El era un pescador curtido, y sabía bien que no lograrían nada. Aún con dudas, con un ¨presentir¨ del corazón, y en el nombre de Jesús lo hace. 

Simón ve realizarse lo ¨imposible¨, lleno de estupor, de asombro cae de rodillas y adora al Señor, fue tocado en lo más profundo de su corazón. Se reconoce nada ante Jesús. 

La Fe no sólo es creer que lo que se nos dice es verdad y puede creerse, sino supone el abandono total de uno mismo y sin condiciones en las manos de Jesús. Muchas veces puede sentirse como un ¨saltar al vacio¨, a la nada,  pero debe hacerse con la absoluta confianza de que Dios sólo quiere nuestro bien. Gracias



Para Profundizar:

Comentario sobre Isaías 6: 1-2a, 3-8; 1 Corintios 15: 1-11; Lucas 5: 1-11

Se nos pide hoy a considerar tres elementos entrelazados de nuestra vida cristiana - la fe, la experiencia y el apostolado.

Nuestra fe tiene dos elementos. La primera expresada por Pablo en la segunda lectura, donde da el resumen más breve de lo que el mensaje cristiano se trata. A "tener fe" en ese nivel es aceptar ese mensaje como verdadero y creíble. Para muchos católicos, la fe a menudo se detiene en ese punto. Si una persona acepta plenamente la enseñanza de la Iglesia Católica (a diferencia, por supuesto, a las enseñanzas de las iglesias protestantes), que a veces se oye decir, "Él / ella tiene la fe." Algunos católicos les gusta pasar mucho ortografía tiempo de manera detallada lo que es ortodoxo y lo que no y condenar a los que creen que "se desvía de la verdadera Fe" es. Para algunas personas la fe puede ser incluso una cuestión dolorosa que lleva a escrúpulos.
 
La fe como confianza
Sin embargo, hay otro nivel de fe que ignoramos a nuestro propio riesgo. Y es el significado que predomina en el Evangelio. La palabra griega que significa "fe" es pistis (). El significado básico de pistis es "confianza". Tener fe en Jesús es poner uno de confianza total en él.
 
Esto implica un tipo de relación diferente de la primera. Podríamos expresar la diferencia entre "creer que una persona" (lo que él / ella dice es cierto y confiable) y "creer en una persona" (Yo estaría dispuesto a ponerme totalmente en manos de esa persona). O: "Creo que lo que se dice" y "Confío completamente que" son muy diferentes en su significado y aplicación. Yo también podría estar dispuesto a creer como verdad lo que alguien me dice mientras está en absoluto dispuesto a confiar mi vida a su cuidado.
 
Ambos niveles están en el trabajo, cuando hablamos de la fe cristiana, pero la segunda es sin duda la prueba real. Una fe verdadera no sólo acepta el contenido del mensaje de Dios sino que implica una entrega total de uno mismo y todo lo que uno tiene y está en manos de Dios. Un soltar completa. Al igual que esos juegos de dinámica de grupo en la que deje caer de nuevo en los brazos de otra persona confiar en que no se dejará caer al suelo. No será suficiente para ellos sólo para decir: ". No voy a permitir que se caiga" Algo más en será necesaria mi parte.
 
Aguas profundas
Esto es básicamente lo que vemos en el Evangelio de hoy. Pedro y sus compañeros son los expertos cuando se trata de pescar en ese lago. Pero aún así, después de trabajar toda una noche que no tienen nada que mostrar por sus esfuerzos. Entonces Jesús, después de haber terminado la enseñanza de las multitudes (que les da el mensaje de creer), sugiere que salen en el "agua profunda" y echaron las redes. Hay un elemento de escepticismo e incluso condescendencia en la respuesta de Pedro. "Nosotros [los profesionales] pasó toda la noche en vano, pero si usted lo dice, voy a  echar las redes."
 
El resultado fue abrumador y totalmente más allá de sus expectativas; sus redes no podrían sostener el retén. Fue su primera prueba de la fe en Jesús. La misma llamada llega a nosotros: "Ve al agua profunda ... Confía en mí por completo ... y usted se encontrará con una sorpresa agradable." En realidad no hemos aprendido a creer hasta que no hayamos llegado a ese nivel de confianza total e incondicional en el camino de Jesús.
 
Es evidente, también, que la enorme pesca es sólo un símbolo de lo que ellos y sus sucesores harán más adelante en atraer a la gente a convertirse en seguidores de Cristo. Una gran cosecha se materialicen y que será la obra del Señor.
 
La experiencia
La segunda palabra que hoy en día es la "experiencia". Está vinculado con el segundo nivel de fe. Muchos de nosotros nos dijeron limitar nuestra fe cristiana a las doctrinas que nos enseñaron en casa, en la iglesia o en la escuela. historia de la Iglesia nos enseña que muchas formas extrañas del cristianismo han surgido de la "experiencia". Monseñor Ronald Knox, un católico converso del anglicanismo, escribió un libro llamado El entusiasmo, que describe lo que sucede cuando la gente se deja llevar por lo que creen que es una experiencia cristiana y terminar con puntos de vista muy distorsionadas del mensaje cristiano. En nuestros días, hemos visto a muchos que dicen tener visiones y mensajes especiales de Jesús, o, más frecuentemente, de María.
 
