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13 de septiembre de 2018

¨«Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará¨


Domingo 24 del Tiempo Ordinario 
Del Santo Evangelio según San Marcos (Mc 8: 27 - 35) 


27 Salió Jesús con sus discípulos hacia los pueblos de Cesarea de Filipo, y por el camino hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que soy yo?»
28 Ellos le dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que uno de los profetas.» 29 Y él les preguntaba: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» Pedro le contesta: «Tú eres el Cristo.»


30 Y les mandó enérgicamente que a nadie hablaran acerca de él. 31 Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar a los tres días. 32 Hablaba de esto abiertamente.Tomándole aparte, Pedro, se puso a reprenderle. 


33 Pero él, volviéndose y mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro, diciéndole: «¡Quítate de mi vista, Satanás! porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres.»

34 Llamando a la gente a la vez que a sus discípulos, les dijo: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. 35 Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará.
» (Aciprensa.com)



S.S Francisco
Ángelus
Domingo, 13 de setiembre de 2015



Queridos hermanos y hermanas, ¡Buenos días!

El Evangelio de hoy nos presenta a Jesús que, en camino hacia Cesarea de Filipo, interroga a los discípulos: «¿Quién dice la gente que soy yo?» (Mc 8, 27). Ellos respondieron lo que decía la gente: algunos lo consideran Juan el Bautista, otros Elías o uno de los grandes profetas. La gente apreciaba a Jesús, lo consideraba un «enviado de Dios», pero no lograba aún reconocerlo como el Mesías, el Mesías preanunciado y esperado por todos. Jesús mira a los apóstoles y pregunta una vez más: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» (v. 29). Esta es la pregunta más importante, con la que Jesús se dirige directamente a aquellos que lo han seguido, para verificar su fe. Pedro, en nombre de todos, exclama con naturalidad: «Tú eres el Mesías» (v. 29). Jesús queda impresionado con la fe de Pedro, reconoce que ésta es fruto de una gracia, de una gracia especial de Dios Padre. Y entonces revela abiertamente a los discípulos lo que le espera en Jerusalén, es decir, que “el Hijo del hombre tiene que padecer mucho… ser ejecutado y resucitar a los tres días» (v. 31).

Al escuchar esto, el mismo Pedro, que acaba de profesar su fe en Jesús como Mesías, se escandaliza. Llama aparte al Maestro y lo reprende Y, ¿cómo reacciona Jesús? A su vez increpa a Pedro por esto, con palabras muy severas: «¡Aléjate de mí, Satanás!» —le dice Satanás— «tú piensas como los hombres, no como Dios» (v. 33). Jesús se da cuenta de que en Pedro, como en los demás discípulos —¡también en cada uno de nosotros!— a la gracia del Padre se opone la tentación del Maligno, que quiere apartarnos de la voluntad de Dios. Anunciando que deberá sufrir y ser condenado a muerte para después resucitar, Jesús quiere hacer comprender a quienes lo siguen que Él es un Mesías humilde y servidor. Él es el Siervo obediente a la palabra y a la voluntad del Padre, hasta el sacrificio completo de su propia vida. Por esto, dirigiéndose a toda la multitud que estaba allí, declara que quien quiere ser su discípulo debe aceptar ser siervo, como Él se ha hecho siervo, y advierte: «El que quiera venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga» (v. 34).

Seguir a Jesús significa tomar la propia cruz —todos la tenemos…— para acompañarlo en su camino, un camino incómodo que no es el del éxito, de la gloria pasajera, sino el que conduce a la verdadera libertad, que nos libera del egoísmo y del pecado. Se trata de realizar un neto rechazo de esa mentalidad mundana que pone el propio «yo» y los propios intereses en el centro de la existencia: ¡eso no es lo que Jesús quiere de nosotros! Por el contrario, Jesús nos invita a perder la propia vida por Él, por el Evangelio, para recibirla renovada, realizada, y auténtica. Podemos estar seguros, gracias a Jesús, que este camino lleva, al final, a la resurrección, a la vida plena y definitiva con Dios. Decidir seguirlo a Él, nuestro Maestro y Señor que se ha hecho Siervo de todos, exige caminar detrás de Él y escucharlo atentamente en su Palabra —acordaos de leer todos los días un pasaje del Evangelio— y en los Sacramentos.

Hay jóvenes aquí, en la plaza: chicos y chicas. Yo os pregunto: ¿habéis sentido ganas de seguir a Jesús más de cerca? Pensad. Rezad. Y dejad que el Señor os hable.

Que la Virgen María, que ha seguido a Jesús hasta el Calvario, nos ayude a purificar siempre nuestra fe de falsas imágenes de Dios, para adherirnos plenamente a Cristo y a su Evangelio.


Después del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy en Sudáfrica proclaman beato a Samuel Benedict Daswa, padre de familia, asesinado en 1990 —hace apenas 25 años— por su fidelidad al evangelio. En su vida demostró siempre gran coherencia, asumiendo con valentía coraje actitudes cristianas y rechazando costumbres mundanas y paganas. Que su testimonio ayude especialmente a las familias a difundir la verdad y la caridad de Cristo. Y su testimonio se une al testimonio de muchos hermanos y hermanas nuestros, jóvenes, ancianos, chicos, niños perseguidos, expulsados, asesinados por confesar a Jesucristo. A todos estos mártires, a Samuel Benedict Daswa y a todos ellos, les agradecemos por su testimonio y les pedimos que intercedan por nosotros.

Saludo con cariño a todos los aquí presentes, romanos y peregrinos provenientes de diversos países: familias, grupos parroquiales y asociaciones. Saludo a los fieles de las diócesis de Friburgo, a la asociación «El árbol de Zaqueo» de Aosta, a los fieles de Corte Franca y Orzinuovi, a la Acción Católica «Ragazzi di Alpago» y al grupo de motociclistas de Rávena.

Saludo a los profesores precarios que han venido desde Cerdeña y deseo que los problemas del mundo del trabajo sean afrontados teniendo concretamente en cuenta a la familia y sus exigencias.

A todos os deseo un buen domingo. Y, por favor no os olvidéis de rezar por mí. ¡Buen almuerzo e hasta pronto!


Tomado de la Santa Sede
La edición y el subrayado son nuestros

31 de agosto de 2014

"El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará


Domingo 22 del Tiempo Ordinario
Del Santo Evangelio según San Mateo 16,21-27

En aquel tiempo, empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día. Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: "¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte." Jesús se volvió y dijo a Pedro: "Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar; tú piensas como los hombres, no como Dios." Entonces dijo a sus discípulos: "El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará. ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta.".(Aciprensa.com)

Comentario:
En el evangelio del domingo anterior, los discípulos a través de Pedro reconocían que Jesús, era el ansiado Salvador (Mesías-Rey) de Israel. A lo que  Jesús responde con un encargo de mucha confianza para Pedro, ser piedra, ser cabeza de su Iglesia. Jesús, proveía la autoridad del mismo Dios dentro de sus comunidades en el futuro. 


Sin embargo, los discípulos creían como los demás judíos, que Jesús era un salvador, un rey glorioso y poderoso. Un gran líder político y militar que barrerá con todos los enemigos de Israel. Y, que ellos como sus seguidores y compañeros, participarían en la gloria y privilegios que iban con él. 

En el evangelio de hoy, Jesús es contradictorio, diciéndoles  que él está destinado a ir a Jerusalén, la ciudad santa, donde todo judío ofrecía sus sacrificios,  para padecer en manos de los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, quienes formaban el Sanedrín, el cuerpo gobernante de los judíos, su propia gente. Debía ser condenado a muerte y ser  resucitado en el tercer día. 

Ante esto, Pedro recién reconocido líder frente a los otros, lleva a Jesús a un lado, y le reprende. El discípulo ¨corrige¨ al maestro. Aunque, sin quererlo y con la mejor de las intenciones, Pedro está haciendo la obra del diablo pues trata de que Jesús rechace el cumplir la voluntad de su Padre.

Jesús es Rey, un rey de amor, un rey que reinará por el servicio. Y cuando nosotros tenemos la mente de Cristo, entonces sólo podemos ver nuestras vidas en términos de amar y servir a los demás y no en la búsqueda de la ambición puramente egoísta. Jesús nos llama a una vida de amor total y de libertad para amar y servir, y no a una vida de sólo sacrificio y sufrimiento.

Comentario Completo : 

Comentario a Jeremías 20: 7-9; Romanos 12: 1-2; Mateo 16: 21-27

En el Evangelio de la ÚLTIMA SEMANA vimos a los discípulos en la cresta de la ola. Ellos por medio de Pedro reconocieron que Jesús, su maestro y amigo, era nada menos que el tan esperado Mesías-Rey de Israel. "Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente." Debe haber sido un momento muy emocionante para ellos. Esto, a su vez, trajo de Jesús un encargo de la más alta responsabilidad para Pedro y los otros discípulos. A través de Jesús, obtenían la autoridad del mismo Dios dentro de sus comunidades en el futuro. Pedro mismo habla de ella como una roca, firme e inquebrantable, en la que la ekklesia , la comunidad de la Iglesia, se construirá.

Es difícil imaginar que esto no fue un momento de especial alegría y satisfacción para los discípulos. Ahora pensaban que Jesús, en línea con las expectativas judías, sería un rey glorioso y poderoso. Y, por supuesto, como sus seguidores y compañeros tendrían una cuota especial en la gloria y privilegios que iban con él. (Más tarde, habría no dos de ellos ir tan lejos como para pedir, en vez descaradamente y detrás de las espaldas de sus hermanos, de lugares especiales en el Reino, para sentarse a la derecha ya la izquierda de Jesús?)

Un choque
Sin embargo, la euforia no iba a durar mucho tiempo. Muy pronto después de esto, "Jesús comenzó a dejar claro a sus discípulos que él estaba destinado a ir a Jerusalén y padecer mucho a manos de los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y de ser levantado en el tercer día. "Esto, sin duda, viene como un shock terrible. ¡Esto no era parte del escenario para la venida del Mesías! Lo que es peor, los causantes de la humillación y la muerte de Jesús no serán algunos forasteros hostiles (como los paganos romanos y bárbaros) sino los líderes y más distinguidas personas de su propia comunidad. Los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas eran las personas que formaban el Sanedrín, el cuerpo gobernante de los Judios en Palestina.

Por otra parte, será en Jerusalén, la ciudad santa, el sitio del Templo donde Dios habitó entre su pueblo. Podría recordarse, sin embargo, de que Jerusalén era la ciudad donde murieron los profetas. ("¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados!" - Las palabras de Jesús a los fariseos [Mateo 23:37].) Los discípulos debe haber sentido muy perturbado y confundido por cierto.

Una protesta
Así, no es de extrañar que en este punto, Pedro, todavía en su condición recién adquirida, lleva a Jesús a un lado, y le habla casi en igualdad de condiciones. "¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte."¿Cómo puede suceder esto al Mesías-Rey de Israel? La airada reacción de Jesús debe haberle venido como algo inesperado, por decir lo menos. Volviendo a enfrentar a Pedro, Jesús dice: "¡Quítate de mi vista, Satanás!" Estas son palabras fuertes para alguien al que ahora se le estaba dando el liderazgo de la comunidad. No se trata, debe entenderse que Pedro es, literalmente, un demonio pero las palabras del discípulo se entienden como una verdadera tentación para Jesús de apartarse del camino que debe seguir. Aunque, sin quererlo y con la mejor de las intenciones, Pedro está haciendo la obra del diablo - tratando de dirigir a Jesús lejos del camino trazado para él por su padre. ¿Cuántas veces hemos sido una tentación o piedra de tropiezo para los demás? Tal vez con más frecuencia de lo que queremos pensar.

"Usted es un obstáculo en mi camino, porque su forma de pensar no es la manera de Dios, sino la de un ser humano." Pedro es visto como un obstáculo, un escándalo ( skandalon , skandalon), una piedra en el camino que hace que uno tropieze. Irónicamente, la "roca" que hace un momento había dicho Jesús sería el fundamento de su "iglesia" se ve ahora como un obstáculo ¡para el trabajo y la misión de Jesús!

La mente de Cristo
Jesús está enojado porque, aunque sus discípulos pueden haber reconocido que él es el Mesías, claramente no tienen idea de qué tipo de Mesías-Rey Jesús va a ser. Ellos son, como él dice, pensando en términos puramente humanos y aún no han conseguido "la mente de Cristo" (Filipenses 2: 5).

Ellos tendrán que cambiar por completo sus ideas acerca de lo que el Mesías va a ser. No va a ser un gran líder político y militar que barrerá con todos los enemigos de Israel. Incluso después de la resurrección todavía estaban pensando en esos términos. "Nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel", dijo que los dos hombres que se dirigían a Emaús (Lucas 24:21), sin darse cuenta de la ironía de sus palabras. "¿Cuándo vas a restaurar el reino de Israel?" Los discípulos le preguntaron a Jesús cuando se disponía a dejarlos en la Ascensión.

Sí, Jesús será un Rey, pero será un rey de amor, un rey que reinará por el servicio. Porque ama y les sirve, lo hará, si es necesario, hasta estar dispuesto a morir por ellos, porque esto es el amor más grande que una persona puede mostrar a sus amigos. Esto no quiere decir que Jesús quiere morir en la cruz, sino que está totalmente preparado para sufrir y morir, si el servicio del amor lo exige - y lo hará. En última instancia, los discípulos verán que la muerte de Jesús era la fuente de su mayor gloria y el poder. "Cuando yo sea levantado de la tierra [en la cruz y en la gloria], atraeré a todos a mí" (Juan 12:32).