Al mismo tiempo, un énfasis excesivo en la doctrina no es bueno tampoco. Puede conducir a una religión muy impersonal, una religión que se convierte en legalista, intelectual en el mal sentido y, a menudo muy lejos de una estrecha relación con Dios y la gente amante. Usted sabe que las cosas van por mal camino cuando las personas están más preocupados por el tipo de vestimentas del sacerdote está usando (o no usar) que por la situación de los pobres y necesitados en su puerta.
 
Ser cristiano es, ante todo, tener una experiencia de Cristo. Que es encontrar a sí mismo en relación con él en todas las circunstancias de la vida de uno. Es un reto para encontrar lo que nosotros queremos, tener compasión, a practicar la justicia, a vivir en libertad, para ser capaz de perdonar y reconciliarse, para ser amable, gentil y aceptar; Es buscar, encontrar y responder a él en todas las cosas. Es, por ello, a vivir una vida de alegría y paz en medio del dolor y la confusión. Esto es realmente más importante que ser capaz de dar una explicación autorizada de la Trinidad o la Inmaculada Concepción. Fue un escritor medieval que dijo: "yo preferiría experimentar el arrepentimiento que ser capaz de definirlo."
 
El Apostolado
Nuestra tercera palabra hoy es "apostolado". Esta palabra debe ser distinguida de "discipulado". Ser discípulo es, básicamente, ser un seguidor de algún maestro o gurú. La palabra "discípulo" viene del verbo latino discere, para enseñar. El sustantivo es discipulus, quien recibe la enseñanza. Uno aprende del maestro y uno trata de incorporar su enseñanza en la propia vida. Obviamente, en ese sentido, estamos llamados a ser discípulos de Jesús. Sin embargo, las lecturas de hoy piden más que eso. No estamos sólo para seguir y convertir a  'Jesús Camino, el nuestro. Parte de nuestra vocación es convertirse en gurús de nosotros mismos, en el sentido de transmitir el mensaje de Jesús a otros.
 
Después de la captura de peces extraordinaria. Pedro queda absolutamente abrumado por lo que ha sucedido. Él sabe que está presente antes de que el poder de Dios mismo. Durante toda su arrogancia desaparece y es vencido por su propia pequeñez e indignidad. "Apártate de mí, Señor; Yo soy un hombre pecador. "Es, de hecho, un verdadero signo de una experiencia con Dios. Cualquier persona que realmente se encuentra cara a cara con Dios tiene que tomar conciencia de su pequeñez y lo que podría ser llamado el desaliño de sus vidas. (Al igual que el ama de casa en los anuncios de detergente que pensaban que la ropa lavada eran blancos hasta que vio a su vecino usando otra marca. Ahora ella se ven grises positivamente!)
 
Es una reacción que encontramos en todos los tres lecturas de hoy. Isaías dice, por ejemplo: "¿Qué un estado desgraciado estoy en! . Estoy perdido, porque yo soy un hombre de labios impuros ... y mis ojos han mirado al Rey, Jehová de los ejércitos "Pablo, no es especialmente conocido por su modestia, dice:" Yo soy el más pequeño de los apóstoles ... Apenas merecer el nombre de apóstol ".
 
A pesar  todo - Pedro, Pablo, Isaías - fueron llamados a ser apóstoles. La palabra "apóstol" significa una persona delegada y enviado para transmitir un mensaje o llevar a cabo una misión en nombre de su maestro. Estos tres hombres fueron llamados y, de hecho, cada persona que desea ser conocido como un "cristiano" se denomina no sólo para ser un discípulo, un seguidor, sino también un apóstol, un heraldo, un anunciador. Y se hace no sólo con palabras sino con todo el testimonio de lo que uno es y hace. "Aquí estoy, envíame", dijo Isaías. "He trabajado mucho más que todos los otros [en la predicación del Evangelio de Jesús]," dice Paul. "A partir de ahora, es la gente que se pondrá al día", Jesús le dice a Pedro. Y ese fue el mensaje: si con mi ayuda se puede coger muchos peces, sólo imaginar cómo muchas personas que se basará para convertirse en discípulos.
 
Es un resultado totalmente natural de la fe que tenemos en Jesús que nos lleva a la experiencia única y la alegría de conocerlo y poniéndolo sin condiciones en el centro de nuestra vida. Esa es una experiencia que hay que compartir, no porque se nos dice que sino porque no puede dejar de hacerlo. El verdadero discipulado de por sí se desborda en el apostolado. Fue lo que sucedió ese día en que Pedro, Santiago y Juan dejaron todo y se fueron después de Jesús.


 La edición y el subrayado son nuestros 



Que la Misericordia y la confianza en Dios no te falte

 Gracias

19 de enero de 2015

"Éste es el Cordero de Dios."


Del Santo Evangelio según San Juan 1,35-42
En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice: "Éste es el Cordero de Dios." Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: "¿Qué buscáis?" Ellos le contestaron: "Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?" Él les dijo: "Venid y lo veréis." Entonces fueron, y vivieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice: "Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo)." Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo: "Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro)."(Aciprensa.com)

Comentario:
Israel es un pueblo fervoroso, que ama a Dios y busca serle fiel. Espera al Mesías, al salvador prometido que lo liberará. Por ello, hay revueltas y falsos mesías, el imperio romano las sofoca y aun la espera no termina. 