Mucho del profeta
Las otras lecturas dan ejemplos de personas que han tenido experiencias similares a Jesús. En la Primera Lectura Jeremías parece lamentar que fue llamado por Dios para ser su profeta. "Me has seducido, Señor, y me dejé seducir." Como resultado, él se convirtió en un objeto de burla de la gente, "el trasero de todos". Cada vez que abría la boca, tuvo que advertir de la violencia y el desastre que se avecina en el pueblo de Dios. A cambio él consiguió nada más que insultos y burlas. Él decidió que no iba a hablar de Dios. "No voy a pensar en él, no voy a hablar en su nombre nunca más."

Pero eso no funcionó. "Hay que parecía ser un fuego que arde en mi corazón ... El esfuerzo para refrenar me cansaba, no podía soportarlo." Sólo tenía que seguir hablando el mensaje de Dios, que era como un fuego en su corazón, a su pueblo lo que sea el costo para sí mismo. Es una situación como esta lo que explica por qué una persona se arriesgaría a insultos, sufrimiento e incluso la muerte, a fin de dar testimonio de la Verdad y el Amor. Muchas personas que languidecen en las cárceles hoy por expresar sus creencias religiosas y políticas conocen esta sensación. Hemos visto cómo los disidentes políticos o religiosos liberados de la cárcel no muestran signos de "conversión", y continúan la lucha por la dignidad humana. Es algo que quien ve la vida en términos de comodidad material y el poder simplemente no puede entender.

Pablo, en la segunda lectura, también sabía todo esto. El insta a sus compañeros cristianos a ofrecer sus "cuerpos vivos como un sacrificio santo, agradable a Dios" y no a "modelo [a sí mismos] sobre el comportamiento del mundo alrededor de [ellos]". Ellos necesitan una "nueva mentalidad", la forma de pensar que Jesús tuvo y que Pedro ciertamente no tenía aún en el Evangelio de hoy.

Caminando con Jesús
El evangelio de hoy va más allá que simplemente pedirnos entender por qué la gloria de Jesús, nuestro Rey y Señor se encontraba a través del sufrimiento y la muerte ignominiosa de la cruz. Hay una nueva convocatoria para que caminemos por el mismo camino con Jesús. "Si cualquier persona (no sólo el mártir heroico o el santo) quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. "Jesús está pidiendo a cada uno de nosotros que dediquemos nueestras vidas en amor y servicio a los demás, aunque, a veces, esto implica la incomprensión, el ridículo, el dolor e incluso la muerte misma.


Sería por completo erróneo pensar que Jesús nos pide que llevar vidas miserables para ser buenos cristianos, aunque uno tiene la impresión de que algunas personas interpretan el pasaje de esa manera. Para seguir plenamente a Jesús, debemos ser capaces de ver la vida como él lo ve, debemos tener esa "mente de Cristo".

Cuando nosotros tenemos la mente de Cristo, entonces sólo podemos ver nuestras vidas en términos de amar y servir a los demás y no en la búsqueda de la ambición puramente egoísta o incluso centrado en la familia-. Cuando nosotros tenemos la mente de Cristo, toda la dirección de nuestra vida cambia. Todo nuestro concepto de cambios felicidad. Jesús está con nosotros no llama a una vida de sacrificio y sufrimiento, sino más bien a una vida de amor total y la libertad. La persona que puede ir a la cárcel por sus creencias es más libre y por lo general mucho más feliz que el que está ligado a la búsqueda de las cosas materiales, la posición social, el placer y el miedo al dolor.

"Renunciar a uno mismo" no es una supresión de la personalidad de uno. Es más bien para dejar ir de uno mismo para que uno realmente puede encontrarse a sí mismo.

Esto es lo que las lecturas de hoy están diciendo, a saber, que Jesús nos está llamando a que el verdadero éxito y la felicidad son. Tal vez cuando andamos el camino de Jesús, habrá personas que nos critican, pensar que somos estúpidos e incluso atacarnos. Sin embargo, aquellos que han elegido el camino de Jesús una y otra vez confirman que sus vidas están llenas de la libertad, la felicidad y la paz. ¿No es eso lo que a todos nos gustaría experimentar?

La edición y el subrayado son nuestros

Que la Misericordia y la confianza en Dios no te falte


Gracias



15 de noviembre de 2012

"El Reino de Dios no vendrá espectacularmente, ni anunciarán que está aquí o está allí; porque mirad, el Reino de Dios está dentro de vosotros".

Del santo Evangelio según San Lucas 17, 20-25

En aquel tiempo, a unos fariseos que le preguntaban cuándo iba a llegar el Reino de Dios, Jesús les contestó: "El Reino de Dios no vendrá espectacularmente, ni anunciarán que está aquí o está allí; porque mirad, el Reino de Dios está dentro de vosotros". 

Dijo a sus discípulos: "Llegará un tiempo en que desearéis vivir un día con el Hijo del hombre, y ni podréis. Si os dicen que está aquí o está allí, no os vayáis detrás. Como el fulgor del relámpago brilla de un horizonte a otro, así será el Hijo del hombre en su día. Pero antes tiene que padecer mucho y ser reprobado por esta generación".
(Aciprensa.com)


Comentario:

• El evangelio de hoy nos trae una discusión entre Jesús y los fariseos sobre el momento de la venida del Reino. Los evangelios de hoy y de los próximos días tratan de la llegada del fin de los tiempos. 

• Lucas 17,20-21: El Reino en medio de nosotros. “Habiéndole preguntado los fariseos cuándo llegaría el Reino de Dios, les respondió: «La venida del Reino de Dios no se producirá aparatosamente ni se dirá: `Vedlo aquí o allá', porque, mirad, el Reino de Dios ya está entre vosotros". Los fariseos pensaban que el Reino podía llegar solamente si la gente llegaba a la perfecta observancia de la Ley de Dios. Para ellos, la venida del Reino sería la recompensa de Dios al buen comportamiento de la gente, y el mesías llegaría de forma solemne como un rey, recibido por su pueblo. Jesús dice lo contrario. La llegada del Reino no puede ser observada como se observa la llegada de los reyes de la tierra. Para Jesús, el Reino de Dios ¡ha llegado! Ya está en medio de nosotros, independientemente de nuestro esfuerzo o de nuestro mérito. Jesús tiene otro modo de ver las cosas. Tiene otra mirada para leer la vida. Prefiere al samaritano que vive en la gratitud a los nueve que piensan que merecen el bien que reciben de Dios (Lc 17,17-19). 

• Lucas 17,22-24: Señales para reconocer la venida del Hijo del Hombre. “Días vendrán en que desearéis ver uno solo de los días del Hijo del hombre, y no lo veréis. Y os dirán: `Vedlo aquí, vedlo allá.' No vayáis, ni corráis detrás. Porque, como relámpago fulgurante que brilla de un extremo a otro del cielo, así será el Hijo del hombre en su Día.”. En esta afirmación de Jesús existen elementos que vienen de la visión apocalíptica de la historia, muy común en los siglos antes y después de Jesús. La visión apocalíptica de la historia tiene la siguiente característica. En épocas de gran persecución y de opresión, los pobres tienen la impresión de que Dios perdió el control de la historia. Ellos se sienten perdidos, sin horizonte y sin esperanza de liberación. En estos momentos de aparente ausencia de Dios, la profecía asume la forma de apocalipsis. Los apocalípticos, tratan de iluminar a la situación desesperadora con la luz de la fe para ayudar a la gente a no perder la esperanza y para que siga con valor la caminada. Para mostrar que Dios no ha perdido el control de la historia, ellos describen las varias etapas de la realización del proyecto de Dios a través de la historia. Iniciado en un determinado momento significativo en el pasado, este proyecto de Dios avanza, etapa por etapa, a través de la situación actual vivida por los pobres, hasta la victoria final al final de la historia. De este modo, los apocalípticos sitúan el momento presente como una etapa ya prevista dentro del conjunto más amplio del proyecto de Dios. En general, la última etapa antes de la llegada del final se presenta como un momento de sufrimiento y de crisis, del que muchos quieren aprovechar para ilusionar a la gente diciendo: “Está aquí' o: 'Está allí'. No vayáis, ni corráis detrás. Porque, como relámpago fulgurante que brilla de un extremo a otro del cielo, así será el Hijo del hombre en su Día.” Con la mirada de fe que Jesús comunica, los pobres van a poder percibir que el reino está ya en medio de ellos (Lc 17,21), como un relámpago, sin sombra de duda. La venida del Reino trae consigo su propia evidencia y no depende de los pronósticos de los demás.

• Lucas 17,25: Por la Cruz hasta la Gloria. “Pero antes tendrá que padecer mucho y ser reprobado por esta generación”. Siempre la misma advertencia: la Cruz, escándalo para los judíos y locura para los griegos, pero para nosotros es expresión de la sabiduría y del poder de Dios (1Cor 1,18.23). El camino para la Gloria pasa por la cruz. La vida de Jesús es nuestro canon, es la norma canónica para todos nosotros.

  
La edición y el subrayado son nuestros
Tomado del Sitio Oficial de los Carmelitas

"El Reino de Dios¨ en el Catecismo


541 "Después que Juan fue preso, marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios: El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva" (Mc 1, 15). "Cristo, por tanto, para hacer la voluntad del Padre, inauguró en la tierra el Reino de los cielos" (LG 3). Pues bien, la voluntad del Padre es "elevar a los hombres a la participación de la vida divina" (LG 2). Lo hace reuniendo a los hombres en torno a su Hijo, Jesucristo. Esta reunión es la Iglesia, que es sobre la tierra "el germen y el comienzo de este Reino" (LG 5).

542 Cristo es el corazón mismo de esta reunión de los hombres como "familia de Dios". Los convoca en torno a él por su palabra, por sus señales que manifiestan el reino de Dios, por el envío de sus discípulos. Sobre todo, él realizará la venida de su Reino por medio del gran Misterio de su Pascua: su muerte en la Cruz y su Resurrección. "Cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí" (Jn 12, 32). A esta unión con Cristo están llamados todos los hombres (cf. LG 3).



En este día, descubramos que el Reino es el participar de la vida divina de Dios  y es el reunirnos en torno de Cristo en la Iglesia.
Que la misericordia y la confianza en el Señor no les falte.

Gracias.
 

7 de noviembre de 2012

¨El que no renuncia a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío

Del santo Evangelio según San Lucas 14, 15-24 

En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: "Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mí, no puede ser discípulo mío. Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: "Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar". ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío.

Comentario:

• El evangelio de hoy habla del discipulado y presenta las condiciones para que alguien pueda ser discípulo o discípula de Jesús. Jesús está camino de Jerusalén, donde va a morir en la Cruz. Este es el contexto en que Lucas coloca las palabras de Jesús sobre el discipulado.


• Lucas 14,25: Ejemplo de catequesis. El evangelio de hoy es un ejemplo bonito de cómo Lucas transforma las palabras de Jesús en catequesis para la gente de las comunidades. Dice: “Caminaba con él mucha gente. Y volviéndose les dijo”. Jesús habla a grandes multitudes, esto es, habla a todos, inclusive a la gente de las comunidades del tiempo de Lucas y nos habla también a nosotros hoy. En la enseñanza que sigue, pone las condiciones para que alguien sea discípulo de Jesús.


• Lucas 14,25-26: Primera condición: odiar al padre y a la madre. Algunos le quitan fuerza a la palabra odiar y la traducen con “dar preferencia a Jesús por encima de los padres”. El texto original usa la expresión “odiar a los padres”. En otro lugar Jesús manda amar y honorar a los padres (Lc 18,20). ¿Cómo explicar esta contradicción? ¿Es una contradicción? En el tiempo de Jesús, la situación social y económica llevaba las familias a encerrarse en sí mismas y les impedía cumplir con la ley del rescate (goel), esto es, socorrer a los hermanos y hermanas de la comunidad (clan) que estaban amenazados de perder su tierra o de caer en la esclavitud (Cf. Dt 15,1-18; Lev 25,23-43). Encerradas en sí mismas, las familias debilitaban la vida de comunidad. Jesús quiere rehacer la vida en comunidad. Por esto, pide que se rompa la visión estrecha de la pequeña familia que se encierra en sí misma y pide que las familias se abran entre sí en la gran familia, en la comunidad. Este es el sentido de odiar el padre y la madre, la mujer, los hijos, los hermanos y hermanas. Jesús mismo, cuando los parientes de su pequeña familia quieren llevarlo de nuevo a Nazaret, no atiende su petición. Ignora u odia su petición y alarga la familia diciendo: “Mi hermano, mi hermana, mi madre son todos aquellos que hacen la voluntad del Padre” (Mc 3,20-21.31-35). Los vínculos familiares no pueden impedir la formación de la Comunidad. Esta es la primera condición. 


• Lucas 14,27: Segunda condición: cargar la cruz “El que no lleve su cruz y venga en pos de mí, no puede ser discípulo mío.”. Para entender bien el alcance de esta segunda exigencia debemos mirar el contexto en que Lucas coloca esta palabra de Jesús. Jesús está yendo hacia Jerusalén donde será crucificado y morirá. Seguir a Jesús y llevar la cruz detrás de él significa ir con él hasta Jerusalén donde para ser crucificado como él. Esto evoca la actitud de las mujeres que “habían seguido a Jesús y le habían servido desde cuando estaba en Galilea. Muchas otras estaban allí, pues había subido con Jesús a Jerusalén” (Mc 15,41). Evoca también la frase de Pablo en la carta a los Gálatas: “Cuanto a mí, jamás me gloriaré a no ser en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo está crucificado para mí y yo para el mundo” (Gál 6,14)

• Lucas 14,28-32: Dos parábolas. Las dos tienen el mismo objetivo: llevar a las personas a pensar bien antes de tomar una decisión. En la primera parábola dice: “Porque ¿quién de vosotros, que quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos y ver si tiene para acabarla? No sea que, habiendo puesto los cimientos y no pudiendo terminar, todos los que lo vean se pongan a burlarse de él, diciendo: ¡Éste comenzó a edificar y no pudo terminar!” Esta parábola no necesita explicación, habla por sí sola: que cada uno reflexione bien sobre su manera de seguir a Jesús y se pregunte si calculó bien las condiciones antes de tomar la decisión de ser discípulo de Jesús.La segunda parábola: “O ¿qué rey, antes de salir contra otro rey, no se sienta a deliberar si con diez mil puede salir al paso del que viene contra él con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía una embajada para pedir condiciones de paz”. Esta parábola tiene el mismo objetivo que la anterior. Algunos se preguntan: “¿Cómo es que Jesús se puso a usar un ejemplo de guerra?” La pregunta es pertinente para nosotros que conocemos las guerras de hoy. Sólo la segunda guerra mundial (1939 a 1945) causó 54 millones de muertos. En aquel tiempo, las guerras eran como la competitividad comercial entre las empresas de hoy que luchan para obtener más beneficios.