Juan también espera, y creen que él es el salvador.  Él quien vio al Espíritu descender sobre Jesús, dice palabras fuertes: ¨Este es el cordero de Dios¨.  Jesús es el Siervo de Dios y el que se sacrificará para Dios. Un título para el Mesías. 

Los discípulos de Juan, aprendían, le servían y vivían con él. Juan ya tenía tiempo ¨invertido¨ en ellos y aun así no duda en señalarles a Jesús, otro ¨maestro¨.  Ellos le siguen y Jesús les pregunta: ¨¿Que buscan?. Jesús que ya lo sabía, quería que sean claros consigo mismos. Ellos le preguntan: ¨¿Maestro donde vives?¨. Algo común para nosotros pero entendemos: ¨Maestro queremos seguirte¨. A lo que Jesús, responde. ¨Vengan y verán¨ .

Jesús sabe que le sigues y lo que quieres de él. Pero aun así quiere tu sinceridad y te pregunta. ¨¿Que buscas?¨, ¿Que quieres de él?...Un milagro, la sanación, curiosidad, quedar bien con los demás, que se cumplan tus planes o proyectos, dinero, poder, el amor ... Lo que sea, Jesús ya lo sabe, antes de seguirle sólo tienes que ser totalmente sincero con aquel que te ama.... Gracias

Comentario Completo:
Comentario sobre 1 Samuel 3: 3-10,19; 1 Corintios 6: 13-15,17-20; Juan 1: 35-42

HOY EL TEMA EN MISA es sobre la vocación, sobre el llamado de Dios. La vocación no es sólo para unos pocos elegidos. No se puede decir: "No hay vocaciones ahora" simplemente no es cierto. Todos estamos llamados por Dios para ser algo y para hacer algo por los demás, con la propia vida y con los dones únicos.

La primera lectura es sobre un hombre joven que no reconoce la llamada de Dios al principio. Dios llamó a Samuel y él pensó que era su señor Eli. Dos veces Dios llama, dos veces Samuel vino a Elí, Elí le dijo dos veces para volver a dormir. La tercera vez que Dios llama, Eli se dio cuenta de lo que estaba pasando y le dijo a Samuel: "La próxima vez que escuche la llamada, por ejemplo," Habla, Señor, que tu siervo escucha ". Cuando el Señor llamó a la cuarta vez, Samuel estaba listo, dispuesto a escuchar a Dios.

Y "Samuel crecía, y el Señor estaba con él; ninguna de sus palabras dejó de cumplirse.". Es decir, él siguió escuchando atentamente lo que Dios estaba diciendo en su llamada. Y, a su vez, pasó de lo que había oído a los demás. La Palabra de Dios es que nunca se mantendrá sólo para nosotros. Eso sería como el hombre que mantuvo el talento que le habían dado envuelto en un paño y lo enterró en el suelo.

Hay que preguntarse: ¿Dios me está llamando ahora?, ¿Qué me está diciendo? ¿De verdad estoy escuchando?


¿"Qué buscan?"
El evangelio es también un llamado, de hecho, este sería un segundo llamado. Se trata de dos hombres que ya son discípulos de Juan el Bautista. Juan señala a Jesús y les dice: "¡Miren! es el Cordero de Dios! "Juan sabe que su papel de liderazgo es temporal, y tiene que ceder al liderazgo a Jesús.

Los discípulos van tras Jesús - por curiosidad? - . Jesús se vuelve y les pregunta: "¿Qué es lo que quieren" Escucha a Jesús que esa pregunta hoy. En general, tendemos a pensar que debemos estar preguntando: ¿Qué quiere Dios? Pero no, él también quiere saber lo que queremos. La respuesta a esa pregunta es menor para su beneficio que para el nuestro. Nuestra respuesta nos dirá cuáles son nuestras prioridades reales son con respecto a Dios, a las personas y al mundo que nos rodea.

¿Qué es lo que realmente queremos de la vida y de Dios? No es una pregunta muy  fácil de responder - es fácil responderla superficial o frívolamente - pero nos dice dónde estamos realmente. Y es una pregunta que tendremos que responder en diferentes etapas de nuestra vida a medida que cambian las circunstancias.

Vengan y vean
¿Y cuál es la respuesta de los discípulos? Otra pregunta: "Maestro (fuente de la sabiduría), ¿dónde vives?" (En griego menein , 'permanecer', una palabra favorita de Juan). En otras palabras, ellos se preguntan: "Jesús, ¿dónde podemos encontrarte? ¿Dónde vamos a ir a buscarte, para estar contigo? Cuando en nuestra vida nos encontramos con que hacer? "Si eso llegara a ser nuestra respuesta a la pregunta de Jesús:" ¿Qué quieres? ", Estaríamos haciendo muy bien.

Ahora Jesús responde a su pregunta: ". Vengan y vean" Sabiendo Jesús y donde se queda no es principalmente una cuestión de conocimiento intelectual. No es una cuestión de información. No es una cuestión de saber toda la teología dogmática y moral, ni tampoco es una cuestión de ser un experto en todas las enseñanzas y las normas de la Iglesia: fariseos de todos los tiempos son buenos en eso.