• Lucas 14,33: Conclusión para el discipulado. La conclusión es una sola: seguir a Jesús es una cosa seria. Hoy, para mucha gente, ser cristiano no es una opción personal, ni una decisión de vida, sino un simple fenómeno cultural. No se les pasa por la cabeza tomar una opción. Quien nace brasileño, es brasileño. Mucha gente es cristiana porque nació así y muere así, sin haber tenido nunca la idea de optar y de asumir lo que ya es por nacimiento.

   
La edición y el subrayado son nuestros

Tomado del Sitio Oficial de los Carmelitas



En este día, descrubramos en nosotros mismos que nos impide el seguir librememente a Cristo, y aceptarle como Señor y Salvador.


Que la misericordia y la confianza en el Señor no les falte.

Gracias.

21 de octubre de 2012

¨El Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos"

Del Santo Evangelio según Marcos 10, 35-45 
Domingo 29 del tiempo ordinario 

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los hijos del Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: "Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir." Les preguntó:- "¿Qué queréis que haga por vosotros?" Contestaron: "Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda." Jesús replico: "No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?" Contestaron : "Lo somos" "Jesús les dijo: "El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y os bautizaréis con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; está ya reservado." Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús, reuniéndolos, les dijo: "Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros, nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos". (Aciprensa.com) 

Comentario: 

El episodio se sitúa después del tercer anuncio de la Pasión (Mc 10, 32-34). Y como ya había sucedido en los otros anuncios, la reacción de los discípulos no es positiva; dos de los discípulos se preocupan de los primeros puestos en el Reino y los otros se indignan. Señal de la dificultad de los discípulos de entrar en la perspectiva del destino doloroso del Maestro y de comprender el misterio del Reino. Los dos discípulos que hacen la petición – Santiago y Juan – son hermanos, forman parte del primer grupo de compañeros de Jesús (Mc 1, 19-20), se les llama con el sobrenombre de boanerghes (“hijos del trueno”; Mc 3,17). Eran por tanto de carácter algo impetuoso.

“Concédenos que nos sentemos en tu gloria”Aunque se tomen precauciones en la lectura, está claro que tienen ambiciones notables. Según la tradición, ellos parecen que eran primos de Jesús, y por tanto – según la ley oriental – tenían un derecho particular, como miembros de la familia. De cualquier modo que sea, se ve que no han entendido nada de lo que Jesús estaba por hacer. Se preparaba a la ignominia de la cruz, y ellos todavía no lo habían entendido. El verdadero poder de Jesús no consiste en distribuir los puestos de honor, sino el de hacer que se participe en su trágico destino: “¿Podéis beber la copa que yo voy a beber?”


“La copa que yo voy a beber, sí la beberéis”El diálogo sobre la copa y el bautismo (vv 38-39) está en evidente paralelismo. Pero no se entiende cómo los dos puedan beber el cáliz y ser bautizados, si no es pensando en el martirio que sufrirán (entrambos) en seguida. A través de las dos imágenes, Jesús parece evocar sin duda su muerte violenta, que Él presagia como una obligación absoluta de fidelidad hacia al Padre. La respuesta a la petición de ellos de sentarse junto a Él es muy evasiva; pero se entiende que quiere hacer ver que no es ése el modo para obtenerlo.

“Los otros diez empezaron a indignarse”Claramente también ellos comparten la misma ambición. Pero este versículo parece que ha sido redactado para unir los dos episodios que quizás en el origen no eran dependientes. Cambia totalmente el argumento. Pero el hecho de que se recuerde la indignación, está probablemente fundado en cualquier episodio: porque los discípulos aquí no tienen buena imagen: y por esto debe ser propiamente auténtico.

“Los jefes de las naciones, las dominan...no ha de ser así entre vosotros”Se refiere a los dirigentes políticos de su tiempo: que en el fondo es el estilo de todos los tiempos. Por el contrario, la comunidad de los discípulos debe ser dominada por el servicio: esto está expresado con dos términos que indican graduación. Se habla de “siervo” (diakonos) y de “esclavos” (doulos). No se puede escoger a quién servir: se debe ser esclavo de todos, cambiando el esquema mundano.

“Que tampoco el Hijo del hombre...”Encontramos el fundamento de la ley constitucional de la comunidad, siguiendo el estilo del Maestro, dando como Él la vida y no por pretensión. El “rescate” o redención es difícil de interpretar, como dice, por ejemplo, X. Léon Dufour: pero podemos entenderlo bien, considerando las palabras que Jesús pronuncia en la última Cena. Pues toda la vida de Jesús está bajo la luz del “rescate”, de la fidelidad hasta el fin por la libertad de los hombres. Se priva de la libertad, para dar libertad, para rescatar de la no libertad. El estatuto de la comunidad de los discípulos está caracterizado por el servicio, no por la ambición; por la vida dada y vinculada al rescate de los otros.

 
La edición y el subrayado son nuestros 
Tomado del Sitio Oficial de los Carmelitas


En este día, descubramos que para seguir a Cristo hay que pasar por la Cruz, por la entrega de uno mismo, sirviendo a otros. 

Que la misericordia y la confianza en el Señor no les falte.

Gracias

28 de septiembre de 2012

El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado, ser ejecutado y resucitar el tercer día

Del santo Evangelio según San Lucas 9, 18-22
Una vez que Jesús estaba orando solo, en presencia de sus discípulos, les preguntó: "¿Quién dice la gente que soy yo?" Ellos contestaron: "Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha vuelto a la vida uno de los antiguos profetas". El les preguntó: "Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?" Pedro tomó la palabra y dijo: "El Mesías de Dios". El les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y añadió: "El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y letrados, ser ejecutado y resucitar el tercer día".  (Aciprensa.com)

Comentario:


El evangelio de hoy retoma el mismo asunto del evangelio de ayer: la opinión de la gente sobre Jesús. Ayer, era a partir de Herodes. Hoy es el mismo Jesús quien pregunta qué dice la opinión pública, y los apóstoles responden dando la misma opinión que ayer. En seguida viene el primer anuncio de la pasión, de la muerte y de la resurrección de Jesús.