Conocer a Jesús es una cuestión de experiencia. Uno podría conocer el nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, todas las 700 páginas de la misma, por el corazón y todavía no conocen a Jesús. Para conocerlo en el sentido evangélico es buscar, encontrar y responder a su presencia amorosa en el tejido de nuestras vidas diarias.

Se trata de tomar una zambullida, probando la enseñanza de Jesús, incluso cuando parece ir en contra de lo que la mayoría de la gente piensa:

a amar incondicionalmente, de perdonar, de poner la otra mejilla,


para llevar la cruz detrás de Jesús, sufriendo abusos y la persecución por ser su seguidor ...


Venga y vea que ese es el camino a seguir, que no hay otro camino.


Compartir la experiencia de Cristo
Los dos discípulos aceptan la invitación. Ellos van y se quedan donde vive Jesús y lo hacen por el resto de ese día. ¿Y cuál fue el resultado de permanecer con Jesús? Uno de los dos, Andrés, se convirtió no sólo en un seguidor comprometido sino evangelizador - ambos no pueden separarse. De inmediato se dirigió con gran emoción a su hermano Simón, y le dijo: "Hemos encontrado al Mesías!" Y así Simón Pedro se hizo también un seguidor, un apóstol y líder de la nueva comunidad.

Es importante señalar que Pedro, a pesar de su futuro papel de Papa, no fue llamado directamente por Jesús, sino a través de su hermano. Y esto sucede una y otra vez. Todos, incluso los más grandes santos, fueron llamados por otro, a menudo menor, persona y trajo a Cristo. Cada uno de nosotros fue llevado a Jesús por otras personas.

Así que, en conclusión, nos preguntamos:


a. ¿Qué quiere Dios que yo haga, o sea - ahora, hoy?


 ¿Y estoy dispuesto a escuchar sinceramente lo que me quiere decir?


b. ¿Quién me espera para llevarlo a Jesús?


 ¿Quién espera la invitación: "Ven y verás"?


La edición y el subrayado son nuestros


Que la Misericordia y la confianza en Dios no te falte

Gracias


30 de noviembre de 2012

"Venid y seguidme, y os haré pescadores de hombres."

Del Santo Evangelio según San Mateo 4,18-22

En aquel tiempo, pasando Jesús ante el lago de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, al que llaman Pedro, y a Andrés, su hermano, que estaban echando el copo en el lago, pues eran pescadores. Les dijo: "Venid y seguidme, y os haré pescadores de hombres." Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Y, pasando adelante, vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre. Jesús los llamó también. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron. (Aciprensa.com)


Comentario:

*Pasando por la orilla del lago: Jesús se encuentra en Cafarnaún, «no se quedó en Nazaret, sino que se fue a vivir a Cafarnáun a orillas del lago». Dato que ayuda a ubicar los orígenes históricos del ministerio de Jesús: «la cosa empezó en Galilea» (Lc 23,5). Pasando por la orilla del lago, es de entenderse que su predicación comienza entre la gente que frecuenta las orillas del lago, comerciantes, pescadores, cobradores de impuestos... Jesús acude a la cotidianidad de la existencia de quienes llama, para invitarlos a construir desde allí la apuesta por el reino de Dios, una propuesta de vida más humana.

En el inicio mismo de su predicación Jesús se da cuenta de la magnitud de su tarea y pone los ojos en dos hombres que estaban tirando la red porque eran pescadores. Jesús llama y explica para qué: hacerlos pescadores de hombres. Al momento dejaron sus redes y lo siguieron. Más adelante llama a otros dos, a los hijos del Zebedeo que estaban reparando sus redes porque también eran pescadores. «Ellos dejaron la barca y a su padre y lo siguieron». 
No hay ningún dato en el evangelio que indique alguna propuesta específica de Jesús para hacerse seguir por estos hombres. Sólo a los dos primeros les promete hacerlos pescadores de hombres, a los demás sólo los llama. Con cuatro hombres detrás, Jesús ya tiene apariencia de maestro, un maestro debía tener mínimo seis discípulos. Qué expectativas tenían estos cuatro primeros, qué buscaban detrás de Jesús, no lo sabemos. De otros pasajes de los evangelios podemos deducir que ellos esperaban que Jesús instaurara el reino en Israel y para Israel (Lc 24,21) y que ellos tuviera la primacía en la administración y gobierno (Mc 10,35-37); también sabemos que después de un largo trecho en su proceso formativo, ninguno de ellos entendía nada de lo que Jesús quería decir cuando habla de ser arrestado en Jerusalén y sufrir mucho a manos de las autoridades judías ( Mc 8,31-33); también sabemos que en el momento definitivo de Jesús, estos incondicionales seguidores, lo dejaron solo. Pero también sabemos que después de su resurrección, Jesús los envió a anunciar el Evangelio y a hacer discípulos suyos en todo el mundo, además con la promesa de estar con ellos hasta el fin del mundo (Mt 28,19-20). 

Andrés fue el primero en reconocer al Señor como a su maestro… Su mirada percibió la venida del Señor, dejó la enseñanza de Juan el Bautista para meterse en la escuela de Cristo… Juan Bautista había dicho: "Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo" (Jn 1,29). Este es el que libera de la muerte; este es el que destruye el pecado. Yo he sido enviado no para ser tenido por el esposo, sino como aquel que le acompaña (Jn 3,29). He venido como servidor, no como maestro.