• Lucas 9,18: La pregunta de Jesús después de la oración. “Estando una vez orando a solas, en compañía de los discípulos, les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?” . En el evangelio de Lucas, en varias oportunidades importantes y decisivas Jesús aparece rezando: en el bautismo, cuando asume su misión (Lc 3,21); en los 40 días en el desierto, cuando vence las tentaciones del diablo con la luz de la Palabra de Dios (Lc 4,1-13); por la noche, antes de escoger a los doce apóstoles (Lc 6,12); en la transfiguración, cuando con Moisés y Elías conversa sobre la pasión en Jerusalén (Lc 9,29); en el huerto, cuando se enfrenta a la agonía (Lc 22,39-46); en la cruz, cuando pide perdón por el soldado (Lc 23,34) y entrega el espíritu a Dios (Lc 23,46).

• Lucas 9,19: La opinión de la gente sobre Jesús. “Ellos respondieron: "Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que un profeta de los antiguos ha resucitado." Al igual que Herodes, muchos pensaban que Juan Bautista hubiera resucitado en Jesús. Era creencia común que el profeta Elías tenía que volver (Mt 17,10-13; Mc 9,11-12; Mt 3,23-24; Ec 48,10). Y todos alimentaban la esperanza de la venida del profeta prometido por Moisés (Dt 18,15). Respuestas insuficientes. 


• Lucas 9,20: La pregunta de Jesús a los discípulos. Después de oír las opiniones de los demás, Jesús pregunta: “Y vosotros ¿quién decís que soy yo?”. Pedro respondió: “¡El Mesías de Dios!” Pedro reconoce que Jesús es aquel que la gente está esperando y que viene a realizar las promesas. Lucas omite la reacción de Pedro tentando de disuadir a Jesús a que siguiera por el camino de la cruz y omite también la dura crítica de Jesús a Pedro (Mc 8,32-33; Mt 16,22-23).

• Lucas 9,21: La prohibición de revelar que Jesús es el Mesías de Dios. “Pero les mandó enérgicamente que no dijeran esto a nadie”. Les está prohibido el que revelen a la gente que Jesús es el Mesías de Dios. ¿Por qué Jesús lo prohibió? Es que en aquel tiempo, como ya vimos, todos esperaban la venida del Mesías, pero cada uno a su manera: unos como rey, otros como sacerdote, otros como doctor, guerrero, juez, o ¡profeta! Nadie parecía estar esperando al mesías siervo, anunciado por Isaías (Is 42,1-9). Quien insiste en mantener la idea de Pedro, esto es, del Mesías glorioso sin la cruz, no va a entender nada y nunca llegará a tomar la actitud del verdadero discípulo. Continuará ciego, como Pedro, cambiando a la gente por un árbol (cf. Mc 8,24). Pues sin la cruz es imposible entender quién es Jesús y qué significa seguir a Jesús. Por esto, Jesús insiste de nuevo en la Cruz y hace el segundo anuncio de su pasión, muerte y resurrección. 

 • Lucas 9,22: El segundo anuncio de la pasión. Y Jesús añadió: "El Hijo del hombre debe sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar al tercer día.” La comprensión plena del seguimiento de Jesús no se obtiene por la instrucción teórica, sino por el compromiso práctico, caminando con él por el camino del servicio, desde Galilea hasta Jerusalén. El camino del seguimiento es el camino de la entrega, del abandono, del servicio, de la disponibilidad, de la aceptación del conflicto, sabiendo que habrá resurrección. La cruz no es un accidente de camino, sino que forma parte del camino. ¡Pues en un mundo organizado desde el egoísmo, el amor y el servicio sólo pueden existir crucificados! Quien hace de su vida un servicio a los demás, incomoda a los que viven agarrados a los privilegios, y sufre.

 
 La edición y el subrayado son nuestros
Tomado del Sitio Oficial de los Carmelitas

En este día contemplemos a Jesús como el salvador crucificado. Aquel que nos muestra seguirle en el camino de la entrega, del abandono y del servicio.

Que la misericordia y la confianza en el Señor no les falte.

Gracias.

16 de septiembre de 2012

"El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga¨

Del santo Evangelio según San Marcos 8, 27-35
Domingo 24 del tiempo ordinario 

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Filipo; por el camino, preguntó a sus discípulos: "¿Quién dice la gente que soy yo?" Ellos le contestaron: "Unos, Juan Bautista; otros, Elías; y otros, uno de los profetas." Él les preguntó: "Y vosotros, ¿quién decís que soy?" Pedro le contestó: "Tú eres el Mesías." Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y empezó a instruirlos: "El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, tiene que ser condenado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días." Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. Jesús se volvió y, de cara a los discípulos, increpó a Pedro: "¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!" Después llamó a la gente y a sus discípulos, y les dijo: "El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Mirad, el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará"..(Aciprensa.com)


Comentario: 
En el texto de Marcos 8,27 comienza con una larga instrucción de Jesús a sus discípulos que llega hasta el pasaje de Marcos 10,45. Tanto al principio como al final de esta instrucción, Marcos coloca la curación del ciego: Marcos 8,22-26 y Marcos 10,46-52).También fue difícil la curación de la ceguera de los discípulos. Jesús tuvo que dar una larga explicación sobre el significado de la Cruz para ayudarles a atisbar la realidad, porque era la cruz la que provocaba su ceguera. Al final la curación del ciego Bartimeo es el fruto de la fe en Jesús. Sugiere el ideal del discípulo: creer en Jesús y aceptarlo como es, y no como yo quiero y me lo imagino.


Marcos 8,27-30. VER: el descubrimiento de la realidad 

Jesús pregunta: “¿Quién dice la gente que soy yo?” Ellos responden indicando las diversas opiniones de la gente: "Juan Bautista”, “Elías o uno de los profetas”. Después de escuchar las opiniones de los otros, Jesús pregunta: “Y vosotros ¿quién decís que soy yo?” Pedro responde: “¡Tú eres el Cristo, el Mesías!" O sea: “¡El Señor es el que la gente está esperando!” Jesús está de acuerdo con Pedro, pero le prohíbe hablar de esto con la gente. ¿Por qué Jesús se lo prohíbe? Porque entonces todos esperaban la venida del Mesías, pero cada uno a su modo, según la clase y la posición social que ocupaban: algunos lo esperaban como rey, otros como sacerdote, doctor, guerrero, juez o profeta! Ninguno parecía esperar al Mesías Siervo, anunciado por Isaías (Is 42,1-9).

Marcos 8,31-33. JUZGAR: aclaración de la situación: primer anuncio de la pasión 

Jesús comienza a enseñar que Él es el Mesías Siervo anunciado por Isaías, y será preso y muerto en el ejercicio de su misión de justicia (Is 49,4-9; 53,1-12). Pedro se llena de temor, llama a Jesús aparte para desaconsejarlo. Y Jesús responde a Pedro: “¡Quítate de mi vista, Satanás! Porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres!” Pedro pensaba que había dado la respuesta justa. Y , en efecto, dice la palabra justa: “¡Tú eres el Cristo!” Pero no da a esta palabra el significado justo. Pedro no entiende a Jesús. Es como el ciego de Betsaida. ¡Cambiaba la gente por árboles!. La respuesta de Jesús fue durísima. ¡Llama a Pedro, Satanás! Satanás es una palabra hebrea que significa acusador, aquél que aleja a otros del camino de Dios. Jesús no permite que nadie lo aleje del camino de Dios, de su misión. Literalmente, Jesús dice: “¡Ponte detrás!” O sea, Pedro debe caminar detrás de Jesús, debe seguir a Jesús y aceptar el trayectoria o la dirección que Jesús indica. Pedro quería ser el primero en indicar la dirección . Quería un Mesías a su medida y a su deseo.
 