Estimulado por sus palabras, Andrés deja a su antiguo maestro y corre hacia el que su maestro anunciaba… haciendo seguir con él a Juan, el evangelista. Los dos dejan la lámpara (Jn 5,35) y se van hacia el sol… Habiendo reconocido al profeta del cual Moisés había dicho: "Es a él a quien escucharéis" (Dt 18,15), Andrés conduce a su hermano Pedro hacia él. Muestra a Pedro su tesoro: "Hemos encontrado al Mesías (Jn 1,41), a aquel que deseábamos. Ven ahora a gustar de su presencia". Todavía no era apóstol, y ya conduce a su hermano a Cristo… Fue su primer milagro. Basileo de Seleucia (?-hacia 468), obispo

Volver la mirada al proceso formativo de los apóstoles es encontrarnos con un grupo absolutamente desconectado del proyecto y de la intencionalidad de Jesús. Pero es también encontrarnos con la paciente pedagogía de Jesús que a pesar de todo y por encima de todo confía en sus seguidores al punto de confiarles la expansión de la Buena Noticia; es también caer en la cuenta de que el discípulo no es ni puede sentirse un superhombre, es antes que nada la criatura débil y de poca conciencia que puede llegar a ser, por pura gracia divina, digno de ser enviado, digno de ser operario en la instauración del reino del Padre. En fin, volver a mirar a los discípulos y su proceso de formación es motivo de gran alegría para nosotros cristianos y cristianas del s. XXI porque pese a todo también nosotros podemos contar con que Jesús nos llama, no porque seamos ni los más buenos, ni los mejores, sino porque a pesar de lo que somos y como somos, El puede hacer algo bueno: actualizar permanentemente el reino en el mundo.

Los textos vocacionales aparecen como relatos que nos ayudan a comprender el misterio de todo llamado: la vocación nace en la cotidianidad de la vida, con unos rasgos de identificación familiar, en el ambiente propio de cada convocado y con el llamado a seguir y proseguir una propuesta de vida desde el cambio radical que se va a operar en la vida de quien ha sido llamado. , por medio de distintas personas y situaciones, de llamarnos por nuestros nombres para ser servidores idóneos del reino de Dios en distintos tiempos y lugares del mundo, para ser constructores de una nueva sociedad en la que el Dios de la Vida y la Justicia reine. 
 
Estos cuatro primeros discípulos que siguen a Jesús representan a los discípulos de todos los tiempos. Así se propone el llamado: ser discípulos, seguidores de Jesús en comunidad. Como discípulos debemos despojarnos de ataduras que no nos dejan avanzar en nuestra marcha; debemos lanzarnos mar adentro en las inmensas posibilidades que nos plantea la barca y que nos propone Jesús como modelo de nuestra entrega al servicio desinteresado por el reino; debemos romper con todo lo que no nos permite asumir con radicalidad el servicio a los demás, y con los vínculos que obstaculizan nuestra misión de ser pescadores de una nueva humanidad. 


Jesús, de camino por el lago de Galilea, llama a los que serán sus discípulos, hombres y mujeres disponibles para seguir sus pasos, abiertos a la novedad del reino, dispuestos incluso a dar la vida por la causa de Jesús. Son personas del común que aceptan sin condiciones la invitación hecha por el Maestro, dejan atrás los miedos, los fracasos, las comodidades, e inician una nueva forma de vida inspirada y sostenida por la fe en Aquél que proclama y realiza el reino de Dios: Jesús de Nazaret. 

Hoy, como creyentes, estamos llamados a continuar la obra iniciada por Jesús. Es la misión de toda la Iglesia: ser testimonio vivo de ese llamado, ser discípulos/as oyentes y servidores, testigos fieles y apasionados de esa Palabra que se ha encarnado en nuestra historia, con el fin de trascendernos y hacernos libres.

La edición y el subrayado son nuestros.
Padre Juan Alarcón Cámara S.J.-homiletica.org

En este día, descubramos el llamado del Señor en nuestra vida de todos los días para continuar su obra siendo testimonio vivo, discípulos, servidores y testigos fieles y apasionados por el Reino de Dios.

Que la misericordia y la confianza en el Señor no les falte.

Gracias

21 de septiembre de 2012

Vio Jesús a Mateo, y le dijo: "Sígueme."

Del santo Evangelio según San Mateo 9,9-13
En aquel tiempo, vio Jesús al pasar a un hombre llamado Mateo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: "Sígueme." Él se levantó y lo siguió. Y, estando en la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaron con Jesús y sus discípulos. Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos: "¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?" Jesús lo oyó y dijo: "No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa "misericordia quiero y no sacrificios": que no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores". (Aciprensa.com)

Comentario: 
Jesús rompe con las normas y costumbres que excluían y dividían a las personas, esto es, el miedo y la falta de fe (Mt 8,23-27) y las leyes de pureza (9,14-17), e indica claramente cuáles son las exigencias de quienes quieren seguirle. Tienen que tener el valor de abandonar muchas cosas (Mt 8,18-22). Así, en las actitudes y en la práctica de Jesús, aparece en qué consisten el Reino y la observancia [cumplimiento] perfecta de la Ley de Jesús.

• Mateo 9,9: El llamado para seguir a Jesús. Las primeras personas llamadas a seguir a Jesús fueron cuatro pescadores, todos judíos (Mt 4,18-22). Ahora Jesús llama a un publicano, recaudador de impuestos, considerado pecador y tratado como impuro por las comunidades más observantes [cumplidoras] de los fariseos. En los demás evangelios, este publicano se llama Leví. Aquí su nombre es Mateo, que significa don de Dios o dado por Dios. Las comunidades, en vez de excluir al publicano como impuro, deben considerarlo como un Don de Dios para la comunidad, pues su presencia hace que la comunidad se vuelva ¡señal de salvación para todos! Como los primeros cuatro llamados, así el publicano Mateo deja todo lo que tiene y sigue a Jesús. El seguimiento de Jesús exige ruptura. Mateo deja su despacho de impuestos, su fuente de renta, y sigue a Jesús.


• Mateo 9,10: Jesús se sienta en la mesa con los pecadores y los publicanos. En aquel tiempo, los judíos vivían separados de los no judios y de los pecadores, y no comían con ellos en la misma mesa. Los judíos cristianos tenían que romper este aislamiento y crear comunión con los paganos e impuros. Fue esto lo que Jesús enseñó en el Sermón de la Montaña, como expresión del amor universal de Dios Padre (Mt 5,44-48). La misión de las comunidades era ofrecer un lugar a los que no tenían lugar. En algunas comunidades, las personas venidas del paganismo, aún siendo cristianas, no eran aceptadas en la misma mesa (cf. Hec 10,28; 11,3; Gal 2,12). El texto del evangelio de hoy indica cómo Jesús comía con publicanos y pecadores en la misma casa y en la misma mesa.

• Mateo 9,11: La pregunta de los fariseos. A los judíos estaba prohibido sentarse en la mesa con publicanos y paganos, pero Jesús no presta atención a esto, por el contrario, confraterniza con ellos. Los fariseos, viendo la actitud de Jesús, preguntan a los discípulos: “¿Por qué vuestro maestro come con los recaudadores de impuestos y con los pecadores?" Esta pregunta puede ser interpretada como expresión del deseo de éstos, que quieren saber porqué Jesús actúa así. Otros interpretan la pregunta como una crítica de los comportamientos de Jesús, pues durante más de quinientos años, desde el tiempo del cautiverio en Babilonia hasta la época de Jesús, los judíos habían observado las leyes de pureza. Esta observancia secular se volvió para ellos una fuerte señal de identidad. Al mismo tiempo, era factor de su separación en medio de los otros pueblos. Así, por las causas de las leyes de pureza, no podían ni conseguían sentarse en la mesa para comer con los paganos. Comer con los paganos significaba volverse impuro Los ¨principios¨ de la pureza eran rigurosamente cumplidos, tanto en Palestina como en las comunidades judias fuera de Israel. En la época de Jesús, había más de quinientos preceptos para guardar la pureza. En los años setenta, época en que Mateo escribe, este conflicto era muy actual.


• Mateo 9,12-13: Misericordia quiero y no sacrificios. Jesús oye la pregunta de los fariseos a los discípulos y responde con dos aclaraciones. La primera está sacada del sentido común: "No necesitan médico los que están fuertes, sino los que están mal”. La otra está sacada de la Biblia: “Aprendan, pues, lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio”. Jesús explica y aclara su misión junto con la gente: “No he venido a llamar a los justos sino a los pecadores". Jesús niega la crítica de los fariseos, y no acepta lo que dicen, pues nacían de una falsa idea de la Ley de Dios. El mismo invoca la Biblia: "¡Misericordia quiero y no sacrificio!" Para Jesús la misericordia es más importante que la pureza legal. Apela a la tradición de los profetas para decir que para Dios la misericordia vale más que todos los sacrificios (Os 6,6; Is 1,10-17). Dios tiene entrañas de misericordia, que se conmueven ante las faltas de su pueblo (Os 11,8-9).


 
 La edición y el subrayado son nuestros
Tomado del Sitio Oficial de los Carmelitas

En este día sintamos la mirada de Jesús y escuchemos su voz que nos dice: ¨Sígueme¨, en el lugar y estado que tengamos.

Que la misericordia y la confianza en el Señor no les falte. 

Gracias

6 de septiembre de 2012

"No temas: desde ahora serás pescador de hombres"

Del santo Evangelio según San Lucas 5, 1-11
En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la palabra de Dios, estando él a orillas del lago de Genesaret; y vio dos barcas que estaban junto a la orilla; los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.  

Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: "Rema mar adentro y echad las redes para pescar". Simón contestó: "Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes". Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande, que reventaba la red. Hicieron señas a los socios de la otra barca para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro, se arrojó a los pies de Jesús, diciendo: "Apártate de mí, Señor, que soy un pecador". Y es que el asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él al ver la redada de peces que habían cogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: "No temas: desde ahora serás pescador de hombres". Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron. (Aciprensa.com)

Comentario:

El evangelio de hoy cuenta cómo Pedro fue llamado por Jesús. El evangelio de Marcos coloca el llamado de los primeros discípulos al comienzo del ministerio público de Jesús (Mc 1,16-20). Lucas lo coloca después de que la fama de Jesús se había extendido por toda la región (Lc 4,14). Jesús había curado a mucha gente (Lc 4,40) y había predicado en las sinagogas de todo el país (Lc 4,44). El pueblo lo buscaba y la multitud lo apretaba por todos los lados para escuchar la Palabra de Dios (Lc 5,1). Lucas hace más comprensible el llamado. Primero, Pedro puede escuchar las palabras de Jesús a la gente. Enseguida, presencia la pesca milagrosa. Después de esta doble experiencia sorprendente, llega el llamado de Jesús. Pedro escucha, deja todo y se vuelve “pescador de hombres”.