Marcos 8,34-37. OBRAR: condiciones para seguir 

Jesús saca conclusiones que son válidas para hoy mismo:¡Quien quiera venir detrás de mí coja su cruz y sígame! En aquel tiempo, la cruz era la pena de muerte que el imperio romano imponía a los marginados. Tomar la cruz y cargársela detrás de Jesús quería decir, por tanto, aceptar ser un marginado por el injusto sistema que legitimaba la injusticia. Indicaba una rotura radical y total. Como dice San Pablo en la carta a los Gálatas: “En cuanto a mí, jamás me gloriaré a no ser en la cruz de Nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo está crucificado para mí y yo para el mundo” (Gál 6,14). La Cruz no es fatalismo, ni siquiera una exigencia del Padre. La cruz es la consecuencia del compromiso libremente asumido por Jesús para revelar la Buena Noticia que Dios es Padre y por tanto todos deben ser aceptados y tratados como hermanos. Por causa de este anuncio revolucionario, fue perseguido y no tuvo miedo de dar su vida. ¡Prueba mayor que dar a vida por el propio hermano!

La comprensión total del seguimiento de Jesús no se obtiene por la instrucción teórica, sino por el empeño práctico, caminando con Él a lo largo del camino del servicio, de la Galilea a Jerusalén. Quien insista en mantener la idea de Pedro, o sea, la del Mesías glorioso sin la cruz, no entenderá y no alcanzará a asumir el comportamiento del verdadero discípulo. Continuará siendo ciego, cambiando gente por árboles (Mc 8,24).Porque sin la cruz es imposible entender quién es Jesús y qué significa seguir a Jesús.

 
El camino del seguimiento es el camino de la dedicación, del abandono, del servicio, de la disponibilidad, de la aceptación del dolor, sabiendo que habrá resurrección. La cruz no es un accidente del recorrido, sino que forma parte del camino. Porque en el mundo, organizado a partir del egoísmo, el amor y el servicio pueden existir sólo crucificados. Quien da la vida en servicio por los demás, incomoda a los otros que viven prendidos de los privilegios, y sufre

La edición y el subrayado son nuestros
Tomado del Sitio Oficial de los Carmelitas

 En este día, reconozcamos que la salvación de Cristo viene por la cruz  y aceptemos cargar la nuestra para poder seguirle.

Que la misericordia y la confianza en el Señor no les falte.

Gracias 

15 de septiembre de 2012

Jesús vio a su madre y se la entregó al discípulo

Del santo Evangelio según San Juan 19,25-27
En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre: "Mujer, ahí tienes a tu hijo." Luego, dijo al discípulo: "Ahí tienes a tu madre." Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa.(Aciprensa.com)

Comentario: 
Hoy es la fiesta de Nuestra Señora de los Dolores, el evangelio del día relata el paso en el que María, la madre de Jesús, y el discípulo amado se encuentran en el calvario ante la Cruz. La Madre de Jesús aparece dos veces en el evangelio de Juan: al comienzo, en las bodas de Caná (Jn 2,1-5), y al final, a los pies de la Cruz (Jn 19,25-27). Estos dos episodios, exclusivos del evangelio de Juan, tienen un valor simbólico muy profundo.

El evangelio de Juan, comparado con los otro tres evangelios es como una radiografía, mientras que los otros tres son una fotografía. La radiografía ayuda a descubrir en los acontecimientos, dimensiones que la mirada común no llega a percibir. El evangelio de Juan, además de describir los hechos, revela la dimensión simbólica que en ellos existen. Así, en los dos casos, en Caná y en la Cruz, la Madre de Jesús representa simbólicamente el Antiguo Testamento que aguarda la llegada del Nuevo Testamento y, en los dos casos, contribuye en la llegada del Nuevo. María aparece como el anillo entre lo que había antes y lo que vendrá después. En Caná, simboliza el Antiguo Testamento, percibe los límites del Antiguo y toma la iniciativa para que el Nuevo pueda llegar. Va a hablar al Hijo: “¡No tienen vino!” (Jn 2,3). ¿Y en el Calvario? Veamos:

• Juan 19, 25: Las mujeres y el Discípulo Amado junto a la Cruz. Así dice el Evangelio: “La madre de Jesús, la hermana de su madre, María de Cleofás, y María Magdalena estaban junto a la cruz”. La “fotografía” muestra a la madre junto con el hijo, de pie. Mujer fuerte, que no se deja abatir. “Stabat Mater Dolorosa!” Ella es una presencia silenciosa que apoya al hijo en su entrega hasta la muerte, y a la muerte de cruz (Fil 2,8). Además de estos, la “radiografía” de la fe muestra cómo se realiza el paso del antiguo al nuevo. Como en Caná, la Madre de Jesús representa el Antiguo Testamento. El Discípulo amado representa el Nuevo Testamento, la comunidad que creció alrededor de Jesús. Es el hijo que nació del Antiguo Testamento, la nueva humanidad que se forma a partir de la vivencia del Evangelio del Reino. Al final del primer siglo, algunos cristianos pensaban que el Antiguo Testamento ya no era necesario. De hecho, al comienzo del siglo segundo, Marción rechazó todo el Antiguo Testamento y se quedó solamente con una parte del Nuevo Testamento. Por eso, mucho quierían saber cuál era la voluntad de Jesús al respecto

• Juan 19,26-28 : El Testamento o la Voluntad de Jesús. Las palabras de Jesús son significativas. Viendo a su madre y a al lado de ella, al discípulo que él amaba, dijo a su madre: "Mujer, ahí tienen a tu hijo." Después dijo al discípulo: "Ahí tienes a tu madre." El Antiguo y el Nuevo Testamento deben caminar juntos. A petición de Jesús, el discípulo amado, el hijo, el Nuevo Testamento, recibe a la Madre, el Antiguo Testamento, en su casa. En la casa del Discípulo Amado, en la comunidad cristiana, se descubre el sentido pleno del Antiguo Testamento. El Nuevo no se entiende sin el Antiguo, ni el Antiguo es completo sin el Nuevo. San Agustín decía: “Novum in vetere latet, Vetus in Novo patet”. (El Nuevo está escondido en lo Antiguo, el Antiguo desemboca en el Nuevo). El Nuevo sin el Antiguo sería un edificio sin fundamentos. Y el Antiguo sin el Nuevo sería un árbol de fruta que no llega a dar frutos.