• Lucas 5,1-3: Jesús enseña desde el barco. La gente busca a Jesús para oír la Palabra de Dios. Jesús le pide ayuda a Simón Pedro y a algunos compañeros que habían vuelto de la pesca. Entra con ellos en el barco y desde allí responde a lo que el pueblo le pide, comunicándole la Palabra de Dios. Sentado, Jesús toma postura y autoridad de un maestro, pero habla desde un barco de un pescador. La novedad consiste en que el Señor no sólo enseña en una sinagoga para un público seleccionado, sino en cualquier lugar donde la gente quiere escucharle, hasta en la playa misma.

• Lucas 5,4-5: "¡Por tu palabra echaré las redes!" Terminada la instrucción a la gente, Jesús se dirige a Simón y le anima a pescar de nuevo. En la respuesta de Simón se nota frustración, cansancio y desaliento: "¡Maestro, hemos estado bregando [luchando] toda la noche y no hemos pescado nada!". Pero, con confianza en la palabra de Jesús, vuelven a echar las redes. ¡La palabra de Jesús tiene más fuerza que la experiencia frustrante de la noche!

• Lucas 5,6-7: La pesca es muy abundante puede romper las redes y hundir los barcos. Simón necesita la ayuda de Juan y de Santiago. Nadie consigue ser completo, si está solo. Las comunidades deben ayudarse entre sí. El conflicto entre las comunidades, tanto en el tiempo de Lucas como hoy, tiene que ser superado en vista de un objetivo común, que es la misión. La experiencia de la fuerza transformadora de la Palabra de Jesús es el eje alrededor del cual las diferencias se asumen y superan.

• Lucas 5,8-11: "¡Serás pescador de hombres!" La divinidad de Jesús le hace percibir a Simón quién es: "¡Aléjate de mí, Señor, que soy un hombre pecador!" Ante Dios ¡todos somos pecadores! Pedro y los compañeros tienen miedo y, al mismo tiempo, se sienten atraídos. Dios es un misterio fascinante: da miedo y, al mismo tiempo, atrae. Jesús aleja el miedo: "¡No tengas miedo!" Llama a Pedro y le compromete en la misión, mandando a que sea pescador de hombres. Pedro experimenta que la Palabra de Jesús es la Palabra de Dios.  En Jesús aquellos rudos trabajadores hicieron la experiencia de poder, cobraron valor y confianza. Entonces, "dejándolo todo, ¡le siguieron!". Hasta entonces, sólo Jesús anunciaba la Buena Nueva del Reino. Ahora otras personas van siendo llamadas e implicadas en la misión. Esa manera que Jesús tiene de trabajar en equipo es una Buena Nueva para el pueblo.

El episodio de la pesca en el lago manifiesta la atracción y la fuerza de la Palabra de Jesús. Atrae a la gente (Lc 5,1). Lleva a Pedro a ofrecer su barco a Jesús para que hable (Lc 5,3). La Palabra de Jesús es tan fuerte que vence la resistencia de Pedro, lleva a lanzar de nuevo la red y hace que acontezca la pesca milagrosa (Lc 5,4-6). Vence en Pedro la voluntad de alejarse de Jesús y lo atrae para que sea "pescador de gentes!" (Lc 5,10) ¡Y así la Palabra de Dios actúa hasta nuestros días.


La edición y el subrayado son nuestros  
Tomado del Sitio Oficial de los Carmelitas

La vocación. Juan Pablo II nos dice que la vocación es una llamada a la santidad: ¨La Iglesia es “casa de la santidad” y la caridad de Cristo, difundida por el Espíritu Santo, constituye su alma. Por ella todos los cristianos deben ayudarse recíprocamente en descubrir y realizar su vocación a la escucha de la Palabra de Dios, en la oración, en la asidua [perseverante] participación a los Sacramentos y en la búsqueda constante del rostro de Cristo en cada hermano. De tal modo cada uno, según sus dones, avanza en el camino de la fe, tiene pronta la esperanza y obra mediante la caridad (Cf. Lumen gentium, 4.1) mientras la Iglesia “revela y revive la infinita riqueza del misterio de Jesucristo (Christifideles laici, 55) y consigue que la santidad de Dios entre en cada estado y situación de vida, para que todos los cristianos lleguen a ser operarios de la viña del Señor y edifiquen el Cuerpo de Cristo.¨ (Mensaje por la 39°Jornada Mundial por la Vocaciones. Juan Pablo II, 21 abril de 2002)

En este día, sintamos la llamada de Jesús en su Palabra, la oración,  los sacramentos y en la búsqueda constante de su rostro en los demás .  

Que la misericordia y la confianza en el Señor no les falte. 

Gracias

24 de agosto de 2012

"Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi."

Del santo Evangelio según San Juan 1,45-51
En aquel tiempo, Felipe encuentra a Natanael y le dice: "Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret." Natanael le replicó: "¿De Nazaret puede salir algo bueno?" Felipe le contestó: "Ven y verás." Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: "Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño." Natanael le contesta: "¿De qué me conoces?" Jesús le responde: "Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi." Natanael respondió: "Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel." Jesús le contestó: "¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores." Y le añadió: "Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre".(Aciprensa.com)


Comentario:

Jesús volvió para Galilea. Encontró a Felipe y le llamó: ¡Sígueme! El objetivo del llamado es siempre el mismo:"seguir a Jesús” Los primeros cristianos insistieron en conservar los nombres de los primeros discípulos. De algunos conservaron hasta los apellidos y el nombre del lugar de origen. Felipe, Andrés y Pedro eran de Betsaida (Jn 1,44). Natanael era de Caná (Jn 22,2). Hoy, muchos olvidan los nombres de las personas que están en el origen de su comunidad. Recordar los nombres es una forma de conservar la identidad. 

Felipe encuentra a Natanael y habla con él sobre Jesús: "Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la Ley y también los profetas. Es Jesús, el hijo de José de Nazaret". Jesús es aquel hacia quien apuntaba toda la historia del Antiguo Testamento.

• Natanael pregunta: "Pero, ¿puede salir algo bueno de Nazaret?” Posiblemente en su pregunta emerge la rivalidad que acostumbraba existir entre las pequeñas aldeas de una misma región: Caná y Nazaret. Además de esto, según la enseñanza oficial de los escribas, el Mesías vendría de Belén en Judea. No podía venir de Nazaret en Galilea (Jn 7,41-42). Andrés da la misma respuesta que Jesús había dado a los otros dos discípulos: “¡Ven y verá!" No es imponiendo sino viendo que las personas se convencen. De nuevo, ¡el mismo proceso: encontrar, experimentar, compartir, testimoniar, llevar a Jesús! 

• Jesús ve a Natanael y dice: "¡Ahí viene un verdadero israelita, sin falsedad!" Y afirma que ya le conocía, cuando estaba debajo de la higuera. ¿Cómo es que Natanael podía ser un "auténtico israelita” si no aceptaba a Jesús como Mesías? Natanael "estaba debajo de la higuera". 

La higuera era el símbolo de Israel (cf. Mi 4,4; Zc 3,10; 1Re 5,5). Israelita auténtico es aquel que sabe deshacerse de sus propias ideas cuando percibe que no concuerdan con el proyecto de Dios. El israelita que no está dispuesto a esta conversión no es ni auténtico, ni honesto. El esperaba al Mesías según la enseñanza oficial de la época (Jn 7,41-42.52). Por esto, inicialmente, no aceptaba a un mesías venido de Nazaret. Pero el encuentro con Jesús le ayudó a percibir que el proyecto de Dios no siempre es como la gente se lo imagina o desea que sea.

El reconoce su engaño, cambia idea, acepta a Jesús como mesías y confiesa: "¡Maestro, tu eres el hijo de Dios, tú eres el rey de Israel!" La confesión de Natanael no es mas que el comienzo. Quien será fiel, verá el cielo abierto y los ángeles que suben y bajan sobre el Hijo del Hombre. Experimentará que Jesús es la nueva alianza entre Dios y nosotros, los seres humanos. Es la realización del sueño de Jacob (Gén 28,10-22).


La edición y el subrayado son nuestros  

Tomado del Sitio oficial de los carmelitas

El ¨llamado¨ es la vocación y la primera que tenemos es la vocación a la vida. Juan Pablo II nos dice: ¨Considerar la vida como vocación favorece la libertad interior, estimulando en la persona el deseo de futuro, conjuntamente con el rechazo de una concepción de la existencia pasiva, aburrida y banal. La vida asume así el valor del "don recibido, que tiende por naturaleza a llegar a ser bien dado" (Doc. Nuevas vocaciones para una nueva Europa, 1997,16, b). El hombre muestra ser renovado en el Espíritu (Cf. Jn. 3, 3.5) cuando aprende a seguir el camino del nuevo mandamiento "que os améis los unos a los otros, como yo os he amado" (Cf. Jn 15,12). Se puede afirmar que, en cierto sentido, el amor es el DNA de los hijos de Dios; es la " la vocación santa" con la que hemos sido llamados "según su propósito y su gracia, gracia que nos fue dada en Cristo Jesús, antes de los tiempos eternos y manifestada en el presente por la aparición de nuestro Salvador, Jesucristo" (2 Tm 1,9.10).(Mensaje para la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, Juan Pablo II, 6 de mayo de 2001)

El primer llamado que tenemos es al Vivir, cuando lo acogemos nos da la verdadera libertad interior. Pues nos alejamos de nuestros miedos y miramos el futuro con esperanza viviendo de verdad el presente. La vemos como un ¨regalo¨ de Dios al que debemos responder con amor hacia Dios y los demás.   


En este día, sintamos la mirada de Jesús que ve toda nuestra vida y escuchemos su voz que nos dice: ¨Ven y Sígueme¨. 

Que la misericordia y la confianza en el Señor, no les falte. 

Gracias