 • María en el Nuevo Testamento. De María se habla poco y ella misma habla menos aún. María es la Madre del silencio. La Biblia conserva apenas siete palabras de María. Cada una de estas siete palabras es como una ventana que permite mirar hacia dentro de la casa de María para descubrir cómo ella se relacionaba con Dios. La llave para entender todo esto nos la da Lucas en esta frase: “Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica." (Lc 11,27-28)

1ª Palabra: "¿Cómo puede ser esto si no conozco hombre?" (Lc 1,34)
2ª Palabra: "He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra." (Lc 1,38)
3ª Palabra: "Engrandece mi alma al Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador" (Lc 1,46-55)
4ª Palabra: "Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo, angustiados, te buscábamos" (Lc 2,48)
5º Palabra: "¡No tienen vino!" (Jn 2,3)
6ª Palabra: "Haced lo que él os diga!" (Jn 2,5)
7ª Palabra: El silencio a los pies de la Cruz, más elocuente que mil palabras (Jn 19,25-27)
 
La edición y el subrayado son nuestros
Tomado del Sitio Oficial de los Carmelitas

En este día miremos como en María se encuentran las promesas de Salvación del Antiguo Testamento con el cumplmiento de esas promesas en el Nuevo Testamento. 

Que la misericordia y la confianza en el Señor no les falte. 

Gracias

14 de septiembre de 2012

El Hijo del Hombre tiene que ser elevado para que todo el que cree en él tenga vida eterna.

Del santo Evangelio según San Juan 3,13-17 
En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: "Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen el él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él". (Aciprensa.com)

Comentario: 

El texto que hoy está sacado de la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. No nos tiene que sorprender el que el pasaje elegido para esta celebración forme parte del cuarto evangelio, porque es justamente este evangelio el que presenta el misterio de la cruz del Señor, como exaltación. Y esto está claro desde el comienzo del evangelio: “Así como Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del Hombre” (Jn 3,14; Dn 7,13). Juan nos explica el misterio del Verbo Encarnado  (Jn 1,14.18; 3,13), es éste el misterio que ofrece la clave de lectura para comprender la identidad y de la misión de Jesucristo, y podemos decir con razón que esto no vale solamente para el texto de Juan. La carta a los Efesios, por ejemplo, se sirve de este mismo movimiento paradójico para explicar el misterio de Cristo: “Subió. ¿Qué quiere decir, sino que había bajado con los muertos al mundo inferior?” (Ef 4,9). 

Jesús es el Hijo de Dios que al hacerse Hijo del hombre (Jn 3,13) nos hace conocer los misterios de Dios (Jn 1,18). Esto el solamente puede hacerlo, ya que el sólo ha visto al Padre (Jn 6,46). Podemos decir que el misterio del Verbo que baja del cielo responde al anhelo de los profetas: ¿quién subirá al cielo para revelarnos este misterio? (cfr. Dt 30,12; Prov 30,4). El evangelio de Juan está lleno de referencias al misterio de aquel que “ha bajado del cielo” (1 Cor 15,47). He aquí algunas citas: Jn 6,33.38.51.62; 8,42; 16,28-30; 17,5. 

La exaltación de Jesús está justamente en este bajar hasta nosotros, hasta la muerte, y a la muerte de cruz, desde la cual él será levantado como la serpiente en el desierto y “todo el que la mire … no morirá” (Núm 21,7-9; Zc 12,10). Este mirar a Cristo glorificado, Juan lo recordará en la escena de la muerte de Jesús: “Mirarán a aquel que traspasaron” (Jn 19,37). En este evangelio, el dirigir la mirada quiere significar, “conocer”, “comprender”, “ver”.

A menudo en el evangelio de Juan, Jesús se refiere al hecho de ser levantado: “Cuando hayan levantado en alto el Hijo del hombre, entonces conocerán que yo soy” (Jn 8,28); “‘cuando yo haya sido levantado de la tierra, atraeré a todos a mí’. Jesús daba a entender así de qué muerte iba a morir” (Jn 12,32-33). También en los sinópticos Jesús anuncia a sus discípulos el misterio de su condena a muerte y muerte de cruz (véase Mt 20,17-19; Mc 10,32-34; Lc 18,31-33). En efecto, Cristo tenía que “sufrir todo esto y entrar en la gloria” (Lc 24,26). 

Este misterio revela el gran amor que Dios nos tiene. Es el hijo que nos es dado, “para que quien crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna”, este hijo a quien nosotros hemos rechazado y crucificado. Pero justamente en este rechazo de nuestra parte, Dios nos ha manifestado su fidelidad y su amor que no se detiene ante la dureza de nuestro corazón. El actúa la salvación, a pesar de nuestro rechazo y desprecio (cfr. Hechos 4,27-28), permaneciendo siempre firme en realizar su plan de misericordia: “Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar el mundo, sino para que el mundo se salve por él”. 

La edición y el subrayado son nuestros
Tomado del Sitio Oficial de los Carmelitas 

La Veneracion de la Santa Cruz.¨Nosotros recordamos con mucho cariño y veneración la Santa Cruz porque en ella murió nuestro Redentor Jesucristo, y con las cinco heridas que allí padeció pagó Cristo nuestras inmensas deudas con Dios y nos consiguió la salvación.(...)

 A San Antonio Abad (año 300, fiesta el 17 de enero) le sucedió que el demonio lo atacaba con terribilísimas tentaciones y cuentan que un día, angustiado por tantos ataques, se le ocurrió hacerse la señal de la Cruz, y el demonio se alejó. En adelante cada vez que le llegaban los ataques diabólicos, el santo hacía la señal de la cruz y el enemigo huía. Y dicen que entonces empezó la costumbre de hacer la señal de la cruz para librarse de males.

De una gran santa se narra que empezaron a llegarle espantosas tentaciones de tristeza. Por todo se disgustaba. Consultó con su director espiritual y este le dijo: "Si Usted no está enferma del cuerpo, ésta tristeza es una tentación del demonio". Le recomendó la frase del libro del Eclesiástico en la S. Biblia: "La tristeza no produce ningún fruto bueno". Y le aconsejó: "Cada vez que le llegue la tristeza, haga muy devotamente la señal de la cruz". La santa empezó a notar que con la señal de la cruz se le alejaba el espíritu de tristeza.


Cuando Nuestra Señora se le apareció por primera vez a Santa Bernardita en Lourdes (Año 1859), la niña al ver a la Virgen quiso hacerse la señal de la cruz. Pero cuando llegó con los dedos frente a la cara, se le quedó paralizada la mano. La Virgen entonces hizo Ella la señal de la cruz muy despacio desde la frente hasta el pecho, y desde el hombro izquierdo hasta el derecho. Y tan pronto como la Madre de Dios terminó de hacerse la señal de la cruz, a la niña se le soltó la mano y ya pudo hacerla ella también. Y con esto entendió que Nuestra Señora le había querido dar una lección: que es necesario santiguarnos más despacio y con más devoción.¨
(La Exaltación de la Santa Cruz-Ewtn.com)


En este día reconozcamos que la Cruz, no es Muerte sino Vida, que no es Derrota sino Victoria, que no muestra Odio sino Amor. 

Que la misericordia y la confianza en el Señor no les falte. 

Gracias